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Las nuevas amenazas
contra Cuba y la babosa neutralidad periodística
Juan Carlos Camaño
Presidente de la FELAP
felap.info
Buenos Aires, lunes 26 de noviembre de 2007
El criminal de guerra George W. Bush, actual presidente de Estados
Unidos, azuzado y aupado por encumbrados mafiosos cubano-americanos, se
despachó pocos días atrás semana pasada con otra vuelta de tuerca de
amenazas contra Cuba, contra su pueblo y su Revoluci
ón.
Ya hubo quienes analizaron con acierto en qué medida el discurso
pronunciado por Bush contemplaba algunas novedades de forma, dado que en
el fondo el fin perseguido no varía: exterminar a los que, como en el
caso de Cuba, no se postran a los pies del imperio.
El discursito, que advierte sobre la llegada del “momento” de avanzar
sobre la Revolución Cubana, está enmarcado en el “Plan de Bush para
Cuba”, el cual –desde el campo del periodismo y la información
comunicación– no alcanzó, salvo muy honrosas excepciones, el necesario
repudio internacional que merece toda apología del terrorismo hecha
antes, durante y/o con posterioridad a los hechos de terror.
Hace más de tres años que el Plan Terrorista de Bush es conocido
públicamente y hace poco más de uno que se le afinaron detalles
inyectándole unos 80 millones de dólares, según se
supo, y muchos millones más –no declarados– para soliviantar a los
“disidentes”, en el curso de 2007 y durante el 2008, dentro y fuera
de la Isla.
Como sostiene el periodista y escritor cubano Nicanor León Cotayo, en
“El Plan Bush CUBA: MADE IN USA”, el texto –que apunta al corazón de la
Cuba revolucionaria– representa “un valiosísimo instrumento para la
formación político ideológica de las nuevas generaciones de cubanos, así
como para las menos jóvenes, porque allí se pueden descubrir aún más
–como alertó José Martí– quién es el enemigo histórico de su nación,
cómo piensa y actúa”.
“El 6 de mayo de 2004, varios periodistas norteamericanos fueron
conducidos a uno de los jardines de la Casa Blanca para cubrir un
espectáculo que desde hacía meses, venía siendo anunciado por la
propaganda del gobierno y el eco de sus colaboradores radicados en
Miami. Se trataba del informe elaborado por hombres del presidente
George Bush, con el objetivo de apretar aún más el cerco económico y
político en torno a Cuba…”, dice Cotayo en su libro.
El replay de la semana pasada
tiende a imprimirle una nueva dinámica al dispositivo terrorista en
marcha. Por eso bien valen las denuncias y el repudio, así como recordar
que los silencios de quienes actúan en el terreno de la
información-comunicación, no
son más que complicidades, queridas o no, con el criminal y su pandilla
amiga. Y vale recordar que ya en los tiempos en que Clinton era
presidente de EE.UU. un “Plan de Transición” para Cuba engordaba los
sueños contrarrevolucionarios, de mafiosos, mercenarios e idiotas
útiles. A ello replicó el comandante Fidel Castro Ruz en el discurso de
clausura del Congreso de Pedagogía, el 7 de febrero de 1997, haciendo
alusión al comportamiento de Cuba y de otros gobiernos frente a las
amenazas del imperio: “Sabemos –dijo Castro– que hay gente, mucha gente
y muchos gobiernos que tiemblan cuando el embajador norteamericano
habla. Ya esos reflejos no existen aquí hace mucho tiempo, ningún
embajador podrá hacernos temblar, ninguna amenaza del imperio, ningún
documento, ningún chantaje, ninguna maniobra”.
“No hay denuncias masivas –a través de los grandes medios informativos y
comunicacionales a escala global– en defensa de los derechos humanos de
más de once millones de cubanos amenazados y agredidos sistemáticamente
por el imperialismo norteamericano”, decíamos desde la presidencia de la
FELAP en el documento “Consensos y
silencios cómplices para futuros crímenes: EE.UU. prepara el asalto a
Cuba”, publicado el año pasado.
Y agregábamos: “Ni hay valoración periodística y política alguna acerca
de la arrogancia imperialista, lanzada, con total desparpajo, a
“dibujar” una Cuba a imagen y semejanza de otros súbditos de EE.UU. Y
más: es patético el comportamiento melifluo, cobarde y huidizo, de
gobiernos y Jefes de Estado, callados ante la impunidad con que se
establecen y recrean las mil y una variantes de la “guerra preventiva”…”
El “Plan de Bush para Cuba”, que en su momento dimos a conocer, refiere
a la “Aceleración de la transición en Cuba” y habla, entre otras
cuestiones, de “restablecer la libertad de prensa”, lo cual supone
volver a la “libertad” de los tiempos del ex dictador Fulgencio Batista,
socio lacayo de EE.UU. hasta el triunfo de la Revolución Cubana. Ahí, en
esa medida a aplicar, se plantea “ayuda concreta a periodistas
independientes y disidentes de la Isla”. Ni más, ni menos, que a
aquellos que, como se lo demostró reiteradamente en Cuba, han
participado y participan de acciones de desestabilización,
contrarrevolucionarias y en algunos casos de carácter terrorista.
Se dice también que “durante la transición” se brindará “asistencia
técnica por parte de los expertos y periodistas de los medios de
difusión del sector privado para contribuir al desarrollo de los medios
de difusión privados”, los que, como es de sencilla suposición pasarán a
ser “independientes”, o para mejor decir: dependientes de los centros de
poder informativo-comunicacional, afines con el imperialismo de EE.UU.
Algo así como sucursales del núcleo duro de los
conservadores-guerreristas piloteado por una orgánica cuyas cabezas más
visibles son el magnate Rupert Murdoch, Silvio Berlusconi, José María
Aznar, Tony Blair, el mismísimo George W Bush y una serie de
subordinados, a la usanza de Marcel Granier, ex dueño de Radio Caracas
Televisión de Venezuela, enconado defensor de su propia “libertad de
expresión” y de la de un grupo de ricachones venezolanos, confrontados a
la Revolución Bolivariana.
Como bien se sabe, desde mucho antes del año 2004 EE.UU. prepara el
asalto definitivo a Cuba. Hoy ha habido un cambio de ritmo y un redoblar
de esfuerzos buscando adhesiones internacionales en una nueva fase de
planificación. El buque insignia de la “democracia” y la “libertad”, no
conforme con sus reveses en el pantano iraquí, ajusta la mira contra
Cuba procurando alcanzar una carambola que impacte en Venezuela y
restituya en toda la región la disciplina al neoliberalismo, puesta en
crisis por las luchas de resistencia del campo popular, representadas,
como hacía tiempo no sucedía, por varios gobiernos desobedientes de las
órdenes impartidas desde Washington.
Así están las cosas. De un lado los criminales, guerreristas,
imperialistas. Del otro lado, quienes no sólo resistimos, sino que
contribuimos con la construcción de un mundo mejor. En el medio: una
babosa neutralidad que, en el caso de un tipo de periodismo, hace el
ridículo apelando a la “teoría” de las “dos campanas”, mientras el globo
se desliza hacia una guerra total e interminable. Como se lo propone
gustoso el Complejo Industrial Militar, con sede intelectual en el
Pentágono, las transnacionales de la guerra y la mismísima Casa Blanca.

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La FELAP no se detiene
Teodoro
Rentería Arróyave
Vicepresidente de la FELAP-México
felap.info
Ciudad México,
lunes 26 de noviembre de 2007
Elevar el
sentido crítico, por sobre el sentido común impuesto por los poderes
fácticos está, también, en el orden del día de la Federación
Latinoamericana de Periodistas (FELAP) y así lo entendió el X Congreso:
como un desafío que no por conocido deja ser una de las máximas
prioridades en la lucha de ideas, resalta en una recapitulada y a la vez
estupenda exposición de lo ocurrido en el encuentro argentino, el
presidente de nuestra organización gremial, Juan Carlos Camaño.
De ahí la
denuncia que el dirigente realza: el ejercicio de la profesión
periodística sigue siendo agredido, en tanto quienes constituyen como
asalariados la mayoría de los planteles laborales son tan víctimas, como
el conjunto de los trabajadores, de la brutal ofensiva del capital
contra el trabajo, lanzada por el neoliberalismo a mediados de los años
setenta.
En
efecto, así lo señaló una vez más la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP)
durante su X Congreso, realizado en la Argentina recientemente. Congreso calificado como
ejemplar, entre otras cosas, por la unidad expresada por las compañeras
y compañeros congresales. Ejemplar por la unidad y por la conciencia
manifiesta de todos y todas respecto del momento histórico que vive la
región, como consecuencia de las múltiples luchas de resistencia y el
correlato entre éstas y diferentes gobiernos que vienen planteando –y en
algunos casos actuando– la desobediencia a Estados Unidos. La
insubordinación a los planes económicos, políticos y sociales
imperialistas, los que han significado en tres décadas una interminable
sucesión de crímenes de lesa humanidad, en lo que reiteradamente la FELAP –junto con otras
organizaciones del campo popular– denomina: genocidios por planificación
de la desigualdad.
En
estricto sentido este nuestro espacio contiene en su totalidad el
análisis de Camaño, que en cuanto al repaso del período de gestión
2003-2007, nos indica que quedó claro la importancia de los muchos
esfuerzos realizados, tanto en materia teórica como práctica y la
importancia que dicho trabajo adquiere ahora como plataforma del plan de
acción a cumplirse de aquí al 2011. Lo realizado por
la FELAP
en el campo de la salud; en defensa de la vida de los
periodistas-comunicadores sociales frente a amenazas, persecuciones y
asesinatos; los cursos de capacitación y formación; los avances de la
comunicación propia, la interacción con distintos actores sociales,
habrán de intensificarse. Como así la líneas de intercambio con
organizaciones de periodistas de Europa y China.
Teoría y
práctica siguen siendo el reto de nuestra organización continental, como
quedó demostrado en el Congreso y en el Encuentro Iberoamericano de
Periodistas, que sesionó el día 5 de octubre pasado, al mismo tiempo que la FELAP llevaba a cabo su tarea
en comisiones, dando tratamiento a temas que se han fijado por nuestra
organización como de principalísima importancia: la salud y los derechos
humanos de los periodistas-comunicadores sociales, comunicación y
política, y medios alternativos y nuevas tecnologías.
Otra vez
se señaló que ninguna de las luchas emprendidas ha sido en vano,
destacándose de ellas el valor de la continuidad histórica, el sentido
estratégico de permanecer organizados y el combate hacia el interior de
nuestras filas contra el “ombliguismo” profesionalista, el
cortoplacismo, los desánimos propios del voluntarismo “profesional” y
político, y las no pocas complicidades de periodistas-comunicadores
sociales involucrados en la promoción del pensamiento único y en
servicios concretos a la concepción guerrerista-imperialista, comandada
por EEUU. Estas claras definiciones y el compromiso de mantener la
unidad en defensa de una serie de principios, más la consecuencia en la
ejecución de los planes que se determinan colectivamente, siguen siendo
puntales de la FELAP.
Luchar
por la paz, jerarquizar la profesión –sin caer en el delirio elitista– y
enfrentarse al discurso dominante de un capitalismo salvaje, son –se
dijo nuevamente– labores del día a día. Retos ineludibles. Así como se
sostuvo que luchar contra el trabajo basura, el salario basura, el
amarillismo y la espectacularización del periodismo, nos plantea
ampliar, más y más, la fuerza con otras organizaciones sociales y la
sociedad toda, frente a los monopolios de la información-comunicación:
que dan por tierra con las declamaciones de democracia y libertad de
expresión hechas, precisamente, por los únicos beneficiarios de la
concentración, los dueños del dinero.
“La
FELAP
no sólo opina, hace”. Esa fue la consigna predominante en el propio
Congreso, sostenida, por supuesto, en los resultados de más de treinta
años de compromiso con los trabajadores de prensa y la lucha por la
justicia social y un mundo mejor. Tal consigna reivindicó, además, lo
hecho en los últimos cuatro años y recreó la importancia que
invariablemente tuvo entre nosotros –las organizaciones afiliadas a la
FELAP– la cuestión de ir, como siempre se fue, de la retórica a la
acción. Lo cual nos reclama, esta vez, cumplir con un llamamiento
fuertemente impulsado antes y durante el propio Congreso. Un llamamiento
que ya mismo se sostiene en evidencias: “La juventud garantiza el
proyecto”. Indiscutible: en el hacer radica y radicará la consistencia
de nuestra FELAP, que siempre estará en la dinámica de su compromiso. A la FELAP nada ni nadie la
detendrá.
Periodista y escritor. En
teodoro@libertas.com.mx
y
felapvicemex@hotmail.com
agradeceré sus comentarios y críticas. En vivo, de lunes a
viernes a las 19:00 horas, tiempo del centro, en las frecuencias en toda la República de Grupo Radio
Fórmula. En la ciudad de México, en el 1470 de A. M. Le invitamos a
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X Congreso / Foro Iberoamericano
Presente y futuro de la radio televisión
[Intervención de Carmen Rivas, dirigente de la Agrupación de Periodistas
de la Federación de Comunicación y Transporte de Comisiones Obreras
(CC.OO.), España, en el Foro de Periodismo Iberoamericano realizado en
el X Congreso de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP),
los días 4, 5 y 6 de octubre de 2007, en Villa Gesell, Provincia de
Buenos Aires, Argentina.]
Carmen Rivas
felap.info, lunes 5 de noviembre de 2007
INTRODUCCION:
La IV Convención de Periodistas de España, celebrada en 2005 en Gijón,
en su resolución final citaba el Protocolo 27 del Tratado por el que se
establece una Constitución Europea en el que se decía: “El sistema de
radiodifusión pública de los Estados miembros está directamente
relacionado con las necesidades democráticas, sociales y culturales de
cada sociedad y con la necesidad de preservar el pluralismo de los
medios de comunicación”.

Una
de las numerosas resoluciones del Parlamento Europeo
favorables al sistema público de radio televisión contiene el
siguiente texto: “No tendría sentido hablar de cadenas públicas solo
cuando se dirijan a un sector particular o a una minoría, y que sus
programas deben incluir un conjunto equilibrado de entretenimiento,
cultura, espectáculos y educación”, “las cadenas públicas han de tomar
la delantera en el desarrollo de nuevos servicios y la plena utilización
de todas las nuevas tecnologías”.
El Parlamento Europeo así mismo considera que “los acelerados procesos
de concentración que se están produciendo están creando poderosísimos
grupos privados transnacionales, lo que representa el riesgo de reducir
el servicio público radiotelevisivo a una función marginal”.
El Tratado de Ámsterdam reconoce que “el sistema de radiodifusión
pública de los Estados miembros está directamente relacionado con las
necesidades democráticas, sociales y culturales de cada sociedad y con
la necesidad de preservar el pluralismo de los medios de difusión”.
El número de resoluciones, sentencias, indicaciones y directrices de
órganos institucionales de la Unión Europea y de la mayoría de sus
Estados miembros en los que se expresa la necesidad de mantener el
servicio público de la radiotelevisión es absolutamente abrumador. Por
otra parte, las reiteradas denuncias de los operadores privados ante las
instituciones europeas no han tenido éxito. Desde 1992 se han presentado
ante la Comisión Europea al menos once denuncias por ayudas excesivas,
competencia desleal y financiación ilegal a las empresas de
radiotelevisión de titularidad pública. Ninguna ha sido estimada en su
totalidad y tan solo han generado algunas puntualizaciones de la
Comisión sobre financiación transparente o compensaciones excesivas. Es
claro, en consecuencia, que en la actualidad la radiotelevisión pública
constituye una de las señas de identidad informativa y cultural más
firme en el ámbito de la Unión Europea.
LOS NUEVOS ESCENARIOS PARA LA RADIOTELEVISION
En el año 2010 se producirá en España el llamado “apagón analógico”. La
televisión digital terrestre permitirá un aumento de oferta televisiva
(multiplicidad de canales) y en consecuencia una fragmentación
importante de la audiencia.
Pero este no será, en los próximos años, el único cambio predecible. La
televisión sobre IP, permite la aparición de servicios audiovisuales
prestados sobre la infraestructura de banda ancha de acceso a Internet,
aumentando sensiblemente más la oferta. Si a esto sumamos otros
desarrollos como la televisión en el teléfono móvil, obtenemos un
panorama en el que la televisión se convierte en algo más parecido a la
idea de vídeo digital, es decir, al acceso a contenidos que al que
tenemos de la televisión actual, difusión de contenidos.
De estas nuevas realidades se desprenden claras consecuencias en una
doble dirección:
4
La industria audiovisual de producción de contenidos adquiere una
relevancia especial, para garantizar horas de emisión en un panorama de
multiplicación de la oferta televisiva.
4Los
perfiles tradicionales de las empresas audiovisuales, de sus
trabajadores y de las cadenas productivas se modifican radicalmente. Las
televisiones, tanto las públicas como las privadas, tienden a
convertirse en “postes de emisión”, reduciendo el número de sus
empleados y sacando fuera la producción.
En este contexto, los procesos de concentración en la propiedad de los
medios de comunicación, el retroceso de las televisiones de titularidad
pública como empresas de producción de contenidos, la reducción de sus
plantillas de trabajadores, la externalización de servicios y el riesgo
de no mantener una posición de liderazgo en los nuevos sistemas de
distribución (satélite, Televisión Digital Terrestre, TV-IP, televisión
en el móvil, amenazan especialmente el futuro del servicio público de
radiotelevisión.
En un nuevo escenario presidido por diversas formas de distribución, la
televisión pública puede quedar condenada a ser un sistema residual, con
escasa producción propia, sin oferta para una audiencia fuertemente
segmentada .En definitiva la vía de los hechos puede transformar en
papel mojado las políticas aprobadas por las instituciones europeas,
convirtiendo en meras declaraciones de principios la defensa de la
radiotelevisiones de titularidad pública.
UN FUTURO PARA LA RADIO TELEVISION EN ESPAÑA
En España, como en el resto de Europa, el sector de la comunicación
social está en expansión. La industria audiovisual constituye un sector
en alza, tanto en su volumen de negocio como de empleo. Sin embargo, hay
bastantes incertidumbres sobre el futuro de este sector.
La aprobación el 11 de mayo de 2006 del proyecto de ley de la Radio y la
Televisión de Titularidad Estatal por el Parlamento, con el único voto
en contra del Partido Popular, supone un importante avance en una
regulación progresista de la concepción del servicio público
audiovisual.
La citada ley, que regula la actividad y el papel de TVE y RNE, deja
claro su carácter de servicio público esencial, así como determina la
creación de una nueva Corporación de RTVE con competencias en el
desarrollo de la sociedad de la información. Incorpora asimismo
mecanismos de independencia, como la elección por el Parlamento, de
entre los consejeros de administración, del Presidente de la corporación
y abre la participación en el consejo de administración a los sindicatos.
Asimismo es de señalar que en su artículo 24 la ley recoge la existencia
de los Consejos de Informativos como órganos de participación de los
profesionales de la información de la Corporación RTVE.
No obstante, la necesaria reforma de la legislación audiovisual no será
efectiva hasta que se completen dos piezas fundamentales:
La ley de Creación del Consejo Estatal de los Medios Audiovisuales. Esta
ley es imprescindible para garantizar la existencia de una autoridad
independiente, con competencias de supervisión, vigilancia y capacidad
sancionadora efectiva, tanto para las radiotelevisiones públicas como
privadas. La pervivencia de la manipulación informativa en algunos
medios, como en el escandaloso caso de Telemadrid, hace urgente la
existencia de este órgano. Si ya existiera el Consejo, probablemente los
compañeros y compañeras de esta televisión autonómica no tendrían que
haber ido a Bruselas, a pedir el amparo de las instituciones europeas.
Asimismo, los flagrantes incumplimientos en los tiempos de publicidad
permitidos tendrían una sanción efectiva.
La Ley General del Audiovisual. La necesidad perentoria de ordenar el
caos legislativo en España sobre la radio y la televisión, determinando
desarrollos armónicos para los diferentes ámbitos, limitando la
concentración de la propiedad de los medios, exige la tramitación de
esta ley, de la que ya existe un anteproyecto.
Además de estas carencias citadas, es digno de mención especial el
Expediente de Regulación de Empleo por el cual 4.150 trabajadores
mayores de 52 años están siendo prejubilados en RTVE. Más allá de las
condiciones pactadas entre empresa y sindicatos, que son
incuestionablemente buenas, el expediente consagra una reducción
drástica del empleo, que siembra razonables dudas sobre la futura
capacidad de actividad y
producción propia de la nueva Corporación, en un horizonte, que como
hemos visto anteriormente, está plagado de retos para el servicio
público de radio televisión.
UN FUTURO TAMBIEN PARA LOS TRABAJADORES
Como veíamos anteriormente el futuro de la radio y la televisión está
marcado por un desarrollo vertiginoso de la oferta, una fragmentación de
la audiencia y una lucha por el control de los nuevos mercados generados
por estas transformaciones.
Una de las consecuencias de estos cambios es la traslación del empleo
generado desde las empresas tradicionales de emisión (Televisiones)
hacia las empresas de producción (Productoras). Aparte del ERE de RTVE,
también algunas empresas de televisión privada han reducido sus
plantillas, como en el caso del expediente vivido hace unos años en
Antena 3 televisión, o la continua externalización de servicios en casi
todas las empresas.
La utilización de Empresas de Trabajo Temporal –que ya de por sí
frecuentemente cubrían puestos de trabajo que deberían ser
estrucutrales– ha remitido, utilizándose cada vez con más frecuencia
empresas de servicios que emplean trabajadores en condiciones muy
precarias y a menudo ilegales.
Por otra parte, el incremento del número de trabajadores que prestan sus
servicios con contratos atípicos,
freelancers, autónomos, intermitentes, etc.) aumenta
considerablemente. En muchos casos estas prestaciones son forzadas y
fruto de la presión de los empleadores.
La utilización de becarios de diferentes instituciones universitarias
sigue siendo un problema cuando se les usa para hacer trabajos estables.
La consecución de acuerdos con Universidades y otras instituciones
académicas para la vigilancia y evaluación de las prácticas es muy
importante.
Estamos, por lo tanto, ante un panorama laboral que tiende más hacia la
desregulación que hacia la consecución de convenios colectivos generales
que sirvan de “paraguas” para garantizar condiciones laborales justas y
negociadas.
En este marco es imprescindible abrir espacios de negociación con
patronales como la AERC o UTECA, con la finalidad de concluir convenios
sectoriales para la radio y la televisión privada. Es inadmisible que a
estas alturas ambas patronales se nieguen a iniciar ese proceso, por lo
que se debería estudiar una estrategia sindical que incluya, si es
preciso, la presión y la movilización.
Así mismo, se hace absolutamente necesario un marco de actuación bien a
través de las mesas negociadoras de los convenios colectivos o en las
comisiones paritarias de interpretación, aplicación y desarrollo de los
mismos, que actualicen las funciones de cada una de las categorías
recogiendo el impacto que en las mismas ha tenido y tiene la aplicación
de la tecnología digital. 
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X Congreso / Foro Iberoamericano
Receta para construir una mujer global
[Intervención de Isabel Moya Richard, directora de la revista
Mujeres y Profesora Titular
de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana en el Foro
de Periodismo Iberoamericano realizado en el X Congreso de la Federación
Latinoamericana de Periodistas (FELAP), los días 4, 5 y 6 de octubre de
2007, en Villa Gesell, Provincia de Buenos Aires, Argentina.]
Isabel Moya Richard
felap.info, lunes 5 de noviembre de 2007
Tome unas gotas de Amarige de Givenchy. Un poco de crema antiarrugas de
Clinique. Una porción de extracto revitalizante para el cabello de
L’Oreal. Mézclelo cuidadosamente para que no haga grumos. Distribúyalo
sobre un cuerpo femenino de 1,80 metros con 90, 60, 90 cms. de pecho,
cintura y caderas, respectivamente, preferiblemente blanco y rubio. Si
no encuentra fácilmente este producto en el mercado puede recurrir sin
remordimientos a silicona y colágeno, extraer algunas costillas o
realizar lipoescultura.
Salpimiente con algo exótico a gusto. Cueza a fuego lento en un caldo
con algo de consumismo, fin de las ideologías y la historia u otras
hierbas... Sirva enfundada en Dona Karan, Ágata Ruiz de la Prada, Dior,
Armani de acuerdo a su presupuesto.
Aunque éste pueda parecer solo un ejercicio irónico, no está muy alejado
del paradigma que los centros hegemónicos de poder económico, político y
mediático presentan como modelo de lo femenino en tiempos de
globalización neoliberal y postmodernidad. Un paradigma que se intenta
mundializar como parte de la estrategia de un pensamiento único.
No me voy a detener en el modelo, ni en las imágenes con el que se
presenta porque muchos son los estudios sobre el tema y la intención de
mis reflexiones es provocar el debate sobre la investigación
comunicológica con enfoque de género
en los contextos mediáticos globalizados.
La globalización de la información y la comunicación no sólo pone en
juego el proceso de reproducción de contenidos, ni la mera circulación
de información, sino –como señala Jesús Martín Barbero– nuevos modos de
producción del pensamiento. ¿Está el enfoque de género presente en la
formulación de estas nuevas formas? No, nacen con el pecado original del
sexismo y la visión androcéntrica de la realidad y los procesos
sociales.
La crisis del estado-nación en América Latina a partir de los noventa ha
conducido no solo a la profunda crisis del sistema político de
representación y liderazgo, sino
al funcionamiento de una política cada vez más dependiente de la
relación mediática. Pero las mujeres apenas acceden al poder político y
los medios las invisibilizan en la llamada prensa de interés general o
la presentan como símbolo fetiche del consumo, incluso en países donde
el consumismo propagado por los medios remite a un espejismo.
Se habla con entusiasmo de los kilómetros de fibras óptica que recorren
el mundo, de los satélites que permiten chatear en tiempo real con
desconocidos en el otro extremo del planeta o estrenar la guerra en los
Balcanes, Afganistán o Iraq, como la taquillera guerra virtual de Steven
Spielberg y George Lucas. Pero sólo el 11 por ciento de la población de
América Latina tiene acceso al teléfono, un invento del siglo XIX.
En este contexto se presentan a las y los investigadores de la
comunicación en el continente varios retos, en primer lugar desmarcarnos
del discurso teórico globalizador general, muchas veces generado desde
esos mismos centros de poder, y situar de qué modo la globalización
comunicacional tiene lugar en el continente y, sobre todo, cómo se
involucran las audiencias, los públicos, los receptores, los perceptores
o usuarios, según los definen las diferentes escuelas. Entre estos
desafíos me interesa particularmente la incorporación del enfoque de
género como una categoría comunicológica y no simplemente como un
concepto tomado de la sociología para hacer investigaciones sobre los
medios políticamente correctas o a la moda.
Si coincidimos en que los medios son reproductores del pensamiento
dominante en cada realidad específica, constructores del universo
simbólico, y en que la comunicación va más allá de la utilización de
determinados recursos expresivos o técnicos para resultar esencialmente
un proceso de producción compartida de significados a través de los
cuales los individuos dotan de sentido sus experiencias, coincidiremos
también en la incidencia de los medios en la conformación de lo femenino
y lo masculino, y a su vez, en el condicionamiento que estas visiones
ejercen en la construcción, emisión, resignificación, apropiación y
rechazo de los mensajes.
Toda relación social se estructura simbólicamente y todo orden simbólico
se estructura a su vez discursivamente. La construcción de los discursos
mediáticos está profundamente marcada por los estereotipos sexistas.
Se impone entonces profundizar en la formulación de las rutinas
productivas, en los valores noticias que invisibilizan a las mujeres y
presentan a los hombres como portavoces de todos los saberes, en el
proceso mismo de construcción de la realidad mediática y en los procesos
de recepción.
La propuesta del género en la comunicación es cambiar la mirada, ver y
asumir las otredades por ello resulta tan transgresor y provoca la burla
del desconocimiento o el rechazo del desconcierto en muchos círculos de
comunicadores y comunicadoras.
Pero no es posible acercarse realmente a cómo se articula la
construcción de las identidades en la vivencia de un presente narrado
por la preeminencia de la globalización neoliberal sin el enfoque de
género como categoría analítica.
Con esa fuerza desmitificadora se impone analizar entre otros aspectos
la visión apocalíptica que muchas veces se presenta de la globalización
mediática que pretende homogenizar a las audiencias.
Es cierto que las identidades de género se construyen posesionándose,
identificándose y diferenciándose en relación con las construcciones
culturalmente asignadas de ser hombre y mujer, y que en ello desempeñan
un papel socializador importante las imágenes y representaciones que
diseñan los medios articulados en una dinámica global y dentro de un
proceso de integración vertical y horizontal, pero no son el único
elemento y en dependencia de los contextos muchas veces ni siquiera
tienen un peso relevante.
Como bien señalan Canales y Peinado: “Entre las prácticas sociales y su
discurso hay siempre una interacción; y el segundo no es una mera
emanación de los primeros, sino que retorna sobre aquellos”.
Las audiencias no son una masa homogénea, como se presenta en el
paradigma de la globalización mediática neoliberal. Las mujeres, en
particular, son diversas y plurales, marcadas por su ser como mujer,
pero también por la clase, la raza, la etnia, la opción sexual, el
credo, la discapacidad y otros elementos que la particularizan dentro
del todo.
Se produce entonces el desfase entre la realidad y la virtualidad del
modelo global. En el complejo proceso de mediaciones que caracteriza el
proceso de recepción se provocan brechas entre vivencias y modelos
mediáticos, entre la uniformidad universal propuesta y la diversidad de
la realidad, entre el consumismo proclamado y el espejismo de consumo
que caracteriza estos tiempos de crisis económica.
Quien recibe un mensaje mediático determinado –afirma Elizabeth
Lozano—no es alguien aislado.
Estamos hablando de un sujeto histórico y situado, condicionado
por un amplio contexto que sobrepasa siempre a un mero sistema
comunicativo, que lo incluye y lo trasciende. Pautas culturales,
costumbres arraigadas, el medio próximo en el cual transcurre su vida,
su rutina y manera de vivir, ingredientes que entre otros enriquecen y
trastocan toda visión simplista.
Es un proceso individual y social.
Ignorar el poder de la imagen y la representación sexista sería ingenua
y sumamente peligrosa, pero debemos tener en cuenta también la
importancia de la mujer y el hombre en la construcción de su propio
universo simbólico.
Estudiar los complejos procesos de frustraciones a nivel individual y de
grupo que produce no responder al paradigma (por ejemplo las
enfermedades de la belleza), reivindicar la necesidad de escuchar en los
medios la voz de los excluidos, presentar los nuevos roles que las
mujeres han asumido, educar para la comunicación son también aspectos a
abordar por las investigaciones con enfoque de género en la
comunicación.
La brecha entre la realidad y la ficción mediática, es el espacio para
una comunicación con enfoque de género que reivindique la pluralidad y
heterogeneidad de lo femenino. Un ámbito que escapa a las recetas, en el
que se ofrecen ya alternativas interesantes. Un mundo mejor es posible,
una comunicación con equidad y no excluyente, también lo es. Será esa la
única forma en que los satélites, los chips, la fibra óptica, las
pantallas líquidas nos ayuden realmente a que el mundo resulte menos
ancho y ajeno.

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X Congreso / Foro Iberoamericano
El duopolio de México: Cuando la libertad de expresión es un pretexto
[Intervención del periodista mexicano Salvador del Río en el Foro de
Periodismo Iberoamericano realizado en el marco del X Congreso de la
Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP), los días 4, 5 y 6 de
octubre de 2007, en Villa Gesell, Provincia de Buenos Aires, Argentina.]
Salvador del Río
Periodista
felap.info, lunes 5
de noviembre de 2007
Sin
duda la información que aquí se comenta ha sido conocida en varios
países, particularmente en América Latina: las dos cámaras del Congreso
de México aprobaron recientemente una nueva Ley Electoral, entre cuyos
artículos está la prohibición, para los partidos políticos, de contratar
anuncios de campañas directamente con los medios informativos
electrónicos –radio y televisión. Tampoco podrán hacerlo por terceros.
Dicha ley establece además la prohibición, en todo tiempo, a las
dependencias gubernamentales de insertar anuncios en los que aparezca la
voz o la imagen de su titular o de cualquier otro funcionario. El
mensaje debe ceñirse a las acciones del gobierno, pero está vedado
emplearlo como promoción personal.
La nueva Ley sancionada ya por el Congreso Federal deberá ser aprobada
por cuando menos dieciséis de los treinta y un estados de la República,
pues se trata de un instrumento cuya vigencia requiere de seis cambios
constitucionales. Si así ocurre, lo cual parece probable habida cuenta
que más de veinte legislaturas estatales se han pronunciado ya a favor,
el nuevo ordenamiento deberá ser completado con una ley secundaria, o
reglamentaria. Los promotores del proyecto esperan concluir esta ley y
someterla al Congreso Federal en el presente período de sesiones, antes
de su conclusión el 15 de diciembre próximo.
Calificada como histórica por su trascendencia en la relación entre los
actores de la política y los medios de comunicación, en el proceso para
su aprobación se registran circunstancias dignas de consideración:
Inusitadamente, la Ley Electoral fue aprobada por las tres grandes
fuerzas políticas, los partidos de la Revolución Democrática,
Revolucionario Institucional y Acción Nacional, este último al cual
pertenece el presidente Felipe Calderón. Sólo dos de los partidos
menores pusieron objeciones relacionadas con la disminución que tendrán
en sus asignaciones de recursos para sus campañas políticas. Triunfador
declarado por los órganos de control electoral en los comicios de 2006,
Calderón enfrenta el cuestionamiento de una parte de la oposición y de
la opinión pública por la validez de su presidencia, no sólo por el
estrecho margen –medio millón de sufragios en una votación de más de
cuarenta millones de votantes–, sino por las características de su
campaña, apoyada sobre todo en un elevado gasto en publicidad en los
medios electrónicos, con la participación de organizaciones
empresariales y grupos ajenos al partido que lo postuló.
En sus esfuerzos por alcanzar la legitimidad que se le discute, Calderón
ha acudido en los diez meses de su gobierno a la difusión de sus
acciones mediante el empleo, en profusión, de spots –cuñas como se los
conoce en otros países de habla hispana–, en los que con gran frecuencia
aparecen su voz y su imagen en la radio y la televisión. Con ello
Calderón ha buscado, por una parte, hacer publicidad a su administración
y por la otra no perder la estrecha relación con las grandes empresas
que ejercen el duopolio televisivo, Televisa y Televisión Azteca, ni con
los grupos empresariales que controlan las más importantes cadenas
radiofónicas.
Esa relación tiene vías en ambos sentidos: los gobiernos disfrutan del
favor de los comentarios y la cobertura de los poderosos noticiarios
–poderosos por su penetración en millones de televidentes y
radioescuchas– y en el otro sentido los medios electrónicos,
concentrados en unas pocas manos, captan los enormes presupuestos de
publicidad ejercidos por el gobierno y los asignados a los partidos
políticos; por añadidura –igualmente importante–, la radio y sobre todo
la televisión se han convertido en un factor, casi un rector de la vida
política del país. Cuando se conoció la aprobación de la nueva Ley
Electoral, un diario nacional encabezó la noticia: “Desaparece la
República del Spot”. Hay que acotar que las disposiciones de la nueva
ley referentes a la radio y la televisión no afectan directamente a la
prensa escrita, si bien hay empresas periodísticas que se solidarizan
con la protesta de los dueños del duopolio por la convergencia de
intereses y porque han iniciado gestiones para la obtención de
concesiones en este campo.
Desde que se conoció el dictamen de las comisiones encargadas en el
Congreso de analizar la nueva ley, favorable a su aprobación, y aun
antes, las empresas de radio y televisión comenzaron una campaña para
descalificarla y una serie de cabildeos con legisladores y dirigentes de
los partidos políticos con el mismo fin. Esta fase de la campaña culminó
pocas horas antes de que la nueva Ley se aprobara en la Cámara de
Senadores para ser enviada esa misma noche, 13 de septiembre, a la de
diputados, con una reunión en la que los dirigentes empresariales
argumentaron en contra.
Ahí, dirigentes de la radio y la televisión protestaron no estar movidos
por el interés económico, sino –como ya lo habían apuntado comentaristas
de cada una de las grandes cadenas– por salir en defensa de la libertad
de expresión. Sin embargo, se calcula que en las pasadas elecciones
presidenciales, la radio y la televisión captaron más de dos mil
millones de pesos (doscientos millones de dólares), sólo de la
publicidad pagada por los candidatos, además de la que obtuvieron, tal
vez mayor, de los anuncios contratados por otras organizaciones, de lo
cual no existe un registro preciso. El Instituto Federal Electoral
investiga ahora la procedencia de unos mil ochocientos
spots, o cuñas, de los que
los partidos políticos no dieron cuenta en sus informes acerca de sus
gastos en publicidad.
Es oportuno subrayar que en esta feria de mensajes, no sólo Acción
Nacional y el gobierno incurrieron en excesos en cuanto a la difusión de
spots, sino que todos los
partidos, sin excepción, acudieron a ese expediente. Por el número y el
contenido de los mensajes hizo, como ya había ocurrido en contiendas
anteriores, la liza electoral se convirtió en una competencia de
banalidades, de insultos personales, de golpes bajos y de una absoluta
carencia de propuestas ideológicas o de programas concretos como oferta
en busca del voto ciudadano. La palma en este aspecto se la llevó Acción
Nacional, respaldado por el gobierno de Vicente Fox, en el empeño de
eliminar, a punta de calumnias y amenazas de un peligro inminente si el
sufragio le favorecía, al candidato de la coalición de izquierda, Andrés
Manuel López Obrador, quien ahora recorre el país proclamándose como
presidente “legítimo”.
En cuanto a la acusación de un atentado a la libertad de expresión, los
dirigentes del duopolio, respaldados por un amplio grupo del sector
empresarial, claman en defensa del supuesto derecho de los medios de
comunicación de recoger y difundir todas las voces del concierto
político y así lo harán en el cabildeo ante los congresos y los
gobiernos estatales para impedir que la Ley adquiera rango
constitucional.
En recientes declaraciones, el presidente de Televisa, Emilio Azcárraga,
afirmó que lo percibido por anuncios en campañas políticas representa el
2,6 por ciento de los ingresos de la empresa por publicidad. No mencionó
la totalidad de los anuncios en tiempos no electorales ni los de
organizaciones privadas, de México y del extranjero, en apoyo de algunos
candidatos. En la reunión
celebrada con los legisladores el día mismo de la aprobación de la nueva
Ley, diputados y senadores hicieron ver que en ningún momento se coarta
la libertad de los medios para publicar lo que a su política editorial
convenga a favor o en contra de tal o cual candidato.
El nuevo ordenamiento sólo prohíbe a los partidos políticos y a sus
abanderados contratar directamente sus anuncios, los cuales se harán a
través del Instituto Federal Electoral mediante un sistema de asignación
dentro de los tiempos oficiales de los que dispondrá el gobierno.
En el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970), se estableció la
obligación de los medios electrónicos concesionados por el Estado, de
ceder un doce y medio por ciento de su tiempo total de transmisión para
uso exclusivo del gobierno. A regañadientes, los empresarios aceptaron
esta disposición, contra la que lucharon y eludieron concediendo al
gobierno tiempos de baja audiencia. En la administración de Vicente Fox
se hizo desaparecer el doce y medio por ciento, sustituido por treinta
minutos diarios, rebasados por la cauda de
spots encargados por el
gobierno y por los partidos políticos. La nueva Ley retorna al sistema
de los tiempos oficiales, al doce y medio por ciento, para la
transmisión de los mensajes políticos, incluidos los del gobierno.
La nueva legislación es considerada como un paso adelante en las
campañas políticas, como un avance en la inmadura democracia de México.
Se trata de un camino diferente a la imitación –aumentado al grado
máximo– del modelo norteamericano de campañas políticas, dominado por la
mercadotecnia como elemento fundamental, con la ausencia de principios
en una lucha que se da entre dos partidos finalmente similares.
Gana quien tiene más dinero y lo emplea para descalificar al
contrincante con malas y deleznables artes. Es la perversión de la
política y un maridaje entre medios y actores de la vida pública, aquí
sí en detrimento de la libertad de informadores y comentaristas. Se
busca ahora el modelo europeo, aplicado en principio en países
latinoamericanos, como Chile, en donde existe la misma prohibición para
la contratación de mensajes publicitarios por parte de los partidos y
los candidatos. Es un retorno a los decenios en que no existía la
televisión y la radio no ejercía la influencia que tiene ahora.
La tecnología moderna nos ofrece, ciertamente, una comunicación como
nunca antes se había conocido, pero son válidos los esfuerzos para
situar a estos instrumentos en su propósito de dar al auditorio algo
más que la frivolidad del espectáculo lamentable de una pugna vacía
de todo contenido.

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X Congreso / Foro Iberoamericano
Puerto Rico, la devaluación de la información social
[Intervención de Oscar J.
Serrano, presidente de la Asociación de Periodistas de Puerto Rico
(ASPPRO), en el Foro Iberoamericano de Periodistas, celebrado el 5 de
octubre en el marco del X Congreso de la Federación Latinoamericana de
Periodistas (FELAP), en Villa Gesell, provincia de Buenos Aires, en
Argentina. Esta versión es más amplia que la leída en el Foro, en donde
también se presentó el vídeo del ataque del FBI a periodistas
puertorriqueños.]
Oscar J. Serrano
Presidente de la Asociación de Periodistas de Puerto Rico
Felap.info,
lunes 5
de noviembre de 2007
Villa Gesell, Buenos Aires, Argentina

Gracias
por la oportunidad a la Felap y a la Utpba (Unión de Trabajadores de
Prensa de Buenos Aires) por su trabajo de preparación para este foro.
Pido su indulgencia porque pensando que la situación de Puerto Rico, en
muchos ámbitos, puede ser desconocida para muchos de ustedes, pues voy a
ser bastante expositivo en mi ponencia. Voy a explicarles un poco de la
situación de Puerto Rico, histórica y económica, y obviamente vamos a
llegar a la situación mediática pero aceptando que las realidades de la
Isla no se conocen tan ampliamente como las realidades de otros países
que integran este foro y este congreso.
Puerto Rico es una isla justo al lado de Cuba y República Dominicana con
cuatro millones de habitantes. Pasó como botín de guerra a Estados
Unidos como parte de la Guerra Hispanoamericana en 1898 a escasos meses
de que España finalmente reconociera grados de autonomía en el gobierno
de la Isla, así que la autonomía política tuvo muy pocos meses de
existencia en Puerto Rico. En 1917, Estados Unidos impone su ciudadanía
a los residentes de Puerto Rico. Es decir, desde 1917 todos los
puertorriqueños tienen ciudadanía estadounidense. Recientemente, el
Tribunal Supremo de Puerto Rico, hace unos 10 años, reconoció la
existencia de una ciudadanía puertorriqueña aparte y desde hace unos dos
meses se comenzaron a expedir los certificados de esa ciudadanía pero
francamente es una ciudadanía más que nada simbólica porque, para efecto
de moverse entre los países, es la ciudadanía norteamericana la que
tenemos que usar.
En 1952, luego de una lucha armada que libró el movimiento nacionalista,
conocida como la Revuelta de 1950, donde hubo un ataque a tiros en la
casa del Gobernador, Estados Unidos permite que Puerto Rico haga una
constitución propia y de alguna forma da una opción de autogobierno.
Claro, un autogobierno que jurídicamente es parecido al de los estados.
Hay capacidad de gobierno interno autonómico, pero la sujeción final es
a las leyes del Congreso y a la Constitución de Estados Unidos. Así que
se pueden hacer leyes en Puerto Rico pero si se impugnan frente a una
ley de Estados Unidos o frente a la Constitución de Estados Unidos,
aquellas no van a prevalecer. Igual que sucede jurídicamente con los
estados. En ese sentido, funcionamos como un estado incorporado solo
que, oficialmente, no estamos incorporados. El nombre oficial de Puerto
Rico es Estado Libre Asociado, que es el status que nos define.
Precisamente, el status es lo que marca las divisiones políticas en
Puerto Rico. Mientras que en otros países lo que lo marca es si es
conservador, si es liberal, si es socialdemócrata, si es comunista, en
Puerto Rico lo que marca la división política es dónde está el partido
parado en términos de hacia dónde quiere llevar el status final. Está el
partido anexionista que es el que quiere que Puerto Rico sea el estado
51 de Estados Unidos, su nombre es el Partido Nuevo Progresista. Está el
Partido Popular Democrático, que es el partido del statu quo, el partido
de la posición intermedia, no somos estado pero estamos asociados, que
es el partido gobernante en este momento. Y está el Partido
Independentista Puertorriqueño que, francamente, lleva ya 30, 35 años,
casi 40, que no pasa de un cinco por ciento del electorado en términos
de apoyo. Y es que, en mi opinión, han abandonado una lucha de
desarrollo comunitario a favor de la independencia.
¿Cómo es la economía? La economía, contrario a muchos de sus países que
está basada en recursos propios naturales, minas u otro tipo, petróleo
como Venezuela, en Puerto Rico no hay recursos propios que se puedan
explotar comercialmente. Tenemos una economía basada, por un lado, en el
turismo y, por otro lado, y es el lado quizá más conflictivo, basada en
las ayudas sociales. Hay un estudio muy importante, histórico, que hizo
el Centro para la Nueva Economía junto con el Brookings Institution de
Estados Unidos que determinó que el sistema de red social, como se le
llama en algunos países, que se ha desarrollado en Puerto Rico es tal
que para toda una clase de personas es más beneficioso estar desocupados
que estar ocupados, porque la cantidad de ayudas que hay para la
desocupación hace más atractivo que uno esté desocupado a que esté
ocupado. Empiezas a trabajar, te empiezan a quitar ayudas. Así que hay
toda una clase de personas que ya va por segunda y tercera generación en
la misma familia que vive de la desocupación. ¿Qué crea esto? Esto crea
que realmente en Puerto Rico la capacidad de generar crisis social que
impulse cambios es difícil porque la gente nunca se enfrenta realmente
al hambre o a la muerte. Porque hay todo un sistema que garantiza cierta
comodidad. Puedes ser pobre, y hay pobres, no estoy diciendo que no los
hay, hay pobreza pero no es una pobreza urgente, es una pobreza que
siempre tiene cómo, con las ayudas sociales, sobrevivir. Así que la
capacidad que tienen otros de sus países, de generar, de que las crisis
generen unos costos sociales y unos cambios, en Puerto Rico está
bastante atenuado por ese sistema. De hecho, hace dos años el gobierno
tuvo que cerrar durante dos semanas por un impasse fiscal y todavía no
se ha visto que ese episodio haya provocado cambios radicales notables
en la ciudadanía.
Lo que sí existe es una clase media que es bien oprimida porque,
obviamente, es una clase media que trabaja para la clase dominante, la
clase dominante es la que tiene el beneficio del trabajo de esa clase
media y, además, una clase media cuyos impuestos van a pagar mucho del
sistema de red social de la que vive la clase más baja. Así que es una
clase media bastante, bastante estirada. Si hay una posibilidad de
cambio por crisis es porque ya esa clase media no aguante más y nos
estamos acercando a que esa clase media no aguante más.
En términos mediáticos, bueno, para 4 millones de habitantes hay 32
licencias de televisión. De esas 32, hay tres canales comerciales que se
llevan el 80 por ciento de la publicidad. Ninguno de ellos está en manos
puertorriqueñas. Uno está en manos de la cadena NBC, otro de Univisión,
y otro en manos de intereses estadounidenses, Intermedia Partners. Hay
cinco operadores de cable por línea y por satélite.
En prensa escrita, hay cuatro periódicos principales. Todos son tamaño
tabloide. El Nuevo Día, que
es el principal, tiene una circulación para efectos de publicidad de
200.000 pero su base es la suscripción y ésa es menor.
Primera Hora, que es en el
que yo trabajo, es el segundo y ya va por 130.000, 140.000.
El Vocero tiene entre
125.000, 130.000 ejemplares y The
San Juan Star, editado en inglés, tiene unos 60.000. Hay dos
semanarios principales. Uno socialista, que es
Claridad y que ha sido el
órgano básicamente de la independencia y el socialismo por los últimos
50 años, tiene circulación de 15.000, 20.000 ejemplares como mucho.
Entonces está el Caribbean
Business, que es el periódico del sector empresarial, editado en
inglés, con unos 45.000 ejemplares de circulación.
En radio hay 127 estaciones. Sesenta y cuatro en la banda AM y 53 en FM.
De esas, hay básicamente tres cadenas de noticia principales. Hay dos en
manos puertorriqueñas, que son Radio Isla 1320 y Radio Uno 630 y una en
manos de Univisión, que es Radio Reloj 580. El resto de esas 60
estaciones básicamente funcionan como repetidoras de las cadenas
principales, así que no hay 127 estaciones que estén generando contenido
todo el tiempo, la mayoría de ellas trabaja en función de repetir alguna
de las cadenas.
Hay 28 revistas, aunque eso incluye algunas extranjeras que tienen
ediciones en Puerto Rico. Las principales son básicamente cinco, están
en manos puertorriqueñas, y circulan entre 65.000 y 115.000 ejemplares
pero principalmente son de farándula y de moda. No hay revista de
noticias como Veintitrés o
Siete Días o
Época en Bolivia por ejemplo.
En total, el bizcocho publicitario que se disputan estos medios fue de
$1,800 millones en 2005. En cuanto al contenido que va con esa inversión
publicitaria, la realidad en Puerto Rico es casi un calco de lo que
esquematizó Camilo Taufic en su libro
Periodismo y lucha de clases
en cuanto a la prensa en los países capitalistas. La libertad de prensa
se articula como la libertad de empresa, la gestión prioritaria es la
lucha por la pauta publicitaria, el contenido es predominantemente
formulaico y predecible,
asoman la trivialización de la noticia y lo sensacional, y los espacios
para la profundidad, la investigación, y la contextualización son tan
precarios como el hielo en el infierno. El impulso de agendas políticas
existe, pero existe más que nada con los propósitos de desarrollo
comercial y empresarial, no con el propósito de desarrollo o activismo
ciudadano.
En ese sentido, ser un periodista cabal en Puerto Rico significa ser un
luchador en contra de lo que podríamos llamar una mentalidad colonial,
no solamente por la realidad de ocupación política, sino por la
mentalidad colonial que se produce cuando los medios, o están en manos
extranjeras o están sometidos al acaparamiento de pautas publicitarias y
la protección de una hegemonía social. Una mirada general al contenido
periodístico en Puerto Rico nos lleva a concluir que no está dirigido
por olfato periodístico, o por un instinto de reivindicación social,
sino por planes de mercadeo donde la
predecibilidad ideológica es
el elemento clave del éxito.
Luego, tenemos tres facultades principales que preparan periodistas en
tres universidades y, en términos gremiales, pues la Asppro, que yo
presido, la Asociación de Periodistas de Puerto Rico, es la
representante principal de los periodistas. Tenemos asociaciones
filiales como la Asociación de Fotoperiodistas y una Asociación de
Periodistas del Oeste de la isla. Hay una segunda organización que
básicamente es un club donde se mezclan periodistas y relacionistas
públicos, incluso en su dirección. La Asppro no tiene relacionistas en
su dirección, aunque pueden ser miembros fraternos.
La Asppro no es un sindicato, ni es un colegio. En Puerto Rico ha sido
muy difícil desarrollar el colegio particularmente por el sistema
jurídico que impone, que si se desarrolla un colegio que tenga capacidad
de excluir de la práctica sería violatorio a la libertad de prensa de la
constitución. Eso no está probado en los tribunales, pero ése es el
marco en que nos movemos. La Asppro tiene programas de capacitación y
estamos muy preocupados sobre cómo las nuevas tecnologías están
acercando una nueva clase de compañeros. Los exhorto a que en sus países
vean este asunto de cómo podemos integrar estos compañeros desde el
punto de vista sindical, como ya la Utpba vio que son un gran
instrumento que hay que atender desde el punto de vista sindical, y
también desde el punto de vista de formación. Para que entren al gremio
no solamente porque tengan capacidad de manejar técnicamente una
computadora, sino porque además estén formados como interpretadores de
la realidad.
La Asppro no sólo ha dado la lucha ante agresiones físicas que han
sufrido nuestros compañeros, sino también ante agresiones laborales como
el cierre de oficinas de agencias de noticias y despidos en estaciones
de radio y televisión. A este Foro y este Congreso le pedimos que se nos
unan en una trinchera vieja pero que se ha vuelto más cruenta con el
advenimiento de nuevas tecnologías: la devaluación de la información
social al tratarla con los mismos criterios con los que se trata el
entretenimiento y al manejarla partiendo de planes que no tienen como
elemento esencial nuestras responsabilidades sociales como
comunicadores.
La trivialización de la información y la devaluación técnica del oficio
para reducirlo a algo que cualquiera podría hacer son las grandes luchas
de ahora y del futuro cercano. El gremio, las organizaciones
periodísticas y los sindicatos de comunicadores tenemos que recordar que
la victoria no sólo está en negociar un aumento salarial de cuando en
vez, sino en velar por unas condiciones de práctica que respeten la
aportación ética y profesional que el trabajador de los medios puede y
debe hacer en la conducción de su lugar de empleo. No respondemos a
nuestras obligaciones sociales si nos quedamos en la discusión salarial,
hay que provocar también mecanismos para compartir el poder direccional
en nuestros medios, tal y como reza el Artículo 2 de la Constitución de
la Felap, donde se reconoce el derecho de los periodistas a intervenir
en la orientación y dirección de los medios.
Finalizo con una cita de José Coll y Vidal, un periodista
puertorriqueño: “Sí, me gusta el periodismo. Es campo de batalla. Es
batalla que no se acaba nunca. Pero así es la vida. Unos hombres se
recluyen en conventos y pasan la vida suavemente, tranquilamente, otros
queremos estar en la línea de fuego de todas las luchas”.

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Puerto Rico / Foro
Venezuela, víctima del totalitarismo mediático
[Intervención de Nelson del Castillo, Secretario General Adjunto de la
Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP), en el foro
“Revolución, democracia y
libertades de expresión en Venezuela”, realizado por el Frente
Socialista de Puerto Rico el jueves 25 de octubre de 2007 en el Centro
de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe, en el Viejo San Juan,
con la participación del cónsul general de la República Bolivariana de
Venezuela en Puerto Rico, Orlando Pérez Jiménez, y el analista político
Carlos Gallisá, miembro de la junta de directores del semanario
puertorriqueño Claridad.]
Nelson del Castillo
Secretario General Adjunto de la FELAP
felap.info
San Juan,
lunes 5
noviembre de 2007
Es
posible que nunca antes se haya evidenciado tan claramente la
manipulación a que se encuentra sometida la información periodística.
Porque aunque no se trata de un fenómeno nuevo, hoy nos encontramos más
alertas, producto del aceleramiento en la divulgación de las noticias y
la creación de oligopolios que ejercen el control de diversos canales
informativos, que van desde la tradicional agencia de noticias, al
periódico impreso, la televisión, la radio y la ya omnipresente
Internet.
En más de una ocasión me he visto en la necesidad de aclarar que no
porque contemos con mayores medios de comunicación y la red cibernética
se esgrima como la panacea para la ruptura del monopolio noticioso,
estamos mejor informados.
Basta con entrar a cualquiera de los buscadores que existen en la red
para percatarnos de que hay muy poca diversidad informativa, aparte de
que el control mayoritario lo ejercen aquellos medios que ya lo tenían
en periódicos, radioemisoras y televisoras.
Es precisamente esa situación, en medio de una presunta campaña en
defensa de la libertad de prensa, que ha convertido a la República
Bolivariana de Venezuela en una indiscutible
víctima del totalitarismo
mediático.
No ejerce este totalitarismo, como se ha pretendido adjudicar, el
gobierno de la República Bolivariana de Venezuela.
Por el contrario, desde que el presidente Hugo Chávez Frías asumió en
enero de 1999 la conducción de Venezuela se ha desatado una de las más
feroces campañas en contra de un mandatario, comparable con la
abrumadora desinformación que se diseminó a partir de 1970 en contra de
la Unidad Popular en Chile, encabezada por Salvador Allende, o antes
contra la Revolución Cubana o después contra la Revolución Sandinista en
Nicaragua.
Cuanto el gobierno bolivariano impulsa, los grandes medios de
comunicación le colocan de inmediato un sello ideológico
antidemocrático: desde la masificación gratuita de la salud y la
educación hasta la colaboración con otras naciones latinoamericanas en
la búsqueda de una equidad comercial en diversas áreas.
Esto sucede así porque los grandes medios de comunicación se encargan de
divulgar de un extremo a otro del continente, no digo ya del mundo, con
un lenguaje muchas veces distante del equilibrio informativo, del
periodismo veraz, una sarta de falsedades como si se tratase de verdades
incontrovertibles.
Es de esa forma que se ha fraguado la falsa idea de que en Venezuela no
existe una auténtica democracia, pues se pretende asociar la democracia
política con el control capitalista de los medios de producción que
ejercen grupos de privilegiados. Sin olvidar que esa situación se
produce en nuestras sociedades al amparo de leyes aprobadas con el único
fin de beneficiar a aquellos que blanden como lema la frase de que “la
mejor ley de prensa es la que no existe”, la que en el fondo persigue
mantener a los periodistas huérfanos de organizaciones fuertes, sólidas,
y a los empresarios sobre amortiguados colchones de privilegios mediante
exenciones fiscales, así como de publicidad pagada por el Estado.
Como parte de la manipulación informativa se acuñan expresiones que
figuran permanentemente en las noticias que se divulgan sobre
determinadas personalidades o naciones. Por eso, ya a nadie extraña la
referencia descalificativas al “chavismo” o al “régimen” cuando se habla
del presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela,
Hugo Chávez Frías, o del gobierno bolivariano, por no hacer mención a
los insultos gratuitos –raciales o intelectuales– que emiten con la
mayor impunidad teóricos del neoliberalismo disfrazados de demócratas a
través de los diversos medios de comunicación.
¿Ha leído términos análogos de esos mismos opinantes, agencias
noticiosas, periódicos, emisoras de radio o televisión cuando, por
ejemplo, hablan de Estados Unidos? Me atrevo a asegurar que no. Sin
importar las atrocidades que se hayan cometido, como los criminales
bombardeos en Iraq sobre la población civil o las descaradas amenazas
lanzadas contra la soberanía cubana o de cualquier otra nación, nunca
esos medios de comunicación incluyen en sus noticias el calificativo
imperialista para Estados Unidos ni el de tirano para el presidente
George W. Bush.
Ese totalitarismo mediático que se ha impuesto contra la Venezuela
bolivariana llevó hace varias semanas a un grupo de llamados grandes
diarios de América a realizar una publicación especial simultánea
dedicada plenamente a vilipendiar el proceso democrático más probado del
mundo. No olvidemos que en los últimos siete años –desde que Hugo Chávez
Frías está en el gobierno– ningún cambio se ha producido en la
estructura político-social de la patria de Simón Bolívar sin que se haya
consultado al pueblo.
No hubo ni una manifestación de elogio a las transformaciones que ha
impulsado el gobierno constitucional de Chávez Frías, que entre otras
cosas ha propiciado que las riquezas del petróleo no se queden en manos
de un grupo de potentados y de gobernantes corruptos, como ocurrió por
más de medio siglo, sino que beneficien a toda la población.
¿Está ausente la libertad de prensa e información de Venezuela?
Quien asegure que en Venezuela no hay libertad de prensa, miente. Ni
siquiera la determinación del gobierno bolivariano de no renovar la
concesión para transmitir en espacio abierto a Radio Caracas Televisión
(RCTV) –que ahora lo hace por cable– puede presentarse como un argumento
a favor de quienes postulan tal desatino.
Si bien este episodio aceleró la campaña contra la democracia popular
que se ha asentado en Venezuela, lo cierto que es que la propaganda
había dictaminado mucho antes la ilegitimidad del gobierno
constitucional, pese a estar aprobado mayoritariamente en las urnas. De
ahí que no hubiera el menor empacho en los medios de comunicación
venezolanos para azuzar las llamas del golpe de Estado que se produjo en
abril de 2002, olvidando el sacrosanto principio del equilibrio
informativo que tanto reclaman.
Lo que se pretendió en mayo de 2007 con Radio Caracas Televisión, al
expirar su licencia para transmitir en espacio abierto, fue encender de
nuevo el fuego del golpismo, pretextando una supuesta amenaza a la
libertad de prensa. El empresario mediático Marcel Granier, cabeza de
RCTV, jugó la carta del golpe de Estado por segunda vez, y por segunda
vez perdió.
Hace unos días conversaba en Argentina con el veterano periodista
Eleazar Díaz Rangel, director del diario
Últimas Noticias, acerca de
si consideraba desde esa delicada posición que Venezuela carecía de
libertad de prensa.
Nada más lejos de la verdad, me dijo Díaz Rangel, quien fuera el primer
presidente de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP),
cuando se fundó en México en 1976. Y como para desmontar la trama de los
propagandistas del desastre, apuntó que la Cadena Capriles, propietaria
del diario que dirige, tiene otro periódico,
El Mundo, cuya postura es de
oposición al gobierno de Chávez Frías.
Día Rangel ha duplicado la circulación de
Últimas Noticias desde que
tomó su dirección haciendo algo sencillo, según me dijo: periodismo. Ese
periódico circula 225 mil ejemplares diarios y los domingos 300 mil
ejemplares gracias al equilibrio informativo.
Y eso, hacer periodismo, es lo que falta en muchos de los medios de
comunicación de Venezuela y del continente, que desde que asumió Hugo
Chávez Frías como Presidente constitucional se han convertido en
instrumentos puramente políticos, al extremo de impulsar el golpe de
Estado de abril 2002, de lo que se vanagloriaron ciertos periodistas en
programas transmitidos en sus horas de “gloria” por Venevisión y Radio
Caracas Televisión.
La respuesta de por qué la República Bolivariana de Venezuela y, en
particular, el gobierno de Chávez Frías reciben tanta exposición
negativa en los medios de comunicación reside en una frase que muy bien
ha articulado el veterano periodista cubano Ernesto Vera: “La mentira
está organizada frente a la verdad dispersa”.
Hay que destruir ese concepto. Y en Puerto Rico sabemos lo necesario que
es ante el bloqueo informativo que vivimos en una doble dirección: desde
adentro hacia afuera y desde afuera hacia adentro.

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No hacen falta armas convencionales para matar
Ejércitos de sociólogos, psicólogos, cientistas sociales y antropólogos
van a la guerra
Héctor Sosa
felap.info, Buenos Aires,
5 de noviembre de 2007
Las invasiones y guerras de exterminio planteadas en Iraq y Afganistán
en pos de ir por sus recursos naturales –más aquí o más allá de la
construcción de las mentiras mediáticas–, han puesto en escena nuevas
formas de matar, de asesinar a ciento de miles de seres humanos, en
donde las armas (tradicionales o hipersofisticadas) necesitan cada vez
más de nuevos ejércitos y soldados, esta vez aportados por equipos e
individualidades ligados a la psiquiatría, sociología, artes plástica,
cinematografía y últimamente un nuevo grupo de “protectores” de las
nuevas democracias del caos: los antropólogos.
En Afganistán “los paracaidistas estadounidenses se valen de lo que
consideran una nueva arma de enorme importancia en las operaciones de
contrainsurgencia en las zonas aisladas de este país: una antropóloga
civil llamada Tracy”.
Así lo informa en su nota el corresponsal de guerra David Rohde, editada
por The New York Times.
Tracy, quien mantiene su identidad oculta, forma parte del primer
“Equipo Terrestre Humano”, un programa experimental del Pentágono, que
también funciona en Iraq, y que asigna a los antropólogos y otros
especialistas en ciencias sociales a las divisiones de combate el rol de
“estudiar el comportamiento histórico de cada pueblo, de cada ciudad, de
cada integrante de una comunidad”, para tener una perspectiva “humana
(sic), desde el punto de vista de las ciencias sociales, que hagan
disminuir el número de combates (de muertos en combate)”.
Se podría decir que en la historia de la humanidad las guerras no sólo
se realizaron en base a la variedad de armas que el devenir del
conocimiento tecnológico puso sobre la tierra, y que siempre la
planificación, el estudio del enemigo y la incorporación de la sorpresa
(Caballo de Troya) fueron parte clave en la definición de batallas y
ocupación de territorios.
Sin embargo, en las últimas dos décadas, y especialmente en las nuevas
estrategias del Pentágono, la sumatoria del poder del conocimiento e
incluso el de las industrias culturales, fueron mascaron de proa en la
punta de cada cañón, en los estragos que causó y causa cada bomba que
cae desde de miles de metros de altura. En las poblaciones civiles.
Basta recordar el acuerdo firmado hace cuatro años por el Ejército de
Estados Unidos y Hollywood, donde la maquinaria del espectáculo “armaba”
la ficción de los campos de batallas para el entrenamiento de soldados,
y a cambio el Pentágono suministraba miles de soldados, que volvían de
la guerra de Irak, como “extras” para películas bélicas. Una joyita.
Volviendo a los antropólogos y los cientistas sociales, en la nota de
Rodhe se informa que, de manera coincidente, los comandantes
norteamericanos e incluso Tom Gregg, principal funcionario de la ONU en
Afganistán afirman que “los militares están atravesando un cambio
enorme, que implica el reconocimiento de que no van a tener éxito por
medios militares”.
La “INDUSTRIA DE MATAR” y la “INDUSTRIA DE ENTRETENER” van de la mano.
El ingreso de las tropas de EEUU a Bagdad fue acompañada, en vivo y en
directo, por 30 corresponsales-soldados de la CNN; en tanto,
documentalistas de Hollywood filmaban “su” película y periodistas de la
nueva camada guerrerista ocupaban sus puestos en los principales medios
audiovisuales de Iraq, previo arrasamiento de las instalaciones y
comunicadores iraquíes que resistían la invasión.
Se estima que más de 1.000 periodistas fueron asesinados, torturados y
desaparecidos en Iraq y Afganistán.
Los paladines de la “libertad de expresión” siguen con un silencio
complaciente y parte de una estrategia global de guerra mediática. La
misma que se desató cuando el gobierno democrático de Venezuela no le
renovó (correspondía legalmente) la licencia al multimedia RCTV.
En apenas 24 horas las principales cadenas de TV del planeta hablaban
del “tirano” Chávez y su “ataque” a la libertad.
¿Cuántos sociólogos, caricaturistas, periodistas-soldados-loros,
psicólogos y ahora antropólogos se estarán preparando para profundizar
sus tareas en el patio trasero del imperio, para socavar, debilitar o
directamente sacarse de encima a un presidente-gobierno-pueblo que
decidió no dejarse ocultar por la máquina de matar que el imperio montó
en aras de conservar su “American way of life” (modelo de vida
norteamericano)?
Respuesta: los que sean necesarios.
PD: todo aquel que se monte en la comodidad del silencio ante la
magnitud del problema, ya no será sólo un simple cobarde, pasará a ser
cómplice de un puñado de asesinos de la humanidad.
¿Periodismo con Ética Social o Periodismo cómplice?

Héctor Sosa, periodista, es responsable del área de Comunicación UTPBA
(Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires).
www.felap.info
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Ignacio Ramonet en Argentina
“Hay que hacer otro periodismo”
felap.info,
lunes 5 de noviembre de 2007
Ignacio Ramonet ofreció una conferencia de prensa en la Escuela de
Ciencias de la Información de la Universidad Nacional de Córdoba, en
Argentina. Habló del periodismo, los medios concentrados y públicos, y
del público. “Los periodistas se encuentran frente a una bifurcación: o
ser periodistas domesticados de un sistema que cada vez más busca
intereses comerciales o se lanzan a la creación de una nueva generación
de periodistas que la sociedad demanda”.
El director de Le Monde
Diplomatique, Ignacio Ramonet, reflexionó en una extensa conferencia
de prensa sobre los problemas cruciales de los periodistas, los medios
de comunicación concentrados y sus objetivos económicos, los medios
públicos, el poder y los ciudadanos. Una de las primeras preguntas lo
interpeló acerca de su conocida posición, manifestada en 1989, respecto
a la “extinción del periodismo”.
El intelectual contestó que mantiene esa posición porque “periodismo
independiente y de calidad queda muy poco”. Agregó luego

que
la profesión está atravesando una “crisis de identidad como quizá no la
ha conocido nunca”. En ese sentido, recordó que el periodismo ha pasado
por momentos difíciles porque “es una profesión muy complicada, que
tiene problemas con los poderes”.
Consignó además que parte de esta crisis obedece a la competencia con la
red de redes. Por caso, ejemplificó que cada ciudadano puede publicar
información e imágenes en Internet destacando que, en los últimos
tiempos, imágenes de gran impacto como las del 11 de septiembre fueron
producidas por personas que no tienen relación con la profesión.
Entonces se preguntó: “¿Si todo el mundo es periodista, qué es un
periodista?” Responder a ese interrogante es bastante complejo, afirmó.
“Si por una parte está domesticado y está siendo la voz de su amo, y,
por otra parte, está en competición con cada uno de los ciudadanos del
planeta que pueden hoy teóricamente difundir una información con más
eficacia que la suya; ésa crisis de la que hablé, prolonga esa teoría”.
También consideró que una manera de salir de esta crisis era apostar ya
mismo a “hacer otro periodismo, reinventar al periodismo y reivindicar
algunos valores como el rigor, la independencia, la verdad y todo lo que
ustedes saben”.
Seguidamente contestó sobre diversos temas como el cuarto poder, los
observatorios de medios, medios públicos y sobre la experiencia del
medio que dirige. Gran parte de este acontecimiento se transcribe a
continuación. Las preguntas fueron reemplazadas por intertítulos que
resumen la temática abordada.
Medios Públicos
Uno de los frentes importantes en la batalla mediática, es la defensa
del servicio público de medios. Es una batalla más general, que se
integra a una lucha contra la filosofía de la destrucción de los
servicios públicos, cualesquiera sean: educación, transporte, salud. Hay
una ofensiva en su contra, en el marco de la globalización y, por
consiguiente, hay un deseo de ver desaparecer los medios públicos en la
medida en que aparecen grupos privados importantes que quieren ocupar
esos espacios. Por esa simple razón, hay que defenderlos.
En el contexto mediático actual, es importante que el servicio público
presente una concepción de la información, diferente de los medios
privados, en el sentido de que es una información que está al servicio
de la colectividad y no de los grupos de intereses privados que
defienden una concepción económica y unos resultados económicos.
Mientras que los medios públicos, están defendiendo intereses cívicos.
El problema es que en muchos países se considera que los entes públicos
son una expresión de los gobiernos. Es un error. Están al servicio del
Estado. Y la información debe estar bajo la responsabilidad de los
profesionales que deben contar con la libertad suficiente para hacer una
información que respete los criterios de la buena información y no de la
dependencia hacia el poder económico y político.
El avance de los medios hegemónicos en Internet
Yo no he participado de esa opinión de que los medios gráficos
desaparecen. En la historia de la comunicación prácticamente no hay
ejemplos de sistema de comunicación que haya sido destruido por el
sistema que le sucede.
El fonógrafo no destruyó la ópera, ni el cine el teatro, ni la TV al
cine, ni Internet a la prensa, ni los gratuitos a la prensa escrita. Se
van a adaptar, pero se mantendrán. Sobre Internet, podemos decir que su
aparición trajo una promesa de democratización de la información. Ahora,
ni teóricamente es cierta.
Cada uno de nosotros puede tener su blog y difundir información pero la
realidad –aunque existen casos muy espectaculares en algunos países– es
que tenemos poca posibilidad de tener peso mediático suficiente como
para contrabalancear el peso de los otros medios. Lo que ha ocurrido es
que en menos de 12 años, ya está en manos de los grandes grupos
mediáticos dominantes.
No conozco el caso de Argentina pero si hace un estudio aquí, verán
cuáles son los más visitados, entre ellos
Clarín. En muy poco tiempo,
los más visitados por el 90% de internautas, son los mismos que ya
dominaban los otros sectores de la comunicación. Desde ese punto de
vista, la democratización de la información ha sido una ilusión, un
espejismo.
Junto a otros autores, hace diez años, habíamos publicado un libro
titulado “Internet un mundo que
llega”, habíamos dicho que iba a servir para difundir información,
para tener una influencia colosal y lo estamos viendo ahora en la medida
que acredita otra de mis tesis: hoy la información oculta otra
información. Se difunde una información que nos impide acceder a la
buena información lo que yo llamo la censura democrática.
En segundo lugar –dijimos–, Internet va a servir para vender; es un
sistema de venta generalizado que está poniendo en peligro algunos
sistemas de distribución comercial. Y tercero, va a servir para vigilar
y es lo que está pasando. Cada manipulación que usted hace en un
ordenador deja una huella, y hay servicios disponibles para rastrearlas.
Sin tiempo para investigar
Hay algunos periodistas que tienen una tendencia a no reconocer sus
errores. Para que el periodismo sea respetable, debe ser así. Pero,
últimamente, ha cometido demasiados errores y el periódico ocuparía
demasiado espacio para ello.
Algunos lo han hecho, si consideramos las grandes mentiras respecto a la
guerra de Iraq cuando pensamos en la responsabilidad con respecto al
electorado progresista norteamericano de periódicos como
The New York Times y
The Washington Post que
apoyaron las tesis mentirosas de la administración y que no se opusieron
a la invasión.
El TWP en particular, hizo un
número reconociendo sus errores. Hay ejemplos pero yo diría que el
periódico de papel lo haga. No ocurre lo mismo en el telediario. No
tengo ejemplos, pero se han creado mediadores en algunos telediarios,
pero nunca en la emisión sino un sábado a la tarde, donde hay pocos
televidentes.
Es un paso adelante. Pero pienso que una parte de la crisis del
periodismo es que es menos fiable que en otro momento, por razones
técnicas, porque el periodismo no tiene tiempo de investigar. Entonces,
improvisa. Yo he dicho que el periodista es el que analiza un periodo de
24 horas en la tradición, mientras que hoy tienen que reaccionar
inmediatamente.
Pero ni siquiera ese tiempo tienen. Uno se pregunta, ¿para qué enviar a
un periodista a Afganistán –por ejemplo–, si a las tres horas ya está
dando sus conclusiones. ¿Qué vio en tres horas de Afganistán, un
problema tan complejo? Pero ya lo tenemos ahí, en el terreno. Hay una
pérdida de credibilidad, no solo por las mentiras sino por los
mecanismos del sistema mediático, que impiden que lo sea.
Una nueva generación de periodistas
Pienso que cuando se analiza la historia de los medios, se ve que la
creación de los mismos en general, son como cosechas que se producen
después de acontecimientos políticos de ruptura. Cuando vemos que en
Francia, muchos periódicos se crearon después de la segunda guerra
mundial, después del mayo francés y en España cuando cayó la dictadura
de Franco, pienso que se ha producido un traumatismo.
Creo que la aparición de Internet es una revolución comunicacional pero
independientemente de los espacios nuevos, los blogs, los sitios que
crearon los medios existentes, no hemos visto aparecer un periodismo
específico de Internet, creado por las nuevas generaciones de
periodistas. Aunque hay una excepci����n en Corea del Sur.
Aparte de este caso, creado por un grupo de 30 a 40 jóvenes periodistas,
sobre todo mujeres salidas de otros medios y que han creado un medio que
no tiene existencia más que en Internet, por una simultaneidad del
texto, el sonido y la imagen por cómo se organizan, cómo circula de
manera esférica; pienso que esa oportunidad no se aprovecha en muchos
lugares. Y que hoy, en las academias donde hay conciencia de que es
necesario reinventar un periodismo, aprovechando esta atmósfera política
que hay en América Latina.
Y hay una enorme movilización, que la he sentido, con la proposición de
crear los observatorios. El periódico de Corea es gratuito y está en el
tercer lugar. Creo que hay posibilidades, y es el momento de hacerlo. Lo
que ocurre es que los medios tradicionales han ocupado el terreno
intimidando, castrando la perspectiva de creación. Pero no es más que
una defensa.
Porque sienten que una nueva era empieza y hay que decidirse a empezar.
Yo creo que esas nuevas generaciones de periodistas, que se encuentran
frente a una bifurcación: o ser periodistas domesticados de un sistema
que cada vez más buscan intereses comerciales y empresariales o se
lanzan a la creación de esta nueva generación de periodistas que la
sociedad demanda.
El rol de los medios en las organizaciones sociales y la participación
de los jóvenes
Creo que todas las sociedades tienen dificultades para entender a sus
jóvenes por definición. En Mayo del 68, en Francia la prensa establecida
no entendió nada de lo que estaba pasando. Formé parte de uno de los
primeros equipos de Liberación
junto a Sartre y otros. Últimamente hubo movimientos de jóvenes y casi
todos los medios los trataron de delincuentes. Eran jóvenes franceses,
pero hijos de extranjeros, de color y culturas diferentes y los medios
tuvieron una actitud muy hostil en un hecho que se inscribe en la
historia de los movimientos sociales.
Creo que hay que repensar el discurso mediático porque las sociedades
cambian y quizá, lo dicen sociólogos, la juventud de hoy sea
particularmente desconocida para los adultos de hoy. Los jóvenes se
educan en una cultura que les pertenece y que emana de una tecnología y
universo Internet totalmente desconocida por los adultos.
Hoy algunos universos de Internet son totalmente desconocidos por los
adultos. Tal vez sea necesario hacer un esfuerzo mayor.
¿Cuarto poder? Observatorios de medios
Es una tesis a la que estoy muy apegado. El cuarto poder no funciona y
por consiguiente hay una carencia. Paradójicamente, vivimos en una
sociedad donde hay cada vez más medios y poder mediático. No tenemos el
recurso del cuarto poder, que tan importante fue para ayudar a los
ciudadanos. Por consiguiente, hay que recrear el cuarto poder que está
dominado por las empresas. Mi idea es crear unos observatorios de medios
donde haya tres grupos sociales.
En primer lugar, los universitarios porque es en las universidades donde
más saber se ha acumulado sobre comunicación e información en los
últimos 50 años y ese saber no siempre encuentra una traducción en la
sociedad. El saber de los profesores, de los estudiantes, que han
conocido la historia y la retórica de los medios. El segundo grupo es el
de los periodistas, porque ellos y ellas se han visto desposeídos de los
objetivos que pudieron tener cuando adoptaron esta profesión. En la
medida en que se ha convertido globalmente en un objeto de rentabilidad.
Y los periodistas saben como nadie cómo se elabora y difunde la
información. El tercer grupo, son los ciudadanos y en particular los que
más sensibilidad puedan tener a esta carencia (que vivimos hoy) de una
buena información que riegue nuestras sociedades para mejorar la
democracia. Y estos observatorios deben funcionar como estimulantes de
los medios, que tengan una función cívica y no sólo una función
comercial, que es adonde se han ido en los últimos 30 años.
Muchas voces y una sola canción
Las agencias de información son un poco el manantial de la gran
información. Sabemos que el 80% de la información proviene de las
agencias. En definitiva el origen es muy reducido. Hay que reflexionar
sobre el mimetismo. Es decir, el hecho de que las informaciones se
parezcan y se repitan.
Esto sí que tiene una amplia consecuencia. Los medios son diversos, hay
más medios que nunca, entre radio, TV, sitios de Internet, pero no está
funcionando como pluralidad de voces, sino como un coro. Porque hay
muchas voces, pero es una sola canción. ¿Por qué los medios se imitan
unos a otros y por qué todos los medios del mundo hablan de las mismas
cosas? Sabemos que un número de noticias, aparecen en todo el mundo y
esto se ha agravado y ha reducido la diversidad de la información de
manera drástica.
Públicos
Chomsky lo ha dicho últimamente también. Lo que menos se conoce en el
proceso de comunicación, curiosamente, es la recepción. Porque todo lo
demás se puede más o menos cuantificar, pero lo que es más difícil de
saber excepto por las encuestas y los sondeos que sabemos son el reflejo
de los medios.
Realmente, se sabe poco de eso. Hay una idea que dice que si todos los
medios dicen que algo es positivo, la mayoría de la audiencia admitirá
que lo es. Este mecanismo, muy desarrollado, provoca un poco de
paranoia. No estoy convencido de que esto sea así.
Hay muchos ejemplos que un sistema mediático puede repetir a saciedad y
una mayoría puede estar convencida de lo contrario. Un ejemplo en
América Latina es Chile y recuerden que había un sistema de control
sobre el sistema mediático universitario y el discurso social económico
que se podía emitir, cuando Pinochet creía que les había lavado el
cerebro, y no tuvo la precaución de manipular los resultados, les fue
hostil y perdió la posibilidad de mantenerse en el poder lo cual
demuestra que la sociedad es mucho más resistente que lo que los medios
creen.
Otro ejemplo se dio en Polonia y los medios daban la verdad oficial
cuando se dio la posibilidad de elecciones libres con todo el aparato
mediático obtuvo uno y Solidaridad –sin ningún medio– 99. La idea de que
los medios cambian las mentes así de fácil es una idea de publicitario.
Nosotros pensamos que las sociedades son mucho más resistentes porque
hay otros mecanismos que permiten descodificar cuando se sabe que ese
mensaje es hostil. No es tan sencillo manipular. Pueden, pero los
mecanismos son más complejos. Sobre esta cuestión, el desconocimiento
del receptor algunos especialistas avanzan en respuestas con las que no
estoy de acuerdo. (Enviado
por Agencia ISA el
01/X/2007)

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México
De periodistas
Teodoro Rentería Arróyave*
Vicepresidente de la FELAP/México
felap.info
Cuernavaca, Morelos,
lunes 5 de noviembre de 2007
A la querida abuelita Loreto
Gómez de Villa, cuya inteligencia y cultura adquirida en el esfuerzo le
enseñó a disfrutar la vida con todos, con sus hijas: Yolanda, Silvia e
Hilda, con sus nietas, nietos, bisnietas y bisnietos. In Memoriam.
Se nos informa que están detenidas diez personas relacionadas con el
asesinato de una periodista, que fueron exonerados cuatro colegas
acusados por miembros del Ejército de delitos falsos y que se dio
entrada a una denuncia contra México por violación a la libertad de
prensa de otra informadora.
El primer caso, obviamente que no ocurrió en México, donde la impunidad
ha sentado sus reales en cuanto a atentados a periodistas se refiere: 28
trabajadores de la prensa asesinados y otros 7 desaparecidos y no se
sabe nada de nada. El poder judicial enmienda la plana a miembros del
Ejército y a la Procuraduría General
de la República
y exonera a los cuatro reporteros cuyo único delito fue cumplir con su
deber de cubrir informaciones relacionadas con los operativos militares
y policíacos y las autoridades mexicanas reciben la afrenta de ser
acusadas ante la Comisión Interamericana
de Derechos Humanos.
Exacto, fue en Rusia, el Fiscal General de esa nación, Yuri Chaika, dio
a conocer que como resultado de las pesquisas llevadas a cabo fueron
detenidas diez personas relacionadas con el asesinato de Anna
Politkóvskaya, la periodista más crítica con la política del Kremlin en
Chechenia
“Hemos avanzado mucho en la investigación del caso penal
abierto por el asesinato de la periodista Politkóvskaya ocurrido el 7 de
octubre de 2006”. Esta información tiene relevancia agregada porque en
su momento se dijo que el gobierno actual del presidente Vladimir Putin
podría estar inmiscuido en el crimen
e entre todo lo malo que pasa en nuestro país sobre las libertades de
prensa, cuando menos sorprende que las autoridades judiciales federales
hayan exoneraron a los cuatro reporteros de Monclova, Coahuila, que el
martes 7 de agosto pasado fueron privados de su libertad por elementos
del Ejército y de la Subprocuraduría de
Investigación Especializada contra la Delincuencia Organizada
(SIEDO), bajo cargos que jamás cometieron.
El actuario del Juzgado Cuarto de Distrito en Monclova, Jorge Alfonso
Fuentes, les notificó que el juez, luego de estudiar el expediente
determinó concederles la libertad definitiva, porque no se encontraron
elementos suficientes en la demanda que los soldados presentaron en su
contra.
A Sinhué Adolfo Samaniego Osoria y Manolo Acosta Villareal del Zócalo,
Jesús González Meza, del periódico
La Voz, y José Alberto Rodríguez Reyes, de Núcleo Radio y Televisión
(NRT) Canal 4, les habían sembrado droga y una pistola. Además, los
tuvieron secuestrados por varias horas. Ahora lo que procede, lo sabemos
es mucho pedir, es llevar a la justicia a los milites y policías
responsables de esos agravios.
La conocida periodista argentina Olga Wornat presentó una denuncia
contra México ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, de la Organización de
Estados Americanos (OEA), por violación de derechos de libertad de
expresión, tras haber sido procesada y sentenciada por el libro que
escribió sobre los escándalos y corrupción del ex presidente Vicente Fox
Quesada y su esposa Marta. Los últimos acontecimientos le están dando la
razón a la colega.
Tres asuntos más de periodistas que demuestran las vilezas contra el
gremio, en ese intento, que siempre será fallido, de socavar las
libertades de prensa y expresión así como el derecho a la información.
(Lunes, 29 de octubre de 2007)

* Periodista
y escritor. En
teodoro@libertas.com.mx
y
felapvicemex@hotmail.com
agradeceré sus
comentarios y críticas. En vivo, de lunes a viernes a las 19:00 horas,
tiempo del centro, en las frecuencias en toda
la República
de Grupo Radio Fórmula. En la ciudad de México, en el 14 70
de A. M. Le invitamos a visitar:
www.felap.info,
www.fapermex.com
y
www.clubprimeraplana.com.mx
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España
El País contra Chávez,
fuego a discreción
Pascual Serrano*
felap.info
Madrid, lunes 26 de noviembre de 2007
Desde Teherán, desde Caracas, desde Managua, desde Madrid, desde
Londres; en el editorial, en la portada, en la revista de prensa, en el
suplemento del domingo; el enviado especial, el corresponsal, el
escritor consagrado, el editorialista… Todas las baterías del diario
El País en su versión de
papel del domingo 18 de noviembre[1] se pusieron a disparar contra el
presidente venezolano Hugo Chávez de forma sincronizada atendiendo a la
misma orden militar.
No es que el presidente venezolano sea noticia ya en primera página, es
que ya es protagonista en tres de las noticias de la portada: la que s e
ocupa de la Casa Real tras el incidente en la Cumbre de Santiago de
Chile, la llamada del especial del Domingo que incluye foto, título “Por
qué no se calla” y subtítulo “Hugo Chávez utiliza el incidente con el
Rey para afianzar su poder”; y el anuncio del artículo de Vargas Llosa
titulado “El comandante y el Rey” que, cómo no, se ocupa del mismo
asunto.
Si abrimos el periódico y vamos recorriendo una a una las páginas
encontramos de nuevo a Chávez en el artículo de análisis internacional
de Moisés Naím, ministro de Fomento bajo la presidencia de Carlos Andrés
Pérez, titulado “El ‘reality show’ de la cumbre Iberoamericana”. En él
se dice que “los jefes de Estado de América Latina están hartos de Hugo
Chávez”, “el narcisismo de Hugo Chávez ya fastidia hasta a sus aliados”
y “sabemos que Chávez no se destaca por su temperamento democrático
hacia quienes discrepan de él”. Obsérvese que el “opinador” opina en
nombre de los aliados y jefes de Estado de América Latina
y lo que él
piensa lo presenta como hecho seguro en primera persona del plural:
“sabemos”.
En la sección de Nacional, tenemos otra vez a Chávez, ahora en una
crónica a dos páginas de Ernesto Ekaizer donde se aborda la figura y
situación del rey de España. Sobre el presidente, el mismo pensamiento:
“explotación del incidente por parte del presidente venezolano de cara
al referéndum de reforma de la Constitución de su país” y final
apoteósico: “Chávez se quedó helado, sin reaccionar. Ahora justifica su
estado de congelación porque, dice, no les escuchó. Si hasta Michelle
Bachelet, al otro extremo de la mesa, escuchó, ¿cómo no iba Chávez a
hacerlo cuando estaba muy cerca? Es una explicación de consumo interno
para disipar la humillación que siente.” El analista anterior de
Internacional sabe lo que piensan los jefes de Estado de América Latina
sobre Chávez, aunque no lo digan y, ahora, éste sabe si Chávez oyó o no
al rey mejor que el propio Chávez.
Llegamos a la sección de Economía, allí Ángeles Espinosa, desde Teherán,
vuelve a aguijonear a Chávez con motivo de la cumbre de la OPEP: “Tanto
Ahmadineyad como Chávez apuestan por unos precios al alza para financiar
sus proyectos políticos populistas”.
En Opinión no iban a ser menos. De entrada le tienen reservado un
editorial, “La careta de Chávez”, donde continúan con el discurso
monocorde: “El líder venezolano está traspasando el límite de lo
tolerable”, “El referéndum se va a celebrar sin las más mínimas
garantías. El Consejo Nacional Electoral está controlado por el chavismo
y el censo está corrompido”, “la tensión con España tiende a aislarle
del resto de América Latina”. El
País se convierte en quien decide lo que es tolerable o no de un
presidente latinoamericano y en la autoridad electoral que aprueba la
limpieza o no de unas elecciones. En esta misma sección de Opinión,
existe una Revista de Prensa, en ella recogen un fragmento de un
artículo de The Economist.
Cómo no, sobre Chávez, o mejor dicho, contra Chávez, de modo que sigue
la misma música: “La escena del ‘Por qué no te callas’ ha llenado de
alegría a los incontables millares de personas que sufren la diarrea
verbal crónica de Chávez (…) Para Chávez es importante evaluar si todo
esto le sirve para convertir el impopular referéndum sobre cambios
constitucionales en un plebiscito popular sobre su persona”. Se inventan
lo de “impopular referéndum” a pesar de que no hay encuesta que refleje
que no lo va a ganar Chávez. No dejamos la sección de Opinión para
encontrar a página completa el artículo de Vargas Llosa ya anunciado en
portada, “El comandante y el Rey”. Teníamos una crónica internacional,
otra nacional, un analista político internacional, un editorial, un
texto de revista de prensa, ahora la munición es un escritor de
prestigio, y no podía ser otro que Mario Vargas Llosa: “la estupidez
conceptual se enriquece si quien la emite se expresa con la vulgaridad
del comandante Chávez y su gesticulación cuartelera”. Ayudar a Chávez
también debe tener su castigo, aunque sólo sea por tener alopecia y
kilogramos de más: “Otro tercermundista y comandante entra en escena,
esta vez Daniel Ortega maltratado por los años con una calvicie
acelerada y una panza capitalista”. Continúa el artículo con el
recordatorio de rigor del levantamiento militar de Chávez en 1992 y
traca final de Vargas Llosa, donde muestra su fina capacidad de análisis
geopolítico: “Es posible que, al reaccionar como lo hizo, el Rey de
España transgrediera el protocolo. ¡Pero qué alegría nos deparó a tantos
latinoamericanos, a tantos millones de venezolanos! ¿La prueba? Que he
escrito este artículo arrullado por los animados compases del flamante
pasodoble que ahora entonan y bailan en todas las universidades
venezolanas, que se titula ¿Por qué no te callas? Y cuya tonadilla y
letra llueven sin tregua sobre mi computadora”. El “flamante pasodoble”
al que hace referencia es nada menos “Que viva España”, de Manolo
Escobar, de tan casposo y franquista recuerdo en la península.
Y seguimos repasando el arsenal de
El País. Llegamos al
suplemento Domingo. Página
completa de foto de archivo de Hugo Chávez vestido de militar, la misma
que aparecía en el avance de la portada, seguida de reportaje de tres
páginas del habitual corresponsal en Caracas Francisco Peregil. Por si
alguien no había leído a Vargas Llosa se vuelve a recordar la nueva
letra del pasodoble de Manolo Escobar y el “golpe de Estado” de 1992. Se
cita como nuevo abandono ideológico del bando chavista a su ex esposa
Marisabel Rodríguez, quien hace ya años que no milita en el chavismo.
Como comentarista, el reportaje recoge la opinión del director del
diario Tal Cual, Teodoro
Petkoff, político antichavista que se dice de izquierdas y quien,
casualmente escribía también en el diario español
El Mundo hace un par de días.
Parece que o no tienen mucha diferencia de criterio los dos periódicos
para elegir analistas o hay poco donde elegir en Venezuela para escribir
contra Chávez. Seguimos en el suplemento
Domingo y lo siguiente que
encontramos es otra página completa, ahora contra Daniel Ortega por su
apoyo a Chávez. Como no podía ser de otro modo, el reportaje comienza
con el testimonio de una sandinista defraudada: “Hoy no se siente
representada por el presidente de Nicaragua ni por la cúpula del Frente
Sandinista porque ‘han traicionado la revolución’”. “Como Vilma Núñez,
abundan los nicas a los que no gusta la influencia creciente de Chávez
en Nicaragua”. Y sigue el operativo militar sin descanso. La siguiente
información es sobre las empresas españolas en América Latina, que dicen
que no se van a ir y que nadie en América Latina quiere que se vayan “en
respuesta a las últimas amenazas de Hugo Chávez”. El reportaje recuerda
“el peligro del populismo que representa Chávez” y que “no es la primera
vez que los empresarios asisten a salidas de tono de parecido calibre de
Chávez”. Todo muy novedoso.
El recuento es abrumador, la edición de
El País del domingo 18 de
noviembre dedicó a combatir a Chávez –todos los textos eran críticos
contra el presidente venezolano–, tres llamadas en primera página, un
artículo de análisis en Internacional, un reportaje a dos páginas
completas en España, un artículo a cuatro columnas en Economía firmado
en Teherán, uno de los dos editoriales, uno de los dos textos
seleccionados de ente la prensa extranjera, una página entera de Opinión
de la firma más prestigiosa de su plantel y tres reportajes, desde tres
países distintos, que ocupan un total de seis páginas completas del
suplemento Domingo. Un
ejemplo muy claro de dos cosas: de utilizar todos los hierros a
enfrentar al presidente latinoamericano que más elecciones ha ganado y
más apoyo electoral tiene del continente, y de que existe una impecable
coherencia, coordinación y disciplina entre las diferentes secciones
para formar y actuar a las órdenes que la dirección del diario marca.
La otra conclusión es la duda que nos queda de quién puede soportar,
ideologías aparte, todo un periódico dedicado a repetir durante meses y
en todas las secciones, el mismo discurso de combate contra un
presidente que gobierna a miles de kilómetros de donde se vende el
periódico. Probablemente ni el Pravda
en los tiempos de la era soviética fuese tan monocorde y soporífero.
Quizás por todo esto regalaron ese día con el periódico una pastilla de
jabón. (19.XI.2007)

www.rebelion.org
www.pascualserrano.net
[1] La edición escrita que consult�� fue la de Andalucía.
El destacado periodista español Pascual Serrano
es uno de los fundadores en 1996 de
Rebelión y asesor editorial
de Telesur. Este artículo le ha valido el acoso de la dirección del
diario español El País, que le ha amenazado con un proceso legal por
citar frases del artículo de Mario Vargas Llosa.
www.felap.info
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Cuba
Represalia contra un periodista cubano
Juan Marrero*
felap.info
La Habana, lunes 26 de noviembre de 2007
El gobierno de Bush acaba de negarme la visa para efectuar una visita
familiar a Estados Unidos.
Mi solicitud era diáfana: ver a mi madre, que vive en California y va
cumplir 90 años de edad, luego del fallecimiento en abril pasado de mi
padre, lo que aconteció estando yo en Canadá cuando realizaba unos
trabajos periodísticos. Días antes, cuando supe que él
estaba
en una situación terminal, me presenté en el consulado de Estados Unidos
en Montreal pidiendo una visa por razones humanitarias. “Debe presentar
una constancia de los médicos que lo atienden en Los Ángeles”, me
dijeron. Esos documentos los solicité y llegaron a Montreal, pero ni los
recibieron cuando vieron que yo era un ciudadano cubano y que residía en
Cuba. “Debe hacer los trámites, me dijeron, en la Oficina de Intereses
de Estados Unidos en La Habana. Aquí nada podemos hacer”.
El 7 de mayo me dieron la entrevista en La Habana. Pagué los 93 pesos
convertibles para los trámites de visa, entregué los documentos médicos
sobre la enfermedad de mi padre, advirtiéndoles que ya había fallecido,
y que mi interés principal ahora era estar un breve tiempo junto a mi
madre. No me rechazaron en
ese momento. Se quedaron con mi pasaporte. “Ya le avisaremos”, me
dijeron.
A la mayoría de los que no son rechazados en las entrevistas, los llaman
a los dos o tres meses para devolverles el pasaporte con la visa. Mi
espera fue de casi seis meses. Y he estado pensando si ha sido casual o
no que haya recibido la llamada telefónica para que acudiese a la
Oficina de Intereses al día siguiente de que la comunidad internacional
se pronunciara abrumadoramente en contra del bloqueo comercial,
económico y financiero del gobierno de Estados Unidos contra Cuba. Me
llamaron el 31 de octubre.
Se ha tomado una decisión política para negarme el visado. Me entregaron
un documento donde se señala que se me aplica “la Sección 212 (f) que
autoriza al Presidente a suspender, por proclamación, la entrada a
Estados Unidos de cualquier persona o grupos de personas cuya entrada él
considera sería perjudicial a los intereses de Estados Unidos. El 4 de
octubre de 1985, el Presidente Reagan, por las autoridades que le fueron
conferidas como presidente por la Constitución y leyes de Estados Unidos
de América, incluyendo la Sección 212 (f) de la INA, emitió la
Proclamación 5377 suspendiendo la entrada a Estados Unidos de oficiales
y empleados del gobierno cubano y del Partido Comunista”.
Días antes, como conocen los lectores de
Granma, había escrito un
comentario titulado “Con serio riesgo…” en el cual enjuiciaba el
discurso del presidente Bush y, en particular, hacía énfasis en dos
aspectos: que en el espacio televisivo “La mesa redonda” se habían
transmitido los fragmentos esenciales de Bush en uno de los salones del
Departamento de Estado, y que
Granma, al día siguiente, también los había reproducido en una
página completa, y que no teníamos noticias de que algún cubano o cubana
hubiese sido reprimido por verlo, oírlo o leerlo, tal como el inquilino
de la Casa Blanca pretendía hacer ver en su discurso al señalar los
“grandes riesgos” que correrían quienes en Cuba lo escuchasen o viesen a
través de Radio y TV Martí .
Igualmente, en ese escrito expresé mi criterio de que era insostenible
el planteamiento de Bush de que el bloqueo era usado por el gobierno de
Cuba como “un chivo expiatorio de todos los suplicios que padece Cuba”.
Repetí, en fin, lo que miles de veces, ha dicho el gobierno de Cuba:
Levanten el bloqueo, quítennos ese supuesto chivo expiatorio.
Lo que he hecho en los últimos 50 años es ejercer el periodismo con
ética, honestidad y al servicio de mi patria, mi pueblo y la humanidad.
Los que me conocen en Cuba y, quizás, en algunos países del mundo es
porque han leído parte de mi obra periodística. Los reconocimientos que
me ha dado la sociedad, entre ellos el Premio Nacional de Periodismo
“José Martí” y la Distinción por la Cultura Nacional, están vinculados a
ese ejercicio. No he escrito ni una sola línea donde haya faltado a la
verdad o haya buscado engendrar odio, incitar la violencia o las
guerras, enemistar a los pueblos. Dentro de un periodismo de combate a
favor de las ideas de justicia social he tratado siempre de ser lo más
constructivo posible.
Me sorprendió, en verdad, de que se haya considerado por el Departamento
de Estado que mi entrada a Estados Unidos perjudica los intereses de ese
país. Es totalmente ridículo, absurdo e insostenible porque ni siquiera
solicité la visa para ejercitar el periodismo, sino simplemente para
reunirme con mis familiares. ¿Por qué se me aplica ahora la Sección 212
(f) y no se me aplicó en 1995 cuando me dieron una visa por seis meses
también para visitar a mis padres? Entonces, estuve dos meses junto a
ellos, y respetando el tipo de visa otorgada por el gobierno de ese país
no hice en Estados Unidos ninguna labor periodística. Y entonces, al
igual que hoy, era solo un colaborador del periódico
Granma, no estaba en su
plantilla fija, y ocupaba igual cargo de dirección al actual en la Unión
de Periodistas de Cuba, que es una organización social y profesional que
elige entre la masa periodística a sus dirigentes en sus congresos. No
son nombrados de dedo por nadie, sino electos por el voto de todos los
periodistas del país para que representen y defiendan sus intereses en
la sociedad.
En este momento, ciertamente, estoy adolorido por no poder volver a
reunirme con mi afectada madre y mis familiares que viven en Estados
Unidos. Pero no dejo de comprender que es una parte del elevado precio
que debo pagar por el derecho a defender públicamente mis criterios e
ideas que, por supuesto, son diametralmente opuestas a los que hoy
desgobiernan a Estados Unidos.
La acción sobre mi visa la considero una clara represalia de la Casa
Blanca y el Departamento de Estado por lo que he escrito recientemente
en contra de sus políticas agresivas y hostiles hacia Cuba.
Hace pocos días, leí un artículo en el diario
El Nuevo Herald, de Miami,
sobre la existencia de una lista de más de 750 mil personas que son
consideradas sospechosas de actuar “contra la seguridad de los Estados
Unidos”, y entre las limitaciones que tienen los que residen fuera está
la entrada a ese país. Quizás mi nombre ya está incluido en esa lista.
Lo que hace la administración Bush es muy similar a lo que hizo Hitler.
Son, en fin, típicos métodos fascistas e inhumanos.
Es una lección que, contrario a lo que puedan pensar los que en
Washington están obsesionados con acrecentar los daños al pueblo cubano,
fortalece nuestra conciencia y nuestra dignidad. Brutales e
inhumanas acciones como la que he sufrido, me hacen crecer mucho más
como ser humano, como periodista y como patriota.
Decir la verdad, aclarar y protestar es el único camino que me han
dejado Bush, Condoleezza Rice y la Oficina de Intereses de Estados
Unidos en La Habana. Ese derecho no me lo podrán arrebatar jamás.
*El autor, Juan Marrero, es vicepresidente de la Unión de Periodistas de
Cuba (UPEC).
Premio Nacional de Periodismo “José Martí” por la obra de la vida.
www.felap.info
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La palabra que mata
La información como arma de guerra
Stella Calloni*
felap.info
Buenos Aires, lunes 26 de noviembre de 2007
América Latina está siendo invadida silenciosamente en varios
frentes: político, económico, militar, científico, cultural, lo que
tiene un centro coordinador común: los medios masivos de
comunicación, en momentos en que la información se ha transformado
en un arma de destrucción masiva. En los permanentemente renovados
esquemas de seguridad nacional de Estados Unidos, la manipulación
informativa se ha convertido en el arma más poderosa que antecede al
disparo de los misiles y a los bombardeos.
Ahora
la palabra mata, oculta crímenes brutales bajo envolturas de
mensajes muy bien preparados, en diseños de guerras reales y
cibernéticas, con comandos especializados, con criminales atípicos,
que no llevan armas sino discursos mediáticos tan destructivos como
un misil.
Porque el periodismo actual debe entender que si la palabra mata, o
sirve a los más brutales diseños de genocidio o exterminios masivos
–cuyo mejor y trágico ejemplo es hoy Iraq– el que dispara esa
palabra que matará, es tan criminal como el que deja caer la bomba
asesina, sobre todo aquellos que está bajo fuego del terrorismo de
Estado mundial.
Los nuevos diseños de seguridad nacional estadounidense, trazados
mucho antes de los atentados que desplomaron las Torres Gemelas el
11 de septiembre de 2001 extienden las fronteras seguras del poder
hegemónico a todo el mundo, sin consideración alguna de legalidad,
soberanía, o razones humanitarias o morales. Ese hecho fue
absolutamente funcional para las necesidades geoestratégicas de
poner en marcha los trazados de Guerras de Baja, Mediana y Alta
Intensidad remozados en los años 90.
En su momento, Adolf Hitler, bajo los enunciados de la doctrina de
“fronteras seguras” como modelo de la expansión nazi avanzó sobre
todo lo que lo rodeaba o lo que consideraba debía controlar en
nombre de la seguridad de Alemania.
Ahora con la misma concepción nazi, Estados Unidos y sus asociados
definen una guerra infinita, sin fronteras, sin leyes, sin control,
que abarca a todo el mundo, convertido en su también “infinita”
frontera de seguridad.
Y detrás –lo dicen también abiertamente como en estos días lo
reconoció el gobierno de Australia, participante del genocidio
iraquí– están las necesidades cada vez más acuciantes de recursos
naturales, que el capitalismo en su perverso esplendor dilapida sin
control.
Los medios privados y la incitación al genocidio
Recientemente se publicó el informe
“Los medios y el genocidio de
Rwanda”, editado por Allan Thompson (2007), donde se cita una
declaración de Kofi Annan, ex secretario general de la ONU,
publicado por el Centro Internacional de Investigación y Desarrollo
de Canadá. Precisamente Annan hablando en la Escuela de Periodismo y
Comunicación de la Universidad de Carleton en Ottawa, durante la
celebración de una reunión sobre
“Los medios (de comunicación)
y el genocidio de Rwanda” denunció que estos “fueron usados” en
ese país “para diseminar odio, deshumanizar a la gente, y más aún
para guiar a los genocidas hacia sus víctimas. Tres periodistas y
propietarios de medios han sido encontrados culpables de Genocidio
por el Tribunal Criminal Internacional para Rwanda, y también de
incitación al genocidio, conspiración y de cometer crímenes contra
la humanidad. Debemos encontrar una vía para responder a tales
abusos de poder...”
También sostuvo que “No puede haber asunto más importante, ni
obligación más apremiante que la prevención del genocidio.”
Esta declaración de Annan fue silenciada a nivel mundial, de la
misma manera que se silenció el castigo de la justicia a los medios
de comunicación y periodistas que participaron en la Operación
Colombo, de contrainsurgencia que planeó la dictadura de Augusto
Pinochet con la CIA, los escuadrones de la muerte de la Triple A
(Alianza Anticomunista Argentina) y sectores de inteligencia y
seguridad del gobierno argentino de entonces (1975).
La prensa y periodistas chilenos, y también argentinos, fueron
claves para este engendro contrainsurgente de Guerra Sucia, que
significó la Operación Colombo. Se trataba de un plan para engañar a
la ONU que le reclamaba por una lista de 119 personas desaparecidas.
Entonces se decidió que harían aparecer cadáveres (cinco) en
Argentina en distintos lugares, a los que se colocó entre las ropas
documentos falsos, que tenían el nombre de cinco de los chilenos que
demandaba la ONU.
Pero además escritos y pancartas donde supuestamente se trataba de
una “venganza” del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) de
Chile, es decir que los presuntos exiliados se estaban peleando
entre sí. Por otra parte se armó un conjunto de informaciones en
medios de Argentina, Brasil y México, que debían ser “tomadas” por
la prensa chilena –entre ellos el diario
El Mercurio”– mintiendo
sobre enfrentamientos con militares en la zona de la frontera
argentino- chilena, entre grupos de guerrillas que supuestamente
intentaban entrar a Chile, en los cuáles habían muerto alrededor de
60 chilenos, también de la lista de la ONU.
Esta información apareció entre otros medios en el diario
O’Día de Brasil, al que
se le entregó una buena suma de dinero cuando estaba en quiebra en
ese año. En Argentina los hombres de José López Rega publicaron por
una sola vez la revista Lea
donde la presidente Isabel Perón manifestó estar “asqueada” por la
peleas en que “se estaban matando los izquierdistas” chilenos. Cómo
se comprobó todo era falso.
Lo cierto es que todos los de la lista estaban desaparecidos en
Chile y hasta ahora nadie sabe a quién pertenecían los cadáveres
encontrados en la Argentina. Seguramente a algunos de los
desaparecidos en este país en tiempos de la “Triple A”.
En el caso de Rwanda, Allan Thompson, señala en la presentación del
libro que los medios de comunicación a los que definió como “Los
medios del odio en Rwanda –a través de sus periodistas, locutores y
ejecutivos– jugaron un rol instrumental en el establecimiento de las
bases para el genocidio, luego participaron activamente en la
campaña de exterminación”.
También evaluó el veredicto de culpabilidad emitido por el Tribunal
del Crimen Internacional en el juicio a los medios de comunicación
en Rwanda y sostuvo que “el propósito de revisar el rol de los
medios en el genocidio de Rwanda no es sólo para recordar. Aún
tenemos mucho que aprender sobre este particular y examinar la
manera en que periodistas y empresas de medios se condujeron durante
la tragedia y esto no es solo un ejercicio histórico. Tristemente,
da la impresión que no hemos discernido ni entendido completamente
las lecciones de Rwanda.”
Todo comenzó aquel 6 de abril de 1994 cuando el avión del presidente
de Rwanda, Juvenal Habyarimana, se estrelló por la acción de un
grupo no identificado y el mandatario murió, precisamente cuando se
había logrado firmar la paz en Arusha, Tanzania, en 1993 entre una
población mayoritaria Hutu y la minoría Tutsi y había sido enviada
al lugar una fuerza de paz internacional.
El 18 de abril de 1994 el país había entrado en el caos. Pero como
señala el informe publicado en Canadá, nadie mencionó la existencia
de una “tercera fuerza” de opositores extremistas pertenecientes a
los Hutu que no aprobaban el acuerdo firmado y no estaban
interesados en la paz.
Habría que agregar que estaban movidos por otros intereses. Los
medios locales –también movidos por una mano externa– dijeron que
los culpables de la muerte del presidente eran los Tutsi y casi de
inmediato comenzaron los asesinatos ya en la misma noche del 6 de
abril. Miles y miles de rwandaneses fueron asesinados por
escuadrones de la muerte que lanzaban granadas en todos los lugares
y refugios. “Los asesinos cortaban el talón de Aquiles de sus
víctimas para luego regresar y finalizar su trabajo más tarde.
Profesores mataron estudiantes, vecinos asesinaron vecinos”, señaló
el informe.
“En el año 2003, el veredicto en el Juicio a los Medios de los
ejecutivos de la estación RTLM y el periódico
Kangura, el Tribunal
Criminal Internacional para Rwanda confirmó sin ninguna duda el rol
de los medios privados de comunicación en los asesinatos (...)
demonizando a los Tutsi y acusándolos de poseer inherentemente
condiciones diabólicas”, igualando grupos étnicos con “el enemigo y
presentando sus mujeres como seductores agentes enemigos, los medios
llamaron a la exterminación de los grupos étnicos Tutsi como una
respuesta a la amenaza política que ellos asociaban con esta etnia”
(Veredicto del tribunal 2003: párrafo 72)
Más aún, Thompson estima “que gran parte de la matanza hubiera
podido evitarse de no haber sido por el papel jugado por los medios”
y que de “alguna manera ellos encendieron la llama y periodistas
internacionales desentendidos de la tragedia tomaban estas
informaciones, mientras la mayoría de los medios del mundo hacían
silencio sobre Rwanda”.
De esta manera mediante su “ausencia” los periodistas contribuyeron
“con el comportamiento de los perpetradores del genocidio, lo cuales
fueron empujados por la apatía mundial y actuaron con total
impunidad”. Y eso sucedió durante 13 años.
En ese mismo trabajo de Thompson, el general canadiense Roméo
Dallaire, en el comando de las tropas de las Naciones Unidas
estacionadas en Rwanda para el momento del genocidio, argumentó que
“los medios del odio funcionaron esencialmente como la pista del
genocidio y fueron usados como armas de destrucción”. Señala
igualmente que los medios de comunicación internacionales
“influenciaron los eventos con su ausencia facilitando el proceso
cuando los medios del odio localmente fomentaron el genocidio”.
Thompson terminó su trabajo con un grito “de la humanidad” a los
periodistas para que asuman sus responsabilidades. “La cruel
realidad es que después de todos estos años, escasamente comenzamos
a aprender la lección de Rwanda”.
Si he citado la tragedia de Rwanda es para preguntar ¿qué nos
recuerda todo esto, mientras el mundo mira impasible el genocidio
que cometen los invasores y ocupantes de Iraq, contra el pueblo de
ese país? En Rwanda los tutsis fueron marcados como el mal y fue
suficiente para justificar su exterminio y llevar a una guerra
cruel. Iraq y Afganistán fueron señalados en la lista de los
llamados “ejes del mal”, y los periodistas mayoritariamente se
prestaron a la confabulación más grosera de la mentira. Los medios
mintieron a sabiendas que cada palabra mataba a centenares de seres
humanos. ¿Quién los castiga?
Nunca como ahora el periodismo fue utilizado como un arma de
destrucción masiva de infinita reproducción, ya que una sola
potencia y sus comerciantes de la información controlan los medios
y, a nivel de nuestros países los medios locales, que no lo son
aunque se autonombren como nacionales, ya que se trata simplemente
reproductores conscientes de ese esquema de desinformación que lleva
la muerte y la destrucción al mundo.
Panamá: un hito
En 1989 la invasión a Panamá marcó un hito sobre lo que vendría. La
manipulación informativa sobre “las razones” que adujo Estados
Unidos para invadir un pequeño país de poco más de dos millones de
habitantes, dividido en dos por un enclave colonial que la potencia
hegemónica mantenía desde principios del siglo pasado, eran tan
increíbles y burdas, que aún es imposible entender cómo se paralizó
América Latina.
Los medios estadounidenses mantuvieron la atención mundial sobre los
sucesos en Rumania y la visión televisiva desde Panamá fueron
trazadoras de luces, mientras se cometía la atroz invasión con
aviones, barcos, tropas, que salían desde las bases del Comando Sur,
es decir desde el propio territorio panameño. Ha sido uno de los
actos de mayor cobardía, considerando que Panamá tenía fuerzas
armadas incipientes (en formación) y sin ningún tipo de armas para
resistir una invasión incluso mucho menor que la que sucedió.
Hasta hoy el mundo en su totalidad ignora que allí murieron miles de
personas, que se arrasó un país sin defensas, sometido antes a una
de las más descarnadas campañas de manipulación y desinformación
masiva. Esto se continuó con el ocultamiento de las armas de
destrucción masiva que se probaron en ese país, al que alguien llamó
con toda razón “la Guernica” de América.
También se ocultaron las víctimas, el robo y depredación de las
tropas estadunidenses, las tumbas colectivas que mucho después
aparecieron sin que nada o muy poco se informara en el mundo.
Un jefe de gobierno, el general Manuel Antonio Noriega, fue llevado
cautivo a Estados Unidos como prisionero de guerra y juzgado por un
tribunal ya preparado para dar un veredicto inamovible, sin
posibilidad alguna de defensa, en lo que resultó una burla para la
justicia del mundo y la legalidad internacional.
Esto impulsó luego fácilmente la llamada operación “Tormenta del
desierto” en 1990-1991, donde se movilizó una coalición
internacional para supuestamente obligar a Iraq a retirarse de
Kuwait, empleando varias de las armas y equipos como los aviones
silenciosos probados en Panamá.
En ambos casos los medios informativos con el modelo de la noticia
continuada y al momento implantado por CNN, impusieron como verdad
única e indiscutible la información que proveía el Pentágono
estadounidense: es decir la mentira elaborada en oficinas cerradas,
por los miles de publicistas, sicólogos, periodistas, y demás que
trabajan para formatear y dar pautas de acción sicológica que lleven
a captar “mentes y corazones” a nivel nacional (Estados Unidos) y
mundial.
La llamada Guerra del Golfo fue transmitida por los medios
estadounidenses como CNN, y el resto de los medios masivos se habían
convertido en simples repetidores a nivel mundial. Es decir Estados
Unidos y sus asociados podían actuar con las manos desatadas y sin
ningún control, porque los medios masivos de comunicación en el
mundo, salvo raras excepciones que además sólo tienen un escaso
radio de influencia, transmitían los partes del Pentágono,
conformados como información.
De esta manera todo el dispositivo de propaganda que Estados Unidos
armó durante la Guerra Fría cuando lo usaba para su combate con la
entonces Unión Soviética, fue globalizado y después de la caída de
la URSS, simplemente, sin competencia alguna, sin ninguna
contención, avanzó sobre el mundo.
El estudio de todo lo realizado por los medios masivos de
comunicación, por el periodismo “bien pagado”, por los periodistas
cooptados ya sea por salarios o incentivando su vanidad con premios
sustanciosos, o por el hecho de ser publicitados como “los mejores”
por ese poder mundial, nos pondrían ante una verdadera galería del
horror.
Ese poder siniestro y sigiloso está a la caza de periodistas –y
nunca como en estos tiempos– que bien le sirvan para echar a andar
abrir con “palabras que matan” el plan de muerte y desolación.
Ya en los años 90, en los nuevos trazados de la Guerra de Baja
Intensidad que superó el clásico esquema contrainsurgente militar de
sus inicios, para llevar la contrainsurgencia sin límite alguno a lo
político, económico, social, cultural, los enemigos eran el
narcotráfico, el terrorismo, el narcoterrorismo, las insurgencias
presuntamente ligados a estos, previendo conflictos sociales de
envergadura, resurgimientos indígenas y campesinos, como una
respuesta al plan neoliberal sin anestesia que se impondría al
mundo.
Uno de los planes estratégicos prioritarios fue el apoderamiento de
todos los medios masivos de comunicación concentrados bajo un poder
central y asegurarse el control absoluto de las nuevas tecnologías.
Esto significaba asegurar el primer golpe de la guerra que ya en los
años 90 se trazaba como lo que es ahora, sin límites, sin fronteras,
sin legalidad alguna.
Como lo han señalado varios analistas, entre ellos Thierry Meyssan,
en Francia, bien sirvió el concepto de “información continua” por la
forma en que difunde imágenes en forma inmediata y esto hace que los
televidentes crean que están absolutamente informados, cuando sólo
se le muestran hechos registrados al momento, pero ya manipulados en
la forma como se registran y en la elección del lenguaje que oculta
la desinformación.
El espectador común piensa “lo estamos viendo en directo, no es
falso, porque lo estamos viendo en el momento en que sucede”, pero
por supuesto es una sensación falsa y trágica.
En realidad esto lo pone ante un hecho que sucede en un lugar o en
otro, pero no sabe que hay detrás, cuál es el contenido real de lo
que está viendo aparentemente
in situ. Como dice Meyssan, “esto es la negación del periodismo”
un oficio que “de hecho consiste en distanciarse de un
acontecimiento para analizarlo, seleccionar los hechos más
relevantes, confirmar las fuentes, verificar las imputaciones y
emitir un criterio”.
El periodismo no es una técnica de descripción, sino un arte de la
comprensión. “Lejos de garantizar la verdad, la inmediatez la hace
vulnerable a las apariencias y a los prejuicios”.
Si se añade que “esa información continúa” está en manos del mismo
poder que mata, entonces lo que vemos es en general una visión
deformada al minuto por los esquemas en que se orienta el tipo de
información que se dará.
Que hay fugas, las hay, pero son infinitamente menores a lo que
logrará el equipo mundial de desinformación en su tarea de ocultar y
deformar la realidad.
El ocultamiento, silencio, olvido y complicidad en lo actuado contra
la ex Yugoslavia, facilitó el camino hacia las operaciones «Libertad
Infinita» contra Afganistán, cuya invasión y ocupación, aún siguen
siendo un agujero negro en la información, ya que ni siquiera existe
una movilización de derechos humanos ante los terribles crímenes de
lesa humanidad cometidos y que se siguen cometiendo contra esa
población. La cortina de silencio sigue allí, tapando el crimen
sobre el crimen.
La invasión a Iraq bajo el argumento de liberar ese país de “una
tiranía” que a su vez amenazaba al mundo “con armas de destrucción
masiva” y alimentaba al terrorismo, todo lo cuál era falso, pareció
vivirse minuto a minuto.
El reconocimiento de que estos argumentos eran falsos no paró ni la
ocupación ni la destrucción masiva de ese país, donde ya rondan casi
el millón de muertos, sin contar los miles de discapacitados,
huérfanos, mujeres violadas, refugiados. En 2003 no había nación en
el mundo que no supiera que Iraq estaba fundido, por el brutal
bloqueo que llevaba más de una década. Las armas eran obsoletas para
resistir semejante ofensiva.
Aunque como siempre les ha sucedido, la mentira también los engañó a
los ocupantes que nunca imaginaron una resistencia como la que
desarrolló el pueblo iraquí en su conjunto.
Cualquier analista de medios debía preguntarse ¿no es curioso que el
pueblo iraquí que resiste a la mayor potencia del mundo y sus
poderosos aliados que cuentan con ejércitos de mercenarios para los
trabajos más sucios, no pudo derrocar a un dictador, si consideraba
así al gobierno de Saddam Hussein?
Otro ejemplo cercano de la criminalidad de los medios de
comunicación al servicio del nuevo esquema de seguridad
estadounidense, se vio en Venezuela, cuando durante el golpe de
Estado de abril de 2002 financiado por organismos de seguridad de
Estados Unidos y dirigido desde Washington contra el presidente Hugo
Chávez de Venezuela, los medios privados masivos de comunicación
fueron no sólo el ariete que abrió el camino a los golpistas, sino
que participaron activamente minuto a minuto en este hecho, que dejó
decenas de víctimas.
Un estudio realizado por diversos investigadores de Europa y América
Latina, se convirtió en un verdadero modelo de laboratorio de
observación del papel cumplido por los medios en ese país, que nunca
fueron castigados a pesar de que su actividad dejó innumerables
víctimas y un golpe a los difíciles intentos realmente democráticos
del continente. También en Venezuela en este año 2007 los grandes
medios y sus repetidores convirtieron la simple decisión legal de un
gobierno de Chávez de no renovar la concesión a una señal de
televisión de RCTV –un monopolio que sigue utilizando una buena
parte del espacio radioeléctrico venezolano y es dueño de una
cantidad de otros medios, radios, prensa escrita, canales de cable,
empresas de telenovelas– en un cierre que “atenta contra la libertad
de expresión”. Sin más información que esta, repetida por todos los
medios asociados, un grupo de senadores en Brasil condenó la
decisión del gobierno venezolano, violando el respeto a la
autodeterminación de los pueblos con un paso de injerencia
inadmisible sobre un país hermano. Nadie se preocupó en conocer la
raíz de la cuestión.
Pero si consideramos que esta campaña mediática tenía como finalidad
tratar de que la Organización de Estados Americanos (OEA) condenara
al gobierno de Chávez –como se vio en los intentos de Estados Unidos
en la reunión de esa organización– se podría considerar que se
estaba apoyando el camino de una intervención mayor sobre Venezuela,
con las consecuencias que se derivaran de esto.
Impunidad
Estamos constantemente hablando de estos sucesos, de temas como las
consecuencias de la enorme concentración del poder en los medios de
comunicación. Tenemos cifras, datos incuestionables, denuncias que
vienen desde hace tiempo en distintos congresos, pero en este punto
hay es escasa la reflexión sobre qué hacer frente a esta ofensiva
mediática, mucho más peligrosa a partir de que la información es
parte clave del engranaje del nuevo esquema de seguridad del trazado
imperial.
Es en estos momentos donde se puede ver con mayor claridad, cómo se
ha logrado anular la conciencia de buena parte de las sociedades, en
especial de las clases con mayor poder de consumo. Pero también
existe impunidad en el tipo de programaciones similares que
impusieron los medios privados. Estos programas se diseñan en las
oficinas mismas donde se trazan las contrainsurgencias, las
políticas de control, que incluyen todo tipo de espionaje como el
electrónico, entre otros.
Desde esas oficinas en Washington se diseñan programas de
destrucción cultural para los pueblos de aquellos territorios sobre
los que se han elaborado planes de reconquista colonial, como sucede
con América Latina y otros países del llamado Tercer Mundo.
Por una parte la impunidad protege a todos esos medios y la Sociedad
Interamericana de Prensa (SIP), que no es nada más ni nada menos que
una asociación de dueños o testaferros de los verdaderos dueños de
los medios masivos de comunicación, es la encargada de dar el primer
paso, cuando Washington realizará una embestida sobre algún gobierno
“inconveniente” a sus intereses.
La SIP también es responsable de los crímenes de lesa humanidad que
se han cometido contra los pueblos del continente, así como de
intervenciones militares y de la implantación de dictaduras. Un
libro blanco sobre su actuación en el continente a partir de su
alianza con la CIA de Estados Unidos, sería una verdadera galería de
horrores.
Entre los programas de destrucción cultural o de experimentos para
convertir a una sociedad en fácilmente manejable para los fines
coloniales o neocoloniales podemos ver algunos de gran difusión a lo
largo de toda América en estos tiempos, pero que también alcanzan a
los países del llamado Primer Mundo. Un ejemplo de esto son las
telenovelas de facturas degradantes o programas como “Gran hermano”
o el famoso “Bailando por un sueño”.
“Gran hermano” no es sino una experiencia similar al encierro de un
grupo de ratas en una enorme caja en el espacio de un laboratorio
para estudiar cómo sobreviven, los mecanismos de esa sobrevivencia,
la desesperada carrera por la comida o por ganar espacios. Esto
permite estudiar los diversos estímulos que pueden aplicarse para
conocer las reacciones de un grupo o de una sociedad determinada.
En “Gran hermano” como en “Bailando por un sueño”, se enseña que
toda humillación vale si alguien puede ganar algo. No importa cuánto
se degrade cada uno de los participantes.
Después de todo el colonialismo se implanta mejor y sin mayores
problemas sobre una población acostumbrada a la humillación o
degradada al punto de la inmovilidad. El “buen aliciente” es la
competencia brutal. El que juega a ganar y abandona todos sus
principios de convivencia y solidaridad, gana. No importa en ese
juego lo que haya que hacer, ni las humillaciones a las que un ser
humano es sometido festivamente. Instalar apetencias por una fama
que dura lo que una vela encendida es un modelo del sistema.
Sin embargo también hay que decir algo sobre lo que no se habla.
Y es la fuga de información de ese sistema
orwelliano de control que
ejercen Estados Unidos y sus socios. El fracaso de ese gran aparato
del poder se ha visto en América Latina, donde la ola de
transformaciones políticas y sociales logran vencer los mecanismos
de la contrainsurgencia mediática brutal que se nos aplica.
Si ese conglomerado de medios en manos de la potencia que se revela
como una dictadura mundial, y practica el terrorismo de Estado a
nivel universal, hubiera sido tan efectivo en sus accionar no
tendríamos presidentes como Hugo Chávez, Evo Morales, Rafael Correa
sólo para citar a los que estuvieron en la línea de ataque más duro
de la Guerra de Baja Intensidad mediática de los medios masivos en
los últimos años.
Es una necesidad histórica exponer ante el mundo cómo ese temible
aparato de poder fue vencido por la voluntad simple de los pueblos,
muchos de los cuáles están a salvo de la brutalidad de la
información para la guerra y el control, gracias a que han mantenido
sus antiguas culturas, valores, principios.
Nadie creía –y especialmente entre algunos intelectuales, cuya
brújula se disloca con bastante frecuencia en estos tiempos– que
Morales pudiera vencer el aparato mediático que lanzó campañas
sucias como bombas sucias se arrojan sobre Iraq o Afganistán.
Cuando Correa expuso su presidencia jugándose en el plebiscito
constituyente estaba para muchos “jugando con fuego”. Lo que no
sabían y no conocían es el fuego de abajo, el que se enciende al
chispazo de miles y miles de pies que caminan sobre las carreteras y
caminos de nuestra América.
Los mismos que bajaron por los antiguos senderos indígenas en
Ecuador, una y otra vez, y marcaron el hito histórico de derrumbar
sin violencia, sólo con multitudes, a tres presidentes que
incumplieron la voluntad popular y que contaban –en todos los casos–
con el apoyo del imperio.
¿Fue analizado esto debidamente o se dejó pasar como una alborozada
anécdota en este camino latinoamericano de realidades mágicas y
mágicos realismos?
La acción popular venezolana en abril de 2002 produjo un hecho único
en la historia de América Latina y el mundo como fue la restitución
a su cargo de un presidente tomado prisionero y destituido por un
golpe pagado, armado y dirigido por Estados Unidos.
En menos de 48 horas el presidente Hugo Chávez fue restituido por la
voluntad de un pueblo que multitudinariamente salió a las calles con
una Constitución en las manos, y por la decisión de un fuerte sector
del ejército venezolano que se puso junto al pueblo en esas
circunstancias.
En este caso la manipulación no viene por el derroche de palabras,
sino por el silencio. ¿En cuántos medios europeos y latinoamericanos
se contó esta historia? ¿En cuántos medios europeos se habla sobre
la verdad de lo que sucede en América Latina?
De eso se trata también. El silencio sobre hechos de vida y dignidad
tiene el mismo objetivo que la palabra usada para invadir, matar,
torturar o cometer genocidio en nombre de la democracia. En estos
tiempos los pueblos deben recuperar la voz y la palabra y poner en
su lugar a los fariseos del periodismo, al periodista que se presta
por dinero o vanidad a obedecer los mandatos de un poder asesino.
El campo de concentración de Guantánamo, las imágenes de los hombres
con los ojos vendados, arrodillados, atadas sus manos, las imágenes
de Abu Graibh y otras son el límite conque un hombre, un ser humano,
un periodista, pueden demostrar si eligió por usar la palabra para
justificar esos crímenes o tomó el camino de la defensa de la
humanidad, en toda y cada una de sus circunstancias.

(ANC-Utpba
http://www.utpba.net/)
* Stella Calloni, es una destacada periodista y escritora argentina,
autora de “Operación Cóndor:
pacto criminal”, que se ha desempeñado como corresponsal de
guerra. Labora para La
Jornada de México.
www.felap.info
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Homenaje a fundador de la FELAP
Genaro Carnero Checa combativo luchador por un “periodismo libre
en patrias libres”
felap.info
Buenos Aires, lunes 26 de noviembre de 2007
[Intervención de Germán
Carnero Roqué en el X Congreso de la Federación Latinoamericana de
Periodistas (FELAP), celebrado los días 4, 5 y 6 de octubre de 2007 en
Villa Gesell, Provincia de Buenos Aires, donde se homenajeó a su padre,
el destacado periodista peruano Genaro Carnero Checa
(Piura, 1910-Lima, 1980),
uno de los fundadores de la FELAP, de la cual fue su primer Secretario
General en 1976.]
Queridos colegas y amigos:
Seguramente todos ustedes comprenderán la emoción, el inmenso orgullo y
el profundo agradecimiento que experimento al dirigirles estas palabras,
cuando este X Congreso de la Federación Latinoamericana de Periodistas
rinde homenaje a memoria de Genaro Carnero Checa y a su infatigable y
combativa lucha por un “periodismo libre en patrias libres”.
Mis
palabras en estos momentos no son sólo mías, sino que ellas son también
reflejo del
sentido agradecimiento de mis hermanos, Nuri y Genaro
y de los 7 nietos de Carnero Checa, que, en mi voz están aquí presentes,
como igualmente está presente,
más presente que nunca, la figura de Maruja su compañera de toda la
vida y nuestra madre ejemplar, quien supo vivir al mismo ritmo y con
igual pasión todas y cada una de esas enaltecedoras batallas por la
auténtica soberanía de nuestros pueblos, en especial por los pueblos de
nuestra América Latina.
Asimismo, y con similar emoción, en su nombre y en el mío dejo
constancia de nuestra gratitud al hermano y compañero de muchas luchas:
el colega Ernesto Vera, quien desde siempre ocupó un sitial preferente
en el corazón de mi padre, en la misma forma como ha tenido y tiene un
lugar preferente en los afectos de nuestra familia.
Caso
similar es el de otros amigos y compañeros de la FELAP, presentes aquí
como Norma Núñez Montoto y Eleazar Díaz Rangel.
Tengo
de la misma manera, el deber de agradecer de todo corazón, a los
organizadores de este trascendental Congreso, a la UTBA y al Comité
Ejecutivo de la FELAP, a Tubal Páez, José Rafael Vargas, Nelson del
Castillo, Teodoro Rentaría Arróyave, Beth Costa y, especialmente, al
combativo compañero Juan Carlos Camaño que, como presidente de la FELAP,
encarna aquellos atributos y características gremiales y revolucionarias
que tanto sabía valorar Carnero Checa.
Todos
ellos verticales puntales de nuestra querida Federación y de su inclaudicable doctrina emancipadora.
Desde
luego, en este orden de ideas, no puedo dejar de honrar la memoria y
referirme con especial cariño a Luis Suárez, querido amigo y compañero
que, con la misma dignidad y compromiso que siempre enarboló mi padre,
supo junto a muchos distinguidos compañeros de nuestra región conducir
los destinos de la FELAP.
El
valor que para algunos de nosotros tiene este homenaje a mi padre es,
precisamente, el que a los 27 años de su partida, somos pocos, por el
inexorable paso del tiempo, los que tuvimos el honor y la alegría de
compartir con él esa, su infatigable constancia en la búsqueda por
lograr caminos para agremiar a los periodistas y convocarlos en torno a
ideas de unidad combativa, frente al poder de los grandes monopolios
internacionales y frente a sus vergonzantes aliadas, las oligarquías
criollas.
Los
esfuerzos de Carnero Checa en estos avatares se vieron coronados
con dos logros innegables: primero, cuando en 1950 logró fundar
la Federación de Periodistas del Perú y más tarde en 1976 cuando, con el
apoyo de inolvidables compañeros de muchos países latinoamericanos, pudo
ver cristalizada su idea de una Federación Latinoamericana de
Periodistas al servicio de las más nobles causas de nuestros pueblos.
Lo he
dicho ya, los que peinamos
canas constatamos que muchos de los jóvenes colegas que aquí nos
escuchan y que ejercen la profesión en los diferentes países de nuestra
región, no tienen idea cabal de lo que significó, en el mundo y en
América Latina, aquella década de los años 70 del siglo pasado, cuando
se libraron históricas batallas por la instauración de un Nuevo Orden
Internacional de la Información y la Comunicación, que buscaba
equilibrar los flujos informativos para contrarrestar el poder de los
medios de comunicación, tanto nacionales como trasnacionales.
La
FELAP, como otras importantes agrupaciones gremiales de investigadores y
docentes de la comunicación batallaron en primera línea, junto a los
países No Alineados en diferentes foros internacionales y
particularmente en la UNESCO.
Hoy
estoy firmemente convencido de que, en
esencia, la situación, 30
años después, no ha cambiado.
Pero,
afortunadamente, como nos recordaba ayer Stella Calloni, existen otros
líderes a nivel regional y nuestros pueblos buscan nuevas formas de
enfrentar la dominación de los grandes medios y monopolios de
información.
El
enfrentamiento continúa entre los defensores de un orden neoliberal que
lejos de significar para nuestros pueblos autonomía y soberanía los
oprime más, por un lado, y, por el otro, con esos nuevos liderazgos, los
pueblos deseosos de un
cambio transformador.
No cabe
ninguna duda que América Latina y sus pueblos siguen en pie de lucha por
lograr su emancipación definitiva y creo, muy sinceramente, que frente a
esa realidad corresponde a la FELAP reavivar el debate sobre la
colonización de la información y el control transnacional de la
comunicación, fomentando discusiones, tanto a nivel nacional como
regional entre agremiados, a fin de incentivar en América Latina un
periodismo cada vez más combativo y lúcido al servicio de los ideales
que inspiraron siempre a Carnero Checa y a quienes los acompañaron en la
honrosa tarea de dar vida a la FELAP.
Muchas,
muchas gracias, de todo corazón.
“Larga
vida a la FELAP”

www.felap.info
Chile
¿Por qué no te vas Juan Carlitos?
Hernán Uribe*
felap.info
Santiago de Chile, lunes 26 de noviembre de 2007
La pataleta del rey español Juan Carlos en la clausura de la XVII Cumbre
Iberoamericana fue ocasión para el armado de un ya clásico complot
informativo en el cual el agredido presidente venezolano Hugo Chávez fue
calificado de atacante y el provocador monarca emergió como una santa
palomita. En la cita de noviembre en Santiago de Chile la prensa
comercial local y las agencias noticiosas resolvieron que los hechos
serían exactamente al revés de lo ocurrido.
Si en una reunión de jefes de estado uno le dice a otro que se calle,
hasta un niño mamón sabría quien es el agresor, pero la directriz de
atacar siempre a Chávez señala que un rey –el único mandatario no electo
de los presentes– tendría el “derecho” de ofender al pueblo venezolano
pues es de sangre real… Todo esto semejó una comedia que se desarrollaba
en la época colonial de América. La actitud prepotente de Juan Carlos
hizo recordar las palabras de uno de sus antepasados, Carlos III, quien
en 1767 escribió en el bando que expulsaba a los jesuitas desde América:
“De una vez por lo venidero deben saber los súbditos del Gran Monarca
(sic) que ocupa el trono de España que nacieron para callar y obedecer y
no para discurrir y opinar en los asuntos del Gobierno”.
¿Por qué el Borbón perdió el control? ¿Cuáles son las relaciones de
causalidad en su actitud? En primer término, Chávez había sindicado de
fascista a José María Aznar, ex presidente de España y del Partido
Popular, legítimo heredero del franquismo. Y no olvidemos que Juan
Carlos es un “invento”, una criatura de Franco quien repuso en España la
institución de Reino (1967) que regiría
después de su muerte, lo que ocurrió en 1975. Ahora, cuando el
rey regresó a Madrid, se difundió en el orbe la imagen de un grupo de
trasnochados franquistas saludando al estilo fascista frente al palacio
real. Era su adhesión al gesto de Santiago.
Hay otras razones. Según apuntó el diario gubernamental chileno
La Nación (11/11/07) en la
Cumbre varios discursos de mandatarios latinoamericanos criticaron
duramente la política exterior de España y a los empresarios hispanos
establecidos en la región. Lo hicieron, señala el periódico, Hugo Chávez
(Venezuela); Néstor Kirchner (Argentina); Daniel Ortega (Nicaragua) y
Rafael Correa (Ecuador). La referencia es a lo que se ha llamado la
nueva conquista de América. Chile es un ejemplo: empresas españolas
poseen los servicios públicos, léase, energía eléctrica, agua potable,
teléfonos y asimismo son fuertes en el rubro bancario.
Cuando se realiza la sesión final de la Cumbre, tanto el presidente
Rodríguez Zapatero, defensor inesperado de Aznar, como el rey, defensor
natural, estaban amoscados y sin salida frente a las críticas. Sin
embargo, la confabulación noticiosa culpaba de todo a… Chávez. Luego, la
consigna sería la del “gran respaldo” que en su país recibía Juan
Carlos. Mas, esto tampoco es así. El periódico conservador chileno
El Mercurio reseña el 18 de
noviembre las crecientes reprobaciones a la monarquía en España.
Federico Jiménez Losantos, el más influyente comentarista de la derecha
española, inició una campaña mediática que exige la abdicación del rey,
anota el mencionado diario. Agrega: El senador Iñaki Anagasti motejó
como “pandilla de vagos” a la familia real; luego en alusión al episodio
de la Cumbre, recoge la opinión del parlamentario Joan Ridao, de
Ezquerra Republicana (ERC, Cataluña), quien expresa: “La salida del rey
es impropia de un monarca y no ayuda a superar los recelos históricos ni
a corregir la imagen que América Latina tiene de una España anclada en
el pasado colonial”.
Juan Sharpe, español, frecuente columnista de
La Nación (Santiago de Chile),
escribe el 15 de noviembre, bajo el título “El Rey tiene quien le
grite”: “Pero el asunto era la nueva vida del Rey que ahora tiene que
aguantar con talante democrático que los nuevos republicanos quemen su
bandera monárquica, reclamen el fin de la dinastía y de la transmisión
sanguínea del poder. Se rompió el dique que había mantenido a la corona
fuera del debate público”.
Si eso ocurre en la península, en Latinoamérica, aún hay realistas y
entre ellos, el canciller de Chile, Alejandro Foxley, quien el mismo día
del suceso declaró: “Yo quiero expresar una solidaridad muy profunda con
el rey, con el presidente Rodríguez Zapatero y también con el ex
presidente Aznar”. Y no es la única desbarrada. El 21 de noviembre, la
Cámara de Diputados emitió una declaración de “condena a Chávez, al
presidente Daniel Ortega y al vicepresidente cubano Carlos Lage”,
acusándolos de “boicotear la Cumbre”. Es un evidente acto de
masturbación politiquera ya que la política exterior la dirige y
practica únicamente la Presidenta de la República.
Respecto del canciller, el senador socialista Alejandro Navarro,
ironizó: “A Foxley le encantan los reyes. Es un monarquista frustrado”.
Simultáneamente, en una publicación humorística, comenzaron a llamarle
Sir Alexander Foxley.
(23/11/07)
* El autor, periodista y escritor chileno, es Presidente de la Comisión
Investigadora de Atentados a Periodistas (CIAP), organismo de la
Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP).
www.felap.info
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Entrevista a Javier
Couso / II
Voces que no tiemblan
Primera parte de la entrevista
[+]
Florencia Arvia
Información Social Alternativa (ISA)
felap.info
Buenos Aires,
lunes 26 de noviembre de 2007
“El
8 de abril del 2003 cuando las tropas de Estados Unidos culminaban la
invasión terrestre, prácticamente el día que tomaron la ciudad,
asesinaron a mi hermano José Couso. Fue por una operación planificada
que hizo la infantería de Estados Unidos contra todos los medios de
prensa independientes que había en Bagdad”
–¿Qué papel juegan los medios de comunicación? Ya que Aznar les dio la
espalda, ¿hay algunos medios que responden a intereses más oficialistas
o directamente tratan de no meterse?
–No, en general contamos con el apoyo de la mayoría de los medios,
excepto dos o tres que están más a la derecha, los demás apoyan la
lucha, sobre todo porque hay una simpatía muy grande entre los colegas,
muchos de ellos además conocían a mi hermano. Los periodistas lo
sintieron como una muerte suya realmente. Ahora también estamos
preparando un manifiesto contra la impunidad y que quizás sea presentado
por algún Premio Nobel, después de que realicemos la presentación lo
subiremos a nuestra página Web. Lo que sí sabemos es que algunos medios
de prensa, sobre todo directores, incluyendo medios supuestamente
progresistas, no le gusta nuestra lucha para nada porque no nos quedamos
en una lucha netamente corporativa lo unimos a lo que está pasando en
Iraq. Nos declaramos en familia diciendo que mi hermano no es más
importante que ningún iraquí, es otra víctima más de la guerra y además
mostramos nuestra simpatía abierta por la resistencia civil y militar.
Nosotros nos manifestamos claramente, las tropas se tienen que ir. No
nos tiembla la voz al hablar de imperialismo y analizar realmente lo que
pretendía Estados Unidos al asesinar a mi hermano y a sus compañeros, y
lo que pasa ahora en Iraq que no sabemos realmente qué es.
Cuando yo fui a Iraq me encontré con una realidad totalmente diferente a
la que nos cuentan los medios de comunicación. Por ejemplo, la
Resistencia militar. Cuando yo me entrevisté con ellos, dicen que no
utilizan coches bomba, en primer lugar porque no quieren matar a su
propia población y, en segundo lugar, porque son muy caros. Ellos
acusaron directamente al Servicio Secreto de Estados Unidos,
a Israel, Turquía y a Irán. En Iraq no hay guerra civil lo que
hay son grupos paramilitares, pero no se atacan entre poblaciones. La
población iraquí era una población que no tenía problemas entre sí, los
problemas los están tratando de crear ahora. Lo que quería decir con
esto, para que la gente lo vea claro, es que no se enfrentan barrio con
barrio que son estos señores que van en grupos de ochenta y son los que
matan y después aparecen entre cuarenta y cincuenta cadáveres diarios.
Para esto han matado a mi hermano y a sus compañeros, para que ésta
realidad no se sepa. Yo me entrevisté también con grupos de mujeres, con
ingenieros, gente del común
que están tan preparados como en sociedades más avanzadas y eso no se
cuenta. Lo que quieren es que visualicemos a los iraquíes como personas
fanáticas y terroristas.
–¿Más allá de las barreras del Presidente, recibiste alguna traba
directamente de Estados Unidos?
–Amenazas sí, pero no le voy a dar importancia. Lo que nosotros tenemos
en claro es que si yo fuera colombiano o iraquí seguramente ya hubiera
muerto. Por eso nosotros tenemos que aprovechar y también darles nuestra
voz a los iraquíes.
–¿Con respecto a esto de representar nuevas voces, cómo ves el papel de
los medios a nivel mundial?
–Creo que es fundamental organizarse, ya que estamos en un período que
hemos perdido el tema de organizarse. Creo que el periodismo tiene que
ser como un Pepito grillo: la conciencia crítica del poder e investigar
por qué realmente no existe libertad de expresión. La única libertad que
hay es la de los grupos empresariales que cada vez se concentran en
menos manos. Son monopolios de la información y realmente lo que
expresan no es un periodismo independiente sino que es la voz de los que
tienen esos medios. Más que periodismo son empresas periodísticas que
buscan el beneficio y la transmisión de los mensajes de esos dirigentes.
Por eso es fundamental no solo el periodismo independiente sino el
periodismo alternativo. Yo creo que ahora tenemos unas herramientas
tecnológicas que hay que saber utilizarlas. En España lo que hay es una
autocensura, ya que ni siquiera se lo cuestionan. Por ejemplo, cuando
hay información de Palestina o hay un titular que dice cinco palestinos
murieron y de repente te ves que tres son niños que no fueron muertos
sino que fueron asesinados por el Ejército. Pero ponen otro titular
porque tienen eso de la autocensura metida y es horrible.
Un crimen. Una víctima. La búsqueda de los culpables. La aparición de la
justicia y no así de la verdad. Pero la justicia se interpola con la
injusticia, con la presión política, con relaciones macro que se vuelven
micro y se transforman en interpersonales. En favores de persona a
persona. Mano a mano. Otra mano aparece desde abajo. Una ayuda. Una
prueba. Un testigo que atestigua y otro que desmitifica. Un juez que no
juzga. La balanza apoyada en un solo peso. De repente nace la fuerza que
la equipara que hace presión. Se junta. Se moviliza. Es constante.
Operante. Oportuna. La fuerza hace fuerza. Destruye. Mano con mano, se
unen y avanzan. La verdad se ve a lo lejos pero ahora no parece tan
inalcanzable. Resurge la memoria. José Couso presente.
(Enviado por Agencia Isa el 19/11/2007)
* La autora, periodista
argentina, labora con la Agencia Alternativa de Noticias (ISA),
www.agenciaisa.com.ar.
Páginas a consultar
www.josecouso.info
www.iraqsolidaridad.org
www.felap.info
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