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México
35 periodistas asesinados y siete desaparecidos en seis años y 9 meses
felap.info
México, D.F., jueves 20 de septiembre de 2007
Un informe elaborado por la Federación Latinoamericana de Periodistas
(FELAP), representada por su vicepresidente para México, Teodoro
Rentería Arróyave, y su secretaria ejecutiva Rosa María Holguín, la
Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos (FAPERMEX),
presidida por Roberto Piñón Olivas, y Rosaura Cruz de Dante, presidenta
del Club Primera Plana, arrojó un sombrío balance de 35 periodistas
asesinados y siete desaparecidos en poco más de seis años y medio.

El “Informa actualizado sobre la
situación del periodismo en México”, como se titula, indica que en
el sexenio del mandatario Vicente Fox Quesada y en los primeros nueve
meses de su sucesor en el cargo, Felipe Calderón Hinojosa, mantienen a
México en un deshonroso lugar en el mundo en atentados a informadores y
medios.
Al emitir el informe, la FELAP, la FAPERMEX y el Club Primera Plana
reclamaron el cese de la impunidad en los crímenes contra los
comunicadores sociales y los medios de comunicación mexicanos.
A continuación, felap.info reproduce íntegro el informe emitido el
jueves 20 de septiembre de 2007 en la capital mexicana:
INFORME ACTUALIZADO SOBRE
LA SITUACION DEL PERIODISMO
EN MEXICO
35
ASESINATOS Y 7 DESAPARICIONES FORZADAS DE PERIODISTAS EN EL SEXENIO DE
VICENTE FOX QUESADA Y EN LOS PRIMEROS 9 MESES DEL GOBIERNO DE FELIPE
CALDERÓN HINOJOSA
Con
los últimos asesinatos y desapariciones, México mantiene el deshonroso
primer lugar en el mundo en atentados a informadores y medios. En los
últimos 7 años el registro de la Federación
Latinoamericana
de Periodistas (FELAP), con el invaluable apoyo de la Federación de
Asociaciones de Periodistas Mexicanos (FAPERMEX), y el Club Primera
Plana, arroja una lamentable lista trágica de 35 compañeros asesinados,
exacto, 5 por año, además de que continúan desaparecidos 7 más; todos
los casos yacen en la más vergonzosa impunidad. Al dirigirnos al
presidente Felipe Calderón Hinojosa para exigirle justicia, nuevamente
le decimos: ¡Ya basta!
Desde el
periodo del foxismo nuestro país se convirtió en el número uno en
atentados a periodistas en el mundo sin conflicto bélico, sólo detrás de
Irak, que sufre una guerra de intervención, con 30 periodistas
asesinados y 6 desaparecidos, y en los primeros 9 meses del gobierno de
Felipe Calderón, donde el fenómeno de atentados a comunicadores no cesa,
con 5 asesinados más, 3
desaparecidos y el descubrimiento de los cadáveres de 2 compañeros
secuestrados en el sexenio anterior, con lo cual la lista se eleva a 35
muertos y permanecen 7 desaparecidos; a todo los anterior debemos de
sumar los cientos de atentados de todo tipo que sufren los comunicadores
y sus medios. Casos, todos, repetimos, que se encuentran en la más
absoluta impunidad.
En una nueva actitud, la Comisión Nacional
de Derechos Humanos (CNDH), da a conocer la multiplicación de agresiones
y amenazas a periodistas en lo que va de la administración de Felipe
Calderón Hinojosa, a tal grado que ya supera en el mismo periodo a las
ocurridas en último año del cruel foxismo.
La
CNDH
comunica que se han integrado 49 expedientes por agresiones o amenazas
contra periodistas, lo que indica que se ha superado la tendencia de la
gestión del ahora afortunadamente ex presidente Vicente Fox Quesada, que
registró un promedio de 45 casos por año y que a la fecha
reporta la mayor incidencia de ataques contra comunicadores desde
1988, más o menos el aumento es de 10 por ciento.
Además, es de reconocerse la disposición de la Comisión Nacional
de Derechos Humanos de revisar las listas de las víctimas del
periodismo, no en el simple ejercicio de empatar cifras, sino en el
compromiso de que ninguno de los casos quede impune.
Desde
que se incrementó este fenómeno social, que vulnera directamente a la
sociedad ante su derecho inalienable de estar de inmediata y
perfectamente bien informada, el periodismo organizado del país, al
través de la
Federación
de Asociaciones de Periodistas Mexicanos, y su análoga continental la Federación
Latinoamericana de Periodistas, hemos exigido
simplemente justicia, que de haberse cumplimentado por parte de las
autoridades correspondientes, obviamente que se hubiera revertido el
lacerante fenómeno.
Sin embargo, a pesar de la gravedad de la situación, jamás hemos
merecido el mayor respaldo a nuestras denuncias por parte de la llamada
gran prensa. Inclusive hoy, prefieren mencionar a organizaciones
extranjeras, con guarismos crueles por debajo de la realidad, que a las
asociaciones nacionales y regionales en nuestras condenas y en demanda
permanente de justicia.
Por
toda esta situación de vergonzante impunidad ante los crímenes de
periodistas y la nula acción preventiva, situaciones que siempre hemos
denunciado como desempeños seguros para socavar las libertades de prensa
y de expresión, todos nos unimos con la demanda unificada de la FAPERMEX y de la FELAP que presiden,
respectivamente, el chihuahuense Roberto Piñón Olivas y el argentino
Juan Carlos Camaño: ¡No más asesinatos, desapariciones y demás atentados
a periodistas, señor presidente, Felipe Calderón Hinojosa!
Nunca
antes en la historia del país tuvimos que soportar un sexenio
gubernamental federal tan brutalmente enemigo de la prensa, como el que
terminó el jueves 30 de
noviembre de 2006, a
pesar de las acostumbradas declaraciones en contrario del entonces
presidente Vicente Fox Quesada, quien afirmaba que durante su
gobierno se puso fin a la censura.
Baste
recordar que en este supuesto gobierno del cambio, asesinaron a 30
periodistas, cinco por año, desparecieron a 6 colegas, se cometieron
cientos de toda clase de atentados, se crearon leyes privativas mordaza
como la del ex gobernador de Chiapas, Pablo Salazar Mendiguchía, y, lo
peor de todo en materia normativa, el foxismo puso en vigor la supuesta
Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública
Gubernamental y las clonadas en diferentes entidades de la República.
Ante
esta realidad lacerante que vive el gremio periodístico nacional y que
ha tenido repercusiones vergonzosas allende las fronteras al convertirse
México, país sin conflicto bélico, en el primero en el mundo en
asesinatos, secuestros y demás atentados a comunicadores; pero sobre
todo por la cobarde impunidad imperante ya que ningún caso ha sido
aclarado, es por lo que exigimos: simplemente justicia.
También es de rechazarse la farsa de las declaraciones de Vicente Fox de
que puso fin a la censura. ¿Cómo entonces debemos llamarle a toda esta
realidad lacerante, fatal y trágica con la que se actuó en su gobierno
en contra de los comunicadores y sus medios para socavar las libertades
de prensa y expresión, así como contra el derecho a la información?
¿Cómo
es posible que Vicente Fox, en su acto de despedida de los comunicadores
se haya atrevido a invitar a los medios de comunicación no sólo a
fortalecer el proceso democrático en México, sino también a difundir con
“objetividad y profesionalismo” la información con la que se forma la
opinión pública en la ciudadanía, y luego afirmara que a lo largo de su
sexenio se puso fin a la censura, a la represión y al autoritarismo y
que ahora a éste, su supuesto espacio de libertades, debe sumarse la
responsabilidad de los medios en el marco de la ética y de la verdad?
En
primer lugar, en la invitación al gremio está implícita la calidad de
Torquemada del ex Jefe del
Ejecutivo; mintió Vicente Fox al decir que acabó con la censura en su
Gobierno. Al contrario, la situación fue brutal y asesina y por último
es totalmente inaceptable que haya afirmado que durante su gobierno
México fue “un sexenio de libertades”.
A
continuación se enumeran los nombres y fechas de los periodistas
asesinados y secuestrados en el periodo sexenal de Vicente Fox Quesada y
los 9 meses del gobierno de Felipe Calderón Hinojosa (2000-2007):
1.
1 de febrero de 2000,
Luís Roberto Cruz Martínez, reportero de la revista Multicosas, de
Reynosa, Tamaulipas, asesinado a balazos.
2.
28 de abril de 2000,
José Ramírez Puente, periodista de Radio Net, de Ciudad Juárez,
Chihuahua, asesinado de 36 puñaladas.
3.
19 de julio de 2000,
Hugo Sánchez Eustaquio, editor del diario La Verdad, Atizapán de Zaragoza, Estado de México, se
encontró su cadáver después de
haber sido secuestrado.
4.
9 de febrero de 2001,
Humberto Méndez Rendón, reportero y conductor del Canal 9 de Durango,
asesinado de 6 puñaladas en su domicilio en Gómez Palacio, Durango.
5.
19 de febrero de 2001,
José Luís Ortega Mata, director del semanario Ojinata, muerto en
Ojinaga, Chihuahua.
6.
9 de marzo de 2001,
José Barbosa Bejarano, corresponsal de la revista Alarma, asesinado en
Ciudad Juárez, Chihuahua.
7.
24 de marzo de 2001,
Saúl Antonio Martínez Gutiérrez, subdirector editorial del diario El
Imparcial, de Matamoros, Tamaulipas; fue encontrado muerto con cuatro
balazos en la cabeza en las inmediaciones de las poblaciones de Río
Bravo y Matamoros.
8.
17 de enero de 2002,
Félix Alonso Fernández García, director de la revista Nueva Opción, de
Miguel Alemán, Tamaulipas, asesinado con disparos de metralletas AK-47.
9.
9 de abril de 2002,
Pablo Pineda Gaucín, reportero del diario La Opinión, de Matamoros, Tamaulipas. Su cuerpo fue
encontrado con un balazo en la cabeza cerca de Harlington, Texas,
Estados Unidos, en la zona limítrofe con México.
10.
16 de octubre de 2002,
José Miranda Virgen, columnista del diario El Sur de Veracruz, murió por
una explosión de gas en su domicilio. Se mantiene la sospecha de que fue
intencional debido a su actividad crítica contra las autoridades
locales.
11.
13 de diciembre de 2003,
Rafael Villafuerte Aguilar, director del periódico La Razón de Ciudad Altamirano,
Guerrero, asesinado a balazos en Tierra Caliente, del mismo estado de
Guerrero.
12.
19 de marzo de 2004,
Roberto Javier Mora García, editor del diario El Mañana y de la revista
North Mexico Business, de Nuevo Laredo, Tamaulipas, fue apuñalado cuando
llegaba a su domicilio.
13.
22 de mayo de 2004,
Leodegario Aguilar Lucas, editor de la revista Mundo Político de
Acapulco, Guerrero, fue secuestrado el 22 de mayo; su cadáver incinerado
fue encontrado el 8 de septiembre. Los restos presentaban impactos de
disparos.
14.
22 de junio de 2004,
Francisco Javier Ortiz Franco, coeditor del Semanario Zeta, de Tijuana,
Baja California, ultimado a disparos frente a sus dos hijos menores.
15.
31 de agosto de 2004,
Francisco Arratia Saldierna, articulista de los periódicos El Imparcial
y El Regional, de Matamoros, Tamaulipas. Fue baleado en una céntrica
calle de esa ciudad.
16.
28 de noviembre 2004,
Gregorio Rodríguez Hernández, reportero gráfico y corresponsal de El
Debate de Mazatlán en Escuinapa, Sinaloa, fue acribillado cuando cenaba
con sus dos hijos.
17.
5 de abril de 2005,
Dolores Guadalupe García Escamilla, reportera y conductora de
noticiarios de Stereo 91 de Nuevo Laredo, Tamaulipas. Fue baleada el 5
de abril y falleció el día 16 del mismo mes, 11 días después, en la Clínica Hospital
de Especialidades de esa ciudad fronteriza.
18.
8 de abril de 2005,
Raúl Gibb Guerrero, director del diario La Opinión de Poza Rica, fue
asesinado a balazos en Papantla, Veracruz.
19.
17 de septiembre de 2005,
José Reyes Brambila, reportero del periódico Vallarta Milenio, de
Guadalajara, Jalisco. Se le encontró apuñalado dentro de la cajuela del
automóvil propiedad de la empresa.
20.
30 de octubre de 2005,
Hugo Barragán Ortiz, radioreportero y conductor de noticiarios de la
estación Radio MAX, de Tierra Blanca, Veracruz, golpeado y apuñalado en
su propio domicilio.
21.
6 de enero de 2006,
José Valdés, periodista radiofónico, asesinado en Sabinas, Coahuila. Su
amiga y colega Pilar Cortázar, acusó del hecho a narcotraficantes
ligados con militares, investigados por la víctima.
22.
Marzo de 2006,
Rosendo Pardo Ozuna, periodista de
La Voz
del Sureste, de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. Durante su rutina de
ejercicios matinales en bicicleta fue atropellado y luego rematado por
sus asesinos con el mismo vehículo que lo embistió.
23.
9 de marzo de 2006,
Jaime Arturo Olvera Bravo, de
La Piedad, Michoacán. Fungía como periodista
independiente y había sido corresponsal del diario
La Voz de Michoacán. Llevaba a su hijo de cinco años a
la escuela cuando fue ultimado a mansalva.
24.
10 de marzo de 2006,
Ramiro Téllez Contreras, de Nuevo Laredo, Tamaulipas, asesinado frente a
su domicilio. Periodista radiofónico de EXA 95.7 FM.
25.
9 de agosto de 2006,
Enrique Pérez Quintanilla, asesinado en Chihuahua. Fundador de la
revista Dos Caras, una Verdad, de contenido policiaco, denunciaba con
frecuencia casos de corrupción dentro del gobierno. Se encontró su
cadáver con signos de tortura y balazos.
26.
26 de octubre 2006,
Bradley Roland Will, periodista norteamericano, originario de Nueva
York, corresponsal acreditado por la agencia Indymedia e integrante de la ONG humanitaria Asociación de
Asesores de Derechos Humanos. Tenía alrededor de dos meses trabajando
sobre la situación en Oaxaca. De acuerdo a informaciones periodísticas
se dice que murió en un ataque perpetrado por un grupo de paramilitares
contra miembros de la Asamblea Popular
de los Pueblos de Oaxaca, APPO, durante los disturbios en esa entidad.
27.
10 de noviembre de 2006,
Misael Tamayo Hernández, director del periódico “El Despertar de
la Costa”, se le encontró muerto con varios impactos de
bala y huellas de tortura en un hotel ubicado a la salida de la
carretera Zihuatanejo-Ixtapa, Guerrero.
28.
15 de noviembre de 2006,
José Manuel Nava, destacado periodista, ex director de la cooperativa
que editaba el periódico Excélsior, fue encontrado muerto en su
domicilio, ultimado a puñaladas. Este asesinato se dio en circunstancias
sumamente sospechosas. No se descarta que esté relacionado con la
publicación de su último libro “Excélsior, el asalto final” en el que
denunció la conjura entre el gobierno de Fox, cooperativistas traidores
e intereses privados. A la fecha las investigaciones no dan pistas de
los asesinos.
29.
21 de
noviembre de 2006,
Roberto Marcos García, reportero de la Revista Testimonio,
ejecutado en la carretera Veracruz-Alvarado.
30.
30 de noviembre de 2006,
Alfonso Sánchez Guzmán, ex corresponsal de Televisa y reportero de las
páginas de noticias
www.enlaceveracruz212.com.mx
y Orizaba en Vivo. Su cadáver fue encontrado en las aguas del Río
Blanco, del municipio de Orizaba, estado de Veracruz. Presentaba 4
impactos de bala, uno de ellos en la cabeza, conocido como tiro de
gracia. Se le dio por desaparecido, dos días antes de su asesinato.
31.
14 de diciembre de 2006.
Raúl Marcial Pérez, columnista del diario regional El Gráfico de la
ciudad de Oaxaca. Sus sicarios, en acto totalmente inédito, entraron
hasta la redacción del rotativo para acribillarlo con disparos de armas
de fuego calibres 22 y 9 milímetros.
32.
11
de enero de 2007. Gerardo Guevara Domínguez, editor de la versión digital del semanario Siglo 21, dirigida a
la comunidad hispánica de Estados Unidos y con sede en Oxnar,
California,
www.siglo21web.com.
Su cadáver fue encontrado en un barranco cercano al municipio de Ocampo,
Chihuahua. El 7 de
octubre de 2006 Guevara Domínguez salió
en motocicleta de Guadalajara, Jalisco, donde residía, para ir a
Creel, estado de Chihuahua, a cumplir con un trabajo periodístico; desde
entonces se le había dado por desaparecido. Las autoridades declararon
que al parecer la causa de su muerte fue un accidente de carretera. Lo
cuestionable es que tuvieron que pasar 3 meses para localizar su cuerpo.
33.
6 de abril de 2007.
Amado Ramírez Dillanes,
corresponsal de Televisa en Acapulco y titular del noticiario local de
Radiorama. Fue muerto en pleno centro del puerto en el estado de
Guerrero. Inmediatamente después de terminar la edición nocturna de su
informativo, cuando salía de las instalaciones radiofónicas, fue
ejecutado de cuatro balazos por dos sicarios que lo esperaban. Uno sólo
disparó contra su víctima. Tres tiros lo hirieron en la cabeza y uno más
en la espalda; el comunicador todavía tuvo fuerzas para descender de su
vehículo y llegar a un hotel cercano para pedir auxilio, lugar donde
finalmente se desplomó sin vida.
34.
23 de abril de 2007.
Saúl Noé Martínez, reportero del Diario de Agua Prieta, Sonora, quien
cubría la fuente policíaca, su cadáver fue encontrado en el municipio de
Nuevo Casas Grandes, Chihuahua. El lunes anterior fue subido con lujo de
fuerza a un vehículo por cuatro o cinco sujetos
armados, cuando llegaba a la estación de policía de su localidad
donde corrió para evitar ser víctima de sus captores. Según la autopsia
fue muerto a golpes.
35.
5 de septiembre de 2007.
Oscar Rivera Izunza, periodista con trayectoria que lo llevó a ocupar la
presidencia de la
Asociación de Periodistas “7 de Junio” del estado de
Sinaloa. Fue ejecutado por esbirros que usaron armas de alto poder. La
víctima ocupaba el puesto de vocero de los operativos conjuntos del
Ejército, autoridades federales y estatales contra el crimen organizado.
El atentado ocurrió en pleno centro de la ciudad capital, Culiacán.
Según testigos, Rivera Izunza conducía una camioneta oficial y a unas
cuadras de su oficina fue baleado desde otro vehículo en marcha.
PERIODISTAS DESAPARECIDOS
1.
10 de julio de 2003,
se denunció la desaparición del periodista radiofónico Jesús Mejía
Lechuga, reportero de MS Noticias, en Martínez de
la Torre, estado de Veracruz, cuando iba a entrevistar
al líder del Comité Directivo Municipal del PRI, Alonso Alegretti. El
reportero acababa de revelar en
un noticiario radiofónico los posibles vínculos del diputado
priísta, Guillermo Zorrilla Pérez, con grupos criminales.
2.
20 de abril de 2005
desaparición del reportero del periódico El Imparcial de Hermosillo,
estado de Sonora, Alfredo
Jiménez Mota cuando se dirigía a una entrevista.
3.
8 de julio de 2006
desapareció Rafael Ortiz Martínez, reportero de Zócalo, de Monclova,
Coahuila, al terminar su jornada de trabajo.
4.
30 de noviembre de 2006.
José Antonio García Apac, director del periódico semanal Ecos de
la Costa, de Lázaro Cárdenas, Michoacán, fue
secuestrado al realizar un viaje de la ciudad capital, Morelia, al
municipio de Tepalcatepec. Según testigos fue interceptado en la
carretera y bajado de su automóvil por los tripulantes de una camioneta
Ram color guinda, en la cual se lo llevaron con rumbo desconocido.
5.
19 de enero de 2007.
Rodolfo Rincón Taracena, reportero del diario “Tabasco Hoy”, de
Villahermosa, Tabasco, desapareció desde ese día, luego de que tres días
antes su periódico publicó un amplio reportaje acerca de las actividades
del narcomenudeo en la entidad.
6 y
7. 10 de mayo de 2007.
Gamaliel López, reportero y
Gerardo Paredes, camarógrafo, ambos de TV Azteca del Noroeste, al
parecer fueron interceptados por cuatro sujetos cuando salieron a
realizar un reportaje sobre el nacimiento de unas siamesas en Monterrey,
Nuevo León. Desde entonces no se sabe nada de ellos.
México, D. F., 20 de septiembre de 2007
TEODORO RENTERÍA ARRÓYAVE
ROBERTO PIÑÓN OLIVAS
Vicepresidente FELAP-México
Presidente FAPERMEX
ROSA
MARÍA HOLGUÍN QUIÑONES
ROSAURA CRUZ DE GANTE
Secretaria Ejecutiva de la FELAP
Presidenta del Club Primera Plana
www.felap.info
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Puerto
Rico
Periodismo, publicidad y poder: el secuestro de la agenda informativa
social
Oscar J. Serrano
Presidente de la Asociación de Periodistas de Puerto Rico
felap.info
San Juan, lunes 17 de septiembre de 2007
La co nciencia me obliga a hacer una aclaración. Como escucharon, soy
reportero de un periódico. Eso hace que mi relación con la publicidad
sea tan sencilla como que se puede trazar una línea casi recta, y
bastante corta, entre lo que me comí esta mañana de desayuno, la ropa
que llevo puesta, el carro que usé para llegar hasta acá y los anuncios
que salen hoy en las páginas de Primera Hora. Dios, en su infinita
sabiduría, no me ha dado una fuente de riqueza independiente así que
dependo de un salario que, a su vez, depende de los ingresos que dejan
las pautas publicitarias. Eso plantea el balance de fuerzas que hay en
todo medio de comunicación masiva, entre la publicidad y la información.
Una vez dicho eso, me siento más aliviado para sentarme aquí frente a
ustedes y proceder a realizar mi acto diario de harakiri para hablarles
de cosas que pasan y otras de las que nos debemos cuidar.
En su libro Política perdida: Cómo
la democracia americana fue trivializada por personas que piensan que
ustedes son estúpidos, el periodista Joe Klein argumenta que un
ejército de consultores, asesores de imagen, encuestadores y publicistas
han extraído toda la espontaneidad, chispa, humanidad, romance y vigor
del discurso público al punto de que es casi imposible que de la boca de
algún político salga algo que no parezca fabricado en un laboratorio. ¿Cuándo
fue la última vez que usted vio a un político tomar una decisión que le
salga de las vísceras? Es decir, que asuma una posición partiendo de sus
convicciones, no de lo que las encuestas internas le dijeron, o de lo
que le dictaron los intereses especiales a través de sus cabilderos. ¿Cuándo
fue la última vez que alguno de ustedes vio un debate entre dos
candidatos a posición electiva en el que sucedieran cosas realmente
impredecibles? En las elecciones pasadas tuvo que caerse un pedazo de
escenografía para que Rubén Berríos se saliera del libreto que inauguró
hace más de 30 años y que desempolva de vez en cuando.
¿Y por qué es esto? ¿Qué pasó entre Luis Muñoz Marín hablando
directamente, solo, con campesinos curtíos por el sol y Pedro Rosselló
corriendo en pantalones cortos o Aníbal Acevedo Vilá dejándose comprar
trajes italianos en Euromoda?
Pues puede que por ahí encuentren varias explicaciones pero, aquí va la
mía, la que me sale de las vísceras sin estar respaldada por un estudio
de mercadeo: los políticos se han dejado dominar por sus asesores y
publicistas.
Erase una vez que la publicidad era un instrumento para que los
políticos comunicaran sus convicciones. Erase una vez en que los
funcionarios electos pensaban que la eficiencia gubernamental era
publicidad política suficiente. Pero ya no. Ahora los políticos asumen
las convicciones que los asesores y publicistas le dicen que tienen que
asumir para que tengan más votos. Ahora se desentienden de la
ineficiencia gubernamental porque saben que un par de meses de campaña
publicitaria intensa curan casi todo mal.
Supongo que este es el momento de
la charla en el que ustedes piensan “hmmmmmm, a este se le olvidó que
está en la Escuela de Comunicación Pública y no en Sociales”.
Pues no, porque me parece que la pintura que Klein hace de la cultura
política sirve también como retrato de los medios de comunicación,
incluyendo la prensa escrita que nos concierne en este foro. Muy bien se
podría escribir un tomo con el título
Comunicación perdida: Cómo el
periodismo fue trivializado por personas que piensan que ustedes son
estúpidos.
Y como yo tengo la mala costumbre de estar citando, dejaré que sea el
profesor de Derecho de la Universidad de Harvard, C. Edwin Baker, el que
se los resuma porque, además de que no son mis palabras, cumplen con la
deseabilidad de la concisión y la profundidad. “Los publicistas, no los
gobiernos, son actualmente los principales censores del contenido de los
medios “, concluyó en su libro La
publicidad y la prensa democrática. A esto sólo añadiría el matiz de
que la censura se da directa cuando específicamente se deja de publicar
algo por intervención de un anunciante, algo francamente excepcional, o
indirecto, cuando el medio acondiciona su agenda informativa con el
propósito de hacerse más atractivo a los anunciantes, algo que pasa
todos los días.
¿Se acuerdan lo que les dije al principio sobre quién realmente pagaba
mis cuentas? Pues no se me ha olvidado. De hecho, permítanme
replantearlo: en nuestra sociedad no hay posibilidad de comunicación
masiva sin subvención publicitaria. Eso es cierto para los periódicos,
la radio, la televisión y hasta las publicaciones cibernéticas con
aspiraciones masivas.
Creo 150 por ciento en las palabras de Joseph Pulitzer, sí el del premio,
cuando dijo que “si un periódico va a rendir un servicio real al público,
tiene que tener una gran circulación. Primero, porque sus noticias y sus
comentarios deben alcanzar el mayor número de personas posible, segundo,
porque la circulación significa anuncios, y anuncios significa dinero, y
dinero significa independencia”.
El problema del periodismo escrito en Puerto Rico no es que desconocen
el razonamiento de Pulitzer. ¡Oh no!, ningún ejecutivo de periódicos lo
ignora. Yo creo que hay algunos que no saben ni quién rayos fue Joseph
Pulitzer, pero ninguno ignora la realidad de esta cita. Así que el
problema no es que la desconocen, es que la aplican acomodaticiamente.
Pulitzer trazó una línea de navegación clara con un destino fijo: gran
circulación nos lleva a anuncios, anuncios nos lleva a dinero, y el
dinero nos lleva a independencia. Pero, una vez se tiene independencia
la pregunta es ¿para qué la quiero? Ahí es que está el error, a todo el
mundo se le olvida que la meta de Pulitzer no era meramente
independencia. La independencia no era un fin en sí misma, era el paso
anterior a la verdadera meta que es, y vuelvo a citarlo, “rendir un
servicio real al público”.
Igual que pasa con las elecciones y nuestros villanos favoritos, los
políticos, se supone que las grandes cifras de circulación sean un
instrumento para lograr algo. En el caso de ellos, ganar las elecciones
implantar un programa de gobierno supuestamente en beneficio de todos.
En el caso de los periódicos, “rendir un servicio real al público”.
Pero, como ha pasado con la clase política, el poder de los medios
muchas veces no se ha traducido en instrumento social sino en un fin en
sí mismo.
¿De qué vale tener una gran circulación, tener poder, tener
independencia si no rendimos un servicio real?, ¿de qué vale adquirir
poder con el propósito de rendir un servicio si, una vez tengamos poder,
entonces a lo que nos vamos a dedicar es a perpetuarnos en ese poder y
al diablo con rendir un servicio real al pueblo?
El problema no es que el periódico necesite de publicidad para subsistir,
el problema es que no se está usando la publicidad para, como delineó
Pulitzer, ganar independencia y poder, sino que la independencia y el
poder frecuentemente se han sacrificado para tener más y más publicidad.
Es que el miedo a perder anuncios los hace esclavos de los anunciantes.
Igual que el miedo de los políticos a perder el poder los ha llevado a
convertirse en esclavos de los asesores y publicistas que le dictan
científicamente qué decir y qué hacer para no perder votantes. Con
frecuencia se olvida lo que el colega colombiano Javier Darío Restrepo
subrayó cuando dijo que “un periódico necesita los anuncios, pero no
debe depender de un anunciante”.
Les pido atención porque se trata de una sutileza fácil de confundir.
No es lo mismo gobernar de manera altruista supeditando el bien personal
o partidista al bien común que gobernar tomando decisiones medidas
científicamente para no perder las próximas elecciones.
Por la misma, no es lo mismo que un periódico esté altruistamente al
servicio de la sociedad, publicando la información que el pueblo
necesita saber para que descargue sus responsabilidades como ciudadano,
a que esté diseñado para no perder lectores, para mantener una hegemonía
publicitaria, para cumplir con un nicho de mercado.
Podemos debatir si esto es bueno o no, lo que creo que no podemos hacer
honestamente es negar que la diferencia existe, que una cosa es guitarra
y otra es violín.
Para parafrasear a Klein, el miedo a perder anuncios ha extinguido toda
espontaneidad, chispa, humanidad, romance y vigor en el periodismo
escrito. El olfato periodístico, lo que los viejos reporteros llaman “el
hambre”, ha sido sustituido por estudios de mercado, de lectoría, por
focus groups, encuestas, y por asesores de diseño y mercado que no
tratan a los lectores como ciudadanos sino como clientes, que no tratan
al periódico como instrumento de agenda social sino como vitrina de
productos y servicios, en fin, que no ven el periódico como un medio de
comunicación social sino como un producto.
Y yo no sé ustedes pero, lo que soy yo, les confieso que me parece una
verdadera tragedia que en lugares donde se toman decisiones importantes
traten a El Nuevo Día,
Primera Hora y El Vocero
con los mismos criterios filosóficos y prácticos con los que se trata a
Coca Cola, Mazda y los cubitos Knorr. Que científicamente está
comprobado que una proporción mayor de personas compra
El Nuevo Día por sus anuncios
que los que lo compran por sus noticias. Que
The San Juan Star ha vendido
su portada para publicidad. Que El
Vocero publica anuncios con el mismo diseño y casi la misma
tipografía que sus noticias. Y es para llorar saber que incluso se
plantea que el contenido es lo de menos, que lo importante es que el
diseño sea atractivo y permita espacios publicitarios “premium”.
¿Alguien se ha preguntado alguna vez qué utilidad informativa tiene que
yo tenga que pasar cuatro o seis páginas de un periódico para llegar a
la primera noticia, que tengo que pasar 26 ó 30 páginas antes de
encontrarme una noticia en las páginas derechas, que es el lugar donde
instintivamente se posan los ojos del lector cuando está pasando las
páginas?
Las ramificaciones de estas realidades son terribles para el país y,
como mínimo, implican un secuestro de la agenda informativa social. ¿O
es que alguien pensaba que poner las peripecias de Maripily en portada
responde a algún criterio informativo? ¿O que es casualidad que el
sellito de las nuevas galletas Ritz está justo en medio del titular de
portada del periódico? Tomando el asunto desde otro ángulo, ¿no han
notado ustedes que aquí los periódicos son prestos a publicar una nota
sobre la más reciente apertura de una
mega súper extra tienda de
alguna cadena pero no se ha profundizado repetidamente sobre los efectos
laborales y sociales de la entrada de las megatiendas al mercado boricua?
Esto por hablar de lo notable, porque también están los efectos más
silenciosos, los que son más subliminales. Como por ejemplo, y esto
indigna a cualquier reportero que se desviva por su profesión, me dicen
los de más experiencia que antes los periodistas salían a buscar notas,
llegaban con informaciones producidas a fuerza de instinto y talento, y
entonces el editor desplegaba su habilidad para convertir esa ensalada
en un periódico con coherencia y visión. Ya no, ahora es cuestión de
buscar las informaciones que se ajusten al criterio de diseño del
periódico, las que pueden dar buenas infográficas, las que pueden estar
listas más temprano para cerrar, las más sensacionales, las más
triviales, las más light. No
en balde usted hojea los periódicos y, por excepción, encuentra una
información que no haya conocido ya el día anterior por radio,
televisión o internet.
¿Alguien ha notado que la mayoría del espacio informativo de los
periódicos está dominado por lo que sale de conferencias de prensa, por
el esquema de fulano alegó, zutano ripostó, fulano recordó, y zutano
volvió a plantear? Eso tiene una explicación de producción, es más fácil
cubrir una conferencia de prensa que apostar a trabajo original, porque
la primera da una garantía de que se va a poder llenar el espacio que
hay entre los dos anuncios de la página 22, mientras que lo segundo es
impredecible, requiere inversión de recursos e implica ineludiblemente
que se está tomando una posición editorial sobre un tema. Que se está
labrando una agenda informativa propia.
La situación es comparable a la diferencia entre escuchar la Orquesta
Sinfónica y escuchar a un grupo de jazz. La primera va a ser magistral y
finísima, pero predecible. El segundo va a ser impredecible, pero
excitante, distinto y probablemente alguno de los músicos te va a robar
el aliento con sus improvisaciones. ¡Ah!, pero vender anunciantes para
la sinfónica es más fácil que para el grupo de jazz. La predecibilidad
de la sinfónica es una garantía para los anunciantes. No hay grandes
sorpresas, todo el mundo sabe cuánto dura la
Novena sinfonía de Beethoven,
dónde es que entra el coro, y cómo va a terminar. Sin embargo, lo único
que promete el grupo de jazz es que va a ser excitante. No hay promesas
del repertorio, de quién va a hacer los solos, de cuánto van a durar las
canciones o de cómo van a terminar. Yo lo mismo escucho Tchaikovski que
Miles Davis pero los confieso que Miles me ha erizado los pelos más
veces que el ruso melancólico.
Cuando quieres alcanzar al mayor número de personas para ganar la
carrera por los anuncios, no tomas posiciones, no eres arrojado, no eres
incisivo, eres neutral, superficial, formulaico y antiséptico. Y no sé
si peco de romántico, pero los periódicos no están para ganar concursos
de simpatía, están para ganar admiración y respeto por tener
convicciones, por asumir posiciones, por tener la capacidad de recoger
la indignación del pueblo cuando el pueblo está indignado o la de
levantar la indignación del pueblo cuando el pueblo está dormido.
Esto es un país donde la actitud de la clase política y la comercial es
que nada cambie profundamente, que nada se reforme, donde ni siquiera
una crisis nacional como el cierre gubernamental es garantía de cambios,
lo mismo que al norte del aeropuerto llaman la mentalidad de “don't rock
the boat”, y una prensa que no asume posiciones, que no enfoca los temas
con ferocidad, que se entrega a los designios de los publicistas y
relacionistas públicos porque eso facilita el trabajo y deja ganancias
seguras, es una prensa perfecta para que, en efecto, nada cambie.
Y al fin y al cabo qué es lo que necesita el ciudadano, ¿que el
periódico sirva para exponer sus ideas en foros o que el periódico sirva
para mejorarles la vida y ayudarlos a cambiar efectiva y realmente las
condiciones sociales que lo oprimen?
Creo que ya van viendo la sabiduría de la cita del profesor Baker sobre
quiénes son los verdaderos censores de los medios, y lo peor de todo es
que, como les dije, lo más común es que el anunciante no tiene que
apretar mucho para que el periódico acepte privilegiar la agenda
comercial por encima de la informativa.
Estas limitaciones que la carrera por anunciantes impone a los
periódicos no han pasado desapercibida por los actores sociales, ¿o es
que alguien cree que la planificación política de la que hablamos se
pudiera dar si la gestión periodística no fuera como he intentado
describirles de la forma más cándida posible?
Pero mi intención no es que salgan en estampida a cambiarse de
concentración. Hay esperanza. Los cambios tecnológicos están provocando
que, como decía Bob Dylan en la canción
The Times They Are a Changing,
el orden de cosas se esté desvaneciendo rápidamente. Los periódicos
viven hoy un período de intensa paranoia y visiones apocalípticas. Hay
quienes se mueven con el convencimiento de que el rollo de árboles
muertos encharcados con tinta que ustedes compran todos los días va a
dejar de existir para dar paso a algo sacado de los Jetsons.
Yo, sin embargo, desde mi esquinita y con la visión de reportero, veo la
salvación donde otros ven al ángel de la muerte. ¿Alguna vez han
escuchado la frase “mucho con
demasiao”? Pues la sociedad se dirige derechito a tener
mucho con demasiao en términos
de información. Los adelantos tecnológicos que ya permiten que
cualquiera se convierta en periodista “cazando” noticias van a provocar
que, en efecto, capturar los sucesos deje de ser una especialización. ����Y
qué va a pasar cuando el público tenga, no tres, sino cientos o miles de
alternativas informativas? Para mí la lógica del asunto lleva claramente
a que el talento de tomar hechos recopilados y manejarlos de una manera
que permita informarlos con profundidad y autoridad se va a hacer cada
vez más preciado.
La capacidad del ser humano para manejar opciones tiene un límite.
Muchos de ustedes tienen una cajita en su casa que les da acceso a
cientos de canales. Pero, ¿realmente ven cientos de canales? ¿No es
verdad que siempre tienen que preguntarle a un pana cuál show está
viendo o que tienen que buscar la guía de televisión para ver lo que los
críticos están diciendo de equis o ye programa? Pues lo mismo pasará con
la información. Mientras más vías de información existan, más grande
será la necesidad de voces especializadas que, con autoridad y
responsabilidad, puedan no sólo informar sino formar. Y cuando eso
ocurra, las que se van a preciar no son las voces más asépticas y
predecibles sino las más intelectualmente arrojadas, las que hablen con
certeza y fundamento, las más verticales y valientes.
Y mi exhortación a ustedes es que se preparen celosamente para que se
conviertan en esos profesionales valientes, responsables y éticos que el
futuro de las comunicaciones va a reclamar. Claro, ustedes pueden estar
seguros que la constante va a ser que de alguna forma dependerán de la
publicidad para desayunar, vestirse y guiar un carro. Pero eso no es
excusa para alterar las lealtades. Cuando la confusión los asfixie,
recuerden ese verso de Fiel a la Vega que dice que
“aquí lo que se canta es lo que se
siente y no se cambia porque usted crea conveniente, no se cambia porque
usted crea diferente. No todo lo que tiene un precio se vende”.

Intervención de Oscar J. Serrano,
presidente de la Asociación de Periodistas de Puerto Rico (ASPPRO), en
el foro “Prensa escrita:
hegemonía, información y publicidad”, organizado por la profesora
Guadalupe Escalante en la Escuela de Comunicación de la Universidad de
Puerto Rico (UPR), en Río Piedras, con la participación de Luis Alberto
Ferré Rangel, director del diario
El Nuevo Día, y el catedrático Maximiliano Dueñas, de la UPR en
Humacao.
www.felap.info
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República
Dominicana / Venezuela
La FELAP frente a la conspiración mediática contra el proceso
bolivariano
Nelson del Castillo
Secretario General Adjunto de la FELAP
Santo Domingo
felap.info, jueves 20 de septiembre de 2007
El capitalismo, al que se hace indispensable en estos tiempos
añadir el adjetivo salvaje, se ha encargado de trastocar los valores
sociales para dictaminar qué es conveniente y qué no para los pueblos
del mundo, en particular de Nuestra América, donde hace más de una
centuria hemos experimentado la dolorosa presencia del más voraz de los
imperios que la Humanidad ha conocido.
Desde finales del siglo XIX nuestros pueblos han sido víctimas de
un periodismo que se ha encargado de ser la punta de lanza de la
agresión de Estados Unidos. Verdad o no, ronda desde entonces el
dictamen del magnate periodístico William Randolph Hearst a su enviado
especial a La Habana: “Usted suministre los dibujos que yo pondré la
guerra” en su afán de apuntalar la naciente política imperialista
norteamericana que arrojó como balance la apropiación de Cuba y Puerto
Rico, en el Caribe, y Filipinas y Guam en el Pacífico como secuela de la
voladura en 1897 del buque “Maine” en el puerto habanero.
La estructuración de unos mecanismos de comunicación y una
manipulación semántica para apropiarse de los valores de las palabras,
ha permitido una asociación intrínseca de
capitalismo-democracia que
lleva, incluso a personas honestas, a cuestionar aquellos procedimientos
políticos que buscan ser verdaderos instrumentos democráticos de poder
popular, como es el caso ahora de la República Bolivariana de Venezuela.
Es necesario repetirlo hasta el cansancio, pero este secuestro de
la palabra es uno de los mayores instrumentos que usan los enemigos del
progreso de los pueblos de América Latina y el Caribe, pues su efectiva
propaganda siembra confusión hasta en sectores que pueden clasificarse
de progresistas que, sin la menor documentación, dan validez al
manipulador discurso mediático.
La fuerza con que se dispara la propaganda continental contra la
República Bolivariana de Venezuela y su presidente Hugo Rafael Chávez,
hace olvidar a muchos que ningún gobierno en el mundo se ha sometido a
una validación tan amplia y sistemática en las urnas desde que en 1998
ganó las primeras elecciones. Esto, sin duda, lo hace más democrático
que la mayoría de aquellos que lo objetan, incluido el presidente
estadounidense George W. Bush, cuyas dos victorias electorales
permanecen cuestionadas.
No es de extrañar que este aspecto se pase por alto, porque el
objetivo definitivo de los enemigos del progreso de nuestros pueblos
latinoamericanos es destruir cualquier proceso que aspire, aún de forma
mínima, a la distribución de la riqueza colectiva, permanentemente en
manos de unos pocos.
Para comprender lo que ocurre en este sentido se hace necesaria la
referencia inicial de la manipulación informativa que Hearst empleaba en
sus diarios para atizar la guerra que permitió a Estados Unidos
colocarse la corona imperialista antes de que concluyera el siglo XIX.
Sistemáticamente, a partir de entonces, la prensa estadounidense –a
la que permanece sujeta como si se tratase de una relación de siameses
la prensa latinoamericana– se ha encargado de trazar las coordenadas de
lo que es bueno o malo para nuestras naciones a partir de los intereses
económicos imperialistas.
Fundada hace treinta años en México, la Federación Latinoamericana
de Periodistas (FELAP) no ha estado al margen de la lucha librada por
los pueblos de este continente en sus deseos de alcanzar un justo
equilibrio económico y social que permita a las grandes mayorías
apartarse de la marginación absoluta a que son sometidas desde antes de
ser fecundadas en el vientre materno.
Como protagonista de la historia del periodismo latinoamericano de
las últimas tres décadas, la FELAP es consciente de que, tal como ha
emanado de su seno bajo la conducción del compañero presidente Juan
Carlos Camaño, “en la lucha de
ideas, las ideas que no se conocen no luchan”. De ahí la necesidad
de mantener un papel formador interactuando con el movimiento social
para romper con la concepción de que el periodismo es privativo de
ciertos sectores económicos que se consideran predestinados.
En esa tesitura, y en el marco de los principios que le dieron
origen, la FELAP celebró en México los 30 años de su fundación, ocurrida
el 7 de junio de 1976, bajo la consigna
“Ni ajena, ni callada, ni
neutral”. Y ésa es la razón que nos trae hasta aquí, para cumplir
con nuestra responsabilidad institucional en este foro
“Prensa, conspiración y bloqueo en
Venezuela”, al que hemos sido invitados por representantes del
Colegio Dominicano de Periodistas (CDP) legítimamente preocupados por la
avasalladora propaganda que se mantiene en contra de las aspiraciones de
las mayorías de nuestros hermanos en la República Bolivariana de
Venezuela, bajo la conducción de su líder Hugo Rafael Chávez.
Un método de viejo cuño
La situación de conspiración y bloqueo a que es hoy sometida
Venezuela, tiene un viejo cuño que se evidencia en el esbozo inicial de
esta exposición, y que se ha reproducido sistemáticamente en ocasiones
puntuales de la historia de Latinoamérica, como puede ser la campaña
contra el presidente constitucional guatemalteco Jacobo Árbenz
(Quetzaltenango, 14 de septiembre de 1913- México, 27 de enero de 1971).
En su discurso inaugural el 15 de marzo de 1951 Árbenz trazó su
proyecto político: “Nuestro gobierno se propone iniciar el camino del
desarrollo económico de Guatemala, tendiendo hacia los tres objetivos
fundamentales siguientes: convertir nuestro país de una nación
dependiente y de economía semicolonial en un país económicamente
independiente; convertir a Guatemala de país atrasado y de economía
predominantemente semifeudal en un país moderno y capitalista; y hacer
que esta transformación se lleve a cabo en forma que traiga consigo la
mayor elevación posible del nivel de vida de las grandes masas del
pueblo".
Este discurso, en el que claramente se hablaba de construir “un
país moderno y capitalista”, resultó excesivamente provocador para los
intereses multinacionales de Estados Unidos, por lo que la CIA se puso a
trabajar de inmediato para derrocar el gobierno democrático,
principalmente a partir de la aprobación del decreto de reforma agraria
para poner fin a la relación de latifundios y minifundios
prevalecientes, el cual encontró la resistencia de los terratenientes,
empresarios y la Iglesia Católica, además de la empresa norteamericana
United Fruit Company, que poseía grandes extensiones de tierra en
Guatemala, donde controlaba la exportación de bananos.
Con la anuencia del presidente estadounidense Dwight D. Eisenhower,
la CIA puso en marcha su maquinaria para derrocar el 27 de junio de 1954
a Árbenz, al patrocinar una invasión del coronel Carlos Castillo Armas
contra su propio país, lo que desembocó en una dictadura militar que
trajo décadas de luchas y cientos de miles de asesinatos.
Este mismo método se intentó reproducir en Cuba a partir de 1959, a
raíz del triunfo de la Revolución comandada por Fidel Castro. Pese a que
la mayoría de los dueños de medios de comunicación abandonaron por
iniciativa propia la patria de Martí para instalarse en Miami en espera
de los resultados de las acciones conspirativas de la CIA, esto se
utilizó para intentar desprestigiar al naciente gobierno revolucionario
y a sus máximos dirigentes.
La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) montó una campaña
continental contra Cuba, a la vez que la CIA preparaba la fracasada
invasión de Playa Girón, que se produjo el 15 de abril de 1961, mediante
el entrenamiento de mercenarios de origen cubano en Guatemala, Nicaragua
y Puerto Rico. La derrota en
72 horas de las fuerzas invasoras mercenarias impidió el plan de
instalar un gobierno provisional procedente de Miami que tenía previsto
solicitar una intervención militar de Estados Unidos. Este fracaso no ha
impedido, como bien se conoce, que permanezca un criminal bloqueo contra
Cuba que afecta a su pueblo en instancias tan sensibles como la
adquisición de medicamentos vitales elaborados bajo licencia
estadounidense.
Ese fracaso tampoco impidió que dos años después la CIA
estableciera un programa en la República Dominicana para hacer colapsar
el proceso democrático encabezado por el escritor Juan Bosch, derrocado
el 25 de septiembre de 1963, a sólo siete meses de haber asumido el
gobierno constitucional electo en diciembre de 1962.
Como en Guatemala y Cuba, en la nación dominicana se pusieron en
marcha los mismos elementos conspirativos: la CIA, la Iglesia Católica,
los empresarios y los medios de comunicación. A esto siguió, en 1965 la
invasión militar de Estados Unidos con 42.000 soldados, que
posteriormente avaló con una denominada Fuerza Interamericana la
Organización de Estados Americanos (OEA), misma que en 1962 había
expulsado a Cuba de su seno respondiendo a una determinación de Estados
Unidos.
Este éxito en obstruir en República Dominicana el desarrollo
democrático bajo el pretexto de la “amenaza comunista” que representaba
Bosch, quizás sirvió de estímulo a Estados Unidos para emprender
en 1970 la sangrienta jornada para impedir en Chile el ascenso al
gobierno del presidente constitucional Salvador Allende, que finalmente
fue derrocado en un cruento golpe de Estado el 11 de septiembre de 1973,
primer 11 de septiembre luctuoso de América, antes del trágico ataque
terrorista que destruyó las Torres Gemelas de Nueva York en 2001.
Los elementos conspirativos en Chile fueron similares a los que hoy
vemos en Venezuela, aparte de que el diario
El Mercurio recibió, con otros medios de comunicación, más de un
millón de dólares para estimular el caos y azuzar el derrocamiento del
socialista Salvador Allende, que pagó con su vida la osadía de querer
dar a Chile un sistema auténticamente democrático. Diecisiete años de
sangrienta dictadura del general Augusto Pinochet, miles de muertos y
exiliados, fue el saldo inconcluso de esta tragedia.
Considero necesario hacer estas anotaciones porque a veces pensamos
que en Venezuela se están utilizando métodos nuevos, y no es así. Son
los viejos métodos con las nuevas tecnologías y una que otra estrategia
propagandística que hasta ahora no les han resultado a los elementos
golpistas que han intentado cortar el proceso revolucionario venezolano.
La campaña internacional orquestada contra el gobierno
constitucional de Hugo Rafael Chávez, a la luz de la terminación de no
renovar la concesión para transmitir en espacio abierto a RCTV (Radio
Caracas Televisión), contrasta con el silencio cómplice o la deformación
noticiosa de que hicieran galas muchos medios de comunicación en la
propia Venezuela y en el exterior cuando se pretendió terminar el 11 de
abril de 2002 con la democracia popular que ha devuelto las esperanzas a
las grandes masas desposeídas.
A nadie debe extrañar el despliegue realizado por la SIP, al punto
de orquestar la reproducción simultánea en varios diarios de América de
una serie de reportajes que pretenden dañar el proceso bolivariano.
Frente a los ataques de la patronal Sociedad Interamericana de
Prensa, la Federación Latinoamericana de Periodista (FELAP) ha mantenido
una vertical defensa al derecho del pueblo venezolano a transmutar
positivamente su realidad político-social, porque los medios de
comunicación no pueden ser meros instrumentos para el enriquecimiento de
sus propietarios, sin asumir un verdadero compromiso con la
transformación social de los pueblos.
La determinación de no renovar la licencia a RCTV no sólo se dio en
un legítimo marco legal, sino que si de algo puede culparse al gobierno
bolivariano de Chávez es de la tolerancia que tuvo hacia RCTV, hacia
Venevisión y otras empresas de comunicación que abandonaron su
responsabilidad social al tratar de descarrilar el proceso democrático
venezolano.
En cualquier otro país, incluido Estados Unidos, los propietarios
golpistas de esos medios hubieran sido encarcelados y, posiblemente,
condenados a las penas máximas correspondientes.
Al principio de esta intervención hablaba yo de la capacidad que
tiene el capitalismo de apropiarse de los valores colectivos para
manipular. Esto es lo que ocurre con la democracia. A lo largo de mi
exposición he hecho hincapié en la palabra constitucional, porque muchas
veces se pretender ilegitimar a gobiernos emanados de la voluntad del
pueblo a la vez que se aúpan como legítimos aquellos producto de
contubernio de intereses económicos nacionales y extranjeros.
Constantemente vemos cómo en las informaciones provenientes de la
República Bolivariana de Venezuela se habla del “régimen”, porque esto a
los ojos y oídos de la gente tiene una carga peyorativa, de modo que
pretende ilegitimar a un gobierno constitucional. Y no entremos ya en
los epítetos que se endilgan al mandatario bolivariano en los medios de
comunicación por petulantes articulistas y comentaristas.
La FELAP no pasa por alto esos detalles, como tampoco lo hace con
la particular agresión a que está sometida Cuba a través de las
transmisiones que hace Estados Unidos mediante las llamadas Radio y TV
Martí que, en violación a las normas internacionales, invaden desde 1985
el espacio público de radiodifusión de la nación socialista antillana.
¿Ha escuchado alguien una sola protesta de la SIP o de la nefasta
organización Reporteros Sin Fronteras, digamos, sobre esta invasión al
espacio radiofónico de una nación soberana?
Bueno, no espero una respuesta. La pregunta es retórica porque bien
sé que no la ha habido ni la habrá. Mas la FELAP no puede guardar
silencio ante esa afrenta, como no lo hará nunca ante la campaña en
contra del progreso de nuestra Patria grande, contra el progreso de
Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua o Cuba, porque nuestra
responsabilidad, nuestra obligación, es estar al lado de los pueblos y
enfrentar a sus enemigos.
Lo que hizo el gobierno venezolano respecto a no renovar la
licencia a RCTV se hace con mayor frecuencia de lo que uno se imagina,
de un extremo a otro del planeta, y jamás se había levantado una campaña
mediática como la que ha pretendido descalificar esa decisión.
Es más, la FCC (Comisión Federal de Comunicaciones de Estados
Unidos) impuso a principios de este año una multa de 24 millones de
dólares a la cadena hispana Univisión –cuya programación merece un
análisis aparte– por calificar de educativo una telenovela,
“Cómplice al rescate”, sobre
dos gemelas de once años que intercambian sus identidades al saber que
fueron separadas al nacer.
Ninguna organización patronal como la SIP o la susodicha Reporteros
Sin Fronteras ha protestado esta acción cuando la dio a conocer el
presidente de la FCC, Kevin J. Martin, y que constituye la mayor multa
impuesta hasta el momento a un canal hispano de Estados Unidos.
Naturalmente, esto no sucedió en Venezuela. Si así hubiera sido,
posiblemente seis meses después permanecerían las páginas de los diarios
y los espacios radiofónicos y televisivos preñados de comentarios y de
noticias mediatizadas denunciando el estrangulamiento a una cadena de
televisión que pretendió engañar a las autoridades reguladoras para no
cumplir su función social de brindar programación educativa a la niñez.
La Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP), que a través
de sus organizaciones representa a 90 mil periodistas y trabajadores de
la prensa en el continente, tiene claro su papel histórico, definido en
su nacimiento, de estar al lado de los intereses de las grandes
mayorías, porque no hay que perder de perspectiva, como ha dicho el
compañero Juan Carlos Camaño, que “la batalla en Venezuela es entre los
dueños del dinero y las grandes mayorías”.
En el “Manifiesto para un
Nuevo Periodismo”, aprobado en el VIII Congreso realizado en La
Habana en 1999, ya anticipábamos en la FELAP: “Nuestra historia y
nuestras luchas son ahora el alimento para encarar próximos retos contra
la lógica impuesta. De ahí, entonces, que nos convocamos todos y
convocamos a todos a un amplio debate por la construcción de un nuevo
periodismo”.
Cuando la manipulación periodística ha avalado la guerra de
ocupación en Iraq; cuando se guarda silencio cómplice ante el bloqueo a
Cuba; cuando se hace propaganda en contra del proyecto del presidente
boliviano Evo Morales; cuando se levantan olas en contra de la política
del presidente ecuatoriano Rafael Correa; cuando se pretende socavar la
Revolución Bolivariana y se ataca despiadadamente a su conductor Hugo
Rafael Chávez, en la FELAP estamos claros de que no podemos permanecer
“ni ajenos, ni callados, ni
neutrales”.

Intervención del Secretario General Adjunto de la Federación
Latinoamericana de Periodistas (FELAP), Nelson del Castillo (Puerto
Rico), en el foro “Prensa,
conspiración y bloqueo en Venezuela”, inaugurado el viernes 17 de
agosto de 2007 en la Casa Nacional del Periodista en Santo Domingo con
la asistencia del Embajador de la República Bolivariana de Venezuela,
Francisco Belisario Landis, y desarrollado al otro día, sábado 18 de
agosto, en la biblioteca “Pedro Mir” de la Universidad Autónoma de Santo
Domingo (UASD) con la participación
de los periodistas venezolanos Eleazar Díaz Rangel, ex director de la
Escuela de Comunicación Social de la Universidad Central de Venezuela
(UCV) y ex presidente de la Federación Latinoamericana de Periodistas
(FELAP), cuya ponencia leyó el periodista Fabricio Collado; y Martín
Pacheco, director general de Información y Opinión del Ministerio
Popular para las Relaciones Exteriores. Por la República Dominicana
intervinieron los veteranos periodistas Raúl Pérez Peña, Lipe Collado y
Emilio Herasme Peña.
www.felap.info
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