FEDERACIÓN LATINOAMERICANA
DE PERIODISTAS

Noviembre 2007

Las nuevas amenazas contra Cuba y la babosa neutralidad periodística

Juan Carlos Camaño
Presidente de la FELAP

felap.info
Buenos Aires, lunes 26 de noviembre de 2007

El criminal de guerra George W. Bush, actual presidente de Estados Unidos, azuzado y aupado por encumbrados mafiosos cubano-americanos, se despachó pocos días atrás semana pasada con otra vuelta de tuerca de amenazas contra Cuba, contra su pueblo y su RevoluciJuan Carlos Camaño

ón.
Ya hubo quienes analizaron con acierto en qué medida el discurso pronunciado por Bush contemplaba algunas novedades de forma, dado que en el fondo el fin perseguido no varía: exterminar a los que, como en el caso de Cuba, no se postran a los pies del imperio.

El discursito, que advierte sobre la llegada del “momento” de avanzar sobre la Revolución Cubana, está enmarcado en el “Plan de Bush para Cuba”, el cual –desde el campo del periodismo y la información comunicación– no alcanzó, salvo muy honrosas excepciones, el necesario repudio internacional que merece toda apología del terrorismo hecha antes, durante y/o con posterioridad a los hechos de terror.

Hace más de tres años que el Plan Terrorista de Bush es conocido públicamente y hace poco más de uno que se le afinaron detalles inyectándole unos 80 millones de dólares, según se

supo, y muchos millones más –no declarados– para soliviantar a los “disidentes”, en el curso de 2007 y durante el 2008, dentro y fuera de la Isla.

Como sostiene el periodista y escritor cubano Nicanor León Cotayo, en “El Plan Bush CUBA: MADE IN USA”, el texto –que apunta al corazón de la Cuba revolucionaria– representa “un valiosísimo instrumento para la formación político ideológica de las nuevas generaciones de cubanos, así como para las menos jóvenes, porque allí se pueden descubrir aún más –como alertó José Martí– quién es el enemigo histórico de su nación, cómo piensa y actúa”.

“El 6 de mayo de 2004, varios periodistas norteamericanos fueron conducidos a uno de los jardines de la Casa Blanca para cubrir un espectáculo que desde hacía meses, venía siendo anunciado por la propaganda del gobierno y el eco de sus colaboradores radicados en Miami. Se trataba del informe elaborado por hombres del presidente George Bush, con el objetivo de apretar aún más el cerco económico y político en torno a Cuba…”, dice Cotayo en su libro.

El replay de la semana pasada tiende a imprimirle una nueva dinámica al dispositivo terrorista en marcha. Por eso bien valen las denuncias y el repudio, así como recordar que los silencios de quienes actúan en el terreno de la información-comunicación,  no son más que complicidades, queridas o no, con el criminal y su pandilla amiga. Y vale recordar que ya en los tiempos en que Clinton era presidente de EE.UU. un “Plan de Transición” para Cuba engordaba los sueños contrarrevolucionarios, de mafiosos, mercenarios e idiotas útiles. A ello replicó el comandante Fidel Castro Ruz en el discurso de clausura del Congreso de Pedagogía, el 7 de febrero de 1997, haciendo alusión al comportamiento de Cuba y de otros gobiernos frente a las amenazas del imperio: “Sabemos –dijo Castro– que hay gente, mucha gente y muchos gobiernos que tiemblan cuando el embajador norteamericano habla. Ya esos reflejos no existen aquí hace mucho tiempo, ningún embajador podrá hacernos temblar, ninguna amenaza del imperio, ningún documento, ningún chantaje, ninguna maniobra”.

“No hay denuncias masivas –a través de los grandes medios informativos y comunicacionales a escala global– en defensa de los derechos humanos de más de once millones de cubanos amenazados y agredidos sistemáticamente por el imperialismo norteamericano”, decíamos desde la presidencia de la FELAP en el documento “Consensos y silencios cómplices para futuros crímenes: EE.UU. prepara el asalto a Cuba”, publicado el año pasado.

Y agregábamos: “Ni hay valoración periodística y política alguna acerca de la arrogancia imperialista, lanzada, con total desparpajo, a “dibujar” una Cuba a imagen y semejanza de otros súbditos de EE.UU. Y más: es patético el comportamiento melifluo, cobarde y huidizo, de gobiernos y Jefes de Estado, callados ante la impunidad con que se establecen y recrean las mil y una variantes de la “guerra preventiva”…”

El “Plan de Bush para Cuba”, que en su momento dimos a conocer, refiere a la “Aceleración de la transición en Cuba” y habla, entre otras cuestiones, de “restablecer la libertad de prensa”, lo cual supone volver a la “libertad” de los tiempos del ex dictador Fulgencio Batista, socio lacayo de EE.UU. hasta el triunfo de la Revolución Cubana. Ahí, en esa medida a aplicar, se plantea “ayuda concreta a periodistas independientes y disidentes de la Isla”. Ni más, ni menos, que a aquellos que, como se lo demostró reiteradamente en Cuba, han participado y participan de acciones de desestabilización, contrarrevolucionarias y en algunos casos de carácter terrorista.

Se dice también que “durante la transición” se brindará “asistencia técnica por parte de los expertos y periodistas de los medios de difusión del sector privado para contribuir al desarrollo de los medios de difusión privados”, los que, como es de sencilla suposición pasarán a ser “independientes”, o para mejor decir: dependientes de los centros de poder informativo-comunicacional, afines con el imperialismo de EE.UU. Algo así como sucursales del núcleo duro de los conservadores-guerreristas piloteado por una orgánica cuyas cabezas más visibles son el magnate Rupert Murdoch, Silvio Berlusconi, José María Aznar, Tony Blair, el mismísimo George W Bush y una serie de subordinados, a la usanza de Marcel Granier, ex dueño de Radio Caracas Televisión de Venezuela, enconado defensor de su propia “libertad de expresión” y de la de un grupo de ricachones venezolanos, confrontados a la Revolución Bolivariana.

Como bien se sabe, desde mucho antes del año 2004 EE.UU. prepara el asalto definitivo a Cuba. Hoy ha habido un cambio de ritmo y un redoblar de esfuerzos buscando adhesiones internacionales en una nueva fase de planificación. El buque insignia de la “democracia” y la “libertad”, no conforme con sus reveses en el pantano iraquí, ajusta la mira contra Cuba procurando alcanzar una carambola que impacte en Venezuela y restituya en toda la región la disciplina al neoliberalismo, puesta en crisis por las luchas de resistencia del campo popular, representadas, como hacía tiempo no sucedía, por varios gobiernos desobedientes de las órdenes impartidas desde Washington.

Así están las cosas. De un lado los criminales, guerreristas, imperialistas. Del otro lado, quienes no sólo resistimos, sino que contribuimos con la construcción de un mundo mejor. En el medio: una babosa neutralidad que, en el caso de un tipo de periodismo, hace el ridículo apelando a la “teoría” de las “dos campanas”, mientras el globo se desliza hacia una guerra total e interminable. Como se lo propone gustoso el Complejo Industrial Militar, con sede intelectual en el Pentágono, las transnacionales de la guerra y la mismísima Casa Blanca.

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La FELAP no se detiene

Teodoro Rentería Arróyave
Vicepresidente de la FELAP-México

felap.info
Ciudad México,
lunes 26 de noviembre de 2007

Elevar el sentido crítico, por sobre el sentido común impuesto por los poderes fácticos está, también, en el orden del día de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP) y así lo entendió el X Congreso: como un desafío que no por conocido deja ser una de las máximas prioridades en la lucha de ideas, resalta en una recapitulada y a la vez estupenda exposición de lo ocurrido en el encuentro argentino, el presidente de nuestra organización gremial, Juan Carlos Camaño.

De ahí la denuncia que el dirigente realza: el ejercicio de la profesión periodística sigue siendo agredido, en tanto quienes constituyen como asalariados la mayoría de los planteles laborales son tan víctimas, como el conjunto de los trabajadores, de la brutal ofensiva del capital contra el trabajo, lanzada por el neoliberalismo a mediados de los años setenta.

En efecto, así lo señaló una vez más la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP) durante su X Congreso, realizado en la Argentina recientemente. Congreso calificado como ejemplar, entre otras cosas, por la unidad expresada por las compañeras y compañeros congresales. Ejemplar por la unidad y por la conciencia manifiesta de todos y todas respecto del momento histórico que vive la región, como consecuencia de las múltiples luchas de resistencia y el correlato entre éstas y diferentes gobiernos que vienen planteando –y en algunos casos actuando– la desobediencia a Estados Unidos. La insubordinación a los planes económicos, políticos y sociales imperialistas, los que han significado en tres décadas una interminable sucesión de crímenes de lesa humanidad, en lo que reiteradamente la FELAP –junto con otras organizaciones del campo popular– denomina: genocidios por planificación de la desigualdad.

En estricto sentido este nuestro espacio contiene en su totalidad el análisis de Camaño, que en cuanto al repaso del período de gestión 2003-2007, nos indica que quedó claro la importancia de los muchos esfuerzos realizados, tanto en materia teórica como práctica y la importancia que dicho trabajo adquiere ahora como plataforma del plan de acción a cumplirse de aquí al 2011. Lo realizado por la FELAP en el campo de la salud; en defensa de la vida de los periodistas-comunicadores sociales frente a amenazas, persecuciones y asesinatos; los cursos de capacitación y formación; los avances de la comunicación propia, la interacción con distintos actores sociales, habrán de intensificarse. Como así la líneas de intercambio con organizaciones de periodistas de Europa y China. 

Teoría y práctica siguen siendo el reto de nuestra organización continental, como quedó demostrado en el Congreso y en el Encuentro Iberoamericano de Periodistas, que sesionó el día 5 de octubre pasado, al mismo tiempo que la FELAP llevaba a cabo su tarea en comisiones, dando tratamiento a temas que se han fijado por nuestra organización como de principalísima importancia: la salud y los derechos humanos de los periodistas-comunicadores sociales, comunicación y política, y medios alternativos y nuevas tecnologías.

Otra vez se señaló que ninguna de las luchas emprendidas ha sido en vano, destacándose de ellas el valor de la continuidad histórica, el sentido estratégico de permanecer organizados y el combate hacia el interior de nuestras filas contra el “ombliguismo” profesionalista, el cortoplacismo, los desánimos propios del voluntarismo “profesional” y político, y las no pocas complicidades de periodistas-comunicadores sociales involucrados en la promoción del pensamiento único y en servicios concretos a la concepción guerrerista-imperialista, comandada por EEUU. Estas claras definiciones y el compromiso de mantener la unidad en defensa de una serie de principios, más la consecuencia en la ejecución de los planes que se determinan colectivamente, siguen siendo puntales de la FELAP.

Luchar por la paz, jerarquizar la profesión –sin caer en el delirio elitista– y enfrentarse al discurso dominante de un capitalismo salvaje, son –se dijo nuevamente– labores del día a día. Retos ineludibles. Así como se sostuvo que luchar contra el trabajo basura, el salario basura, el amarillismo y la espectacularización del periodismo, nos plantea ampliar, más y más, la fuerza con otras organizaciones sociales y la sociedad toda, frente a los monopolios de la información-comunicación: que dan por tierra con las declamaciones de democracia y libertad de expresión hechas, precisamente, por los únicos beneficiarios de la concentración, los dueños del dinero. 

La FELAP no sólo opina, hace”. Esa fue la consigna predominante en el propio Congreso, sostenida, por supuesto, en los resultados de más de treinta años de compromiso con los trabajadores de prensa y la lucha por la justicia social y un mundo mejor. Tal consigna reivindicó, además, lo hecho en los últimos cuatro años y recreó la importancia que invariablemente tuvo entre nosotros –las organizaciones afiliadas a la FELAP– la cuestión de ir, como siempre se fue, de la retórica a la acción. Lo cual nos reclama, esta vez, cumplir con un llamamiento fuertemente impulsado antes y durante el propio Congreso. Un llamamiento que ya mismo se sostiene en evidencias: “La juventud garantiza el proyecto”. Indiscutible: en el hacer radica y radicará la consistencia de nuestra FELAP, que siempre estará en la dinámica de su compromiso. A la FELAP nada ni nadie la detendrá.  

Periodista y escritor. En teodoro@libertas.com.mx y felapvicemex@hotmail.com  agradeceré sus comentarios y críticas. En vivo, de lunes a viernes a las 19:00 horas, tiempo del centro, en las frecuencias en toda la República de Grupo Radio Fórmula. En la ciudad de México, en el 1470 de A. M. Le invitamos a visitar: www.felap.info, www.fapermex.com y www.clubprimeraplana.com.mx

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X Congreso / Foro Iberoamericano
Presente y futuro de la radio televisión

[Intervención de Carmen Rivas, dirigente de la Agrupación de Periodistas de la Federación de Comunicación y Transporte de Comisiones Obreras (CC.OO.), España, en el Foro de Periodismo Iberoamericano realizado en el X Congreso de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP), los días 4, 5 y 6 de octubre de 2007, en Villa Gesell, Provincia de Buenos Aires, Argentina.]

Carmen Rivas
felap.info, lunes 5 de noviembre de 2007

INTRODUCCION: La IV Convención de Periodistas de España, celebrada en 2005 en Gijón, en su resolución final citaba el Protocolo 27 del Tratado por el que se establece una Constitución Europea en el que se decía: “El sistema de radiodifusión pública de los Estados miembros está directamente relacionado con las necesidades democráticas, sociales y culturales de cada sociedad y con la necesidad de preservar el pluralismo de los medios de comunicación”.

Carmen Rivas

Una de las numerosas resoluciones del Parlamento Europeo  favorables al sistema público de radio televisión contiene el siguiente texto: “No tendría sentido hablar de cadenas públicas solo cuando se dirijan a un sector particular o a una minoría, y que sus programas deben incluir un conjunto equilibrado de entretenimiento, cultura, espectáculos y educación”, “las cadenas públicas han de tomar la delantera en el desarrollo de nuevos servicios y la plena utilización de todas las nuevas tecnologías”.

El Parlamento Europeo así mismo considera que “los acelerados procesos de concentración que se están produciendo están creando poderosísimos grupos privados transnacionales, lo que representa el riesgo de reducir el servicio público radiotelevisivo a una función marginal”.

El Tratado de Ámsterdam reconoce que “el sistema de radiodifusión pública de los Estados miembros está directamente relacionado con las necesidades democráticas, sociales y culturales de cada sociedad y con la necesidad de preservar el pluralismo de los medios de difusión”.

El número de resoluciones, sentencias, indicaciones y directrices de órganos institucionales de la Unión Europea y de la mayoría de sus Estados miembros en los que se expresa la necesidad de mantener el servicio público de la radiotelevisión es absolutamente abrumador. Por otra parte, las reiteradas denuncias de los operadores privados ante las instituciones europeas no han tenido éxito. Desde 1992 se han presentado ante la Comisión Europea al menos once denuncias por ayudas excesivas, competencia desleal y financiación ilegal a las empresas de radiotelevisión de titularidad pública. Ninguna ha sido estimada en su totalidad y tan solo han generado algunas puntualizaciones de la Comisión sobre financiación transparente o compensaciones excesivas. Es claro, en consecuencia, que en la actualidad la radiotelevisión pública constituye una de las señas de identidad informativa y cultural más firme en el ámbito de la Unión Europea.

LOS NUEVOS ESCENARIOS PARA LA RADIOTELEVISION

En el año 2010 se producirá en España el llamado “apagón analógico”. La televisión digital terrestre permitirá un aumento de oferta televisiva (multiplicidad de canales) y en consecuencia una fragmentación importante de la audiencia.

Pero este no será, en los próximos años, el único cambio predecible. La televisión sobre IP, permite la aparición de servicios audiovisuales prestados sobre la infraestructura de banda ancha de acceso a Internet, aumentando sensiblemente más la oferta. Si a esto sumamos otros desarrollos como la televisión en el teléfono móvil, obtenemos un panorama en el que la televisión se convierte en algo más parecido a la idea de vídeo digital, es decir, al acceso a contenidos que al que tenemos de la televisión actual, difusión de contenidos.

De estas nuevas realidades se desprenden claras consecuencias en una doble dirección:

4 La industria audiovisual de producción de contenidos adquiere una relevancia especial, para garantizar horas de emisión en un panorama de multiplicación de la oferta televisiva.

4Los perfiles tradicionales de las empresas audiovisuales, de sus trabajadores y de las cadenas productivas se modifican radicalmente. Las televisiones, tanto las públicas como las privadas, tienden a convertirse en “postes de emisión”, reduciendo el número de sus empleados y sacando fuera la producción.

En este contexto, los procesos de concentración en la propiedad de los medios de comunicación, el retroceso de las televisiones de titularidad pública como empresas de producción de contenidos, la reducción de sus plantillas de trabajadores, la externalización de servicios y el riesgo de no mantener una posición de liderazgo en los nuevos sistemas de distribución (satélite, Televisión Digital Terrestre, TV-IP, televisión en el móvil, amenazan especialmente el futuro del servicio público de radiotelevisión.

En un nuevo escenario presidido por diversas formas de distribución, la televisión pública puede quedar condenada a ser un sistema residual, con escasa producción propia, sin oferta para una audiencia fuertemente segmentada .En definitiva la vía de los hechos puede transformar en papel mojado las políticas aprobadas por las instituciones europeas, convirtiendo en meras declaraciones de principios la defensa de la radiotelevisiones de titularidad pública.

UN FUTURO PARA LA RADIO TELEVISION EN ESPAÑA

En España, como en el resto de Europa, el sector de la comunicación social está en expansión. La industria audiovisual constituye un sector en alza, tanto en su volumen de negocio como de empleo. Sin embargo, hay bastantes incertidumbres sobre el futuro de este sector.

La aprobación el 11 de mayo de 2006 del proyecto de ley de la Radio y la Televisión de Titularidad Estatal por el Parlamento, con el único voto en contra del Partido Popular, supone un importante avance en una regulación progresista de la concepción del servicio público audiovisual.

La citada ley, que regula la actividad y el papel de TVE y RNE, deja claro su carácter de servicio público esencial, así como determina la creación de una nueva Corporación de RTVE con competencias en el desarrollo de la sociedad de la información. Incorpora asimismo mecanismos de independencia, como la elección por el Parlamento, de entre los consejeros de administración, del Presidente de la corporación y abre la participación en el consejo de administración a los sindicatos. Asimismo es de señalar que en su artículo 24 la ley recoge la existencia de los Consejos de Informativos como órganos de participación de los profesionales de la información de la Corporación RTVE.

No obstante, la necesaria reforma de la legislación audiovisual no será efectiva hasta que se completen dos piezas fundamentales:

La ley de Creación del Consejo Estatal de los Medios Audiovisuales. Esta ley es imprescindible para garantizar la existencia de una autoridad independiente, con competencias de supervisión, vigilancia y capacidad sancionadora efectiva, tanto para las radiotelevisiones públicas como privadas. La pervivencia de la manipulación informativa en algunos medios, como en el escandaloso caso de Telemadrid, hace urgente la existencia de este órgano. Si ya existiera el Consejo, probablemente los compañeros y compañeras de esta televisión autonómica no tendrían que haber ido a Bruselas, a pedir el amparo de las instituciones europeas. Asimismo, los flagrantes incumplimientos en los tiempos de publicidad permitidos tendrían una sanción efectiva.

La Ley General del Audiovisual. La necesidad perentoria de ordenar el caos legislativo en España sobre la radio y la televisión, determinando desarrollos armónicos para los diferentes ámbitos, limitando la concentración de la propiedad de los medios, exige la tramitación de esta ley, de la que ya existe un anteproyecto.

Además de estas carencias citadas, es digno de mención especial el Expediente de Regulación de Empleo por el cual 4.150 trabajadores mayores de 52 años están siendo prejubilados en RTVE. Más allá de las condiciones pactadas entre empresa y sindicatos, que son incuestionablemente buenas, el expediente consagra una reducción drástica del empleo, que siembra razonables dudas sobre la futura capacidad de  actividad y producción propia de la nueva Corporación, en un horizonte, que como hemos visto anteriormente, está plagado de retos para el servicio público de radio televisión.

UN FUTURO TAMBIEN PARA LOS TRABAJADORES

Como veíamos anteriormente el futuro de la radio y la televisión está marcado por un desarrollo vertiginoso de la oferta, una fragmentación de la audiencia y una lucha por el control de los nuevos mercados generados por estas transformaciones.

Una de las consecuencias de estos cambios es la traslación del empleo generado desde las empresas tradicionales de emisión (Televisiones) hacia las empresas de producción (Productoras). Aparte del ERE de RTVE, también algunas empresas de televisión privada han reducido sus plantillas, como en el caso del expediente vivido hace unos años en Antena 3 televisión, o la continua externalización de servicios en casi todas las empresas.

La utilización de Empresas de Trabajo Temporal –que ya de por sí frecuentemente cubrían puestos de trabajo que deberían ser estrucutrales– ha remitido, utilizándose cada vez con más frecuencia empresas de servicios que emplean trabajadores en condiciones muy precarias y a menudo ilegales.

Por otra parte, el incremento del número de trabajadores que prestan sus servicios con contratos atípicos, freelancers, autónomos, intermitentes, etc.) aumenta considerablemente. En muchos casos estas prestaciones son forzadas y fruto de la presión de los empleadores.

La utilización de becarios de diferentes instituciones universitarias sigue siendo un problema cuando se les usa para hacer trabajos estables. La consecución de acuerdos con Universidades y otras instituciones académicas para la vigilancia y evaluación de las prácticas es muy importante.

Estamos, por lo tanto, ante un panorama laboral que tiende más hacia la desregulación que hacia la consecución de convenios colectivos generales que sirvan de “paraguas” para garantizar condiciones laborales justas y negociadas.

En este marco es imprescindible abrir espacios de negociación con patronales como la AERC o UTECA, con la finalidad de concluir convenios sectoriales para la radio y la televisión privada. Es inadmisible que a estas alturas ambas patronales se nieguen a iniciar ese proceso, por lo que se debería estudiar una estrategia sindical que incluya, si es preciso, la presión y la movilización.

Así mismo, se hace absolutamente necesario un marco de actuación bien a través de las mesas negociadoras de los convenios colectivos o en las comisiones paritarias de interpretación, aplicación y desarrollo de los mismos, que actualicen las funciones de cada una de las categorías recogiendo el impacto que en las mismas ha tenido y tiene la aplicación de la tecnología digital. 

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Isabel Moya Richard

X Congreso / Foro Iberoamericano
Receta para construir una mujer global

[Intervención de Isabel Moya Richard, directora de la revista Mujeres y Profesora Titular de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana en el Foro de Periodismo Iberoamericano realizado en el X Congreso de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP), los días 4, 5 y 6 de octubre de 2007, en Villa Gesell, Provincia de Buenos Aires, Argentina.]

Isabel Moya Richard
felap.info, lunes 5 de noviembre de 2007

Tome unas gotas de Amarige de Givenchy. Un poco de crema antiarrugas de Clinique. Una porción de extracto revitalizante para el cabello de L’Oreal. Mézclelo cuidadosamente para que no haga grumos. Distribúyalo sobre un cuerpo femenino de 1,80 metros con 90, 60, 90 cms. de pecho, cintura y caderas, respectivamente, preferiblemente blanco y rubio. Si no encuentra fácilmente este producto en el mercado puede recurrir sin remordimientos a silicona y colágeno, extraer algunas costillas o realizar lipoescultura.

Salpimiente con algo exótico a gusto. Cueza a fuego lento en un caldo con algo de consumismo, fin de las ideologías y la historia u otras hierbas... Sirva enfundada en Dona Karan, Ágata Ruiz de la Prada, Dior, Armani de acuerdo a su presupuesto.

Aunque éste pueda parecer solo un ejercicio irónico, no está muy alejado del paradigma que los centros hegemónicos de poder económico, político y mediático presentan como modelo de lo femenino en tiempos de globalización neoliberal y postmodernidad. Un paradigma que se intenta mundializar como parte de la estrategia de un pensamiento único.

No me voy a detener en el modelo, ni en las imágenes con el que se presenta porque muchos son los estudios sobre el tema y la intención de mis reflexiones es provocar el debate sobre la investigación comunicológica con enfoque de género  en los contextos mediáticos globalizados.

La globalización de la información y la comunicación no sólo pone en juego el proceso de reproducción de contenidos, ni la mera circulación de información, sino –como señala Jesús Martín Barbero– nuevos modos de producción del pensamiento. ¿Está el enfoque de género presente en la formulación de estas nuevas formas? No, nacen con el pecado original del sexismo y la visión androcéntrica de la realidad y los procesos sociales.

La crisis del estado-nación en América Latina a partir de los noventa ha conducido no solo a la profunda crisis del sistema político de representación y liderazgo, sino  al funcionamiento de una política cada vez más dependiente de la relación mediática. Pero las mujeres apenas acceden al poder político y los medios las invisibilizan en la llamada prensa de interés general o la presentan como símbolo fetiche del consumo, incluso en países donde el consumismo propagado por los medios remite a un espejismo.

Se habla con entusiasmo de los kilómetros de fibras óptica que recorren el mundo, de los satélites que permiten chatear en tiempo real con desconocidos en el otro extremo del planeta o estrenar la guerra en los Balcanes, Afganistán o Iraq, como la taquillera guerra virtual de Steven Spielberg y George Lucas. Pero sólo el 11 por ciento de la población de América Latina tiene acceso al teléfono, un invento del siglo XIX.

En este contexto se presentan a las y los investigadores de la comunicación en el continente varios retos, en primer lugar desmarcarnos del discurso teórico globalizador general, muchas veces generado desde esos mismos centros de poder, y situar de qué modo la globalización comunicacional tiene lugar en el continente y, sobre todo, cómo se involucran las audiencias, los públicos, los receptores, los perceptores o usuarios, según los definen las diferentes escuelas. Entre estos desafíos me interesa particularmente la incorporación del enfoque de género como una categoría comunicológica y no simplemente como un concepto tomado de la sociología para hacer investigaciones sobre los medios políticamente correctas o a la moda.

Si coincidimos en que los medios son reproductores del pensamiento dominante en cada realidad específica, constructores del universo simbólico, y en que la comunicación va más allá de la utilización de determinados recursos expresivos o técnicos para resultar esencialmente un proceso de producción compartida de significados a través de los cuales los individuos dotan de sentido sus experiencias, coincidiremos también en la incidencia de los medios en la conformación de lo femenino y lo masculino, y a su vez, en el condicionamiento que estas visiones ejercen en la construcción, emisión, resignificación, apropiación y rechazo de los mensajes.

Toda relación social se estructura simbólicamente y todo orden simbólico se estructura a su vez discursivamente. La construcción de los discursos mediáticos está profundamente marcada por los estereotipos sexistas.

Se impone entonces profundizar en la formulación de las rutinas productivas, en los valores noticias que invisibilizan a las mujeres y presentan a los hombres como portavoces de todos los saberes, en el proceso mismo de construcción de la realidad mediática y en los procesos de recepción.

La propuesta del género en la comunicación es cambiar la mirada, ver y asumir las otredades por ello resulta tan transgresor y provoca la burla del desconocimiento o el rechazo del desconcierto en muchos círculos de comunicadores y comunicadoras.

Pero no es posible acercarse realmente a cómo se articula la construcción de las identidades en la vivencia de un presente narrado por la preeminencia de la globalización neoliberal sin el enfoque de género como categoría analítica.

Con esa fuerza desmitificadora se impone analizar entre otros aspectos la visión apocalíptica que muchas veces se presenta de la globalización mediática que pretende homogenizar a las audiencias.

Es cierto que las identidades de género se construyen posesionándose, identificándose y diferenciándose en relación con las construcciones culturalmente asignadas de ser hombre y mujer, y que en ello desempeñan un papel socializador importante las imágenes y representaciones que diseñan los medios articulados en una dinámica global y dentro de un proceso de integración vertical y horizontal, pero no son el único elemento y en dependencia de los contextos muchas veces ni siquiera tienen un peso relevante.

Como bien señalan Canales y Peinado: “Entre las prácticas sociales y su discurso hay siempre una interacción; y el segundo no es una mera emanación de los primeros, sino que retorna sobre aquellos”.

Las audiencias no son una masa homogénea, como se presenta en el paradigma de la globalización mediática neoliberal. Las mujeres, en particular, son diversas y plurales, marcadas por su ser como mujer, pero también por la clase, la raza, la etnia, la opción sexual, el credo, la discapacidad y otros elementos que la particularizan dentro del todo.

Se produce entonces el desfase entre la realidad y la virtualidad del modelo global. En el complejo proceso de mediaciones que caracteriza el proceso de recepción se provocan brechas entre vivencias y modelos mediáticos, entre la uniformidad universal propuesta y la diversidad de la realidad, entre el consumismo proclamado y el espejismo de consumo que caracteriza estos tiempos de crisis económica.

Quien recibe un mensaje mediático determinado –afirma Elizabeth Lozano—no es alguien aislado.  Estamos hablando de un sujeto histórico y situado, condicionado por un amplio contexto que sobrepasa siempre a un mero sistema comunicativo, que lo incluye y lo trasciende. Pautas culturales, costumbres arraigadas, el medio próximo en el cual transcurre su vida, su rutina y manera de vivir, ingredientes que entre otros enriquecen y trastocan toda visión simplista.  Es un proceso individual y social.

Ignorar el poder de la imagen y la representación sexista sería ingenua y sumamente peligrosa, pero debemos tener en cuenta también la importancia de la mujer y el hombre en la construcción de su propio universo simbólico.

Estudiar los complejos procesos de frustraciones a nivel individual y de grupo que produce no responder al paradigma (por ejemplo las enfermedades de la belleza), reivindicar la necesidad de escuchar en los medios la voz de los excluidos, presentar los nuevos roles que las mujeres han asumido, educar para la comunicación son también aspectos a abordar por las investigaciones con enfoque de género en la comunicación.

La brecha entre la realidad y la ficción mediática, es el espacio para una comunicación con enfoque de género que reivindique la pluralidad y heterogeneidad de lo femenino. Un ámbito que escapa a las recetas, en el que se ofrecen ya alternativas interesantes. Un mundo mejor es posible, una comunicación con equidad y no excluyente, también lo es. Será esa la única forma en que los satélites, los chips, la fibra óptica, las pantallas líquidas nos ayuden realmente a que el mundo resulte menos ancho y ajeno.  

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X Congreso / Foro Iberoamericano
El duopolio de México: Cuando la libertad de expresión es un pretexto

[Intervención del periodista mexicano Salvador del Río en el Foro de Periodismo Iberoamericano realizado en el marco del X Congreso de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP), los días 4, 5 y 6 de octubre de 2007, en Villa Gesell, Provincia de Buenos Aires, Argentina.]

Salvador del Río
Periodista
felap.info, lunes 5 de noviembre de 2007

Salvador del RíoSin duda la información que aquí se comenta ha sido conocida en varios países, particularmente en América Latina: las dos cámaras del Congreso de México aprobaron recientemente una nueva Ley Electoral, entre cuyos artículos está la prohibición, para los partidos políticos, de contratar anuncios de campañas directamente con los medios informativos electrónicos –radio y televisión. Tampoco podrán hacerlo por terceros. Dicha ley establece además la prohibición, en todo tiempo, a las dependencias gubernamentales de insertar anuncios en los que aparezca la voz o la imagen de su titular o de cualquier otro funcionario. El mensaje debe ceñirse a las acciones del gobierno, pero está vedado emplearlo como promoción personal.

La nueva Ley sancionada ya por el Congreso Federal deberá ser aprobada por cuando menos dieciséis de los treinta y un estados de la República, pues se trata de un instrumento cuya vigencia requiere de seis cambios constitucionales. Si así ocurre, lo cual parece probable habida cuenta que más de veinte legislaturas estatales se han pronunciado ya a favor, el nuevo ordenamiento deberá ser completado con una ley secundaria, o reglamentaria. Los promotores del proyecto esperan concluir esta ley y someterla al Congreso Federal en el presente período de sesiones, antes de su conclusión el 15 de diciembre próximo.

Calificada como histórica por su trascendencia en la relación entre los actores de la política y los medios de comunicación, en el proceso para su aprobación se registran circunstancias dignas de consideración:

Inusitadamente, la Ley Electoral fue aprobada por las tres grandes fuerzas políticas, los partidos de la Revolución Democrática, Revolucionario Institucional y Acción Nacional, este último al cual pertenece el presidente Felipe Calderón. Sólo dos de los partidos menores pusieron objeciones relacionadas con la disminución que tendrán en sus asignaciones de recursos para sus campañas políticas. Triunfador declarado por los órganos de control electoral en los comicios de 2006, Calderón enfrenta el cuestionamiento de una parte de la oposición y de la opinión pública por la validez de su presidencia, no sólo por el estrecho margen –medio millón de sufragios en una votación de más de cuarenta millones de votantes–, sino por las características de su campaña, apoyada sobre todo en un elevado gasto en publicidad en los medios electrónicos, con la participación de organizaciones empresariales y grupos ajenos al partido que lo postuló.

En sus esfuerzos por alcanzar la legitimidad que se le discute, Calderón ha acudido en los diez meses de su gobierno a la difusión de sus acciones mediante el empleo, en profusión, de spots –cuñas como se los conoce en otros países de habla hispana–, en los que con gran frecuencia aparecen su voz y su imagen en la radio y la televisión. Con ello Calderón ha buscado, por una parte, hacer publicidad a su administración y por la otra no perder la estrecha relación con las grandes empresas que ejercen el duopolio televisivo, Televisa y Televisión Azteca, ni con los grupos empresariales que controlan las más importantes cadenas radiofónicas.

Esa relación tiene vías en ambos sentidos: los gobiernos disfrutan del favor de los comentarios y la cobertura de los poderosos noticiarios –poderosos por su penetración en millones de televidentes y radioescuchas– y en el otro sentido los medios electrónicos, concentrados en unas pocas manos, captan los enormes presupuestos de publicidad ejercidos por el gobierno y los asignados a los partidos políticos; por añadidura –igualmente importante–, la radio y sobre todo la televisión se han convertido en un factor, casi un rector de la vida política del país. Cuando se conoció la aprobación de la nueva Ley Electoral, un diario nacional encabezó la noticia: “Desaparece la República del Spot”. Hay que acotar que las disposiciones de la nueva ley referentes a la radio y la televisión no afectan directamente a la prensa escrita, si bien hay empresas periodísticas que se solidarizan con la protesta de los dueños del duopolio por la convergencia de intereses y porque han iniciado gestiones para la obtención de concesiones en este campo.

Desde que se conoció el dictamen de las comisiones encargadas en el Congreso de analizar la nueva ley, favorable a su aprobación, y aun antes, las empresas de radio y televisión comenzaron una campaña para descalificarla y una serie de cabildeos con legisladores y dirigentes de los partidos políticos con el mismo fin. Esta fase de la campaña culminó pocas horas antes de que la nueva Ley se aprobara en la Cámara de Senadores para ser enviada esa misma noche, 13 de septiembre, a la de diputados, con una reunión en la que los dirigentes empresariales argumentaron en contra.

Ahí, dirigentes de la radio y la televisión protestaron no estar movidos por el interés económico, sino –como ya lo habían apuntado comentaristas de cada una de las grandes cadenas– por salir en defensa de la libertad de expresión. Sin embargo, se calcula que en las pasadas elecciones presidenciales, la radio y la televisión captaron más de dos mil millones de pesos (doscientos millones de dólares), sólo de la publicidad pagada por los candidatos, además de la que obtuvieron, tal vez mayor, de los anuncios contratados por otras organizaciones, de lo cual no existe un registro preciso. El Instituto Federal Electoral investiga ahora la procedencia de unos mil ochocientos spots, o cuñas, de los que los partidos políticos no dieron cuenta en sus informes acerca de sus gastos en publicidad.

Es oportuno subrayar que en esta feria de mensajes, no sólo Acción Nacional y el gobierno incurrieron en excesos en cuanto a la difusión de spots, sino que todos los partidos, sin excepción, acudieron a ese expediente. Por el número y el contenido de los mensajes hizo, como ya había ocurrido en contiendas anteriores, la liza electoral se convirtió en una competencia de banalidades, de insultos personales, de golpes bajos y de una absoluta carencia de propuestas ideológicas o de programas concretos como oferta en busca del voto ciudadano. La palma en este aspecto se la llevó Acción Nacional, respaldado por el gobierno de Vicente Fox, en el empeño de eliminar, a punta de calumnias y amenazas de un peligro inminente si el sufragio le favorecía, al candidato de la coalición de izquierda, Andrés Manuel López Obrador, quien ahora recorre el país proclamándose como presidente “legítimo”.

En cuanto a la acusación de un atentado a la libertad de expresión, los dirigentes del duopolio, respaldados por un amplio grupo del sector empresarial, claman en defensa del supuesto derecho de los medios de comunicación de recoger y difundir todas las voces del concierto político y así lo harán en el cabildeo ante los congresos y los gobiernos estatales para impedir que la Ley adquiera rango constitucional.

En recientes declaraciones, el presidente de Televisa, Emilio Azcárraga, afirmó que lo percibido por anuncios en campañas políticas representa el 2,6 por ciento de los ingresos de la empresa por publicidad. No mencionó la totalidad de los anuncios en tiempos no electorales ni los de organizaciones privadas, de México y del extranjero, en apoyo de algunos candidatos.  En la reunión celebrada con los legisladores el día mismo de la aprobación de la nueva Ley, diputados y senadores hicieron ver que en ningún momento se coarta la libertad de los medios para publicar lo que a su política editorial convenga a favor o en contra de tal o cual candidato.

El nuevo ordenamiento sólo prohíbe a los partidos políticos y a sus abanderados contratar directamente sus anuncios, los cuales se harán a través del Instituto Federal Electoral mediante un sistema de asignación dentro de los tiempos oficiales de los que dispondrá el gobierno.

En el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970), se estableció la obligación de los medios electrónicos concesionados por el Estado, de ceder un doce y medio por ciento de su tiempo total de transmisión para uso exclusivo del gobierno. A regañadientes, los empresarios aceptaron esta disposición, contra la que lucharon y eludieron concediendo al gobierno tiempos de baja audiencia. En la administración de Vicente Fox se hizo desaparecer el doce y medio por ciento, sustituido por treinta minutos diarios, rebasados por la cauda de spots encargados por el gobierno y por los partidos políticos. La nueva Ley retorna al sistema de los tiempos oficiales, al doce y medio por ciento, para la transmisión de los mensajes políticos, incluidos los del gobierno.

La nueva legislación es considerada como un paso adelante en las campañas políticas, como un avance en la inmadura democracia de México. Se trata de un camino diferente a la imitación –aumentado al grado máximo– del modelo norteamericano de campañas políticas, dominado por la mercadotecnia como elemento fundamental, con la ausencia de principios en una lucha que se da entre dos partidos finalmente similares.

Gana quien tiene más dinero y lo emplea para descalificar al contrincante con malas y deleznables artes. Es la perversión de la política y un maridaje entre medios y actores de la vida pública, aquí sí en detrimento de la libertad de informadores y comentaristas. Se busca ahora el modelo europeo, aplicado en principio en países latinoamericanos, como Chile, en donde existe la misma prohibición para la contratación de mensajes publicitarios por parte de los partidos y los candidatos. Es un retorno a los decenios en que no existía la televisión y la radio no ejercía la influencia que tiene ahora.

La tecnología moderna nos ofrece, ciertamente, una comunicación como nunca antes se había conocido, pero son válidos los esfuerzos para situar a estos instrumentos en su propósito de dar al auditorio algo más que la frivolidad del espectáculo lamentable de una pugna vacía de todo contenido.

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X Congreso / Foro Iberoamericano
Puerto Rico, la devaluación de la información social

 [Intervención de Oscar J. Serrano, presidente de la Asociación de Periodistas de Puerto Rico (ASPPRO), en el Foro Iberoamericano de Periodistas, celebrado el 5 de octubre en el marco del X Congreso de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP), en Villa Gesell, provincia de Buenos Aires, en Argentina. Esta versión es más amplia que la leída en el Foro, en donde también se presentó el vídeo del ataque del FBI a periodistas puertorriqueños.]

Oscar J. Serrano
Presidente de la Asociación de Periodistas de Puerto Rico

Felap.info, lunes 5 de noviembre de 2007
Villa Gesell, Buenos Aires, Argentina

Gracias por la oportunidad a la Felap y a la Utpba (Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires) por su trabajo de preparación para este foro.

Pido su indulgencia porque pensando que la situación de Puerto Rico, en muchos ámbitos, puede ser desconocida para muchos de ustedes, pues voy a ser bastante expositivo en mi ponencia. Voy a explicarles un poco de la situación de Puerto Rico, histórica y económica, y obviamente vamos a llegar a la situación mediática pero aceptando que las realidades de la Isla no se conocen tan ampliamente como las realidades de otros países que integran este foro y este congreso.

Puerto Rico es una isla justo al lado de Cuba y República Dominicana con cuatro millones de habitantes. Pasó como botín de guerra a Estados Unidos como parte de la Guerra Hispanoamericana en 1898 a escasos meses de que España finalmente reconociera grados de autonomía en el gobierno de la Isla, así que la autonomía política tuvo muy pocos meses de existencia en Puerto Rico. En 1917, Estados Unidos impone su ciudadanía a los residentes de Puerto Rico. Es decir, desde 1917 todos los puertorriqueños tienen ciudadanía estadounidense. Recientemente, el Tribunal Supremo de Puerto Rico, hace unos 10 años, reconoció la existencia de una ciudadanía puertorriqueña aparte y desde hace unos dos meses se comenzaron a expedir los certificados de esa ciudadanía pero francamente es una ciudadanía más que nada simbólica porque, para efecto de moverse entre los países, es la ciudadanía norteamericana la que tenemos que usar.

En 1952, luego de una lucha armada que libró el movimiento nacionalista, conocida como la Revuelta de 1950, donde hubo un ataque a tiros en la casa del Gobernador, Estados Unidos permite que Puerto Rico haga una constitución propia y de alguna forma da una opción de autogobierno. Claro, un autogobierno que jurídicamente es parecido al de los estados. Hay capacidad de gobierno interno autonómico, pero la sujeción final es a las leyes del Congreso y a la Constitución de Estados Unidos. Así que se pueden hacer leyes en Puerto Rico pero si se impugnan frente a una ley de Estados Unidos o frente a la Constitución de Estados Unidos, aquellas no van a prevalecer. Igual que sucede jurídicamente con los estados. En ese sentido, funcionamos como un estado incorporado solo que, oficialmente, no estamos incorporados. El nombre oficial de Puerto Rico es Estado Libre Asociado, que es el status que nos define.

Precisamente, el status es lo que marca las divisiones políticas en Puerto Rico. Mientras que en otros países lo que lo marca es si es conservador, si es liberal, si es socialdemócrata, si es comunista, en Puerto Rico lo que marca la división política es dónde está el partido parado en términos de hacia dónde quiere llevar el status final. Está el partido anexionista que es el que quiere que Puerto Rico sea el estado 51 de Estados Unidos, su nombre es el Partido Nuevo Progresista. Está el Partido Popular Democrático, que es el partido del statu quo, el partido de la posición intermedia, no somos estado pero estamos asociados, que es el partido gobernante en este momento. Y está el Partido Independentista Puertorriqueño que, francamente, lleva ya 30, 35 años, casi 40, que no pasa de un cinco por ciento del electorado en términos de apoyo. Y es que, en mi opinión, han abandonado una lucha de desarrollo comunitario a favor de la independencia.

¿Cómo es la economía? La economía, contrario a muchos de sus países que está basada en recursos propios naturales, minas u otro tipo, petróleo como Venezuela, en Puerto Rico no hay recursos propios que se puedan explotar comercialmente. Tenemos una economía basada, por un lado, en el turismo y, por otro lado, y es el lado quizá más conflictivo, basada en las ayudas sociales. Hay un estudio muy importante, histórico, que hizo el Centro para la Nueva Economía junto con el Brookings Institution de Estados Unidos que determinó que el sistema de red social, como se le llama en algunos países, que se ha desarrollado en Puerto Rico es tal que para toda una clase de personas es más beneficioso estar desocupados que estar ocupados, porque la cantidad de ayudas que hay para la desocupación hace más atractivo que uno esté desocupado a que esté ocupado. Empiezas a trabajar, te empiezan a quitar ayudas. Así que hay toda una clase de personas que ya va por segunda y tercera generación en la misma familia que vive de la desocupación. ¿Qué crea esto? Esto crea que realmente en Puerto Rico la capacidad de generar crisis social que impulse cambios es difícil porque la gente nunca se enfrenta realmente al hambre o a la muerte. Porque hay todo un sistema que garantiza cierta comodidad. Puedes ser pobre, y hay pobres, no estoy diciendo que no los hay, hay pobreza pero no es una pobreza urgente, es una pobreza que siempre tiene cómo, con las ayudas sociales, sobrevivir. Así que la capacidad que tienen otros de sus países, de generar, de que las crisis generen unos costos sociales y unos cambios, en Puerto Rico está bastante atenuado por ese sistema. De hecho, hace dos años el gobierno tuvo que cerrar durante dos semanas por un impasse fiscal y todavía no se ha visto que ese episodio haya provocado cambios radicales notables en la ciudadanía.

Lo que sí existe es una clase media que es bien oprimida porque, obviamente, es una clase media que trabaja para la clase dominante, la clase dominante es la que tiene el beneficio del trabajo de esa clase media y, además, una clase media cuyos impuestos van a pagar mucho del sistema de red social de la que vive la clase más baja. Así que es una clase media bastante, bastante estirada. Si hay una posibilidad de cambio por crisis es porque ya esa clase media no aguante más y nos estamos acercando a que esa clase media no aguante más.

En términos mediáticos, bueno, para 4 millones de habitantes hay 32 licencias de televisión. De esas 32, hay tres canales comerciales que se llevan el 80 por ciento de la publicidad. Ninguno de ellos está en manos puertorriqueñas. Uno está en manos de la cadena NBC, otro de Univisión, y otro en manos de intereses estadounidenses, Intermedia Partners. Hay cinco operadores de cable por línea y por satélite.

En prensa escrita, hay cuatro periódicos principales. Todos son tamaño tabloide. El Nuevo Día, que es el principal, tiene una circulación para efectos de publicidad de 200.000 pero su base es la suscripción y ésa es menor. Primera Hora, que es en el que yo trabajo, es el segundo y ya va por 130.000, 140.000. El Vocero tiene entre 125.000, 130.000 ejemplares y The San Juan Star, editado en inglés, tiene unos 60.000. Hay dos semanarios principales. Uno socialista, que es Claridad y que ha sido el órgano básicamente de la independencia y el socialismo por los últimos 50 años, tiene circulación de 15.000, 20.000 ejemplares como mucho. Entonces está el Caribbean Business, que es el periódico del sector empresarial, editado en inglés, con unos 45.000 ejemplares de circulación.

En radio hay 127 estaciones. Sesenta y cuatro en la banda AM y 53 en FM. De esas, hay básicamente tres cadenas de noticia principales. Hay dos en manos puertorriqueñas, que son Radio Isla 1320 y Radio Uno 630 y una en manos de Univisión, que es Radio Reloj 580. El resto de esas 60 estaciones básicamente funcionan como repetidoras de las cadenas principales, así que no hay 127 estaciones que estén generando contenido todo el tiempo, la mayoría de ellas trabaja en función de repetir alguna de las cadenas.

Hay 28 revistas, aunque eso incluye algunas extranjeras que tienen ediciones en Puerto Rico. Las principales son básicamente cinco, están en manos puertorriqueñas, y circulan entre 65.000 y 115.000 ejemplares pero principalmente son de farándula y de moda. No hay revista de noticias como Veintitrés o Siete Días o Época en Bolivia por ejemplo.

En total, el bizcocho publicitario que se disputan estos medios fue de $1,800 millones en 2005. En cuanto al contenido que va con esa inversión publicitaria, la realidad en Puerto Rico es casi un calco de lo que esquematizó Camilo Taufic en su libro Periodismo y lucha de clases en cuanto a la prensa en los países capitalistas. La libertad de prensa se articula como la libertad de empresa, la gestión prioritaria es la lucha por la pauta publicitaria, el contenido es predominantemente formulaico y predecible, asoman la trivialización de la noticia y lo sensacional, y los espacios para la profundidad, la investigación, y la contextualización son tan precarios como el hielo en el infierno. El impulso de agendas políticas existe, pero existe más que nada con los propósitos de desarrollo comercial y empresarial, no con el propósito de desarrollo o activismo ciudadano.

En ese sentido, ser un periodista cabal en Puerto Rico significa ser un luchador en contra de lo que podríamos llamar una mentalidad colonial, no solamente por la realidad de ocupación política, sino por la mentalidad colonial que se produce cuando los medios, o están en manos extranjeras o están sometidos al acaparamiento de pautas publicitarias y la protección de una hegemonía social. Una mirada general al contenido periodístico en Puerto Rico nos lleva a concluir que no está dirigido por olfato periodístico, o por un instinto de reivindicación social, sino por planes de mercadeo donde la predecibilidad ideológica es el elemento clave del éxito.

Luego, tenemos tres facultades principales que preparan periodistas en tres universidades y, en términos gremiales, pues la Asppro, que yo presido, la Asociación de Periodistas de Puerto Rico, es la representante principal de los periodistas. Tenemos asociaciones filiales como la Asociación de Fotoperiodistas y una Asociación de Periodistas del Oeste de la isla. Hay una segunda organización que básicamente es un club donde se mezclan periodistas y relacionistas públicos, incluso en su dirección. La Asppro no tiene relacionistas en su dirección, aunque pueden ser miembros fraternos.

La Asppro no es un sindicato, ni es un colegio. En Puerto Rico ha sido muy difícil desarrollar el colegio particularmente por el sistema jurídico que impone, que si se desarrolla un colegio que tenga capacidad de excluir de la práctica sería violatorio a la libertad de prensa de la constitución. Eso no está probado en los tribunales, pero ése es el marco en que nos movemos. La Asppro tiene programas de capacitación y estamos muy preocupados sobre cómo las nuevas tecnologías están acercando una nueva clase de compañeros. Los exhorto a que en sus países vean este asunto de cómo podemos integrar estos compañeros desde el punto de vista sindical, como ya la Utpba vio que son un gran instrumento que hay que atender desde el punto de vista sindical, y también desde el punto de vista de formación. Para que entren al gremio no solamente porque tengan capacidad de manejar técnicamente una computadora, sino porque además estén formados como interpretadores de la realidad.

La Asppro no sólo ha dado la lucha ante agresiones físicas que han sufrido nuestros compañeros, sino también ante agresiones laborales como el cierre de oficinas de agencias de noticias y despidos en estaciones de radio y televisión. A este Foro y este Congreso le pedimos que se nos unan en una trinchera vieja pero que se ha vuelto más cruenta con el advenimiento de nuevas tecnologías: la devaluación de la información social al tratarla con los mismos criterios con los que se trata el entretenimiento y al manejarla partiendo de planes que no tienen como elemento esencial nuestras responsabilidades sociales como comunicadores.

La trivialización de la información y la devaluación técnica del oficio para reducirlo a algo que cualquiera podría hacer son las grandes luchas de ahora y del futuro cercano. El gremio, las organizaciones periodísticas y los sindicatos de comunicadores tenemos que recordar que la victoria no sólo está en negociar un aumento salarial de cuando en vez, sino en velar por unas condiciones de práctica que respeten la aportación ética y profesional que el trabajador de los medios puede y debe hacer en la conducción de su lugar de empleo. No respondemos a nuestras obligaciones sociales si nos quedamos en la discusión salarial, hay que provocar también mecanismos para compartir el poder direccional en nuestros medios, tal y como reza el Artículo 2 de la Constitución de la Felap, donde se reconoce el derecho de los periodistas a intervenir en la orientación y dirección de los medios.

Finalizo con una cita de José Coll y Vidal, un periodista puertorriqueño: “Sí, me gusta el periodismo. Es campo de batalla. Es batalla que no se acaba nunca. Pero así es la vida. Unos hombres se recluyen en conventos y pasan la vida suavemente, tranquilamente, otros queremos estar en la línea de fuego de todas las luchas”.  

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Puerto Rico / Foro
Venezuela, víctima del totalitarismo mediático

 

[Intervención de Nelson del Castillo, Secretario General Adjunto de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP), en el foro “Revolución, democracia y libertades de expresión en Venezuela”, realizado por el Frente Socialista de Puerto Rico el jueves 25 de octubre de 2007 en el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe, en el Viejo San Juan, con la participación del cónsul general de la República Bolivariana de Venezuela en Puerto Rico, Orlando Pérez Jiménez, y el analista político Carlos Gallisá, miembro de la junta de directores del semanario puertorriqueño Claridad.]

Nelson del Castillo
Secretario General Adjunto de la FELAP

felap.info
San Juan,
lunes 5 noviembre de 2007

Es posible que nunca antes se haya evidenciado tan claramente la manipulación a que se encuentra sometida la información periodística. Porque aunque no se trata de un fenómeno nuevo, hoy nos encontramos más alertas, producto del aceleramiento en la divulgación de las noticias y la creación de oligopolios que ejercen el control de diversos canales informativos, que van desde la tradicional agencia de noticias, al periódico impreso, la televisión, la radio y la ya omnipresente Internet.

En más de una ocasión me he visto en la necesidad de aclarar que no porque contemos con mayores medios de comunicación y la red cibernética se esgrima como la panacea para la ruptura del monopolio noticioso, estamos mejor informados.

Basta con entrar a cualquiera de los buscadores que existen en la red para percatarnos de que hay muy poca diversidad informativa, aparte de que el control mayoritario lo ejercen aquellos medios que ya lo tenían en periódicos, radioemisoras y televisoras.

Es precisamente esa situación, en medio de una presunta campaña en defensa de la libertad de prensa, que ha convertido a la República Bolivariana de Venezuela en una indiscutible víctima del totalitarismo mediático.

No ejerce este totalitarismo, como se ha pretendido adjudicar, el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela.

Por el contrario, desde que el presidente Hugo Chávez Frías asumió en enero de 1999 la conducción de Venezuela se ha desatado una de las más feroces campañas en contra de un mandatario, comparable con la abrumadora desinformación que se diseminó a partir de 1970 en contra de la Unidad Popular en Chile, encabezada por Salvador Allende, o antes contra la Revolución Cubana o después contra la Revolución Sandinista en Nicaragua.

Cuanto el gobierno bolivariano impulsa, los grandes medios de comunicación le colocan de inmediato un sello ideológico antidemocrático: desde la masificación gratuita de la salud y la educación hasta la colaboración con otras naciones latinoamericanas en la búsqueda de una equidad comercial en diversas áreas.

Esto sucede así porque los grandes medios de comunicación se encargan de divulgar de un extremo a otro del continente, no digo ya del mundo, con un lenguaje muchas veces distante del equilibrio informativo, del periodismo veraz, una sarta de falsedades como si se tratase de verdades incontrovertibles.

Es de esa forma que se ha fraguado la falsa idea de que en Venezuela no existe una auténtica democracia, pues se pretende asociar la democracia política con el control capitalista de los medios de producción que ejercen grupos de privilegiados. Sin olvidar que esa situación se produce en nuestras sociedades al amparo de leyes aprobadas con el único fin de beneficiar a aquellos que blanden como lema la frase de que “la mejor ley de prensa es la que no existe”, la que en el fondo persigue mantener a los periodistas huérfanos de organizaciones fuertes, sólidas, y a los empresarios sobre amortiguados colchones de privilegios mediante exenciones fiscales, así como de publicidad pagada por el Estado.

Como parte de la manipulación informativa se acuñan expresiones que figuran permanentemente en las noticias que se divulgan sobre determinadas personalidades o naciones. Por eso, ya a nadie extraña la referencia descalificativas al “chavismo” o al “régimen” cuando se habla del presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, o del gobierno bolivariano, por no hacer mención a los insultos gratuitos –raciales o intelectuales– que emiten con la mayor impunidad teóricos del neoliberalismo disfrazados de demócratas a través de los diversos medios de comunicación.

¿Ha leído términos análogos de esos mismos opinantes, agencias noticiosas, periódicos, emisoras de radio o televisión cuando, por ejemplo, hablan de Estados Unidos? Me atrevo a asegurar que no. Sin importar las atrocidades que se hayan cometido, como los criminales bombardeos en Iraq sobre la población civil o las descaradas amenazas lanzadas contra la soberanía cubana o de cualquier otra nación, nunca esos medios de comunicación incluyen en sus noticias el calificativo imperialista para Estados Unidos ni el de tirano para el presidente George W. Bush.

Ese totalitarismo mediático que se ha impuesto contra la Venezuela bolivariana llevó hace varias semanas a un grupo de llamados grandes diarios de América a realizar una publicación especial simultánea dedicada plenamente a vilipendiar el proceso democrático más probado del mundo. No olvidemos que en los últimos siete años –desde que Hugo Chávez Frías está en el gobierno– ningún cambio se ha producido en la estructura político-social de la patria de Simón Bolívar sin que se haya consultado al pueblo.

No hubo ni una manifestación de elogio a las transformaciones que ha impulsado el gobierno constitucional de Chávez Frías, que entre otras cosas ha propiciado que las riquezas del petróleo no se queden en manos de un grupo de potentados y de gobernantes corruptos, como ocurrió por más de medio siglo, sino que beneficien a toda la población.

¿Está ausente la libertad de prensa e información de Venezuela?

Quien asegure que en Venezuela no hay libertad de prensa, miente. Ni siquiera la determinación del gobierno bolivariano de no renovar la concesión para transmitir en espacio abierto a Radio Caracas Televisión (RCTV) –que ahora lo hace por cable– puede presentarse como un argumento a favor de quienes postulan tal desatino.

Si bien este episodio aceleró la campaña contra la democracia popular que se ha asentado en Venezuela, lo cierto que es que la propaganda había dictaminado mucho antes la ilegitimidad del gobierno constitucional, pese a estar aprobado mayoritariamente en las urnas. De ahí que no hubiera el menor empacho en los medios de comunicación venezolanos para azuzar las llamas del golpe de Estado que se produjo en abril de 2002, olvidando el sacrosanto principio del equilibrio informativo que tanto reclaman.

Lo que se pretendió en mayo de 2007 con Radio Caracas Televisión, al expirar su licencia para transmitir en espacio abierto, fue encender de nuevo el fuego del golpismo, pretextando una supuesta amenaza a la libertad de prensa. El empresario mediático Marcel Granier, cabeza de RCTV, jugó la carta del golpe de Estado por segunda vez, y por segunda vez perdió.

Hace unos días conversaba en Argentina con el veterano periodista Eleazar Díaz Rangel, director del diario Últimas Noticias, acerca de si consideraba desde esa delicada posición que Venezuela carecía de libertad de prensa.

Nada más lejos de la verdad, me dijo Díaz Rangel, quien fuera el primer presidente de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP), cuando se fundó en México en 1976. Y como para desmontar la trama de los propagandistas del desastre, apuntó que la Cadena Capriles, propietaria del diario que dirige, tiene otro periódico, El Mundo, cuya postura es de oposición al gobierno de Chávez Frías.

Día Rangel ha duplicado la circulación de Últimas Noticias desde que tomó su dirección haciendo algo sencillo, según me dijo: periodismo. Ese periódico circula 225 mil ejemplares diarios y los domingos 300 mil ejemplares gracias al equilibrio informativo.

Y eso, hacer periodismo, es lo que falta en muchos de los medios de comunicación de Venezuela y del continente, que desde que asumió Hugo Chávez Frías como Presidente constitucional se han convertido en instrumentos puramente políticos, al extremo de impulsar el golpe de Estado de abril 2002, de lo que se vanagloriaron ciertos periodistas en programas transmitidos en sus horas de “gloria” por Venevisión y Radio Caracas Televisión.

La respuesta de por qué la República Bolivariana de Venezuela y, en particular, el gobierno de Chávez Frías reciben tanta exposición negativa en los medios de comunicación reside en una frase que muy bien ha articulado el veterano periodista cubano Ernesto Vera: “La mentira está organizada frente a la verdad dispersa”.

Hay que destruir ese concepto. Y en Puerto Rico sabemos lo necesario que es ante el bloqueo informativo que vivimos en una doble dirección: desde adentro hacia afuera y desde afuera hacia adentro.

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No hacen falta armas convencionales para matar
Ejércitos de sociólogos, psicólogos, cientistas sociales y antropólogos van a la guerra

Héctor Sosa
felap.info, Buenos Aires, 5 de noviembre de 2007

Las invasiones y guerras de exterminio planteadas en Iraq y Afganistán en pos de ir por sus recursos naturales –más aquí o más allá de la construcción de las mentiras mediáticas–, han puesto en escena nuevas formas de matar, de asesinar a ciento de miles de seres humanos, en donde las armas (tradicionales o hipersofisticadas) necesitan cada vez más de nuevos ejércitos y soldados, esta vez aportados por equipos e individualidades ligados a la psiquiatría, sociología, artes plástica, cinematografía y últimamente un nuevo grupo de “protectores” de las nuevas democracias del caos: los antropólogos.

En Afganistán “los paracaidistas estadounidenses se valen de lo que consideran una nueva arma de enorme importancia en las operaciones de contrainsurgencia en las zonas aisladas de este país: una antropóloga civil llamada Tracy”.

Así lo informa en su nota el corresponsal de guerra David Rohde, editada por The New York Times.

Tracy, quien mantiene su identidad oculta, forma parte del primer “Equipo Terrestre Humano”, un programa experimental del Pentágono, que también funciona en Iraq, y que asigna a los antropólogos y otros especialistas en ciencias sociales a las divisiones de combate el rol de “estudiar el comportamiento histórico de cada pueblo, de cada ciudad, de cada integrante de una comunidad”, para tener una perspectiva “humana (sic), desde el punto de vista de las ciencias sociales, que hagan disminuir el número de combates (de muertos en combate)”.

Se podría decir que en la historia de la humanidad las guerras no sólo se realizaron en base a la variedad de armas que el devenir del conocimiento tecnológico puso sobre la tierra, y que siempre la planificación, el estudio del enemigo y la incorporación de la sorpresa (Caballo de Troya) fueron parte clave en la definición de batallas y ocupación de territorios.

Sin embargo, en las últimas dos décadas, y especialmente en las nuevas estrategias del Pentágono, la sumatoria del poder del conocimiento e incluso el de las industrias culturales, fueron mascaron de proa en la punta de cada cañón, en los estragos que causó y causa cada bomba que cae desde de miles de metros de altura. En las poblaciones civiles.

Basta recordar el acuerdo firmado hace cuatro años por el Ejército de Estados Unidos y Hollywood, donde la maquinaria del espectáculo “armaba” la ficción de los campos de batallas para el entrenamiento de soldados, y a cambio el Pentágono suministraba miles de soldados, que volvían de la guerra de Irak, como “extras” para películas bélicas. Una joyita.

Volviendo a los antropólogos y los cientistas sociales, en la nota de Rodhe se informa que, de manera coincidente, los comandantes norteamericanos e incluso Tom Gregg, principal funcionario de la ONU en Afganistán afirman que “los militares están atravesando un cambio enorme, que implica el reconocimiento de que no van a tener éxito por medios militares”.

La “INDUSTRIA DE MATAR” y la “INDUSTRIA DE ENTRETENER” van de la mano.

El ingreso de las tropas de EEUU a Bagdad fue acompañada, en vivo y en directo, por 30 corresponsales-soldados de la CNN; en tanto, documentalistas de Hollywood filmaban “su” película y periodistas de la nueva camada guerrerista ocupaban sus puestos en los principales medios audiovisuales de Iraq, previo arrasamiento de las instalaciones y comunicadores iraquíes que resistían la invasión.

Se estima que más de 1.000 periodistas fueron asesinados, torturados y desaparecidos en Iraq y Afganistán.

Los paladines de la “libertad de expresión” siguen con un silencio complaciente y parte de una estrategia global de guerra mediática. La misma que se desató cuando el gobierno democrático de Venezuela no le renovó (correspondía legalmente) la licencia al multimedia RCTV.

En apenas 24 horas las principales cadenas de TV del planeta hablaban del “tirano” Chávez y su “ataque” a la libertad.

¿Cuántos sociólogos, caricaturistas, periodistas-soldados-loros, psicólogos y ahora antropólogos se estarán preparando para profundizar sus tareas en el patio trasero del imperio, para socavar, debilitar o directamente sacarse de encima a un presidente-gobierno-pueblo que decidió no dejarse ocultar por la máquina de matar que el imperio montó en aras de conservar su “American way of life” (modelo de vida norteamericano)?

Respuesta: los que sean necesarios.

PD: todo aquel que se monte en la comodidad del silencio ante la magnitud del problema, ya no será sólo un simple cobarde, pasará a ser cómplice de un puñado de asesinos de la humanidad.

¿Periodismo con Ética Social o Periodismo cómplice? 

Héctor Sosa, periodista, es responsable del área de Comunicación UTPBA (Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires).

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Ignacio Ramonet en Argentina
“Hay que hacer otro periodismo”

 felap.info, lunes 5 de noviembre de 2007

Ignacio Ramonet ofreció una conferencia de prensa en la Escuela de Ciencias de la Información de la Universidad Nacional de Córdoba, en Argentina. Habló del periodismo, los medios concentrados y públicos, y del público. “Los periodistas se encuentran frente a una bifurcación: o ser periodistas domesticados de un sistema que cada vez más busca intereses comerciales o se lanzan a la creación de una nueva generación de periodistas que la sociedad demanda”.

El director de Le Monde Diplomatique, Ignacio Ramonet, reflexionó en una extensa conferencia de prensa sobre los problemas cruciales de los periodistas, los medios de comunicación concentrados y sus objetivos económicos, los medios públicos, el poder y los ciudadanos. Una de las primeras preguntas lo interpeló acerca de su conocida posición, manifestada en 1989, respecto a la “extinción del periodismo”.

El intelectual contestó que mantiene esa posición porque “periodismo independiente y de calidad queda muy poco”. Agregó luego

que la profesión está atravesando una “crisis de identidad como quizá no la ha conocido nunca”. En ese sentido, recordó que el periodismo ha pasado por momentos difíciles porque “es una profesión muy complicada, que tiene problemas con los poderes”.

Consignó además que parte de esta crisis obedece a la competencia con la red de redes. Por caso, ejemplificó que cada ciudadano puede publicar información e imágenes en Internet destacando que, en los últimos tiempos, imágenes de gran impacto como las del 11 de septiembre fueron producidas por personas que no tienen relación con la profesión.

Entonces se preguntó: “¿Si todo el mundo es periodista, qué es un periodista?” Responder a ese interrogante es bastante complejo, afirmó. “Si por una parte está domesticado y está siendo la voz de su amo, y, por otra parte, está en competición con cada uno de los ciudadanos del planeta que pueden hoy teóricamente difundir una información con más eficacia que la suya; ésa crisis de la que hablé, prolonga esa teoría”.

También consideró que una manera de salir de esta crisis era apostar ya mismo a “hacer otro periodismo, reinventar al periodismo y reivindicar algunos valores como el rigor, la independencia, la verdad y todo lo que ustedes saben”.

Seguidamente contestó sobre diversos temas como el cuarto poder, los observatorios de medios, medios públicos y sobre la experiencia del medio que dirige. Gran parte de este acontecimiento se transcribe a continuación. Las preguntas fueron reemplazadas por intertítulos que resumen la temática abordada.

Medios Públicos

Uno de los frentes importantes en la batalla mediática, es la defensa del servicio público de medios. Es una batalla más general, que se integra a una lucha contra la filosofía de la destrucción de los servicios públicos, cualesquiera sean: educación, transporte, salud. Hay una ofensiva en su contra, en el marco de la globalización y, por consiguiente, hay un deseo de ver desaparecer los medios públicos en la medida en que aparecen grupos privados importantes que quieren ocupar esos espacios. Por esa simple razón, hay que defenderlos.

En el contexto mediático actual, es importante que el servicio público presente una concepción de la información, diferente de los medios privados, en el sentido de que es una información que está al servicio de la colectividad y no de los grupos de intereses privados que defienden una concepción económica y unos resultados económicos. Mientras que los medios públicos, están defendiendo intereses cívicos.

El problema es que en muchos países se considera que los entes públicos son una expresión de los gobiernos. Es un error. Están al servicio del Estado. Y la información debe estar bajo la responsabilidad de los profesionales que deben contar con la libertad suficiente para hacer una información que respete los criterios de la buena información y no de la dependencia hacia el poder económico y político.

El avance de los medios hegemónicos en Internet

Yo no he participado de esa opinión de que los medios gráficos desaparecen. En la historia de la comunicación prácticamente no hay ejemplos de sistema de comunicación que haya sido destruido por el sistema que le sucede.

El fonógrafo no destruyó la ópera, ni el cine el teatro, ni la TV al cine, ni Internet a la prensa, ni los gratuitos a la prensa escrita. Se van a adaptar, pero se mantendrán. Sobre Internet, podemos decir que su aparición trajo una promesa de democratización de la información. Ahora, ni teóricamente es cierta.

Cada uno de nosotros puede tener su blog y difundir información pero la realidad –aunque existen casos muy espectaculares en algunos países– es que tenemos poca posibilidad de tener peso mediático suficiente como para contrabalancear el peso de los otros medios. Lo que ha ocurrido es que en menos de 12 años, ya está en manos de los grandes grupos mediáticos dominantes.

No conozco el caso de Argentina pero si hace un estudio aquí, verán cuáles son los más visitados, entre ellos Clarín. En muy poco tiempo, los más visitados por el 90% de internautas, son los mismos que ya dominaban los otros sectores de la comunicación. Desde ese punto de vista, la democratización de la información ha sido una ilusión, un espejismo.

Junto a otros autores, hace diez años, habíamos publicado un libro titulado “Internet un mundo que llega”, habíamos dicho que iba a servir para difundir información, para tener una influencia colosal y lo estamos viendo ahora en la medida que acredita otra de mis tesis: hoy la información oculta otra información. Se difunde una información que nos impide acceder a la buena información lo que yo llamo la censura democrática.

En segundo lugar –dijimos–, Internet va a servir para vender; es un sistema de venta generalizado que está poniendo en peligro algunos sistemas de distribución comercial. Y tercero, va a servir para vigilar y es lo que está pasando. Cada manipulación que usted hace en un ordenador deja una huella, y hay servicios disponibles para rastrearlas.

Sin tiempo para investigar

Hay algunos periodistas que tienen una tendencia a no reconocer sus errores. Para que el periodismo sea respetable, debe ser así. Pero, últimamente, ha cometido demasiados errores y el periódico ocuparía demasiado espacio para ello.

Algunos lo han hecho, si consideramos las grandes mentiras respecto a la guerra de Iraq cuando pensamos en la responsabilidad con respecto al electorado progresista norteamericano de periódicos como The New York Times y The Washington Post que apoyaron las tesis mentirosas de la administración y que no se opusieron a la invasión.

El TWP en particular, hizo un número reconociendo sus errores. Hay ejemplos pero yo diría que el periódico de papel lo haga. No ocurre lo mismo en el telediario. No tengo ejemplos, pero se han creado mediadores en algunos telediarios, pero nunca en la emisión sino un sábado a la tarde, donde hay pocos televidentes.

Es un paso adelante. Pero pienso que una parte de la crisis del periodismo es que es menos fiable que en otro momento, por razones técnicas, porque el periodismo no tiene tiempo de investigar. Entonces, improvisa. Yo he dicho que el periodista es el que analiza un periodo de 24 horas en la tradición, mientras que hoy tienen que reaccionar inmediatamente.

Pero ni siquiera ese tiempo tienen. Uno se pregunta, ¿para qué enviar a un periodista a Afganistán –por ejemplo–, si a las tres horas ya está dando sus conclusiones. ¿Qué vio en tres horas de Afganistán, un problema tan complejo? Pero ya lo tenemos ahí, en el terreno. Hay una pérdida de credibilidad, no solo por las mentiras sino por los mecanismos del sistema mediático, que impiden que lo sea.

Una nueva generación de periodistas

Pienso que cuando se analiza la historia de los medios, se ve que la creación de los mismos en general, son como cosechas que se producen después de acontecimientos políticos de ruptura. Cuando vemos que en Francia, muchos periódicos se crearon después de la segunda guerra mundial, después del mayo francés y en España cuando cayó la dictadura de Franco, pienso que se ha producido un traumatismo.

Creo que la aparición de Internet es una revolución comunicacional pero independientemente de los espacios nuevos, los blogs, los sitios que crearon los medios existentes, no hemos visto aparecer un periodismo específico de Internet, creado por las nuevas generaciones de periodistas. Aunque hay una excepci����n en Corea del Sur.

Aparte de este caso, creado por un grupo de 30 a 40 jóvenes periodistas, sobre todo mujeres salidas de otros medios y que han creado un medio que no tiene existencia más que en Internet, por una simultaneidad del texto, el sonido y la imagen por cómo se organizan, cómo circula de manera esférica; pienso que esa oportunidad no se aprovecha en muchos lugares. Y que hoy, en las academias donde hay conciencia de que es necesario reinventar un periodismo, aprovechando esta atmósfera política que hay en América Latina.

Y hay una enorme movilización, que la he sentido, con la proposición de crear los observatorios. El periódico de Corea es gratuito y está en el tercer lugar. Creo que hay posibilidades, y es el momento de hacerlo. Lo que ocurre es que los medios tradicionales han ocupado el terreno intimidando, castrando la perspectiva de creación. Pero no es más que una defensa.

Porque sienten que una nueva era empieza y hay que decidirse a empezar. Yo creo que esas nuevas generaciones de periodistas, que se encuentran frente a una bifurcación: o ser periodistas domesticados de un sistema que cada vez más buscan intereses comerciales y empresariales o se lanzan a la creación de esta nueva generación de periodistas que la sociedad demanda.

El rol de los medios en las organizaciones sociales y la participación de los jóvenes

Creo que todas las sociedades tienen dificultades para entender a sus jóvenes por definición. En Mayo del 68, en Francia la prensa establecida no entendió nada de lo que estaba pasando. Formé parte de uno de los primeros equipos de Liberación junto a Sartre y otros. Últimamente hubo movimientos de jóvenes y casi todos los medios los trataron de delincuentes. Eran jóvenes franceses, pero hijos de extranjeros, de color y culturas diferentes y los medios tuvieron una actitud muy hostil en un hecho que se inscribe en la historia de los movimientos sociales.

Creo que hay que repensar el discurso mediático porque las sociedades cambian y quizá, lo dicen sociólogos, la juventud de hoy sea particularmente desconocida para los adultos de hoy. Los jóvenes se educan en una cultura que les pertenece y que emana de una tecnología y universo Internet totalmente desconocida por los adultos.

Hoy algunos universos de Internet son totalmente desconocidos por los adultos. Tal vez sea necesario hacer un esfuerzo mayor.

¿Cuarto poder? Observatorios de medios

Es una tesis a la que estoy muy apegado. El cuarto poder no funciona y por consiguiente hay una carencia. Paradójicamente, vivimos en una sociedad donde hay cada vez más medios y poder mediático. No tenemos el recurso del cuarto poder, que tan importante fue para ayudar a los ciudadanos. Por consiguiente, hay que recrear el cuarto poder que está dominado por las empresas. Mi idea es crear unos observatorios de medios donde haya tres grupos sociales.

En primer lugar, los universitarios porque es en las universidades donde más saber se ha acumulado sobre comunicación e información en los últimos 50 años y ese saber no siempre encuentra una traducción en la sociedad. El saber de los profesores, de los estudiantes, que han conocido la historia y la retórica de los medios. El segundo grupo es el de los periodistas, porque ellos y ellas se han visto desposeídos de los objetivos que pudieron tener cuando adoptaron esta profesión. En la medida en que se ha convertido globalmente en un objeto de rentabilidad.

Y los periodistas saben como nadie cómo se elabora y difunde la información. El tercer grupo, son los ciudadanos y en particular los que más sensibilidad puedan tener a esta carencia (que vivimos hoy) de una buena información que riegue nuestras sociedades para mejorar la democracia. Y estos observatorios deben funcionar como estimulantes de los medios, que tengan una función cívica y no sólo una función comercial, que es adonde se han ido en los últimos 30 años.

Muchas voces y una sola canción

Las agencias de información son un poco el manantial de la gran información. Sabemos que el 80% de la información proviene de las agencias. En definitiva el origen es muy reducido. Hay que reflexionar sobre el mimetismo. Es decir, el hecho de que las informaciones se parezcan y se repitan.

Esto sí que tiene una amplia consecuencia. Los medios son diversos, hay más medios que nunca, entre radio, TV, sitios de Internet, pero no está funcionando como pluralidad de voces, sino como un coro. Porque hay muchas voces, pero es una sola canción. ¿Por qué los medios se imitan unos a otros y por qué todos los medios del mundo hablan de las mismas cosas? Sabemos que un número de noticias, aparecen en todo el mundo y esto se ha agravado y ha reducido la diversidad de la información de manera drástica.

Públicos

Chomsky lo ha dicho últimamente también. Lo que menos se conoce en el proceso de comunicación, curiosamente, es la recepción. Porque todo lo demás se puede más o menos cuantificar, pero lo que es más difícil de saber excepto por las encuestas y los sondeos que sabemos son el reflejo de los medios.

Realmente, se sabe poco de eso. Hay una idea que dice que si todos los medios dicen que algo es positivo, la mayoría de la audiencia admitirá que lo es. Este mecanismo, muy desarrollado, provoca un poco de paranoia. No estoy convencido de que esto sea así.

Hay muchos ejemplos que un sistema mediático puede repetir a saciedad y una mayoría puede estar convencida de lo contrario. Un ejemplo en América Latina es Chile y recuerden que había un sistema de control sobre el sistema mediático universitario y el discurso social económico que se podía emitir, cuando Pinochet creía que les había lavado el cerebro, y no tuvo la precaución de manipular los resultados, les fue hostil y perdió la posibilidad de mantenerse en el poder lo cual demuestra que la sociedad es mucho más resistente que lo que los medios creen.

Otro ejemplo se dio en Polonia y los medios daban la verdad oficial cuando se dio la posibilidad de elecciones libres con todo el aparato mediático obtuvo uno y Solidaridad –sin ningún medio– 99. La idea de que los medios cambian las mentes así de fácil es una idea de publicitario. Nosotros pensamos que las sociedades son mucho más resistentes porque hay otros mecanismos que permiten descodificar cuando se sabe que ese mensaje es hostil. No es tan sencillo manipular. Pueden, pero los mecanismos son más complejos. Sobre esta cuestión, el desconocimiento del receptor algunos especialistas avanzan en respuestas con las que no estoy de acuerdo. (Enviado por Agencia ISA el 01/X/2007)

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México
De periodistas

Teodoro Rentería Arróyave*
Vicepresidente de la FELAP/México

felap.info
Cuernavaca, Morelos,
lunes 5 de noviembre de 2007

A la querida abuelita Loreto Gómez de Villa, cuya inteligencia y cultura adquirida en el esfuerzo le enseñó a disfrutar la vida con todos, con sus hijas: Yolanda, Silvia e Hilda, con sus nietas, nietos, bisnietas y bisnietos. In Memoriam.

Se nos informa que están detenidas diez personas relacionadas con el asesinato de una periodista, que fueron exonerados cuatro colegas acusados por miembros del Ejército de delitos falsos y que se dio entrada a una denuncia contra México por violación a la libertad de prensa de otra informadora.

El primer caso, obviamente que no ocurrió en México, donde la impunidad ha sentado sus reales en cuanto a atentados a periodistas se refiere: 28 trabajadores de la prensa asesinados y otros 7 desaparecidos y no se sabe nada de nada. El poder judicial enmienda la plana a miembros del Ejército y a la Procuraduría General de la República y exonera a los cuatro reporteros cuyo único delito fue cumplir con su deber de cubrir informaciones relacionadas con los operativos militares y policíacos y las autoridades mexicanas reciben la afrenta de ser acusadas ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Exacto, fue en Rusia, el Fiscal General de esa nación, Yuri Chaika, dio a conocer que como resultado de las pesquisas llevadas a cabo fueron detenidas diez personas relacionadas con el asesinato de Anna Politkóvskaya, la periodista más crítica con la política del Kremlin en Chechenia

 “Hemos avanzado mucho en la investigación del caso penal abierto por el asesinato de la periodista Politkóvskaya ocurrido el 7 de octubre de 2006”. Esta información tiene relevancia agregada porque en su momento se dijo que el gobierno actual del presidente Vladimir Putin podría estar inmiscuido en el crimen

e entre todo lo malo que pasa en nuestro país sobre las libertades de prensa, cuando menos sorprende que las autoridades judiciales federales hayan exoneraron a los cuatro reporteros de Monclova, Coahuila, que el martes 7 de agosto pasado fueron privados de su libertad por elementos del Ejército y de la Subprocuraduría de Investigación Especializada contra la Delincuencia Organizada (SIEDO), bajo cargos que jamás cometieron.

El actuario del Juzgado Cuarto de Distrito en Monclova, Jorge Alfonso Fuentes, les notificó que el juez, luego de estudiar el expediente determinó concederles la libertad definitiva, porque no se encontraron elementos suficientes en la demanda que los soldados presentaron en su contra.

A Sinhué Adolfo Samaniego Osoria y Manolo Acosta Villareal del Zócalo, Jesús González Meza, del periódico La Voz, y José Alberto Rodríguez Reyes, de Núcleo Radio y Televisión (NRT) Canal 4, les habían sembrado droga y una pistola. Además, los tuvieron secuestrados por varias horas. Ahora lo que procede, lo sabemos es mucho pedir, es llevar a la justicia a los milites y policías responsables de esos agravios.

La conocida periodista argentina Olga Wornat presentó una denuncia contra México ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, de la Organización de Estados Americanos (OEA), por violación de derechos de libertad de expresión, tras haber sido procesada y sentenciada por el libro que escribió sobre los escándalos y corrupción del ex presidente Vicente Fox Quesada y su esposa Marta. Los últimos acontecimientos le están dando la razón a la colega. 

Tres asuntos más de periodistas que demuestran las vilezas contra el gremio, en ese intento, que siempre será fallido, de socavar las libertades de prensa y expresión así como el derecho a la información. (Lunes, 29 de octubre de 2007) 

Periodista y escritor. En teodoro@libertas.com.mx y felapvicemex@hotmail.com agradeceré sus comentarios y críticas. En vivo, de lunes a viernes a las 19:00 horas, tiempo del centro, en las frecuencias en toda la República de Grupo Radio Fórmula. En la ciudad de México, en el 14 70  de A. M. Le invitamos a visitar: www.felap.info,  www.fapermex.com y www.clubprimeraplana.com.mx

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España
El País contra Chávez, fuego a discreción

Pascual Serrano*

felap.info
Madrid, lunes 26 de noviembre de 2007

Desde Teherán, desde Caracas, desde Managua, desde Madrid, desde Londres; en el editorial, en la portada, en la revista de prensa, en el suplemento del domingo; el enviado especial, el corresponsal, el escritor consagrado, el editorialista… Todas las baterías del diario El País en su versión de papel del domingo 18 de noviembre[1] se pusieron a disparar contra el presidente venezolano Hugo Chávez de forma sincronizada atendiendo a la misma orden militar.

No es que el presidente venezolano sea noticia ya en primera página, es que ya es protagonista en tres de las noticias de la portada: la que sPascual Serranoe ocupa de la Casa Real tras el incidente en la Cumbre de Santiago de Chile, la llamada del especial del Domingo que incluye foto, título “Por qué no se calla” y subtítulo “Hugo Chávez utiliza el incidente con el Rey para afianzar su poder”; y el anuncio del artículo de Vargas Llosa titulado “El comandante y el Rey” que, cómo no, se ocupa del mismo asunto.

Si abrimos el periódico y vamos recorriendo una a una las páginas encontramos de nuevo a Chávez en el artículo de análisis internacional de Moisés Naím, ministro de Fomento bajo la presidencia de Carlos Andrés Pérez, titulado “El ‘reality show’ de la cumbre Iberoamericana”. En él se dice que “los jefes de Estado de América Latina están hartos de Hugo Chávez”, “el narcisismo de Hugo Chávez ya fastidia hasta a sus aliados” y “sabemos que Chávez no se destaca por su temperamento democrático hacia quienes discrepan de él”. Obsérvese que el “opinador” opina en nombre de los aliados y jefes de Estado de América Latina y lo que él piensa lo presenta como hecho seguro en primera persona del plural: “sabemos”.

En la sección de Nacional, tenemos otra vez a Chávez, ahora en una crónica a dos páginas de Ernesto Ekaizer donde se aborda la figura y situación del rey de España. Sobre el presidente, el mismo pensamiento: “explotación del incidente por parte del presidente venezolano de cara al referéndum de reforma de la Constitución de su país” y final apoteósico: “Chávez se quedó helado, sin reaccionar. Ahora justifica su estado de congelación porque, dice, no les escuchó. Si hasta Michelle Bachelet, al otro extremo de la mesa, escuchó, ¿cómo no iba Chávez a hacerlo cuando estaba muy cerca? Es una explicación de consumo interno para disipar la humillación que siente.” El analista anterior de Internacional sabe lo que piensan los jefes de Estado de América Latina sobre Chávez, aunque no lo digan y, ahora, éste sabe si Chávez oyó o no al rey mejor que el propio Chávez.

Llegamos a la sección de Economía, allí Ángeles Espinosa, desde Teherán, vuelve a aguijonear a Chávez con motivo de la cumbre de la OPEP: “Tanto Ahmadineyad como Chávez apuestan por unos precios al alza para financiar sus proyectos políticos populistas”.

En Opinión no iban a ser menos. De entrada le tienen reservado un editorial, “La careta de Chávez”, donde continúan con el discurso monocorde: “El líder venezolano está traspasando el límite de lo tolerable”, “El referéndum se va a celebrar sin las más mínimas garantías. El Consejo Nacional Electoral está controlado por el chavismo y el censo está corrompido”, “la tensión con España tiende a aislarle del resto de América Latina”. El País se convierte en quien decide lo que es tolerable o no de un presidente latinoamericano y en la autoridad electoral que aprueba la limpieza o no de unas elecciones. En esta misma sección de Opinión, existe una Revista de Prensa, en ella recogen un fragmento de un artículo de The Economist. Cómo no, sobre Chávez, o mejor dicho, contra Chávez, de modo que sigue la misma música: “La escena del ‘Por qué no te callas’ ha llenado de alegría a los incontables millares de personas que sufren la diarrea verbal crónica de Chávez (…) Para Chávez es importante evaluar si todo esto le sirve para convertir el impopular referéndum sobre cambios constitucionales en un plebiscito popular sobre su persona”. Se inventan lo de “impopular referéndum” a pesar de que no hay encuesta que refleje que no lo va a ganar Chávez. No dejamos la sección de Opinión para encontrar a página completa el artículo de Vargas Llosa ya anunciado en portada, “El comandante y el Rey”. Teníamos una crónica internacional, otra nacional, un analista político internacional, un editorial, un texto de revista de prensa, ahora la munición es un escritor de prestigio, y no podía ser otro que Mario Vargas Llosa: “la estupidez conceptual se enriquece si quien la emite se expresa con la vulgaridad del comandante Chávez y su gesticulación cuartelera”. Ayudar a Chávez también debe tener su castigo, aunque sólo sea por tener alopecia y kilogramos de más: “Otro tercermundista y comandante entra en escena, esta vez Daniel Ortega maltratado por los años con una calvicie acelerada y una panza capitalista”. Continúa el artículo con el recordatorio de rigor del levantamiento militar de Chávez en 1992 y traca final de Vargas Llosa, donde muestra su fina capacidad de análisis geopolítico: “Es posible que, al reaccionar como lo hizo, el Rey de España transgrediera el protocolo. ¡Pero qué alegría nos deparó a tantos latinoamericanos, a tantos millones de venezolanos! ¿La prueba? Que he escrito este artículo arrullado por los animados compases del flamante pasodoble que ahora entonan y bailan en todas las universidades venezolanas, que se titula ¿Por qué no te callas? Y cuya tonadilla y letra llueven sin tregua sobre mi computadora”. El “flamante pasodoble” al que hace referencia es nada menos “Que viva España”, de Manolo Escobar, de tan casposo y franquista recuerdo en la península.

Y seguimos repasando el arsenal de El País. Llegamos al suplemento Domingo. Página completa de foto de archivo de Hugo Chávez vestido de militar, la misma que aparecía en el avance de la portada, seguida de reportaje de tres páginas del habitual corresponsal en Caracas Francisco Peregil. Por si alguien no había leído a Vargas Llosa se vuelve a recordar la nueva letra del pasodoble de Manolo Escobar y el “golpe de Estado” de 1992. Se cita como nuevo abandono ideológico del bando chavista a su ex esposa Marisabel Rodríguez, quien hace ya años que no milita en el chavismo. Como comentarista, el reportaje recoge la opinión del director del diario Tal Cual, Teodoro Petkoff, político antichavista que se dice de izquierdas y quien, casualmente escribía también en el diario español El Mundo hace un par de días. Parece que o no tienen mucha diferencia de criterio los dos periódicos para elegir analistas o hay poco donde elegir en Venezuela para escribir contra Chávez. Seguimos en el suplemento Domingo y lo siguiente que encontramos es otra página completa, ahora contra Daniel Ortega por su apoyo a Chávez. Como no podía ser de otro modo, el reportaje comienza con el testimonio de una sandinista defraudada: “Hoy no se siente representada por el presidente de Nicaragua ni por la cúpula del Frente Sandinista porque ‘han traicionado la revolución’”. “Como Vilma Núñez, abundan los nicas a los que no gusta la influencia creciente de Chávez en Nicaragua”. Y sigue el operativo militar sin descanso. La siguiente información es sobre las empresas españolas en América Latina, que dicen que no se van a ir y que nadie en América Latina quiere que se vayan “en respuesta a las últimas amenazas de Hugo Chávez”. El reportaje recuerda “el peligro del populismo que representa Chávez” y que “no es la primera vez que los empresarios asisten a salidas de tono de parecido calibre de Chávez”. Todo muy novedoso.

El recuento es abrumador, la edición de El País del domingo 18 de noviembre dedicó a combatir a Chávez –todos los textos eran críticos contra el presidente venezolano–, tres llamadas en primera página, un artículo de análisis en Internacional, un reportaje a dos páginas completas en España, un artículo a cuatro columnas en Economía firmado en Teherán, uno de los dos editoriales, uno de los dos textos seleccionados de ente la prensa extranjera, una página entera de Opinión de la firma más prestigiosa de su plantel y tres reportajes, desde tres países distintos, que ocupan un total de seis páginas completas del suplemento Domingo. Un ejemplo muy claro de dos cosas: de utilizar todos los hierros a enfrentar al presidente latinoamericano que más elecciones ha ganado y más apoyo electoral tiene del continente, y de que existe una impecable coherencia, coordinación y disciplina entre las diferentes secciones para formar y actuar a las órdenes que la dirección del diario marca.

La otra conclusión es la duda que nos queda de quién puede soportar, ideologías aparte, todo un periódico dedicado a repetir durante meses y en todas las secciones, el mismo discurso de combate contra un presidente que gobierna a miles de kilómetros de donde se vende el periódico. Probablemente ni el Pravda en los tiempos de la era soviética fuese tan monocorde y soporífero. Quizás por todo esto regalaron ese día con el periódico una pastilla de jabón. (19.XI.2007)

www.rebelion.org
www.pascualserrano.net

[1] La edición escrita que consult�� fue la de Andalucía.

El destacado periodista español Pascual Serrano es uno de los fundadores en 1996 de Rebelión y asesor editorial de Telesur. Este artículo le ha valido el acoso de la dirección del diario español El País, que le ha amenazado con un proceso legal por citar frases del artículo de Mario Vargas Llosa.

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Cuba
Represalia contra un periodista cubano

Juan Marrero*

felap.info
La Habana, lunes 26 de noviembre de 2007

El gobierno de Bush acaba de negarme la visa para efectuar una visita familiar a Estados Unidos.

Mi solicitud era diáfana: ver a mi madre, que vive en California y va cumplir 90 años de edad, luego del fallecimiento en abril pasado de mi padre, lo que aconteció estando yo en Canadá cuando realizaba unos trabajos periodísticos. Días antes, cuando supe que él Juan Marreroestaba en una situación terminal, me presenté en el consulado de Estados Unidos en Montreal pidiendo una visa por razones humanitarias. “Debe presentar una constancia de los médicos que lo atienden en Los Ángeles”, me dijeron. Esos documentos los solicité y llegaron a Montreal, pero ni los recibieron cuando vieron que yo era un ciudadano cubano y que residía en Cuba. “Debe hacer los trámites, me dijeron, en la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana. Aquí nada podemos hacer”.

El 7 de mayo me dieron la entrevista en La Habana. Pagué los 93 pesos convertibles para los trámites de visa, entregué los documentos médicos sobre la enfermedad de mi padre, advirtiéndoles que ya había fallecido, y que mi interés principal ahora era estar un breve tiempo junto a mi madre.  No me rechazaron en ese momento. Se quedaron con mi pasaporte. “Ya le avisaremos”, me dijeron.

A la mayoría de los que no son rechazados en las entrevistas, los llaman a los dos o tres meses para devolverles el pasaporte con la visa. Mi espera fue de casi seis meses. Y he estado pensando si ha sido casual o no que haya recibido la llamada telefónica para que acudiese a la Oficina de Intereses al día siguiente de que la comunidad internacional se pronunciara abrumadoramente en contra del bloqueo comercial, económico y financiero del gobierno de Estados Unidos contra Cuba. Me llamaron el 31 de octubre.

Se ha tomado una decisión política para negarme el visado. Me entregaron un documento donde se señala que se me aplica “la Sección 212 (f) que autoriza al Presidente a suspender, por proclamación, la entrada a Estados Unidos de cualquier persona o grupos de personas cuya entrada él considera sería perjudicial a los intereses de Estados Unidos. El 4 de octubre de 1985, el Presidente Reagan, por las autoridades que le fueron conferidas como presidente por la Constitución y leyes de Estados Unidos de América, incluyendo la Sección 212 (f) de la INA, emitió la Proclamación 5377 suspendiendo la entrada a Estados Unidos de oficiales y empleados del gobierno cubano y del Partido Comunista”.

Días antes, como conocen los lectores de Granma, había escrito un comentario titulado “Con serio riesgo…” en el cual enjuiciaba el discurso del presidente Bush y, en particular, hacía énfasis en dos aspectos: que en el espacio televisivo “La mesa redonda” se habían transmitido los fragmentos esenciales de Bush en uno de los salones del Departamento de Estado, y que Granma, al día siguiente, también los había reproducido en una página completa, y que no teníamos noticias de que algún cubano o cubana hubiese sido reprimido por verlo, oírlo o leerlo, tal como el inquilino de la Casa Blanca pretendía hacer ver en su discurso al señalar los “grandes riesgos” que correrían quienes en Cuba lo escuchasen o viesen a través de Radio y TV Martí .

Igualmente, en ese escrito expresé mi criterio de que era insostenible el planteamiento de Bush de que el bloqueo era usado por el gobierno de Cuba como “un chivo expiatorio de todos los suplicios que padece Cuba”. Repetí, en fin, lo que miles de veces, ha dicho el gobierno de Cuba: Levanten el bloqueo, quítennos ese supuesto chivo expiatorio.

Lo que he hecho en los últimos 50 años es ejercer el periodismo con ética, honestidad y al servicio de mi patria, mi pueblo y la humanidad. Los que me conocen en Cuba y, quizás, en algunos países del mundo es porque han leído parte de mi obra periodística. Los reconocimientos que me ha dado la sociedad, entre ellos el Premio Nacional de Periodismo “José Martí” y la Distinción por la Cultura Nacional, están vinculados a ese ejercicio. No he escrito ni una sola línea donde haya faltado a la verdad o haya buscado engendrar odio, incitar la violencia o las guerras, enemistar a los pueblos. Dentro de un periodismo de combate a favor de las ideas de justicia social he tratado siempre de ser lo más constructivo posible.

Me sorprendió, en verdad, de que se haya considerado por el Departamento de Estado que mi entrada a Estados Unidos perjudica los intereses de ese país. Es totalmente ridículo, absurdo e insostenible porque ni siquiera solicité la visa para ejercitar el periodismo, sino simplemente para reunirme con mis familiares. ¿Por qué se me aplica ahora la Sección 212 (f) y no se me aplicó en 1995 cuando me dieron una visa por seis meses también para visitar a mis padres? Entonces, estuve dos meses junto a ellos, y respetando el tipo de visa otorgada por el gobierno de ese país no hice en Estados Unidos ninguna labor periodística. Y entonces, al igual que hoy, era solo un colaborador del periódico Granma, no estaba en su plantilla fija, y ocupaba igual cargo de dirección al actual en la Unión de Periodistas de Cuba, que es una organización social y profesional que elige entre la masa periodística a sus dirigentes en sus congresos. No son nombrados de dedo por nadie, sino electos por el voto de todos los periodistas del país para que representen y defiendan sus intereses en la sociedad.

En este momento, ciertamente, estoy adolorido por no poder volver a reunirme con mi afectada madre y mis familiares que viven en Estados Unidos. Pero no dejo de comprender que es una parte del elevado precio que debo pagar por el derecho a defender públicamente mis criterios e ideas que, por supuesto, son diametralmente opuestas a los que hoy desgobiernan a Estados Unidos. 

La acción sobre mi visa la considero una clara represalia de la Casa Blanca y el Departamento de Estado por lo que he escrito recientemente en contra de sus políticas agresivas y hostiles hacia Cuba.

Hace pocos días, leí un artículo en el diario El Nuevo Herald, de Miami, sobre la existencia de una lista de más de 750 mil personas que son consideradas sospechosas de actuar “contra la seguridad de los Estados Unidos”, y entre las limitaciones que tienen los que residen fuera está la entrada a ese país. Quizás mi nombre ya está incluido en esa lista. Lo que hace la administración Bush es muy similar a lo que hizo Hitler. Son, en fin, típicos métodos fascistas e inhumanos.

Es una lección que, contrario a lo que puedan pensar los que en Washington están obsesionados con acrecentar los daños al pueblo cubano,  fortalece nuestra conciencia y nuestra dignidad. Brutales e inhumanas acciones como la que he sufrido, me hacen crecer mucho más como ser humano, como periodista y como patriota.

Decir la verdad, aclarar y protestar es el único camino que me han dejado Bush, Condoleezza Rice y la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana. Ese derecho no me lo podrán arrebatar jamás.

*El autor, Juan Marrero, es vicepresidente de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC). Premio Nacional de Periodismo “José Martí” por la obra de la vida.

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La palabra que mata
La información como arma de guerra

Stella Calloni*

felap.info
Buenos Aires, lunes 26 de noviembre de 2007

América Latina está siendo invadida silenciosamente en varios frentes: político, económico, militar, científico, cultural, lo que tiene un centro coordinador común: los medios masivos de comunicación, en momentos en que la información se ha transformado en un arma de destrucción masiva. En los permanentemente renovados esquemas de seguridad nacional de Estados Unidos, la manipulación informativa se ha convertido en el arma más poderosa que antecede al disparo de los misiles y a los bombardeos.Stella Calonni

Ahora la palabra mata, oculta crímenes brutales bajo envolturas de mensajes muy bien preparados, en diseños de guerras reales y cibernéticas, con comandos especializados, con criminales atípicos, que no llevan armas sino discursos mediáticos tan destructivos como un misil.

Porque el periodismo actual debe entender que si la palabra mata, o sirve a los más brutales diseños de genocidio o exterminios masivos –cuyo mejor y trágico ejemplo es hoy Iraq– el que dispara esa palabra que matará, es tan criminal como el que deja caer la bomba asesina, sobre todo aquellos que está bajo fuego del terrorismo de Estado mundial.

Los nuevos diseños de seguridad nacional estadounidense, trazados mucho antes de los atentados que desplomaron las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001 extienden las fronteras seguras del poder hegemónico a todo el mundo, sin consideración alguna de legalidad, soberanía, o razones humanitarias o morales. Ese hecho fue absolutamente funcional para las necesidades geoestratégicas de poner en marcha los trazados de Guerras de Baja, Mediana y Alta Intensidad remozados en los años 90.

En su momento, Adolf Hitler, bajo los enunciados de la doctrina de “fronteras seguras” como modelo de la expansión nazi avanzó sobre todo lo que lo rodeaba o lo que consideraba debía controlar en nombre de la seguridad de Alemania.

Ahora con la misma concepción nazi, Estados Unidos y sus asociados definen una guerra infinita, sin fronteras, sin leyes, sin control, que abarca a todo el mundo, convertido en su también “infinita” frontera de seguridad.

Y detrás –lo dicen también abiertamente como en estos días lo reconoció el gobierno de Australia, participante del genocidio iraquí– están las necesidades cada vez más acuciantes de recursos naturales, que el capitalismo en su perverso esplendor dilapida sin control.

Los medios privados y la incitación al genocidio

Recientemente se publicó el informe “Los medios y el genocidio de Rwanda”, editado por Allan Thompson (2007), donde se cita una declaración de Kofi Annan, ex secretario general de la ONU, publicado por el Centro Internacional de Investigación y Desarrollo de Canadá. Precisamente Annan hablando en la Escuela de Periodismo y Comunicación de la Universidad de Carleton en Ottawa, durante la celebración de una reunión sobre “Los medios (de comunicación) y el genocidio de Rwanda” denunció que estos “fueron usados” en ese país “para diseminar odio, deshumanizar a la gente, y más aún para guiar a los genocidas hacia sus víctimas. Tres periodistas y propietarios de medios han sido encontrados culpables de Genocidio por el Tribunal Criminal Internacional para Rwanda, y también de incitación al genocidio, conspiración y de cometer crímenes contra la humanidad. Debemos encontrar una vía para responder a tales abusos de poder...”

También sostuvo que “No puede haber asunto más importante, ni obligación más apremiante que la prevención del genocidio.”

Esta declaración de Annan fue silenciada a nivel mundial, de la misma manera que se silenció el castigo de la justicia a los medios de comunicación y periodistas que participaron en la Operación Colombo, de contrainsurgencia que planeó la dictadura de Augusto Pinochet con la CIA, los escuadrones de la muerte de la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina) y sectores de inteligencia y seguridad del gobierno argentino de entonces (1975).

La prensa y periodistas chilenos, y también argentinos, fueron claves para este engendro contrainsurgente de Guerra Sucia, que significó la Operación Colombo. Se trataba de un plan para engañar a la ONU que le reclamaba por una lista de 119 personas desaparecidas. Entonces se decidió que harían aparecer cadáveres (cinco) en Argentina en distintos lugares, a los que se colocó entre las ropas documentos falsos, que tenían el nombre de cinco de los chilenos que demandaba la ONU.

Pero además escritos y pancartas donde supuestamente se trataba de una “venganza” del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) de Chile, es decir que los presuntos exiliados se estaban peleando entre sí. Por otra parte se armó un conjunto de informaciones en medios de Argentina, Brasil y México, que debían ser “tomadas” por la prensa chilena –entre ellos el diario El Mercurio”– mintiendo sobre enfrentamientos con militares en la zona de la frontera argentino- chilena, entre grupos de guerrillas que supuestamente intentaban entrar a Chile, en los cuáles habían muerto alrededor de 60 chilenos, también de la lista de la ONU.

Esta información apareció entre otros medios en el diario O’Día de Brasil, al que se le entregó una buena suma de dinero cuando estaba en quiebra en ese año. En Argentina los hombres de José López Rega publicaron por una sola vez la revista Lea donde la presidente Isabel Perón manifestó estar “asqueada” por la peleas en que “se estaban matando los izquierdistas” chilenos. Cómo se comprobó todo era falso.

Lo cierto es que todos los de la lista estaban desaparecidos en Chile y hasta ahora nadie sabe a quién pertenecían los cadáveres encontrados en la Argentina. Seguramente a algunos de los desaparecidos en este país en tiempos de la “Triple A”.

En el caso de Rwanda, Allan Thompson, señala en la presentación del libro que los medios de comunicación a los que definió como “Los medios del odio en Rwanda –a través de sus periodistas, locutores y ejecutivos– jugaron un rol instrumental en el establecimiento de las bases para el genocidio, luego participaron activamente en la campaña de exterminación”.

También evaluó el veredicto de culpabilidad emitido por el Tribunal del Crimen Internacional en el juicio a los medios de comunicación en Rwanda y sostuvo que “el propósito de revisar el rol de los medios en el genocidio de Rwanda no es sólo para recordar. Aún tenemos mucho que aprender sobre este particular y examinar la manera en que periodistas y empresas de medios se condujeron durante la tragedia y esto no es solo un ejercicio histórico. Tristemente, da la impresión que no hemos discernido ni entendido completamente las lecciones de Rwanda.”

Todo comenzó aquel 6 de abril de 1994 cuando el avión del presidente de Rwanda, Juvenal Habyarimana, se estrelló por la acción de un grupo no identificado y el mandatario murió, precisamente cuando se había logrado firmar la paz en Arusha, Tanzania, en 1993 entre una población mayoritaria Hutu y la minoría Tutsi y había sido enviada al lugar una fuerza de paz internacional.

El 18 de abril de 1994 el país había entrado en el caos. Pero como señala el informe publicado en Canadá, nadie mencionó la existencia de una “tercera fuerza” de opositores extremistas pertenecientes a los Hutu que no aprobaban el acuerdo firmado y no estaban interesados en la paz.

Habría que agregar que estaban movidos por otros intereses. Los medios locales –también movidos por una mano externa– dijeron que los culpables de la muerte del presidente eran los Tutsi y casi de inmediato comenzaron los asesinatos ya en la misma noche del 6 de abril. Miles y miles de rwandaneses fueron asesinados por escuadrones de la muerte que lanzaban granadas en todos los lugares y refugios. “Los asesinos cortaban el talón de Aquiles de sus víctimas para luego regresar y finalizar su trabajo más tarde. Profesores mataron estudiantes, vecinos asesinaron vecinos”, señaló el informe.

“En el año 2003, el veredicto en el Juicio a los Medios de los ejecutivos de la estación RTLM y el periódico Kangura, el Tribunal Criminal Internacional para Rwanda confirmó sin ninguna duda el rol de los medios privados de comunicación en los asesinatos (...) demonizando a los Tutsi y acusándolos de poseer inherentemente condiciones diabólicas”, igualando grupos étnicos con “el enemigo y presentando sus mujeres como seductores agentes enemigos, los medios llamaron a la exterminación de los grupos étnicos Tutsi como una respuesta a la amenaza política que ellos asociaban con esta etnia” (Veredicto del tribunal 2003: párrafo 72)

Más aún, Thompson estima “que gran parte de la matanza hubiera podido evitarse de no haber sido por el papel jugado por los medios” y que de “alguna manera ellos encendieron la llama y periodistas internacionales desentendidos de la tragedia tomaban estas informaciones, mientras la mayoría de los medios del mundo hacían silencio sobre Rwanda”.

De esta manera mediante su “ausencia” los periodistas contribuyeron “con el comportamiento de los perpetradores del genocidio, lo cuales fueron empujados por la apatía mundial y actuaron con total impunidad”. Y eso sucedió durante 13 años.

En ese mismo trabajo de Thompson, el general canadiense Roméo Dallaire, en el comando de las tropas de las Naciones Unidas estacionadas en Rwanda para el momento del genocidio, argumentó que “los medios del odio funcionaron esencialmente como la pista del genocidio y fueron usados como armas de destrucción”. Señala igualmente que los medios de comunicación internacionales “influenciaron los eventos con su ausencia facilitando el proceso cuando los medios del odio localmente fomentaron el genocidio”.

Thompson terminó su trabajo con un grito “de la humanidad” a los periodistas para que asuman sus responsabilidades. “La cruel realidad es que después de todos estos años, escasamente comenzamos a aprender la lección de Rwanda”.

Si he citado la tragedia de Rwanda es para preguntar ¿qué nos recuerda todo esto, mientras el mundo mira impasible el genocidio que cometen los invasores y ocupantes de Iraq, contra el pueblo de ese país? En Rwanda los tutsis fueron marcados como el mal y fue suficiente para justificar su exterminio y llevar a una guerra cruel. Iraq y Afganistán fueron señalados en la lista de los llamados “ejes del mal”, y los periodistas mayoritariamente se prestaron a la confabulación más grosera de la mentira. Los medios mintieron a sabiendas que cada palabra mataba a centenares de seres humanos. ¿Quién los castiga?

Nunca como ahora el periodismo fue utilizado como un arma de destrucción masiva de infinita reproducción, ya que una sola potencia y sus comerciantes de la información controlan los medios y, a nivel de nuestros países los medios locales, que no lo son aunque se autonombren como nacionales, ya que se trata simplemente reproductores conscientes de ese esquema de desinformación que lleva la muerte y la destrucción al mundo.

Panamá: un hito

En 1989 la invasión a Panamá marcó un hito sobre lo que vendría. La manipulación informativa sobre “las razones” que adujo Estados Unidos para invadir un pequeño país de poco más de dos millones de habitantes, dividido en dos por un enclave colonial que la potencia hegemónica mantenía desde principios del siglo pasado, eran tan increíbles y burdas, que aún es imposible entender cómo se paralizó América Latina.

Los medios estadounidenses mantuvieron la atención mundial sobre los sucesos en Rumania y la visión televisiva desde Panamá fueron trazadoras de luces, mientras se cometía la atroz invasión con aviones, barcos, tropas, que salían desde las bases del Comando Sur, es decir desde el propio territorio panameño. Ha sido uno de los actos de mayor cobardía, considerando que Panamá tenía fuerzas armadas incipientes (en formación) y sin ningún tipo de armas para resistir una invasión incluso mucho menor que la que sucedió.

Hasta hoy el mundo en su totalidad ignora que allí murieron miles de personas, que se arrasó un país sin defensas, sometido antes a una de las más descarnadas campañas de manipulación y desinformación masiva. Esto se continuó con el ocultamiento de las armas de destrucción masiva que se probaron en ese país, al que alguien llamó con toda razón “la Guernica” de América.

También se ocultaron las víctimas, el robo y depredación de las tropas estadunidenses, las tumbas colectivas que mucho después aparecieron sin que nada o muy poco se informara en el mundo.

Un jefe de gobierno, el general Manuel Antonio Noriega, fue llevado cautivo a Estados Unidos como prisionero de guerra y juzgado por un tribunal ya preparado para dar un veredicto inamovible, sin posibilidad alguna de defensa, en lo que resultó una burla para la justicia del mundo y la legalidad internacional.

Esto impulsó luego fácilmente la llamada operación “Tormenta del desierto” en 1990-1991, donde se movilizó una coalición internacional para supuestamente obligar a Iraq a retirarse de Kuwait, empleando varias de las armas y equipos como los aviones silenciosos probados en Panamá.

En ambos casos los medios informativos con el modelo de la noticia continuada y al momento implantado por CNN, impusieron como verdad única e indiscutible la información que proveía el Pentágono estadounidense: es decir la mentira elaborada en oficinas cerradas, por los miles de publicistas, sicólogos, periodistas, y demás que trabajan para formatear y dar pautas de acción sicológica que lleven a captar “mentes y corazones” a nivel nacional (Estados Unidos) y mundial.

La llamada Guerra del Golfo fue transmitida por los medios estadounidenses como CNN, y el resto de los medios masivos se habían convertido en simples repetidores a nivel mundial. Es decir Estados Unidos y sus asociados podían actuar con las manos desatadas y sin ningún control, porque los medios masivos de comunicación en el mundo, salvo raras excepciones que además sólo tienen un escaso radio de influencia, transmitían los partes del Pentágono, conformados como información.

De esta manera todo el dispositivo de propaganda que Estados Unidos armó durante la Guerra Fría cuando lo usaba para su combate con la entonces Unión Soviética, fue globalizado y después de la caída de la URSS, simplemente, sin competencia alguna, sin ninguna contención, avanzó sobre el mundo.

El estudio de todo lo realizado por los medios masivos de comunicación, por el periodismo “bien pagado”, por los periodistas cooptados ya sea por salarios o incentivando su vanidad con premios sustanciosos, o por el hecho de ser publicitados como “los mejores” por ese poder mundial, nos pondrían ante una verdadera galería del horror.

Ese poder siniestro y sigiloso está a la caza de periodistas –y nunca como en estos tiempos– que bien le sirvan para echar a andar abrir con “palabras que matan” el plan de muerte y desolación.

Ya en los años 90, en los nuevos trazados de la Guerra de Baja Intensidad que superó el clásico esquema contrainsurgente militar de sus inicios, para llevar la contrainsurgencia sin límite alguno a lo político, económico, social, cultural, los enemigos eran el narcotráfico, el terrorismo, el narcoterrorismo, las insurgencias presuntamente ligados a estos, previendo conflictos sociales de envergadura, resurgimientos indígenas y campesinos, como una respuesta al plan neoliberal sin anestesia que se impondría al mundo.

Uno de los planes estratégicos prioritarios fue el apoderamiento de todos los medios masivos de comunicación concentrados bajo un poder central y asegurarse el control absoluto de las nuevas tecnologías. Esto significaba asegurar el primer golpe de la guerra que ya en los años 90 se trazaba como lo que es ahora, sin límites, sin fronteras, sin legalidad alguna.

Como lo han señalado varios analistas, entre ellos Thierry Meyssan, en Francia, bien sirvió el concepto de “información continua” por la forma en que difunde imágenes en forma inmediata y esto hace que los televidentes crean que están absolutamente informados, cuando sólo se le muestran hechos registrados al momento, pero ya manipulados en la forma como se registran y en la elección del lenguaje que oculta la desinformación.

El espectador común piensa “lo estamos viendo en directo, no es falso, porque lo estamos viendo en el momento en que sucede”, pero por supuesto es una sensación falsa y trágica.

En realidad esto lo pone ante un hecho que sucede en un lugar o en otro, pero no sabe que hay detrás, cuál es el contenido real de lo que está viendo aparentemente in situ. Como dice Meyssan, “esto es la negación del periodismo” un oficio que “de hecho consiste en distanciarse de un acontecimiento para analizarlo, seleccionar los hechos más relevantes, confirmar las fuentes, verificar las imputaciones y emitir un criterio”.

El periodismo no es una técnica de descripción, sino un arte de la comprensión. “Lejos de garantizar la verdad, la inmediatez la hace vulnerable a las apariencias y a los prejuicios”.

Si se añade que “esa información continúa” está en manos del mismo poder que mata, entonces lo que vemos es en general una visión deformada al minuto por los esquemas en que se orienta el tipo de información que se dará.

Que hay fugas, las hay, pero son infinitamente menores a lo que logrará el equipo mundial de desinformación en su tarea de ocultar y deformar la realidad.

El ocultamiento, silencio, olvido y complicidad en lo actuado contra la ex Yugoslavia, facilitó el camino hacia las operaciones «Libertad Infinita» contra Afganistán, cuya invasión y ocupación, aún siguen siendo un agujero negro en la información, ya que ni siquiera existe una movilización de derechos humanos ante los terribles crímenes de lesa humanidad cometidos y que se siguen cometiendo contra esa población. La cortina de silencio sigue allí, tapando el crimen sobre el crimen.

La invasión a Iraq bajo el argumento de liberar ese país de “una tiranía” que a su vez amenazaba al mundo “con armas de destrucción masiva” y alimentaba al terrorismo, todo lo cuál era falso, pareció vivirse minuto a minuto.

El reconocimiento de que estos argumentos eran falsos no paró ni la ocupación ni la destrucción masiva de ese país, donde ya rondan casi el millón de muertos, sin contar los miles de discapacitados, huérfanos, mujeres violadas, refugiados. En 2003 no había nación en el mundo que no supiera que Iraq estaba fundido, por el brutal bloqueo que llevaba más de una década. Las armas eran obsoletas para resistir semejante ofensiva.

Aunque como siempre les ha sucedido, la mentira también los engañó a los ocupantes que nunca imaginaron una resistencia como la que desarrolló el pueblo iraquí en su conjunto.

Cualquier analista de medios debía preguntarse ¿no es curioso que el pueblo iraquí que resiste a la mayor potencia del mundo y sus poderosos aliados que cuentan con ejércitos de mercenarios para los trabajos más sucios, no pudo derrocar a un dictador, si consideraba así al gobierno de Saddam Hussein?

Otro ejemplo cercano de la criminalidad de los medios de comunicación al servicio del nuevo esquema de seguridad estadounidense, se vio en Venezuela, cuando durante el golpe de Estado de abril de 2002 financiado por organismos de seguridad de Estados Unidos y dirigido desde Washington contra el presidente Hugo Chávez de Venezuela, los medios privados masivos de comunicación fueron no sólo el ariete que abrió el camino a los golpistas, sino que participaron activamente minuto a minuto en este hecho, que dejó decenas de víctimas.

Un estudio realizado por diversos investigadores de Europa y América Latina, se convirtió en un verdadero modelo de laboratorio de observación del papel cumplido por los medios en ese país, que nunca fueron castigados a pesar de que su actividad dejó innumerables víctimas y un golpe a los difíciles intentos realmente democráticos del continente. También en Venezuela en este año 2007 los grandes medios y sus repetidores convirtieron la simple decisión legal de un gobierno de Chávez de no renovar la concesión a una señal de televisión de RCTV –un monopolio que sigue utilizando una buena parte del espacio radioeléctrico venezolano y es dueño de una cantidad de otros medios, radios, prensa escrita, canales de cable, empresas de telenovelas– en un cierre que “atenta contra la libertad de expresión”. Sin más información que esta, repetida por todos los medios asociados, un grupo de senadores en Brasil condenó la decisión del gobierno venezolano, violando el respeto a la autodeterminación de los pueblos con un paso de injerencia inadmisible sobre un país hermano. Nadie se preocupó en conocer la raíz de la cuestión.

Pero si consideramos que esta campaña mediática tenía como finalidad tratar de que la Organización de Estados Americanos (OEA) condenara al gobierno de Chávez –como se vio en los intentos de Estados Unidos en la reunión de esa organización– se podría considerar que se estaba apoyando el camino de una intervención mayor sobre Venezuela, con las consecuencias que se derivaran de esto.

Impunidad

Estamos constantemente hablando de estos sucesos, de temas como las consecuencias de la enorme concentración del poder en los medios de comunicación. Tenemos cifras, datos incuestionables, denuncias que vienen desde hace tiempo en distintos congresos, pero en este punto hay es escasa la reflexión sobre qué hacer frente a esta ofensiva mediática, mucho más peligrosa a partir de que la información es parte clave del engranaje del nuevo esquema de seguridad del trazado imperial.

Es en estos momentos donde se puede ver con mayor claridad, cómo se ha logrado anular la conciencia de buena parte de las sociedades, en especial de las clases con mayor poder de consumo. Pero también existe impunidad en el tipo de programaciones similares que impusieron los medios privados. Estos programas se diseñan en las oficinas mismas donde se trazan las contrainsurgencias, las políticas de control, que incluyen todo tipo de espionaje como el electrónico, entre otros.

Desde esas oficinas en Washington se diseñan programas de destrucción cultural para los pueblos de aquellos territorios sobre los que se han elaborado planes de reconquista colonial, como sucede con América Latina y otros países del llamado Tercer Mundo.

Por una parte la impunidad protege a todos esos medios y la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), que no es nada más ni nada menos que una asociación de dueños o testaferros de los verdaderos dueños de los medios masivos de comunicación, es la encargada de dar el primer paso, cuando Washington realizará una embestida sobre algún gobierno “inconveniente” a sus intereses.

La SIP también es responsable de los crímenes de lesa humanidad que se han cometido contra los pueblos del continente, así como de intervenciones militares y de la implantación de dictaduras. Un libro blanco sobre su actuación en el continente a partir de su alianza con la CIA de Estados Unidos, sería una verdadera galería de horrores.

Entre los programas de destrucción cultural o de experimentos para convertir a una sociedad en fácilmente manejable para los fines coloniales o neocoloniales podemos ver algunos de gran difusión a lo largo de toda América en estos tiempos, pero que también alcanzan a los países del llamado Primer Mundo. Un ejemplo de esto son las telenovelas de facturas degradantes o programas como “Gran hermano” o el famoso “Bailando por un sueño”.

“Gran hermano” no es sino una experiencia similar al encierro de un grupo de ratas en una enorme caja en el espacio de un laboratorio para estudiar cómo sobreviven, los mecanismos de esa sobrevivencia, la desesperada carrera por la comida o por ganar espacios. Esto permite estudiar los diversos estímulos que pueden aplicarse para conocer las reacciones de un grupo o de una sociedad determinada.

En “Gran hermano” como en “Bailando por un sueño”, se enseña que toda humillación vale si alguien puede ganar algo. No importa cuánto se degrade cada uno de los participantes.

Después de todo el colonialismo se implanta mejor y sin mayores problemas sobre una población acostumbrada a la humillación o degradada al punto de la inmovilidad. El “buen aliciente” es la competencia brutal. El que juega a ganar y abandona todos sus principios de convivencia y solidaridad, gana. No importa en ese juego lo que haya que hacer, ni las humillaciones a las que un ser humano es sometido festivamente. Instalar apetencias por una fama que dura lo que una vela encendida es un modelo del sistema.

Sin embargo también hay que decir algo sobre lo que no se habla.

Y es la fuga de información de ese sistema orwelliano de control que ejercen Estados Unidos y sus socios. El fracaso de ese gran aparato del poder se ha visto en América Latina, donde la ola de transformaciones políticas y sociales logran vencer los mecanismos de la contrainsurgencia mediática brutal que se nos aplica.

Si ese conglomerado de medios en manos de la potencia que se revela como una dictadura mundial, y practica el terrorismo de Estado a nivel universal, hubiera sido tan efectivo en sus accionar no tendríamos presidentes como Hugo Chávez, Evo Morales, Rafael Correa sólo para citar a los que estuvieron en la línea de ataque más duro de la Guerra de Baja Intensidad mediática de los medios masivos en los últimos años.

Es una necesidad histórica exponer ante el mundo cómo ese temible aparato de poder fue vencido por la voluntad simple de los pueblos, muchos de los cuáles están a salvo de la brutalidad de la información para la guerra y el control, gracias a que han mantenido sus antiguas culturas, valores, principios.

Nadie creía –y especialmente entre algunos intelectuales, cuya brújula se disloca con bastante frecuencia en estos tiempos– que Morales pudiera vencer el aparato mediático que lanzó campañas sucias como bombas sucias se arrojan sobre Iraq o Afganistán.

Cuando Correa expuso su presidencia jugándose en el plebiscito constituyente estaba para muchos “jugando con fuego”. Lo que no sabían y no conocían es el fuego de abajo, el que se enciende al chispazo de miles y miles de pies que caminan sobre las carreteras y caminos de nuestra América.

Los mismos que bajaron por los antiguos senderos indígenas en Ecuador, una y otra vez, y marcaron el hito histórico de derrumbar sin violencia, sólo con multitudes, a tres presidentes que incumplieron la voluntad popular y que contaban –en todos los casos– con el apoyo del imperio.

¿Fue analizado esto debidamente o se dejó pasar como una alborozada anécdota en este camino latinoamericano de realidades mágicas y mágicos realismos?

La acción popular venezolana en abril de 2002 produjo un hecho único en la historia de América Latina y el mundo como fue la restitución a su cargo de un presidente tomado prisionero y destituido por un golpe pagado, armado y dirigido por Estados Unidos.

En menos de 48 horas el presidente Hugo Chávez fue restituido por la voluntad de un pueblo que multitudinariamente salió a las calles con una Constitución en las manos, y por la decisión de un fuerte sector del ejército venezolano que se puso junto al pueblo en esas circunstancias.

En este caso la manipulación no viene por el derroche de palabras, sino por el silencio. ¿En cuántos medios europeos y latinoamericanos se contó esta historia? ¿En cuántos medios europeos se habla sobre la verdad de lo que sucede en América Latina?

De eso se trata también. El silencio sobre hechos de vida y dignidad tiene el mismo objetivo que la palabra usada para invadir, matar, torturar o cometer genocidio en nombre de la democracia. En estos tiempos los pueblos deben recuperar la voz y la palabra y poner en su lugar a los fariseos del periodismo, al periodista que se presta por dinero o vanidad a obedecer los mandatos de un poder asesino.

El campo de concentración de Guantánamo, las imágenes de los hombres con los ojos vendados, arrodillados, atadas sus manos, las imágenes de Abu Graibh y otras son el límite conque un hombre, un ser humano, un periodista, pueden demostrar si eligió por usar la palabra para justificar esos crímenes o tomó el camino de la defensa de la humanidad, en toda y cada una de sus circunstancias.  

 (ANC-Utpba http://www.utpba.net/)

* Stella Calloni, es una destacada periodista y escritora argentina, autora de “Operación Cóndor: pacto criminal”, que se ha desempeñado como corresponsal de guerra. Labora para La Jornada de México.

www.felap.info 


Homenaje a fundador de la FELAP
Genaro Carnero Checa combativo luchador por un “periodismo libre en patrias libres”

felap.info
Buenos Aires, lunes 26 de noviembre de 2007
 

[Intervención de Germán Carnero Roqué en el X Congreso de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP), celebrado los días 4, 5 y 6 de octubre de 2007 en Villa Gesell, Provincia de Buenos Aires, donde se homenajeó a su padre, el destacado periodista peruano Genaro Carnero Checa (Piura, 1910-Lima, 1980), uno de los fundadores de la FELAP, de la cual fue su primer Secretario General en 1976.] 

Queridos colegas y amigos:

Seguramente todos ustedes comprenderán la emoción, el inmenso orgullo y el profundo agradecimiento que experimento al dirigirles estas palabras, cuando este X Congreso de la Federación Latinoamericana de Periodistas rinde homenaje a memoria de Genaro Carnero Checa y a su infatigable y combativa lucha por un “periodismo libre en patrias libres”.

Mis palabras en estos momentos no son sólo mías, sino que ellas son también reflejo delGermán Carnero Roqué sentido agradecimiento de mis hermanos, Nuri y Genaro y de los 7 nietos de Carnero Checa, que, en mi voz están aquí presentes, como igualmente está presente, más presente que nunca, la figura de Maruja su compañera de toda la vida y nuestra madre ejemplar, quien supo vivir al mismo ritmo y con igual pasión todas y cada una de esas enaltecedoras batallas por la auténtica soberanía de nuestros pueblos, en especial por los pueblos de nuestra América Latina.

Asimismo, y con similar emoción, en su nombre y en el mío dejo constancia de nuestra gratitud al hermano y compañero de muchas luchas: el colega Ernesto Vera, quien desde siempre ocupó un sitial preferente en el corazón de mi padre, en la misma forma como ha tenido y tiene un lugar preferente en los afectos de nuestra familia.

Caso similar es el de otros amigos y compañeros de la FELAP, presentes aquí como Norma Núñez Montoto y Eleazar Díaz Rangel.

Tengo de la misma manera, el deber de agradecer de todo corazón, a los organizadores de este trascendental Congreso, a la UTBA y al Comité Ejecutivo de la FELAP, a Tubal Páez, José Rafael Vargas, Nelson del Castillo, Teodoro Rentaría Arróyave, Beth Costa y, especialmente, al combativo compañero Juan Carlos Camaño que, como presidente de la FELAP, encarna aquellos atributos y características gremiales y revolucionarias que tanto sabía valorar Carnero Checa.

Todos ellos verticales puntales de nuestra querida Federación y de su inclaudicable doctrina emancipadora.

Desde luego, en este orden de ideas, no puedo dejar de honrar la memoria y referirme con especial cariño a Luis Suárez, querido amigo y compañero que, con la misma dignidad y compromiso que siempre enarboló mi padre, supo junto a muchos distinguidos compañeros de nuestra región conducir los destinos de la FELAP.

El valor que para algunos de nosotros tiene este homenaje a mi padre es, precisamente, el que a los 27 años de su partida, somos pocos, por el inexorable paso del tiempo, los que tuvimos el honor y la alegría de compartir con él esa, su infatigable constancia en la búsqueda por lograr caminos para agremiar a los periodistas y convocarlos en torno a ideas de unidad combativa, frente al poder de los grandes monopolios internacionales y frente a sus vergonzantes aliadas, las oligarquías criollas.

Los esfuerzos de Carnero Checa en estos avatares se vieron coronados  con dos logros innegables: primero, cuando en 1950 logró fundar la Federación de Periodistas del Perú y más tarde en 1976 cuando, con el apoyo de inolvidables compañeros de muchos países latinoamericanos, pudo ver cristalizada su idea de una Federación Latinoamericana de Periodistas al servicio de las más nobles causas de nuestros pueblos.

Lo he dicho ya, los que  peinamos canas constatamos que muchos de los jóvenes colegas que aquí nos escuchan y que ejercen la profesión en los diferentes países de nuestra región, no tienen idea cabal de lo que significó, en el mundo y en América Latina, aquella década de los años 70 del siglo pasado, cuando se libraron históricas batallas por la instauración de un Nuevo Orden Internacional de la Información y la Comunicación, que buscaba equilibrar los flujos informativos para contrarrestar el poder de los medios de comunicación, tanto nacionales como trasnacionales.

La FELAP, como otras importantes agrupaciones gremiales de investigadores y docentes de la comunicación batallaron en primera línea, junto a los países No Alineados en diferentes foros internacionales y particularmente en la UNESCO.

Hoy estoy firmemente convencido de que, en esencia, la situación, 30 años después, no ha cambiado.

Pero, afortunadamente, como nos recordaba ayer Stella Calloni, existen otros líderes a nivel regional y nuestros pueblos buscan nuevas formas de enfrentar la dominación de los grandes medios y monopolios de información.

El enfrentamiento continúa entre los defensores de un orden neoliberal que lejos de significar para nuestros pueblos autonomía y soberanía los oprime más, por un lado, y, por el otro, con esos nuevos liderazgos, los pueblos  deseosos de un cambio transformador.

No cabe ninguna duda que América Latina y sus pueblos siguen en pie de lucha por lograr su emancipación definitiva y creo, muy sinceramente, que frente a esa realidad corresponde a la FELAP reavivar el debate sobre la colonización de la información y el control transnacional de la comunicación, fomentando discusiones, tanto a nivel nacional como regional entre agremiados, a fin de incentivar en América Latina un periodismo cada vez más combativo y lúcido al servicio de los ideales que inspiraron siempre a Carnero Checa y a quienes los acompañaron en la honrosa tarea de dar vida a la FELAP. 

Muchas, muchas gracias, de todo corazón. 

“Larga vida a la FELAP”

www.felap.info


Chile
¿Por qué no te vas Juan Carlitos?

Hernán Uribe*

felap.info
Santiago de Chile, lunes 26 de noviembre de 2007

La pataleta del rey español Juan Carlos en la clausura de la XVII Cumbre Iberoamericana fue ocasión para el armado de un ya clásico complot informativo en el cual el agredido presidente venezolano Hugo Chávez fue calificado de atacante y el provocador monarca emergió como una santa palomita. En la cita de noviembre en Santiago de Chile la prensa comercial local y las agencias noticiosas resolvieron que los hechos serían exactamente al revés de lo ocurrido.

Si en una reunión de jefes de estado uno le dice a otro que se calle, hasta un niño mamón sabría quien es el agresor, pero la directriz de atacar siempre a Chávez señala que un rey –el único mandatario no electo de los presentes– tendría el “derecho” de ofender al pueblo venezolano pues es de sangre real… Todo esto semejó una comedia que se desarrollaba en la época colonial de América. La actitud prepotente de Juan Carlos hizo recordar las palabras de uno de sus antepasados, Carlos III, quien en 1767 escribió en el bando que expulsaba a los jesuitas desde América: “De una vez por lo venidero deben saber los súbditos del Gran Monarca (sic) que ocupa el trono de España que nacieron para callar y obedecer y no para discurrir y opinar en los asuntos del Gobierno”.

¿Por qué el Borbón perdió el control? ¿Cuáles son las relaciones de causalidad en su actitud? En primer término, Chávez había sindicado de fascista a José María Aznar, ex presidente de España y del Partido Popular, legítimo heredero del franquismo. Y no olvidemos que Juan Carlos es un “invento”, una criatura de Franco quien repuso en España la institución de Reino (1967) que regiría  después de su muerte, lo que ocurrió en 1975. Ahora, cuando el rey regresó a Madrid, se difundió en el orbe la imagen de un grupo de trasnochados franquistas saludando al estilo fascista frente al palacio real. Era su adhesión al gesto de Santiago.

Hay otras razones. Según apuntó el diario gubernamental chileno La Nación (11/11/07) en la Cumbre varios discursos de mandatarios latinoamericanos criticaron duramente la política exterior de España y a los empresarios hispanos establecidos en la región. Lo hicieron, señala el periódico, Hugo Chávez (Venezuela); Néstor Kirchner (Argentina); Daniel Ortega (Nicaragua) y Rafael Correa (Ecuador). La referencia es a lo que se ha llamado la nueva conquista de América. Chile es un ejemplo: empresas españolas poseen los servicios públicos, léase, energía eléctrica, agua potable, teléfonos y asimismo son fuertes en el rubro bancario.

Cuando se realiza la sesión final de la Cumbre, tanto el presidente Rodríguez Zapatero, defensor inesperado de Aznar, como el rey, defensor natural, estaban amoscados y sin salida frente a las críticas. Sin embargo, la confabulación noticiosa culpaba de todo a… Chávez. Luego, la consigna sería la del “gran respaldo” que en su país recibía Juan Carlos. Mas, esto tampoco es así. El periódico conservador chileno El Mercurio reseña el 18 de noviembre las crecientes reprobaciones a la monarquía en España.

Federico Jiménez Losantos, el más influyente comentarista de la derecha española, inició una campaña mediática que exige la abdicación del rey, anota el mencionado diario. Agrega: El senador Iñaki Anagasti motejó como “pandilla de vagos” a la familia real; luego en alusión al episodio de la Cumbre, recoge la opinión del parlamentario Joan Ridao, de Ezquerra Republicana (ERC, Cataluña), quien expresa: “La salida del rey es impropia de un monarca y no ayuda a superar los recelos históricos ni a corregir la imagen que América Latina tiene de una España anclada en el pasado colonial”.

Juan Sharpe, español, frecuente columnista de La Nación (Santiago de Chile), escribe el 15 de noviembre, bajo el título “El Rey tiene quien le grite”: “Pero el asunto era la nueva vida del Rey que ahora tiene que aguantar con talante democrático que los nuevos republicanos quemen su bandera monárquica, reclamen el fin de la dinastía y de la transmisión sanguínea del poder. Se rompió el dique que había mantenido a la corona fuera del debate público”.

Si eso ocurre en la península, en Latinoamérica, aún hay realistas y entre ellos, el canciller de Chile, Alejandro Foxley, quien el mismo día del suceso declaró: “Yo quiero expresar una solidaridad muy profunda con el rey, con el presidente Rodríguez Zapatero y también con el ex presidente Aznar”. Y no es la única desbarrada. El 21 de noviembre, la Cámara de Diputados emitió una declaración de “condena a Chávez, al presidente Daniel Ortega y al vicepresidente cubano Carlos Lage”, acusándolos de “boicotear la Cumbre”. Es un evidente acto de masturbación politiquera ya que la política exterior la dirige y practica únicamente la Presidenta de la República.

Respecto del canciller, el senador socialista Alejandro Navarro, ironizó: “A Foxley le encantan los reyes. Es un monarquista frustrado”. Simultáneamente, en una publicación humorística, comenzaron a llamarle Sir Alexander Foxley. (23/11/07)

* El autor, periodista y escritor chileno, es Presidente de la Comisión Investigadora de Atentados a Periodistas (CIAP), organismo de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP).

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Entrevista a Javier Couso / II
Voces que no tiemblan

Primera parte de la entrevista [+]

Florencia Arvia
Información Social Alternativa (ISA)

felap.info
Buenos Aires,
lunes 26 de noviembre de 2007

 “El 8 de abril del 2003 cuando las tropas de Estados Unidos culminaban la invasión terrestre, prácticamente el día que tomaron la ciudad, asesinaron a mi hermano José Couso. Fue por una operación planificada que hizo la infantería de Estados Unidos contra todos los medios de prensa independientes que había en Bagdad”

–¿Qué papel juegan los medios de comunicación? Ya que Aznar les dio la espalda, ¿hay algunos medios que responden a intereses más oficialistas o directamente tratan de no meterse?

–No, en general contamos con el apoyo de la mayoría de los medios, excepto dos o tres que están más a la derecha, los demás apoyan la lucha, sobre todo porque hay una simpatía muy grande entre los colegas, muchos de ellos además conocían a mi hermano. Los periodistas lo sintieron como una muerte suya realmente. Ahora también estamos preparando un manifiesto contra la impunidad y que quizás sea presentado por algún Premio Nobel, después de que realicemos la presentación lo subiremos a nuestra página Web. Lo que sí sabemos es que algunos medios de prensa, sobre todo directores, incluyendo medios supuestamente progresistas, no le gusta nuestra lucha para nada porque no nos quedamos en una lucha netamente corporativa lo unimos a lo que está pasando en Iraq. Nos declaramos en familia diciendo que mi hermano no es más importante que ningún iraquí, es otra víctima más de la guerra y además mostramos nuestra simpatía abierta por la resistencia civil y militar. Nosotros nos manifestamos claramente, las tropas se tienen que ir. No nos tiembla la voz al hablar de imperialismo y analizar realmente lo que pretendía Estados Unidos al asesinar a mi hermano y a sus compañeros, y lo que pasa ahora en Iraq que no sabemos realmente qué es.

Cuando yo fui a Iraq me encontré con una realidad totalmente diferente a la que nos cuentan los medios de comunicación. Por ejemplo, la Resistencia militar. Cuando yo me entrevisté con ellos, dicen que no utilizan coches bomba, en primer lugar porque no quieren matar a su propia población y, en segundo lugar, porque son muy caros. Ellos acusaron directamente al Servicio Secreto de Estados Unidos,  a Israel, Turquía y a Irán. En Iraq no hay guerra civil lo que hay son grupos paramilitares, pero no se atacan entre poblaciones. La población iraquí era una población que no tenía problemas entre sí, los problemas los están tratando de crear ahora. Lo que quería decir con esto, para que la gente lo vea claro, es que no se enfrentan barrio con barrio que son estos señores que van en grupos de ochenta y son los que matan y después aparecen entre cuarenta y cincuenta cadáveres diarios. Para esto han matado a mi hermano y a sus compañeros, para que ésta realidad no se sepa. Yo me entrevisté también con grupos de mujeres, con ingenieros, gente del común  que están tan preparados como en sociedades más avanzadas y eso no se cuenta. Lo que quieren es que visualicemos a los iraquíes como personas fanáticas y terroristas.

–¿Más allá de las barreras del Presidente, recibiste alguna traba directamente de Estados Unidos?

–Amenazas sí, pero no le voy a dar importancia. Lo que nosotros tenemos en claro es que si yo fuera colombiano o iraquí seguramente ya hubiera muerto. Por eso nosotros tenemos que aprovechar y también darles nuestra voz a los iraquíes.

–¿Con respecto a esto de representar nuevas voces, cómo ves el papel de los medios a nivel mundial?

–Creo que es fundamental organizarse, ya que estamos en un período que hemos perdido el tema de organizarse. Creo que el periodismo tiene que ser como un Pepito grillo: la conciencia crítica del poder e investigar por qué realmente no existe libertad de expresión. La única libertad que hay es la de los grupos empresariales que cada vez se concentran en menos manos. Son monopolios de la información y realmente lo que expresan no es un periodismo independiente sino que es la voz de los que tienen esos medios. Más que periodismo son empresas periodísticas que buscan el beneficio y la transmisión de los mensajes de esos dirigentes. Por eso es fundamental no solo el periodismo independiente sino el periodismo alternativo. Yo creo que ahora tenemos unas herramientas tecnológicas que hay que saber utilizarlas. En España lo que hay es una autocensura, ya que ni siquiera se lo cuestionan. Por ejemplo, cuando hay información de Palestina o hay un titular que dice cinco palestinos murieron y de repente te ves que tres son niños que no fueron muertos sino que fueron asesinados por el Ejército. Pero ponen otro titular porque tienen eso de la autocensura metida y es horrible.

Un crimen. Una víctima. La búsqueda de los culpables. La aparición de la justicia y no así de la verdad. Pero la justicia se interpola con la injusticia, con la presión política, con relaciones macro que se vuelven micro y se transforman en interpersonales. En favores de persona a persona. Mano a mano. Otra mano aparece desde abajo. Una ayuda. Una prueba. Un testigo que atestigua y otro que desmitifica. Un juez que no juzga. La balanza apoyada en un solo peso. De repente nace la fuerza que la equipara que hace presión. Se junta. Se moviliza. Es constante. Operante. Oportuna. La fuerza hace fuerza. Destruye. Mano con mano, se unen y avanzan. La verdad se ve a lo lejos pero ahora no parece tan inalcanzable. Resurge la memoria. José Couso presente. (Enviado por Agencia Isa el 19/11/2007)

* La autora, periodista argentina, labora con la Agencia Alternativa de Noticias (ISA), www.agenciaisa.com.ar.

Páginas a consultar
www.josecouso.info
www.iraqsolidaridad.org

www.felap.info

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