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Mayo 2007 |
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Venezuela
felap.info El presidente de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP), Juan Carlos Camaño, participó en la Jornada Internacional “El derecho a informar y estar informados”, realizada en Caracas del 18 al 20 de mayo de 2007. A continuación, felap.info reproduce íntegra su intervención [+] |
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España
felap.info La Asociación de Amigos, Hermanos y Compañeros del cámara José Couso, muerto en Bagdad el 8 de abril de 2003 por soldados de Estados Unidos cuando se desempeñaba como cámara de Telecinco, emitió la siguiente declaración que felap.info reproduce a continuación:
A menos de dos semanas de que se produzca la llegada de la representante del gobierno de Estados Unidos, prevista para el 1 de junio, los HAC consideramos que la fiscalía obedece con su decisión a los deseos del Gobierno de agradar a las autoridades estadounidenses y de allanar unas relaciones enrarecidas por el auto de procesamiento de tres de sus militares en los días previos a la celebración de tan ansiada reunión con Condoleezza Rice. Pensamos que el recurso del fiscal Alonso continúa en la línea de tratar de impedir que se lleve a cabo una investigación judicial que permita hacer justicia en el caso de José Couso, El fiscal en su desesperado intento de archivar el caso Couso utiliza en su recurso los argumentos sostenidos por el informe que elaboró el Pentágono en el que se exculpaba a sus tropas alegando “legitima defensa”. Los HAC, que en el pasado han soportado las trabas interpuestas por Eduardo Fungairiño, encuentran ahora en el infundado recurso de Jesús Alonso un nuevo escollo que intenta impedir que se enjuicie a los militares estadounidenses Thomas Gibson, Philip Wolford y Philip de Camp. El juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedráz ha hallado indicios suficientes para emitir un auto de procesamiento al considerarles responsables directos de la muerte de Couso el 8 de abril de 2003, cuando el ejército de EEUU ocupó Bagdad y atacó tres edificios -el Hotel Palestina y las sedes de las televisiones de Abu Dhabi y Al Jazira, donde se alojaba la prensa internacional independiente y que escapaba al control de sus soldados. Habría que preguntarse si existen otros motivos que han empujado al citado fiscal a intentar archivar de nuevo el caso Couso, reabierto tras la sentencia del Tribunal Supremo, de fecha once de diciembre de 2006, que ordenó reabrir el “caso Couso” en contra de su archivo, promovido por la Fiscalía, entonces dirigida por Fungairiño, y decretado por la sección segunda de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, y si, en su proceder, que debería conducirse por la colaboración en el esclarecimiento de la muerte de Couso, prevalece algún condicionamiento ajeno a la función que tiene encomendada. Pensamos que el ministerio fiscal, una vez más, hace dejación de su obligación de tutelar los intereses de la familia Couso. Al mismo tiempo que muestra su interés por proteger los intereses de las tropas estadounidenses en la invasión y ocupación de Iraq. De esta forma, creemos que el fiscal Alonso contribuye a favorecer la impunidad de la que hace gala el ejército estadounidense en contra del derecho internacional y los convenios de Ginebra que exigen la investigación, la condena y el castigo de los crímenes de guerra. La Asociación de Amigos, Hermanos y Compañeros quiere resaltar la falta de rigor, los errores e imprecisiones que contiene el recurso planteado por el fiscal Jesús Alonso, tanto en el fondo como en la forma, que le transforman en un sobrevenido abogado defensor de los tres militares estadounidenses encausados. Los
HAC también quieren resaltar que la decisión del ministerio fiscal
vulnera el compromiso asumido por el anterior ministro de Justicia, Juan
Fernando López Aguilar, quien ofreció la ayuda de la justicia y del
Gobierno español para facilitar la investigación del asesinato de Couso.
Madrid, a 21 de Mayo de 2007. --
Hermanos, Amigos y Compañeros de José Couso |
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Chile
Ernesto Carmona Santiago de Chile, jueves 17 de mayo de 2007 El Colegio de Periodistas de Chile expulsó de sus filas a un ex agente de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) que llegó a convertirse en periodista y suspendió por un año, con censura pública, a otros cuatro profesionales con formación universitaria que colaboraron en la fabricación de noticias falsas para encubrir asesinatos de opositores políticos a la dictadura de Augusto Pinochet. El Tribunal Regional de Ética y Disciplina (TRED) del Consejo Metropolitano (Santiago) del Colegio de Periodistas expulsó a Carlos Roberto Araya Silva, un ex locutor de la radio Sargento Aldea de San Antonio a quien el jefe de la DINA, el entonces coronel de Ejército Manuel Contreras, introdujo en la televisión del Estado, y suspendió por un año, con censura pública, a Julio López Blanco, Claudio Sánchez Venegas, Vicente Pérez Zurita y Manfredo Mayol Durán, periodistas formados en diferentes universidades que colaboraron con la dictadura desde sus cargos en Canal 7, Televisión Nacional (TVN), y la Corporación de TV Canal 13, de la Pontificia Universidad Católica. Los sancionados participaron en el montaje comunicacional de un enfrentamiento entre fuerzas de seguridad y críticos de la dictadura que jamás existió, difundido además por los diarios La Tercera, Últimas Noticias, la revista Qué Pasa y otros medios. Qué Pasa incluso entrevistó a Rodolfo Pávez, un niño de 8 años, como “testigo presencial”. “Yo los vi”, dijo Rodolfo. “Por los faldeos de esos cerros que le son tan familiares, Rodolfo vio bajar a siete extraños. Entre ellos había dos mujeres, y los hombres las ayudaban a saltar el canal que ese día venía con agua. Iban corriendo”, relata a Qué Pasa, con aplomo”, aseguró la edición Nº 240 de la revista que el 27 de noviembre de 1975 publicó esta joyita de la mentira hecha periodismo. La DINA fabricó la noticia sobre este hecho falso con la complicidad de la Dirección Nacional de Comunicaciones (DINACOS), el ente propagandístico del régimen militar, donde laboraban muchos periodistas con formación universitaria que aún se encuentran activos e incluso enseñan la profesión en diferentes universidades privadas, incluido el ramo de “ética periodística”. En rigor, no hubo enfrentamiento armado, sino un montaje comunicacional para disfrazar el asesinato de siete personas que se hallaban recluidas en el Cuartel Terranova del Ejército, más conocido como Villa Grimaldi. Este episodio, que contó entre sus víctimas a una mujer embarazada, ocurrió el 19 de noviembre de 1975 y se le recuerda como “El Caso Rinconada de Maipú”. Otros montajes periodísticos de esa misma época, como el “Caso de Los 119” u “Operación Colombo”, de junio de 1975, encubrieron asesinatos y desapariciones de opositores a la dictadura. También el periodista Augusto Carmona Acevedo fue asesinado por la espalda en 1977, cuando ingresaba a su domicilio en Santiago, pero la versión periodística lo hizo aparecer como muerto en un “enfrentamiento” a balazos. La verdad es que nunca tuvo la oportunidad de defenderse de sus asesinos, quienes viven impunes hasta hoy. Asesinatos selectivos El juicio ético fue solicitado el 25 de abril de 2006 por Isabel Gallardo Moreno, familiar de cinco de las siete víctimas: Catalina Ester Gallardo Moreno, su hermana de 30 años, a quien le arrancaron los ojos; Mónica del Carmen Pacheco Sánchez, de 26 años, profesora de educación básica, embarazada de tres meses y cónyuge de su hermano Roberto Gallardo Moreno –asesinado el día anterior–; Alberto Recaredo Gallardo Pacheco, de 63 años, tornero, padre de los Gallardo Moreno; Manuel Lautaro Reyes Garrido, Luis Andrés Gangas Torres, Felipe Cárcamo y Pedro Blas Jeldrés. La muerte anterior de Roberto Gallardo, al parecer en un enfrentamiento de verdad, desencadenó la feroz venganza de la DINA contra su familia. Las siete víctimas fueron detenidas el 18 de noviembre de 1975 por la Policía de Investigaciones de Chile (PICH), cuyo jefe, el hoy general retirado de Ejército Ernesto Baeza Michelsen, decidió enviar a la DINA a quienes terminaron muertos. Los demás detenidos de la familia, como Isabel Gallardo, junto con otro hermano llamado Guillermo Gallardo Moreno, su madre Ofelia Moreno Aguirre y dos niños menores, sobrinos suyos, fueron dejados en libertad durante la noche del día 18. Las víctimas, que sufrieron atroces torturas antes de morir en Villa Grimaldi, fueron detenidas ante testigos en sus domicilios, e incluso con otros familiares como en el caso de los Gallardo, o en sus lugares de trabajo. Todas estas personas fueron vistas todavía vivas por otros detenidos de ese centro de la DINA. En cuanto quedaron en libertad, Isabel Gallardo y su madre iniciaron de inmediato las gestiones por sus seres queridos ante el Comité Pro Paz, sustentado por las iglesias cristianas, pero el 19 de noviembre de 1975 se llevaron la sorpresa de ver y escuchar al hombre ancla del noticiario estelar de TVN, Julio López Blanco, en cuclillas sobre un paraje del fundo La Rinconada de Maipú, al sur-oeste de Santiago, informando que sus familiares habían muerto allí, en ese mismo lugar, durante un “violento enfrentamiento” con fuerzas de seguridad. Como “prueba” irrefutable, López Blanco exhibió media docena de cápsulas o vainillas de proyectiles de uso militar. El asesinato de estos disidentes políticos de la dictadura fue investigado por la justicia del crimen, en el proceso judicial caratulado “Familia Gallardo-Gangas”, Rol 2.182-98, a cargo del juez Alejandro Solís Muñoz, ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago, quien también citó a declarar a López Blanco y al ex DINA Araya, entre otros. Según la acusación de Isabel Gallardo, Julio López Blanco, que actualmente trabaja en Mega visión –propiedad de Ricardo Claro– tuvo una actuación “mal intencionada y mentirosa, como se ha comprobado en el curso de la investigación judicial”. Claudio Sánchez, quien también trabaja en Megavisión, emitió un informe parecido por el Canal 13 de la Universidad Católica. Incoherencias del género “periodismo de ficción” “Están los testimonios del violento enfrentamiento: vainillas vacías, muchas vainillas vacías”, reportó el periodista Julio López, vestido con un impecable traje de lino blanco, en un lugar agreste, de vegetación baja, donde no se observan cadáveres, huellas de sangre o señal alguna de ningún “violento enfrentamiento”, excepto las cápsulas que enseñó a los televidentes. “Hay seis o siete [vainillas] aquí en este lugar y muchas otras más esparramadas por aquí en el cerro”, subrayó López Blanco. Más o menos una vainilla por cada víctima. “Las últimas informaciones dicen que otros dos grupúsculos del MIR y del proscrito Partido Comunista se encuentran cercados, en este momento, por fuerzas de la DINA”, continuó “informando” el periodista López. “Y trasladémonos ahora hasta nuestro móvil 2, donde Roberto Araya, en el mismo lugar donde cayeron los extremistas, nos dará los nombres de ellos y otros antecedentes de este espectacular suceso”. Y aquí intervino el periodista-agente: “Este es el sitio exacto donde se produce la refriega entre fuerzas de seguridad de la DINA y los seis extremistas; como puede observarse, se ve a simple vista el lugar quemado, ello en atención a que Seguridad debió echar granadas para sacar desde aquí a los extremistas parapetados”. Araya muestra el lugar donde la DINA habría lanzado granadas: “Aquí están las vainillas, incluso puede observarse una caja de cartuchos, aquí hay una marca que se hizo posteriormente, para marcar donde cayó uno de ellos”. Este periodismo de ficción articulado por la DINA a través de “la televisión de todos los chilenos” era de tan mala calidad y mentía tan impunemente que el agente Araya comenzó “informando” de una “refriega entre fuerzas de seguridad de la DINA y [los] seis extremistas” pero luego leyó siete nombres de su propia lista de muertos. Es decir, mataron a siete “enemigos” en una refriega en que sólo enfrentaron a seis “extremistas”. Dijo Araya: “Los que cayeron aquí son: Mónica del Carmen Pacheco Sánchez, alias Lilian, perteneciente al MIR, 26 años de edad, profesora de educación básica de la Escuela 457 de Quilicura, casada con Roberto Gallardo Moreno, alias Juan, también del MIR, que resultó muerto en ese tiroteo de la Escuela 51 del lunes pasado, fue quién se enfrentó al soldado. También está caída en este sitio Catalina Ester Gallardo Moreno, perteneciente realmente al MIR, 30 años de edad, hermana de Roberto Gallardo. Manuel Lautaro Reyes Garrido, perteneciente al MIR; Alberto Gallardo Pacheco, perteneciente al Partido Comunista; Luis Andrés Gangas Torres, alias Jaime; Felipe Cárcamo, perteneciente al MIR y Pedro Blas Jeldrés, perteneciente al Partido Comunista, alias Marcos”. El responsable del noticiario estelar de TVN era el director de prensa Vicente Pérez Zurita, mientras la gerencia general del canal del Estado la ejercía Manfredo Mayol Durán, también periodista. Claudio Sánchez Venegas hizo un despacho similar “en vivo” y leyó la misma nónima de muertos por la señal de Canal 13 de la Pontificia Universidad Católica de Chile. La fiscal del juicio ético, Doris Jiménez, obtuvo un video del reportaje de menos de tres minutos que fue proporcionado por TVN a los tribunales de justicia, pero Canal 13 no quiso facilitar copia de la fiulmación que realizó Claudio Sánchez. “Al respecto y una vez revisados los archivos audiovisuales de Canal 13 advertimos que sólo existe sobre el particular una nota realizada por el periodista don Claudio Sánchez, quien aparece también en pantalla”, dice una carta dirigida al TRED, el 2 de octubre de 2006, por Eliana Rozas Ortúzar, entonces directora ejecutiva de la Corporación de Televisión de la Universidad Católica. El jefe máximo de la Iglesia Católica, el Cardenal Arzobispo de Santiago, monseñor Francisco Javier Errázuriz, no respondió a los requerimientos del Colegio de Periodistas. Rozas involucró a Sánchez en el montaje comunicacional, pero rehusó facilitar la prueba en video aduciendo un juicio laboral entre el periodista y la estación de TV, a menos que “el Sr. Sánchez acepte de manera fehaciente su total acuerdo a que el material sea facilitado, eximiendo a Canal 13 de toda responsabilidad por dicha entrega”. Sánchez no colaboró con la investigación del tribunal metropolitano y rehusó concurrir a declarar, a diferencia de los demás imputados, quienes sí reconocieron la tuición del Colegio de Periodistas sobre la conducta ética de sus afiliados. En definitiva, Sánchez fue sancionado por no colaborar con la investigación sobre su propia conducta ética. Seis asesinos procesados por el crimen El ministro Solís Muñoz estableció el 27 de febrero de 2006 que el 19 de noviembre, el mismo día de la transmisión del montaje comunicacional, se produjo el “homicidio calificado” de Alberto Recaredo Gallardo Pacheco, Catalina Ester Gallardo Moreno, Mónica del Carmen Pacheco Sánchez y Luis Andrés Ganga Torres. El magistrado sometió a proceso por este crimen a Juan Manuel Contreras Sepúlveda, el jefe de la DINA, y a sus subalternos Marcelo Luis Morén Brito, Miguel Krassnoff Martchenko, Basclay Zapata Reyes, Francisco Maximiliano Ferrer Lima y Rolf Gonzalo Wenderoth Pozo, todos del Ejército, “en calidad de autores de los delitos de homicidio calificado que contempla el artículo 391 N° 1 del Código Penal”. Todos estos militares son responsables de numerosos otros asesinatos de opositores a la dictadura y están implicados en decenas de juicios. Araya declaró abiertamente que fue un agente transmutado en “periodista” gracias a su compadre Manuel Contreras, el entonces jefe de la DINA, y a un cursillo de “corresponsales de guerra” del Ejército, según su declaración ante la periodista Doris Jiménez, quien actuó como fiscal, designada por el TRED para investigar la denuncia de Isabel Gallardo. Araya relató en el expediente que su compadre Contreras lo introdujo en TVN para manejar la propaganda de la represión, con más poder incluso que Pérez, el jefe de prensa, y que Mayol, el gerente general. Las declaraciones de estos ex jefes alegando desconocer el montaje periodístico hoy resultan sorprendentes, porque indicarían que sus cargos eran nominales, aunque se supone que cobraban puntualmente sus sueldos, pero en la práctica no tenían idea de qué ocurría bajo sus narices. Es decir, como periodistas estaban bastante desinformados y como jefes habrían pertenecido a esa categoría de quienes “no cortan ni pinchan”. Entonces, surge la pregunta ¿para qué estaban allí? Pérez, que también fue jefe de prensa de Canal 13, se dedica hoy a enseñar… periodismo. La amistad de Araya con Contreras nació en el puerto de San Antonio donde se desempeñaba como locutor de un programa de tangos de la radioemisora local, mientras el futuro fundador de la DINA ejercía la jefatura del regimiento Tejas Verdes, donde también se cometieron numerosos asesinatos de presos políticos. Los tribunales del crimen establecieron que Araya entregó a la DINA nombres, domicilios y datos de dirigentes de estibadores y supuestos izquierdistas del puerto de San Antonio para su posterior detención y eliminación. “Desearíamos que esos periodistas, no sólo fueran repudiados por sus pares sino también por la sociedad toda; por su conducta indecente y vergonzante comparada con la de otros valientes periodistas que dieron incluso la vida, por reflejar la verdad de los hechos”, aseguró Isabel Gallardo al conocer el fallo. También insistió en la culpabilidad penal “del jefe de la Policía de Investigaciones de Chile en 1975, el general en retiro Ernesto Baeza Michelsen, y el personal a su cargo; aparte de los funcionarios civiles y militares de la ex DINA, sometidos a proceso en el fallo de la Corte de Apelaciones de Santiago con fecha 27 de febrero de 2006”. Añadió que “este fallo, que nos llegó justo el Día de la Madre, aunque solo emite una sanción moral, es un bálsamo que necesitábamos y ha sido altamente valorado por nuestras familias”. Los
cinco periodistas afectados fueron notificados del fallo el 12 de mayo.
Tienen 15 días para apelar ante la instancia superior, el Tribunal
Nacional de Ética y Disciplina (TRINED) del Colegio.
Enlaces: http://www.argenpress.info/nota.asp?num=042757&Parte=0 http://www.colegiodeperiodistas.cl/index.php?action=documentos_colegio¬icia_id=177 |
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México Persistencia criminal contra Lydia Cacho
Julio Pomar
Un nuevo atentado criminal fue intentado el lunes 7 de
este mayo contra la periodista Lydia Cacho Ribeiro, denunciante de las
redes de pederastas que encabeza el preso Jean Succar Kuri, quien según
evidencias incontestables ha sido apoyado en su desquiciado vicio por el
empresario Kamel Nacif y por el gobernador de Puebla, Mario Marín
Torres.
En el diario La Jornada del 9 de mayo, se informó que al mediodía del lunes 7 la periodista regresaba de Ciudad Juárez, Chihuahua, a donde había asistido a la feria del libro, y en el aeropuerto de la ciudad de México abordó la camioneta que la Procuraduría General de la República le tiene asignada para su protección, con todo y chofer –un miembro de la propia PGR–, pero ya circulando en la calle, en el Viaducto a la altura del Eje Central, el vehículo empezó a sacudirse de manera violenta. El conductor logró detenerse a tiempo, pero al revisar la llanta trasera derecha, tres de los cuatro birlos que la aseguran, cayeron en su mano, lo que significaba que la llanta, suelta, estaba a punto de salirse de su eje. De haberse consumado el atentado, ella y sus acompañantes quién sabe qué daño hubieran sufrido, pues lo frecuente en estos casos es que un automóvil en esas condiciones se vuelque. Los tres birlos habían sido limados y, según anticiparon agentes investigadores de la Agencia Federal de Investigaciones (AFI), “todo parecía el montaje para un accidente provocado”. Ante su denuncia ese mismo día ante el subprocurador José Luis Santiago Vasconcelos, éste le dijo, según la nota de Blanche Petrich: “Doña Lydia, esas amenazas hay que tomarlas muy en serio. Le pido que inmediatamente acuda a denunciar lo sucedido”. Eso mismo hizo ella ante la PGR, en cuya denuncia mencionó como probables responsables del intento de homicidio al gobernador de Puebla, Mario Marín Torres, a la procuradora de justicia de esa entidad, Blanca Laura Villeda, y al empresario acusado de pederastia Jean Succar. Denunció que ello pudo costarle la vida, si no es que también a sus cuatro acompañantes (Jorge Zepeda Patterson, Alejandro Páez y Rafael Pérez Gay y esposa) y a los tres agentes de la PGR que la protegían. Unos días antes, el 2 de mayo, en un careo con el pederasta, éste le dijo “te voy a acabar” desde atrás de la rejilla en que se encontraba, en el juicio que se le sigue por corrupción de menores en el penal del Altiplano. Lydia Cacho mencionó en su denuncia del lunes 7 en la PGR que “queda claro que con todas las amenazas de muerte que tengo, y con las que profirió (el propio pederasta) pues no puedo dejar pasar esto”. En declaraciones a periodistas allí mismo denunció que sus testigos “han recibido una serie de amenazas”.
Con inevitable certidumbre, que está sujeta a
comprobación, es un caso de persecución criminal contra la periodista
Cacho Ribeiro. Las autoridades judiciales deben extremar sus pesquisas a
fin de hacerle justicia a la valiente denunciante de pederastas. Los
hechos muestran que las redes delincuenciales están engalladas por sus
sangrientos retos hasta hoy sin respuesta definitiva por las actuales
autoridades del país, que igual que en otros casos, se ven incapaces de
ofrecer real protección a los periodistas que denuncian ilícitos, tanto
como de castigar a los culpables de los atentados. Por salud legal y
social, es imperativo que terminen con castigos ejemplares los casos
denunciados de delincuencia contra los niños y niñas que han sido
abusados.
El autor es periodista mexicano. |
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México
Teodoro
Rentería Arróyave
felap.info Nuevamente se mueve la nómina ignominiosa de los atentados a periodistas, ante la desaparición de dos reporteros de la empresa TV Azteca Noreste, lo que eleva las cifras a los 68 periodistas asesinados de 1983 a la fecha, y con estas desapariciones nuevamente se eleva a siete, en vista de que los cuerpos de dos compañeros anteriormente secuestrados, fueron encontrados sin vida. Los colegas Gamaliel López, reportero, y Gerardo Paredes, camarógrafo, se encuentran desaparecidos desde el pasado jueves 10 de mayo. Según informó la Procuraduría del Estado de Nuevo León, sus familiares y la empresa televisora han presentado las denuncias correspondientes hasta ahora ante la esperanza, frustrada, de que aparecieran. ¿Hasta cuando habrá justicia? Los compañeros desaparecidos, si habían trabajado en la fuente policíaca, inclusive el director de información TV Azteca Nuevo León, Alfonso Teja, abundó en el sentido de que Gamaliel López, se le criticaba su contacto muy directo con los cuerpos policíacos y funcionarios de administración de justicia. Fue la propia Procuraduría General de Justicia del Estado la que se adelantó a hacer públicas las desapariciones y a iniciar las investigaciones, así nos los dio a conocer en la entrevista que realizamos parea nuestro espacio radiofónico. Efectivamente la Procuraduría local dio a conocer la desaparición de los dos periodistas de la empresa TV Azteca Noreste, desde el pasado jueves 10 de mayo, cuando salieron a realizar un reportaje sobre el nacimiento de unas siamesas en Monterrey. Abundó que la empresa televisiva ese mismo día, a las 21:00 horas, informó del caso, al explicar que López y Paredes debieron entregar su material a las cinco de la tarde a la jefatura de Información de TV Azteca Noroeste, pero ya no se reportaron y desde entonces se ignora su paradero. Sin embargo por precaución no lo mencionaron al aire. Ante toda esta ola de violencia que no para en nuestro país pero sobre todo en nuestro Continente, la Federación Nacional de Periodistas del Ecuador, FENAPE, une su voz a la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP), para expresar su condena por la persecución, hostigamiento y asesinato de periodistas en el mundo, en especial en América Latina, que no son otra cosa que el más reciente eslabón de la escalada de violencia contra los comunicadores sociales que ha venido ocurriendo en los diferentes países. Condena, una vez más, los actos de flagrante atentado contra la libertad de expresión y los derechos humanos y exterioriza su solidaridad con los familiares y colegas de los periodistas asesinados. Exhorta a la justicia al inmediato esclarecimiento de estos crímenes, que no deben quedar en la impunidad Demanda de las autoridades correspondientes y de la colectividad en general las garantías necesarias para el desenvolvimiento de la actividad profesional de los y las periodistas, que cumplen con una importante función social.
Nosotros,
solamente agregaríamos nuevamente ante la cifra ignominiosa de 68
periodistas asesinados y 7 desaparecidos: Ya basta señor presidente,
Felipe Calderón Hinojosa, es vergonzosa y vergonzante la impunidad
imperante.
Periodista y escritor. En teodoro@libertas.com.mx y felapvicemex@hotmail.com agradeceré sus comentarios y críticas. Le invitamos a visitar: www.felap.info, www.ciap-felap.org, www.fapermex.com y www.clubprimeraplana.com.mx |
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Cuba
Ana Esther
Zulueta /AIN Una cita que, como expresión de una alianza natural entre profesionales del sector e intelectuales del país, se abre por primera vez al mundo para enfrentar la guerra mediática que el gobierno de Estados Unidos impone a Cuba hace casi medio siglo. Periodistas e intelectuales cubanos se reúnen en la Isla de la Juventud en un Frente Común de las Ideas, que tiene como extensión un foro interactivo internacional. Bajo la divisa martiana “Se pelea cuando se dice la verdad” se desarrolla la V edición de este Foro, el cual constituye un espacio de denuncias contra la decisión de Washington de dejar en libertad al terrorista confeso Luis Posada Carriles. La actual versión se desarrolla en la modalidad de conferencias especiales y paneles a los que asisten periodistas de todo el país y otros profesionales vinculados a la investigación y a la comunicación. “José Martí y la ética periodística en la contemporaneidad”, “Identidad y medios de comunicación”, “Verdad dispersa contra la mentira organizada” y “Cómo multiplicar y perfeccionar la presencia e influencia de Cuba en Internet”, centrarán durantes dos días los debates en plenario.
En el foro
interactivo en la red de redes estarán presentes también los referidos
temas. (AIN) |