Marzo 2007


Nicaragua
Celebra UPN fundación con elección de nueva directiva

Felap.Info
Managua, domingo 25 de marzo de 2007

La Unión de Periodistas de Nicaragua (UPN) celebró este sábado en su sede, la Casa del Periodista, su vigésimo noveno aniversario con la elección de la Junta Directiva, que regirá sus destinos para el período 2007-2009.

La periodista Elsa del Carmen Gómez Mondragón resultó elegida presidenta de la UPN, que tendrá una directiva integrada, además, por Jorge Luis Calderón, vicepresidente; Fátima Herrera, secretaria; Leonardo Coca, tesorero; Armando Hernández, fiscal; Carol Munguía, relaciones internacionales, y Lesber Quintero, vocal.

También fueron electos los miembros del Tribunal de Honor, Comité Electoral y Comité de Apoyo a la Junta Directiva.

La celebración de los 29 años de le UPN y la elección de esta nueva directiva revistieron una importancia extraordinaria, pues se produjeron después de cinco años de permanecer cerrada el Casa del Periodista.

La nueva presidenta Gómez Mondragón destacó la presencia en el encuentro de periodistas fundadores de la UPN, al igual que ella, y de la nueva generación.

Destacó a Felap.Info que, en su mayoría, los electos provienen de las filiales departamentales, “cumpliéndose de esta forma uno de los propósitos de los nuevos directivos de trabajar por el fortalecimiento de las bases y ampliar su matrícula”.

Como modalidad de trabajo –explicó la flamante Presidenta–, la directiva propone sesionar cada semana en una de sus oficinas filiales de los departamentos.

El Congreso contó con la participación de un grupo de baile caribeño que acompañó a la delegación de periodistas de las regiones autónomas del Atlántico Norte y Sur.

La periodista Gómez Mondragón tiene una destacada trayectoria profesional, que le han valido diversos reconocimientos, y una amplia trayectoria gremial.

La Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP), a la que está afiliada la UPN, se regocijó por esta reactivación de sus cuadros directivos y por la reapertura de la Casa del Periodista.

En una comunicación dirigida a la nueva presidenta, Elsa del Carmen Gómez Mondragón, la FELAP le manifiesta sus parabienes en el deseo de una consolidación de la UPN a la luz de los cambios que “viven nuestros pueblos americanos”.

La comunicación, firmada por el presidente de la FELAP, Juan Carlos Camaño, y el secretario general adjunto, Nelson del Castillo, destaca la importancia del papel de los periodistas en “los nuevos tiempos que vivimos”, cuando “la mentira globalizada pretende reemplazar al periodismo veraz”. 



Colombia
Por la colegiatura y unificación del medio en los 50 años del CNP

Sol García
Secretaria del CPN en Santander

Santander, 13 de marzo de 2007

Con el mayor de los éxitos se cumplió en la ciudad colombiana de Bucaramanga, los actos de celebración de los 50 años de fundación del Colegio Nacional de Periodistas en Colombia y el XVII Congreso Nacional Extraordinario de Delegados.

Los delegados en su XVII Congreso Nacional Extraordinario escogieron en forma unánime como nuevo presidente del CNP a Enrique Ochoa González, en reconocimiento al auge y expansión que le dio desde la Secretaria General y la presidencia de la seccional Santander.

Enrique Ochoa González fue uno de los impulsores de la Ley de Prensa, firmada en 2006 por la presidenta del Senado Claudia Blum, y es un abanderado de la colegiatura en la cual viene trabajando como una forma de estímulo y reconocimiento a quienes han dedicado su vida a la profesión de periodista.

Junto a esta labor la unificación del medio, son sus banderas para la gestión que le corresponderá en los próximos dos años.

Acompañarán a Enrique Ochoa González, de Bucaramanga, en esta gestión, entre otros, Jaime Ferrerira (Barranquilla), Robinsón Ruzz (Sincelejo), Jorge Alfonso López (Santa Marta), Eduardo Vargas (Neiva), Francisco José Sánchez (Duitama) y Agustín Súarez (Cúcuta).

El departamento del Quindío fue escogido como sede del próximo Congreso en 2008 y Norte de Santander como subsede.

La celebración de las Bodas de Oro, cumplidas en el hotel Dann Carlton, contó con lleno total de invitados, periodistas colegiados y las delegaciones presentes, además del alcalde de la ciudad Honorio Galvis, delegados del gobierno departamental y el conferencista Horacio Serpa Uribe, que disertó sobre el tema de la Libertad de Prensa.

En el acto se hizo reconocimiento a los periodistas en 50 años del CNP, entre los que se encuentra el santandereano Rafael Serrano Prada; se entregó credenciales a las delegaciones del Huila, Quindío y Magdalena. Se exaltó la memoria del presidente de la seccional Magdalena, Hernando Varón Saray, fallecido la semana anterior a la iniciación del evento, se juramentó a periodistas de Barranca, Arauca y Santander, y ante los presentes tomó posesión la nueva Junta Directiva Nacional, que tendrá como sede Bucaramanga.

El comité organizador recibió el reconocimiento de los asistentes, al igual que los comités de la seccional Santander, sin los cuales hubiese sido imposible atender a más de 300 personas que se hicieron presentes.

El evento contó con la presencia del presidente del Colegio Nacional de Periodistas de Costa Rica, Heriberto Valverde; el licenciado Lucio Díaz, director de La Noticia; Robinson de la Hoz, del Círculo de Cronistas Deportivos de Venezuela; Robert Zaragoza de Univisión Miami, a los que acompañaron una gran delegación de comunicadores de Venezuela e igualmente periodistas invitados de toda Colombia y colegiados de 11 seccionales.

Los actos académicos se desarrollaron en el hotel Dann Carlton y Auditorio Uniciencia. Los recreativos en el parque “Panachi” en el Cañón del Chicamocha, y el Club Náutico Acuarela. Las actividades culturales en el Museo de Arte Moderno, donde se colgó el primer Salón Nacional de Pintura “Arte y Periodismo”; el Auditorio de la AMB, donde se presentó la muestra musical; la Casa Paraguitas, donde pudieron apreciar el folclor y tradiciones de la región y se recibió el Decreto de Honores otorgado por el municipio de Floridablanca al CNP; la Mansión del Fraile en Girón, donde disertó el comisionado Fernando Álvarez, que además pidió públicamente como periodista formar parte del CNP. A este evento asistió la representación de la Acordcon, Carlos Julio Castellanos, entre otros. 


Cuba/Argentina/Chile
Reconocimiento de Cuba a periodistas latinoamericanos

Federico Corbière
Redacción de ARGENPRESS.info

Buenos Aires, miércoles 14 de marzo de 2007

Se realizó en La Habana una nueva edición de la Distinción “Félix Elmuza”, la máxima condecoración que entrega la cuna del periodismo revolucionario.

El premio destinado a 33 periodistas profesionales, de la isla y de la región latinoamericana, es tal vez el máximo honor conferido para quienes consideran la actividad como una tarea de compromiso ético y político, ocupados en profundizar los lazos de contacto intercultural y en defensa de una identidad propia conforme a la historia de América, desde la Conquista hasta los nuevos tiempos de planes imperiales.

Según detalló el diario Granma, la ceremonia fue realizada el pasado jueves en el Museo de Artes Decorativas con la presencia del titular del comité central de Partido Comunista de Cuba (PCC), Rolando Alfonso Borges, y el presidente de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), Tubal Páez.

Entre los laureados argentinos fueron distinguidos el secretario general de la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (UTPBA), Daniel Das Neves, y el director de Argenpress, Oscar Amado.

El chileno Hernán Uribe Ortega también estuvo entre los profesionales reconocidos por la trascendencia de la Comisión Investigadora de Atentados a Periodistas (CIAP) de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP), de la que es presidente. Y, además, suma certezas sobre la dirección del camino elegido por esta agencia de noticias debido a que Uribe Ortega es uno de sus habituales colaboradores.

La Distinción “Félix Elmuza” es entregada por el Consejo de Estado de Cuba a profesionales de extensa trayectoria y constante compromiso en la difusión de contenidos informativos sin trampas conspirativas.

Oscar Amado nació en Buenos Aires, desde su juventud colaboró en el periódico La Vanguardia, las revistas Futuro, Argentina Socialista e Icaria. Desde entonces se dedica al estudio de la realidad política latinoamericana, con especial atención a temas relacionados con las operaciones militares estadounidenses fuera de su territorio y las dictaduras que azotaron el continente, entre otras temáticas de relieve político, económico y cultural.

En 2002, fundó junto al periodista e historiador Emilio J. Corbière el sitio ARGENPRESS, cuyo principal objeto fue poner patas arriba los chorreros de tinta de las corporaciones mediáticas, para armar una agenda plural y democrática que revierta la creciente mercantilización de la noticia.

Dirigió la publicación electrónica Buenos Aires Oculta, el Centro de Estudios “José Ingenieros” y el Instituto de Estudios Sociales y Económicos. Es en la actualidad miembro vitalicio y directivo del Consejo de administración de la Fundación “Juan B. Justo” y está a cargo de las publicaciones de la Colección Cuadernos de Argenpress, que acaba de presentar el título “El mito de la globalización capitalista. Socialismo o barbarie”.

También escribió junto a Corbière los ensayos “Las nuevas formas de la lucha popular” y “Echelon y Enfopol, los nombres del espionaje electrónico”, presentados como ponencia en las ediciones organizadas por el Movimiento de Izquierda Revolucionaria chilena (MIR), en 1999 y 2000.

Para ARGENPRESS la Medalla “Félix Elmuza” es también un galardón extensivo hacia el resto de la redacción. Un compromiso no negociable volcado palabras, pero con ideas y conceptos que ponen esas palabras en acción. 

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México
Periodismo negociado
 

Teodoro Rentería Arróyave
Vicepresidente de FELAP/México 

sábado 10 de marzo de 2007

 No es de extrañarse que algunas voces, inclusive del gremio periodístico, se manifiesten en contra de las legislaciones que favorecen las libertades de prensa y expresión y el derecho a la información, como la reciente de despenalizar los llamados delitos contra la prensa: la difamación, la calumnia y la injuria, como lo veníamos demandando los periodistas unificados, acordes con los organismos nacionales e internacionales defensores de los derechos humanos. Son simplemente voces del periodismo negociado.

No sabemos a ciencia cierta de qué se trata, cuando colegas que se habían sumado a la lucha por las libertades de prensa y expresión y pedían la despenalización de los delitos etiquetados a los comunicadores, la calumnia, la difamación y la injuria, cambien de un momento a otro de posición, paralelamente a su encumbramiento. Llevar al cabo desde sus fuertes medios una campaña con el propósito de que el presidente Felipe Calderón Hinojosa malogre lo logrado, lo ganado a pulso después de tanta luchas dadas, con el veto a las reformas legales, nos parece de una sinrazón monumental.

Fueron muchas luchas, cuando menos nos hicimos escuchar durante años y años ante las últimas 10 legislaturas del Congreso de la Unión. Convencer a diputados y senadores de que era una aberración y un verdadero arcaísmo que todavía se mantuviera la penalización de los llamados delitos contra la prensa, cuando los países más avanzados lo habían suprimido, no fue tarea fácil.

Algunas ocasiones nos encontramos con la cerrazón de criterio, otras desde los cómodos puestos de los poderes ejecutivos, nos referimos al federal y a los estatales, llegaba la orden para desandar lo andado, lo que nos obligaba a volver a empezar.

Es entendible que los dictadorzuelos, municipales, estatales y hasta federales, no estuvieran o no estén de acuerdo en perder esa “arma”, muy poderosa para entorpecer la labor periodística; esos funcionarios que no aceptan que se diga la verdad y que les ofende la crítica, cuentan todavía con ella mientras no la promulgue el presidente Calderón. Exacto, es el instrumento para asegurar impunidad en los excesos gubernamentales, primero para amedrentar al periodista, y si no “entiende” colgarle los delitos y mandarlo a prisión, como lo hizo en su sexenio de horrores y errores el déspota del sureste, el seudo gobernador de Chiapas, Pablo Salazar Mendiguchía.

El presidente de la Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos (FAPERMEX), José Antonio Calcáneo Collado, apenas enterado de la campaña en contra de la despenalización de la difamación, la calumnia y la injuria, que por cierto abarca a otros sectores, salió a la palestra en todos los medios que le requirieron entrevistas, en la mismas fijo la posición infranqueable y firme del periodismo organizado del país.

En sus exposiciones, en las que coincidimos totalmente, Calcáneo Collado afirmó que resulta muy sospechoso que fuera hasta que el Senado de la República aprobara la reforma por la que dichos delitos se trasladaran del Código Penal Federal al Código Civil Federal, cuando se implemento la campañita en contra.

Desde hace muchos estaba a debate el cambio que fortalece las libertades de prensa y expresión, sobre todo en los últimos años por lo ocurrido en Chiapas con el tiranuelo Salazar Mendiguchía, y en el ámbito federal con Vicente Fox Quesada, sexenio donde ocurrieron como nunca en la historia del país más asesinatos, desapariciones y demás atentados a periodistas, y nadie del gremio habló en contra, sólo cuando falta la promulgación de la Reforma, con la firma del presidente Calderón Hinojosa, es cuando aparecen de repente los apostatas de la apertura. Son voces del llamado periodismo negociado. 

 Periodista y escritor. En teodoro@libertas.com.mx y felapvicemex@hotmail.com  agradeceré sus comentarios y críticas. En vivo, de lunes a viernes a las 17:00, en las frecuencias en toda la República de Grupo Radio Fórmula. En la ciudad de México, en el 14 70  de A. M. de su radio. Le invitamos a visitar: www.felap.info, www.ciap-felap.org, www.fapermex.com y www.clubprimeraplana.com.mx


Juan Carlos Camaño, presidente de la FELAP

“No existe democracia informativa ni democracia económica”

Agencia Nacional de Comunicación (ANC)

Madrid, martes 6 de marzo de 2007

El periodista argentino Juan Carlos Camaño, presidente de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP), enfatizó que “desde mitad de la década del setenta a nuestros días, hay claras evidencias de que no existe la democracia informativa en la misma medida que no existe la democracia económica, precisamente en tiempos en que los medios de comunicación que responden a las clases dominantes son parte constitutiva del poder real”.

“Ni más ni menos. Ni el cuarto poder, ni el primero por sí solos, ni mucho menos, el contrapoder de sí mismos, sino parte constitutiva del actual proceso de acumulación capitalista a escala global, y parte fuertemente dinámica de las pugnas intercapitalistas con intereses transnacionales”, agregó Camaño en el marco de su participación en la mesa sobre “Los medios de comunicación en un mundo globalizado” del II Foro de las Ciudades, realizada en Fuenlabrada, población ubicada a 20 kilómetros al sur de Madrid.

A continuación, el texto completo de la intervención de Camaño en esa actividad:

Agradezco al Ayuntamiento de Fuenlabrada, a su señor Alcalde, Manuel Robles Delgado, en particular, y a todas y todos quienes han contribuido a la realización de este encuentro, por la invitación hecha a la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP).

Para la FELAP es una alta distinción estar aquí, dispuesta a compartir una conversación, una discusión que, aun en la discrepancia, nos convoca a ajustar la mira acerca de la realidad de Latinoamérica y junto con esa realidad, a precisar cuál es el significado de los medios de comunicación en un mundo globalizado. Globalización neoliberal, agrego, que –según entiende la FELAP–, es sencillamente criminal con, al menos, tres cuartas partes de la humanidad.

Si me permiten, y dado que estamos hablando de globalización, de medios de comunicación y, supongo, de vivir actualizados, informados –y no apenas eso–, quiero compartir con ustedes una inquietud vinculada con una deuda que –estimo– tenemos los hombres y mujeres con responsabilidades de dirigentes en este momento histórico.

Unos días antes de emprender el viaje Buenos Aires-Madrid leí en el diario Página/12 de la Argentina, un artículo firmado por el periodista y poeta Juan Gelman, en el cual, bajo el título “Una bomba política”, se decía, entre otras cosas, que el ex asesor de Jimmy Carter, Zbigniew Brzezinski, declaró el pasado 1 de febrero ante la audiencia pública del Comité de Relaciones Exteriores del Senado estadounidense, que la invasión a Iraq –él dijo la guerra– “Es una calamidad histórica, estratégica y moral”.

Gelman recordaba también en la nota que Brzezinski “fue impulsor de la ayuda norteamericana a los talibanes cuando éstos eran oposición del gobierno afgano pro URSS…”

Más adelante el artículo señala cómo avanzó Brzezinski con sus preocupaciones hasta argumentar que Washington se propone atacar a Irán a partir de un disparador que justificará la acción bélica posterior. Habló, concretamente, de un autoatentado al interior del territorio de EEUU. Gravísimo.

Nuevamente, entonces, me pregunté por qué, frente a tantas mentiras y tantas matanzas, frente al armado de futuros –y nuevos– genocidios, la FELAP todavía no había presentado ante los organismos internacionales de derechos humanos y también ante los gobiernos de los distintos países, una petición, un reclamo, una exigencia, con la finalidad de que se considere juzgar, o se intente hacerlo, al presidente de los EEUU., George W. Bush, como criminal de guerra. Como lo que es. Sin ninguna duda.

Bien, no más que eso en torno a la cuestión. No es mi intención abrir aquí debates por fuera de la agenda prevista.

Ahora yo debo hablar sobre “Los medios de comunicación en un mundo globalizado” y fijar posición en cuanto a si los medios de comunicación de masas son el “cuarto poder” o un “contrapoder”.

Antes es necesario, dado que hablamos de Latinoamérica, hacer un elemental diseño del contexto previo del actual proceso de cambio que, en términos políticos y sociales, se observa en América Latina y el Caribe. Siempre atentos a que las palancas de la economía, por lo general continúan respondiendo al modelo neoliberal impuesto a partir de los años setenta.

Como sabemos –pero no está de más recordarlo– nos referimos a un modelo afirmado sobre la base de asesinatos, la desaparición forzada de personas, la tortura y las persecuciones ideológicas, políticas y gremiales. Un modelo de sociedad ajustado a los intereses de grupos de poder dominantes que apelaron al saqueo de los recursos estratégicos de la gran mayoría de los países, aceitaron la transferencia de ganancias hacia los centro de poder transnacional y sometieron las políticas de Estado a los dictados de los organismos financieros internacionales, en favor de las empresas multinacionales monopólicas y de los ahora llamados fondos de inversión, o el poder en las sombras.

Un modelo que, montado sobre cientos de miles de cadáveres –a no olvidarse que el terrorismo de estado fue doctrina garante de la expoliación– hizo crecer la desocupación masiva, la extensión del trabajo basura y del salario basura, mientras se exaltaba el individualismo pro atomización de las organizaciones colectivas de trabajadores y se promovía la insolidaridad humana. Todo eso junto, y a un mismo tiempo, como expresión indisimulable de lo que algunos llamamos “fracaso del sistema de socialización capitalista”.

En esa realidad, que transcurre desde mitad de la década del setenta a nuestros días, hay claras evidencias de que no existe la democracia informativa en la misma medida que no existe la democracia económica, precisamente en tiempos en que los medios de comunicación que responden a las clases dominantes son parte constitutiva del poder real. Ni más ni menos. Ni el cuarto poder, ni el primero por sí solos, ni mucho menos, el contrapoder de sí mismos, sino parte constitutiva del actual proceso de acumulación capitalista a escala global, y parte fuertemente dinámica de las pugnas intercapitalistas con intereses transnacionales. Bueno, aquí, con estas afirmaciones, aparece una respuesta –si se quiere un poco esquemática– a la pregunta que anima este panel.

Reitero: Ni cuarto poder, ni contrapoder. Parte integrante plena, asociada o subordinada –no en todos los casos–, de los monopolios diversificados en el campo de las tecnologías, la explotación de los recursos naturales del planeta y la fabricación y comercialización de armas, entre ellas, las de destrucción masiva.

En esta compleja dimensión de un mundo acorralado por concepciones y prácticas depredadoras de la vida humana y del hábitat global de las especies, la Federación Latinoamericana de Periodistas desarrolla sus actividades, en una región que, durante treinta años, con sus más y sus menos, se ha resistido a que el montaje neoliberal por cancelar la historia tuviera éxito. La FELAP ha sido y es, entonces, una organización activa en la lucha contra el neoliberalismo rabioso, el capitalismo salvaje y la impunidad del poder económico y político, que no trepida en matar o mandar a matar –en el ejercicio del crimen organizado– a quien denuncie sus privilegios y arbitrariedades. Organización, entre muchas y diversas de los pueblos que en la resistencia hemos seguido construyendo la historia sin fin que derrotó al pretendido fin de la historia.

La FELAP, sin perseguir gloria alguna, se reconoce como un actor, entre tantos, de la lucha teórica y práctica contra el pensamiento único y el discurso hegemónico, que pretendió –y pretende– como paradigma de las relaciones de producción y socialización, poner al mercado por encima de los seres humanos e, incluso, por encima de la vida del planeta.

Agrego, pues: Latinoamérica y el Caribe, abordan hoy distintos procesos de integración donde conviven –y no pocas veces mal conviven– discursos neoliberales, en claro retroceso, una insistente retórica antineoliberal, propuestas neodesarrollistas o neokeynesianas y pronunciamientos a favor del socialismo.

Un escenario, convengamos, de discursos encontrados y prácticas políticas –y en algunos casos políticas y económicas– que no existía cinco años atrás. He ahí un cambio que explica al menos dos cuestiones a saber: el fracaso del neoliberalismo en su objetivo de establecer todas las reglas de juego. Aunque debamos admitir que todavía controla y despliega las piezas vitales de la economía, las finanzas, de la información-comunicación, de la industria cultural de masas y del entretenimiento.

Y, por otro lado, como segunda cuestión clave del cambio de escenario: la importancia de las resistencias de sectores organizados del mundo del trabajo, organizaciones de masas con extendido alcance y –en no pocos casos– control territorial, organizaciones de profesionales, formaciones políticas, movimientos indigenistas, de mujeres, de jóvenes, poblaciones enteras en la lucha por la vivienda y el pan. Confrontados, todos, a las imposiciones de las clases dominantes locales y multinacionales.

Brzezinski, a quien mencioné antes, por obra y gracia de Gelman, dice en su libro “¿Dominación global o liderazgo global?” que, cito: “El desorden mundial contemporáneo proviene (en un sentido más amplio) de un nuevo hecho: el mundo actual se ha despertado políticamente a la desigualdad de condiciones de los seres humanos”. Otros hombres, otras mujeres, en otros tiempos y con otras palabras provenientes de un pensamiento literalmente opuesto al del ex asesor del presidente Carter, hubieran dicho que, con sus flujos y reflujos, la lucha de clases es inevitable. Si se prefiere podríamos acordar aquí, para no llamar lucha de clases a lo que se revela como tal, que las tensiones en la lucha de intereses entre dominadores y dominados vive nuevamente una etapa de exasperación y que por lo mismo el poder dominante del mundo capitalista, en su continuo fracaso de garantizar una sociedad para todos, eleva sus medidas represivas. La pregunta que sigue consiste en saber si el único camino que le queda por delante será similar al camino recorrido: “chorreando sangre y barro por todos sus poros”, tal cual lo describiera Marx hace, por cierto, varios años.

Así lo precisaba recientemente el intelectual argentino Atilio Borón, quien hasta hace pocos meses se desempeñaba como Secretario Ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO). Borón, recuerdo, ya que en este lugar, por el tema que nos ocupa, viene al caso, señala que Bill Gates “seguramente jamás trató con alguno de los tres mil millones de personas que en el mundo nunca recibieron un llamado telefónico”, aludiendo así –con fuertes críticas– a un dicho insultante de Gates, cuando éste aseguró que lo maravilloso de la autopista de la información consistía en que “la equidad virtual es mucho más fácil de lograr que la equidad del mundo real (…) En el mundo virtual todos somos criaturas iguales”.

Para no empalagarnos con semejante afirmación, sugiero remitirnos a la UNESCO: “Poco más del 10 por ciento de la población mundial accede a Internet. Estados Unidos y Europa concentran al 67 por ciento de los usuarios y América Latina a no más del 4 por ciento”.

Sigamos tomando como fuente a la misma UNESCO, para explicar en qué consiste la concentración monopólica de la información-comunicación y de la industria cultural de masas y del entretenimiento: EEUU predomina en la cinematografía a tal punto que el 92.5 por ciento de películas que circula libremente por el libre mercado dentro de sus fronteras le pertenece. Así como le pertenece el 85 por ciento de las películas difundidas en las salas de todo el mundo. Esto, como las invasiones armadas contra la soberanía de las naciones y la violación al derecho de autodeterminación de los pueblos, se conoce, en el lenguaje del imperio mediático de Rupert Murdoch y sus amigos de la política –caso José María Aznar, Tony Blair y George W. Bush–, con el nombre de “libertad” y “democracia”.

Dice la UNESCO que “al proceso de concentración tecnológica se agrega la reorganización monopolística de los mercados, que subordina los circuitos nacionales a sistemas transnacionales de producción y comercialización”. Y, reitera sistemáticamente, de manera casi desesperada desde 1996 a esta parte que “la globalización entraña un fuerte riesgo de uniformización de las culturas y de asimilación de las obras de la mente con fines comerciales”. Desde 1996 al 2007 llevamos once años de agravamiento del problema. Casi en un pie de igualdad –en materia de resultados negativos– con el drama de la sobrevivencia humana, como consecuencia de la cada día más injusta distribución de los ingresos y las riquezas.

Dice Alejandro Alfonso, Consejero de Comunicación e Información de la UNESCO para América Latina, que “las ventajas de la revolución tecnológica de la información están en la actualidad desigualmente distribuidas entre los países desarrollados y en desarrollo, así como en las sociedades”. Y alerta sobre la necesidad de achicar cuanto antes la llamada brecha digital, ante el peligro de que los rezagados –miles de millones de personas en el mundo– queden más rezagados y los marginados “aún más marginados”.

En su Declaración Universal sobre Diversidad Cultural, en el marco de la trigésima primera Conferencia General, que realizara hace cinco años, la UNESCO abogó por “humanizar la globalización”. Sin embargo, la realidad sigue obstinada en mostrar una América Latina que, con una población total de 500 millones de habitantes, tiene a más de 250 millones de ellos en la pobreza, viviendo en condiciones infrahumanas, como consecuencia de la aplicación sistemática de políticas que benefician a unos pocos y denigran a los más. Y esto es así porque existe acumulación monopólica de capital y explotación rapaz y voraz del trabajo material e inmaterial, con la siempre viva apropiación de la plusvalía creada por los trabajadores. Y como no se trata de los resultados de ningún fenómeno natural o al imperio de agentes extraterrestres, todo enmascaramiento tecnicista no es otra cosa que un insulto a la dignidad humana.

Uno de los tantos funcionarios del Fondo Monetario Internacional (FMI) que caminan el mundo justificaba hace dos semanas en un encuentro sobre economía y problemas de desarrollo, celebrado en La Habana, que al FMI se le había ido la mano en sus recomendaciones de ajustes fiscales a base de la reducción de la inversión pública y el gasto social en América Latina. Ese “se le fue la mano” significó –hay que repetirlo y hasta gritarlo, porque parece inaudible– un genocidio por planificación de la desigualdad.

Así de dura y cruda es la realidad de una región de este mundo en la que las tensiones entre intereses opuestos, en el campo de las luchas teóricas, políticas y sociales, dan por tierra con la peregrina y pretendida idea de ponerle fin a la historia y las ideologías. El mundo exasperado que tanto preocupa a Brzezinski está delante de nuestros ojos, dentro de nuestras vidas, en la violencia cotidiana y la explotación inhumana del trabajo, en las variadas formas de discriminación, en el menoscabo a la educación y la salud para todos.

Hoy, altos porcentajes de las sociedades de la región, se inclinan en el terreno electoral por candidatos a ejercer los poderes legislativos y ejecutivos, cuyas propuestas políticas, económicas y sociales, promuevan y garanticen la participación ciudadana, desde una visión que oscila del centro a la izquierda. Dicho esto con los riesgos que comporta fijar parámetros y categorías definidas en lo que va del centro a la izquierda. Así, en la Argentina, Brasil, Chile, Uruguay, Ecuador, Nicaragua, Bolivia, Venezuela, incluso México por encima del sospechoso triunfo de un político de derecha.

Nuevamente agradezco esta invitación al debate de ideas, a todas y todos por su atención y quedo a disposición de ustedes para continuar intercambiando experiencias en el deseo que, estoy seguro, compartimos: Que un mundo mejor sea posible, más temprano que tarde.  


Agasajo al laureado escritor al cumplir 80 años

Boceto íntimo de Gabriel García Márquez

Oscar J. Serrano

Presidente de la Asociación de Periodistas de Puerto Rico

Primera Hora (Puerto Rico) / martes, 6 de Marzo de 2007

Fue en un antro oscuro y desierto de Monterrey que tenía como únicos clientes a un grupo de periodistas que agotaban el último aleteo de una noche de fiesta. Los itinerarios de vuelo del día siguiente ocupaban la mente de muchos mientras el ron, la cerveza y el whisky fluían a la vez que el sistema de sonido castigaba a unos y premiaba a otros con una mezcla repetitiva de salsa y reguetón.

De momento, ahí estaba. Los ritmos tropicales, viejos y nuevos, se apagaron y un grupo de músicos armados de acordeón, güiro y tambor llenó el local con los cantos colombianos que salieron del Valledupar y ocuparon la costa caribeña para de ahí conquistar el mundo.

Con una sonrisa espléndida, el hombre de canas y espejuelos gruesos comenzó a cantar y a bailar como escribe, con mucha gracia pero comedido, sin un paso de más. Y en ese instante, Gabriel García Márquez nos regaló un espectáculo que pocas veces se ve, el de un artista amando a su musa con desenfreno y sin inhibiciones. Igual que con su vida y obra nos ha instruido en cómo ser un periodista, escritor y humanista consumado, esa noche nos mostró los finos detalles del arte de querer, y dejarse querer, por un vallenato.

Fue una noche que por poco no se da.

Estábamos en suelo azteca para atender un seminario de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) y disfrutar de la quinta ceremonia de entrega de sus premios anuales a la excelencia en el periodismo en los que, por primera vez, figuraba como finalista un boricua, Antolín Maldonado, de El Nuevo Día. Aiola Virella, de El Vocero; Luis Alberto Ferré Rangel, director de El Nuevo Día, y el suscribiente completaban la orgullosa delegación boricua.

Las advertencias detalladas dictaban que el “Nobel de Literatura 1982” no daría entrevistas, pero que podíamos compartir con él. Lo que no decían es que siempre iba a estar rodeado, particularmente de amigos colombianos. Al tercer día, ya la desesperación imperaba entre Antolín, Aiola y yo porque no habíamos conversado con el Maestro. Luis Alberto nos picó alante compartiendo su mesa durante la cena de la primera noche.

En varios recesos del seminario, Jaime, el hermano del Gabo y subdirector administrativo de la FNPI, me había dado “orejitas” sobre cómo lograr el acercamiento y, en el último almuerzo, aproveché una pequeña brecha en su círculo siempre presente para cumplir mi misión principal de regalarle una copia dedicada del libro Periodismo vital, que la editorial de la Asociación de Periodistas de Puerto Rico (Asppro) publicó con las columnas de César Andreu Iglesias.

“¿Cómo están los periodistas de Puerto Rico con los gringos?”, me preguntó con la curiosidad de ese sueño irrealizado de recorrer la Isla vestido de anonimato. Le dije que, a pesar de todo, el periodismo de la Isla mantenía una identidad propia y se preocupaba de preservar la vigencia del español como lengua materna. “Pues muy bien porque la prensa tiene que ser del país”, puntualizó sin saber que, meses después, su frase inspiraría la respuesta de la Asppro ante la crisis en la televisión local.

Luego, ya con Antolín y Aiola alrededor, se puso a hojear el libro de César y se detuvo en una columna de 1974 titulada El nuevo Macondo. “¡Mira qué locura!”, dijo entre risas. El colega peruano José Carlos Paredes le pidió una firma para su copia del reportaje Noticia de un secuestro, y nos comentó que el primero que lo llamó para felicitarlo por el relato sobre los secuestros perpetrados por los carteles del narcotráfico fue el extinto jefe del cartel de Medellín, Pablo Escobar.

Con una reiteración de que el periodismo es “el mejor oficio” pasamos a hablar sobre sus años de reportero. Eché mano de algo que nos apasiona a los dos y le pregunté por qué no había escrito más sobre música. “Ése (tema) sí lo conozco bien, ése me lo guardo”, ripostó. Así pasaron unos minutos de charla, fotos, y concesión de deseos hasta que la prudencia dictó que lo dejáramos descansar en previsión de la ceremonia de esa noche.

El descanso sirvió de poco cuando, al final de la ceremonia, por ocurrencia de sabe Dios quién, lo sentaron en una esquina a atender una fila interminable de admiradores que le pedían fotos y firmas. Las tropas periodísticas fueron menguando hasta que un grupo reducido, periodista y escritor Héctor Feliciano y yo como únicos boricuas, decidió ir a la sede extraoficial de la fiesta postpremio, el antro Scandal’s, aún a pesar de la casi certeza de que la cola había dejado al Gabo muy cansado.

Pero no. Como si fuera uno de esos personajes de sus novelas, que son de los más vivos aunque están muertos, el Gabo apareció con su esposa Mercedes para dar cátedra de vallenato, eso que una vez calificó como lo que le había inspirado más que cualquier libro.

Y así hasta las 3:45 de la madrugada, todavía con el eco del vallenato en el oído y el ritmo apoderado del paso, salió de Scandal’s, se subió a su Mercedes Benz y se entregó al momento más oscuro de la noche dejándonos a todos con la certeza de que, al igual que en su obra, acabábamos de vivir una realidad mágica que nadie nos iba a creer.

¡Felices 80, Gabo! Y gracias porque, de todos los galones que le has ganado a la vida, todavía nos permites acercarnos a ti sobre la base del más fundamental, el de colegas periodistas. 


Nicaragua
Colegio de Periodistas alcanza acuerdos con el Gobierno

Felap.info
martes 6 de marzo de 2007

El Colegio de Periodistas de Nicaragua (CPN), representado por su flamante presidenta Mercedes Rivas, y el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, en las personas del mandatario Daniel Ortega y la coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía, Rosario Murillo, suscribieron un compromiso que quedó enmarcado en los puntos siguientes:

l. El cumplimiento de la Ley 372, Ley Creadora del Colegio de Periodistas de Nicaragua, particularmente el Capítulo IV, referido al ejercicio profesional

2. Distribución justa de la publicidad estatal para los pequeños y medianos empresarios de radio, prensa escrita, programas de televisión y medios electrónicos a nivel nacional.

3. Conocer y discutir la Política de Comunicación oficial del Gobierno.

4. Crear vínculos directos entre las y los periodistas, y el Gobierno de la República, a fin de dinamizar la comunicación entre las partes

5. Calendarizar con la Lotería Nacional dos sorteos ordinarios anuales como corresponde por Ley (Art. 35 del Capítulo XII). Este año, 2007, los sorteos para los periodistas se realizarán los días 02 de Mayo y 11 de Septiembre

6. Apoyar la iniciativa del Colegio Periodistas de Nicaragua, en cuanto a la revisión y reformas a la Ley 372

7. Promover políticas públicas que generen beneficios y estabilidad laboral a los y las periodistas

8. Asegurar que la Dirección General de Ingresos (DGI) mantenga (a l@s periodistas colegiados) el régimen de Cuota Fija para pequeños contribuyentes, que se fijó en C$600.00 anuales, más el 2% de IR por cada pago que se recibe en concepto de publicidad, conforme a Ley Tributaria vigente.

9. Otorgar espacios en la emisora estatal, Radio Nicaragua, para garantizar al Colegio de Periodistas, medios de comunicación para todos sus afiliados y para la sociedad en general.
En total se concederán 6 horas diarias, en horarios de primera línea: de 7: 15 AM a 8:00 AM; de 1:15 PM a 2:00 PM; de 5:30 PM a 6:00; y de 9:00 PM a 11:00 PM
Los periodistas aportarán el 10% de sus ingresos por publicidad, para gastos de energía y operaciones de Radio Nicaragua

10. Girar instrucciones a TELCOR para la suspensión, a los pequeños medios y a los comunitarios, de la aplicación de la garantía de C$40,000.00 para la renovación de licencias, establecida en el Artículo 34 del Decreto 131, impuesto en el año 2004

11. Realizar una reunión - mensual con el Consejo de Comunicación y Ciudadanía para dar seguimiento al cumplimiento de estos, y otros Acuerdos, e informar sobre la situación de hombres y mujeres profesionales de la comunicación, afiliados al CPN

Managua, 1º de Marzo del 2007. Día del Periodista

Daniel Ortega
Rosario Murillo
Mercedes Rivas

También se aprobó aplicación de 5% de IGV (en lugar de los 15% que hemos pagado hasta ahora) a los artículos de trabajo de los periodistas. (papelería, grabadoras, cámaras y demás).

A esto se suma, el donativo del 20% de los C$400 mil que recibe cada diputado de la bancada sandinista, para apoyo social. Tres millones 200 mil córdobas anuales serán administrados por el Colegio de Periodistas para la atención de casos de salud y emergencias, de los colegiados. Los diputados René Núñez y Edwin Castro estuvieron presentes para ratificar esa decisión. 


México

Notimex, estancada

 

Julio Pomar
México, martes, 6 de marzo 2007

Un excelente artículo escribió nuestra apreciada amiga y colega Teresa Gurza, sobre un tema que ilustra, una vez más, cómo la derecha actualmente encaramada en el poder público tiene y practica sus temores autoritarios hacia la libre expresión. El caso es el de la agencia de noticias Notimex.

Nació Notimex como agencia del gobierno, estrictamente oficial y sexenal. En sus primeros tiempos --los de Echeverría-- se propuso ambiciosas metas, pero con la cojera de solamente ser una agencia del gobierno, no del Estado mexicano. O sea, sujeta a los cambios sexenales, a los estados de ánimo de los gobernantes en turno, a las inclinaciones políticas o ideológicas de los grupos sucesivamente dominantes en la política, etc. Cuando en el foxismo se abrió la perspectiva de convertirla en agencia de Estado, no pocos comunicadores aplaudimos la intención, que se empezó a instrumentar pero no ha culminado, sino que está detenida quién sabe hasta cuando.

Teresa Gurza, experimentada periodista, publicó su artículo en denuncia de esta situación. Por limitaciones de espacio, escogí párrafos acaso sustanciales de ese texto, titulado “¿En el limbo?”:

“En mi colaboración para Notimex del 17 de abril del año pasado, felicité a la Cámara de Diputados por haber aprobado por unanimidad la iniciativa de ley que convertiría a nuestra agencia, en la Agencia de Noticias del Estado Mexicano. Lo hice, porque eso equivale a que dejaría de ser una dependencia del gobierno; para transformarse en una entidad con independencia editorial y de gestión. Recordé en ese artículo que para que la democracia exista, es indispensable la presencia de instituciones que permitan la inclusión de todas las voces; disidentes o no. Y que para que se cumpla esta premisa, sin la cual no hay democracia y para que ésta pueda ser garantizada más allá de determinado sexenio, debía acabarse con la costumbre de beneficiar a través de Notimex al gobierno y a su partido; o peor aún, a facciones de su partido”.

“El primer cambio legal ocurrió días antes del nuevo gobierno, al ser disuelta  la sociedad anónima; lo que en los hechos significa que Notimex es ya, la agencia de noticias del Estado mexicano. Pero incumpliendo el plazo legal, no nombró entonces Fox al director general que regiría el destino de la nueva agencia; y tampoco lo ha hecho Felipe Calderón, en los dos meses que lleva como Presidente... Y tampoco se ha destinado a Notimex presupuesto suficiente para hacer bien su cometido, de generar información plural y accesible para todos... Sé que el presidente Calderón debe enfrentar muchos y graves problemas; pero no por ellos, puede seguir sacándole la vuelta a la transformación de Notimex”.

“Para comenzar a hacerlo, debe constituir sus órganos de gobierno como lo manda la ley. Debe dotar a la agencia de autonomía frente al Ejecutivo federal. Debe darle personalidad jurídica, y dotarla de patrimonio. Debe reconocerle independencia técnica, editorial y de gestión...”

“Y para evitar que el cambio quede  "en el limbo", como dice el colega Raymundo Riva Palacio en su bien documentado artículo del 27 de diciembre pasado en El Universal, debe nombrar como director a un profesional del periodismo. Y no, como se rumora insistentemente, a una persona de la extrema derecha; a un yunque, que además por cierto, estaba en contra de su candidatura. Si lo hace, estaría tirando a la basura el trabajo de décadas de cientos de periodistas”.

pojulio2@gmail.com   


Stella Calloni, periodista argentina, autora del libro “Operación Cóndor”
“No tengo nada de qué disculparme ante el imperio”

Marina Menéndez Quintero
Foto: Roberto Suárez
Juventud Rebelde  (Cuba)/  domingo 04 de marzo de 2007

La he entrevistado de aquí para allá, a retazos, a pesar de su buena voluntad de que pudiéramos conversar, pero conminada ella por su cargada agenda; yo, anotando o grabando al vuelo cada uno de esos rafagazos que son sus reflexiones, y que Stella Calloni va hilvanando mientras habla con esa misma avidez por expresarse –con que piensa, trabaja, y –seguro– vive.

Ya que no le fue dado el don de la ubicuidad para encontrarse en dos sitios a un tiempo, pienso que solo así –¡corriendo!– ha logrado seguir tantos acontecimientos de los que pudo ser o no testimoniante directa, pero acerca de los cuales indagó e investigó para emitir luego un alerta.

“Hay que salir al paso, adelantarse a los acontecimientos; es una obligación absoluta”, reitera, preocupada, cuando habla de la labor de los intelectuales de izquierda y advierte sobre “lo que se le viene encima” a esta América Latina donde –al decir del también colega argentino Víctor Ego Duqcrot– se ha roto la lógica de la democracia controlada, y están llegando protagonistas “que no estaban en el libreto”.

En opinión de Stella, ese es “el verdadero acto cultural” de estos tiempos: que empecemos a ir delante de lo que ocurrirá, estar más activos, y encontrar nuevas formas de denuncia; “otros modos de llegar a la gente”.

Cita como ejemplo a Telesur, “lo más grande que hemos tenido en América Latina en esa dimensión; un esfuerzo extraordinario desde el punto de vista estratégico”, afirma.

Es, esencialmente, el mismo signo que ha marcado sus derroteros. Porque Stella Calloni hace un periodismo que no busca el lucimiento y constituye, primordialmente, arma para el combate.

Lo supe desde los años 80 cuando, sin iniciarme en la profesión, leí por primera vez sus análisis e informaciones. Era la época de la llamada guerra encubierta de Estados Unidos contra Nicaragua y sus trabajos, contundentes y exactos, sin hacer alardes, tenían ya ese filo punzante que hace su obra trascendente y la convierte en obligada referencia para analizar el pasado inmediato de América Latina y, desde luego, el presente; pues poco de hoy podría entenderse si no se toma en cuenta lo de ayer.

Siendo la suya una de las plumas que advirtió sobre la resistencia que se interpondría a la ocupación de Iraq, Stella considera que ha debido desenmascararse mejor y a tiempo, toda la farsa montada por Estados Unidos para justificar su presencia en aquella nación, y la mentira de un conflicto interno entre sunnitas y chiítas creado –fingido– por los propios invasores.

Evidente enemiga de las medias tintas, advierte contra lo que podría llamarse la debilidad de quienes, responsables de emitir y formar criterios, terminan concediendo o sucumbiendo al lenguaje imperial, y califica “la ejecución” de Saddam Hussein como “un asesinato público”.

No debería encabezarse una nota informativa anteponiendo que “Saddam era un criminal”, motivo que lo llevó a un juicio considerado por ella ilegal desde todo punto de vista.

Está convencida de que tendríamos que habernos adelantado y mover lo que fuera necesario “para saber que ellos iban a matar y torturar en la forma en que lo están haciendo; que la “nueva estrategia” anunciada por Bush en su momento, era tratar de demostrar que en Iraq había una guerra interna. El imperio acorraló a mucha gente en ese sentido”.

Entiende que la ejecución pública de Hussein “tuvo la finalidad de ver si podían “mover” finalmente los enfrentamientos y decir que había una guerra étnico-racial. La orden fue matar la mayor cantidad de población civil. Y la resistencia iraquí ha dicho al mundo que no hace atentados contra la población, sino contra sus enemigos ocupantes. Entonces, esa matanza de civiles tiene la finalidad de destruir el agua donde el pez de la resistencia puede nadar. Es casi algo de solución final, y nosotros tenemos que denunciar ese genocidio”.

Con silencios y eso que entiende como intentos de contemporizar el lenguaje –o disculparse ante el poder– solo se propicia que los hechos se repitan, explica.

“Te lo digo con todas las palabras: no me disculpo ante el Imperio de nada. No tengo por qué disculparme, son ellos quienes nos deben muchas vidas; nos deben un genocidio en el siglo XX”, dice mientras mira el reloj y se disculpa –la esperan, no puede seguir–, se pone de pie, y la sigo grabadora en mano, en el intempestivo final del primero de los dos “tú a tú” que conseguí con ella durante su reciente paso por La Habana.

Minutos antes, jóvenes que bebían de sus experiencias con la misma sensación de descubrimiento de quienes ya no lo somos, la escuchaban también conversar sobre estos y otros imperativos, durante un encuentro a pocos pasos de allí, en una de las aulas de la Facultad de Comunicación de La Habana.

Precisamente, para acabar con la impunidad y “evitar que el Cóndor siga volando”, Stella Calloni fue una de las iniciadoras de las investigaciones y estuvo entre los primeros en revelar los entretelones de ese operativo que enlazó a los regímenes militares latinoamericanos durante los años 70 y 80, y que ella acuña sin duda como “contrainsurgente”.

Una operación “cerrada y selectiva” –reitera– porque no todos los militares participaron en ella y que, al develarse, “es la que ha permitido, curiosamente, estudiar mejor todo lo otro, tan complejo: cada una de las dictaduras”.

Sin embargo, “la mano que meció la cuna del crimen en todos los casos ya sabemos donde está y, hoy por hoy, mi esperanza es que los familiares de las víctimas exijan a Estados Unidos que indague a los grupos terroristas de origen cubano: ellos eran la mano encubierta de la CIA en esas operaciones sucias.

“No hay nadie que sepa más que ellos sobre este tema: estaban con la dictadura de Pinochet, con la de Argentina, la de Uruguay; en Paraguay. Estaban en todas partes: en Centroamérica, en la DISIP de Venezuela... ¿Quién mejor que ellos podría saber? Estaban en lugares estratégicos. Ellos saben más que nadie”.

Stella lo ratifica mientras conversa con quienes asisten a la nueva presentación de su libro Operación Cóndor, que el cubano José Luis Méndez Jiménez califica como “una joya de la literatura combatiente latinoamericana” y “libro de la historia contemporánea”; una historia que se reedita con la impunidad imperial.

Ella, por su parte, narra cómo la apertura de los juicios en Argentina luego de la derogación de las leyes de Punto Final y de Obediencia Debida, y la detención de algunos de los torturadores en Chile mediante el caso Operación Colombo –con los esfuerzos de abogados como Carmen Hertz–, han permitido seguir avanzando en el esclarecimiento de lo ocurrido en las cárceles clandestinas que Stella identifica como “lugares de noche y niebla”, y ayudan también para establecer “la verdad del último día”: así llama al trágico y oculto final de decenas de miles de hombres y mujeres ejecutados extrajudicialmente, y quienes engrosan las abultadas cifras de las denominadas “desapariciones”.

“El avance es lento, pero ahora sabemos más que cuando se empezó”.

Así, por ejemplo, se ha establecido recientemente que 38 bolivianos perecieron, mediante el vuelo de Cóndor, en Argentina; o que el gas sarín se creó en “esa casa de la muerte” –como denomina Calloni a la vivienda en Chile del agente de la CIA Michael Townley, co-ejecutor y “contratista” de terroristas cubanos para cometer los atentados contra el ex canciller Orlando Letelier en Washington, y contra el ex general Carlos Prats y el diplomático Bernardo Leighton en Europa, todos chilenos...

“Cuando yo decía, al publicar el primer libro de Cóndor, que esa era la punta del iceberg, ¿por qué lo hacía?: era lo que teníamos. Ahora cada caso te permite abrir, ir a fondo, y muy lejos, aunque en muchas ocasiones persiste la impunidad. Los juicios también son útiles porque para establecer un proceso judicial hay que presentar documentos, pruebas, testimonios; y cada uno de esos juicios va enriqueciendo el camino de la justicia y, sobre todo, el de la verdad”.

Su búsqueda se inició hace muchos años y, sistematizando toda aquella información recopilada en el propósito de constituir un libro útil, precisamente, a la justicia, Stella llegó a escribir 2 000 páginas.

Apasionada por la investigación, asegura que “todo sirve” en la atadura paciente pero urgida de tantos hilos sueltos. Cada pista lleva a otra, y otra más...

Es una labor que saca a la luz el sufrimiento de muchos –¡tantos!–; un padecer del que el periodista –supuesto ser frío, alejado del hecho, e imparcial–, de ningún modo puede estar ajeno.

En conversión más íntima, Stella confiesa que algunos quebrantos recientes y ya superados de su salud, pudieron ser un poco la secuela de todo aquello. Pero también hay satisfacción, como entiendo ella sintió cuando, luego de establecer la verdad sobre el final de un estudiante paraguayo “desaparecido” en los tiempos de las dictaduras, se dio a la localización de quien entonces era su joven esposa argentina.

La buscó, la buscó, pero resultó infructuoso. Entonces hizo la historia durante una entrevista transmitida por una emisora radial. Algunos días después, tocaron a su puerta. Agitada como siempre, Stella abrió, y en el umbral apareció una mujer con su hijo: era ella, Gladys Ríos. Ambas se abrazaron, llorando...

“Su hijo ahora está en Paraguay, muy orgulloso de saber qué destino tuvo su padre. Aquel niño de meses que era entonces, ya creció...”

Lo mismo ante el auditorio que la escuchaba al presentar el libro, que junto a los jóvenes estudiantes de la Universidad o ante la grabadora que sostengo, ahora de pie en una acera de la Fortaleza de la Cabaña –donde otra vez Stella se ha dejado atrapar– la Calloni insiste en los desafíos de esta época.

Habla sobre la necesidad imperiosa de estudiar el concepto de guerra de baja intensidad –que se está aplicando en Iraq, dice, junto a elementos nuevos como el uso de la diplomacia y los medios–; denunciar la “invasión silenciosa” que EE.UU. protagoniza con la dispersión de sus bases militares por Latinoamérica; la relevancia de apreciar que cada paso en la lucha contra la hegemonía imperial, por pequeño que fuese, es importante, y no se debe menospreciar...

Pero el tiempo vuelve a ser implacable y Stella Calloni escapa. Se aleja, concentrada seguro en sus pensamientos; aunque alguien la crea distraída cuando sortea, apurada, los adoquines de la plaza.