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Paraguay/Venezuela
La lucha por los espacios
comunicacionales en América Latina
Arístides Ortiz
felap.info
Asunción, Paraguay,
miércoles 11 de julio de 2007
El caso de la no prórroga
de la licencia de RCTV no es sino la expresión más abierta y
difundida de la confrontación política-comunicacional que
protagonizan las viejas y deslegitimadas oligarquías y las
fuerzas progresistas de América Latina.
Estas oligarquías,
subordinadas a los imperios de turno, luchan por mantener sus
privilegios gracias a casi 20 años de políticas neoliberales,
corrupción y represión, ante el avance de los movimientos
sociales y populares, vitales en las últimas dos décadas, que
luego de complejos y duros procesos varios terminaron ubicando
en los gobiernos de los Estados Capitalistas Latinoamericanos a
una nueva dirigencia política que, en mayor o menor grado,
responden a sus intereses. Hablamos de países como Bolivia,
Nicaragua, Brasil, Uruguay, Venezuela, Ecuador, Argentina, cada
uno con sus particularidades políticas e históricas.
El objetivo de aquellas
oligarquías, unas más violentas y deslegitimadas que otras, es
la de detener el avance de los movimientos sociales y sus
expresiones políticas, para que no desarrollen desde el Estado
proyectos políticos contrarios a sus intereses. Luchan en el
fondo por ese Estado que es de ellos y que lo manejaban
discrecionalmente hasta hace poco.
Entre las varias formas
de lucha está la mediática, la de los medios tecnológicos,
también llamada la “gran prensa”, que es propiedad de los
miembros de esas oligarquías. Esta es una lucha política más,
pero tiene una dimensión estratégica para construir o destruir
poder: la simbólica, la que se desarrolla a través de la
comunicación, en este caso la que se da a través de la
tecnología de alcance masivo y que es un espacio privilegiado
para la batalla de las ideas. Aqui es donde una clase pierde o
gana gran parte de sus posibilidades de hegemonía; es donde se
imponen intereses concretos, formas de vida al adversario. Este
campo de lo hegemónico es sutil, complejo y paradójico.
Así, las ásperas
relaciones que hoy mantienen los gobiernos que salieron de los
movimientos sociales clasistas y sus expresiones políticas con
los medios masivos comerciales en los países arriba citados,
esas que se leen o ven por los diversos medios todos los días,
es la prueba de aquella confrontación.
El ataque mediático de
las oligarquías
Desacreditados sus
partidos oligárquicos por ser los responsables visibles
de la exclusión de millones y millones de personas en
Latinoamérica en los últimos 20 años, a las fuerzas
reaccionarias de la región no les quedó otra que recurrir a la
potencia de sus medios, al dinero de los consorcios de
propietarios y a una de las principales ideas hegemónicas del
Capitalismo: la libertad de expresión, tal como la entienden las
oligarquías criollas y la burguesía mundial. Así, las derechas y
los Estados imperios de occidente se embanderan y denuncian “los
atentados a la libertad de expresión”, y ponen como ejemplo de
esto la no prórroga de RCTV, las críticas declaraciones de
Correa, Morales y Daniel Ortega contra los medios comerciales en
Ecuador, Bolivia y Nicaragua…pero el ataque de fondo de los
grandes medios comerciales va contra los mismos procesos de
cambio que se viven en estos países y contra las políticas
populares, antioligárquicas y anti imperiales de sus respectivos
gobiernos, ya que esta políticas van desgastando, en mayor o
menor grado o más o menor radicalmente, el poder de las derechas
oligárquicas.
Señalemos solamente dos
organizaciones que organizan los ataques mediáticos de la
derecha continental: la Organización Reporteros sin Frontera y
la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP)… a estas se suman las
ongs directamente financiadas por las agencias de cooperación de
los Estados Unidos y la Unión Europea. Se entienden así que la
campaña es continental y bien planificada.
La respuesta de los
gobiernos afines a los movimientos sociales clasistas
En el lado contrario de
esta lucha se entiende que la democratización de la comunicación
pasa por la reconstrucción del espacio público (privatizado y
vaciado durante dos décadas). Espacio que reúnan a medios
estatales, regionales, educativos, universitarios, legislativos
y comunitarios, y a usuarios y productores independientes de la
comunicación. Los siguientes ejemplos prueban que esta es la
línea de combate de los gobiernos y expresiones políticas afines
a los movimientos sociales.
En Uruguay.
La nueva ley de radiodifusión que regula y reconoce la
existencia de un tercer sector en la radiodifusión: la radio y
TV comunitaria.
En Argentina.
La reciente creación del canal educativo y cultural
Encuentros.
En México.
La decisión de la Suprema Corte de Justicia de México contra la
obscena ley de radio y televisión aprobada durante el gobierno
Fox que intentó eternizar la licencia de concesión a los
propietarios de la gran prensa en este país.
En Brasil.
La decisión del gobierno de Brasil de avanzar hacia la
conformación de una televisión pública nacional.
En Ecuador.
La redacción de una nueva Constitución que podría establecer
límites más claros y severos a los medios comerciales y ampliar
posibilidades a los medios comunitarios y alternativos.
En Nicaragua.
La nueva ley de acceso a la información que podría poner límites
más rigurosos al tratamiento responsable de la información por
parte de los periodistas y los medios comerciales
En Bolivia.
El Proyecto de habilitar licencias, equipar y hacer funcionar
centenares de nuevas radios comunitarias impulsado por el
gobierno de Morales.
En Venezuela.
Nuevas leyes y reglamentaciones elaboradas con el propósito de
"democratizar la información y la comunicación", han dado lugar
a la creación de 193 medios de comunicación alternativos, 167 de
ellos emisoras radiales y 28 estaciones de televisión. Así, la
TV alternativa ocupa un 35,89% del espacio total y las radio
comunitarias el 27,07%.
Futuro incierto
Lo que en el fondo de
este escenario de confrontación subyace entonces es quien ocupa
más espacios comunicacionales, sean estos radioeléctricos,
impresos o ciberespaciales…
estos espacios que hoy hegemonizan los poderes locales e
imperiales pero que están siendo amenazados por los gobiernos
progresistas y por la presión de los movimientos sociales.
Veremos qué pasa más
adelante; si la derecha latinoamericana y sus organizaciones
frenan el avance político y comunicacional de los movimientos
sociales clasistas… o si estos profundizan aún más la
democratización de los espacios de poder simbólicos. 
Este artículo fue expuesto en el panel debate sobre Medios,
poder y libertad de expresión, realizado el pasado 27 de junio
en el marco de la última Cumbre de los Pueblos desarrollado en
el municipio de Lambaré. |