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Colombia
Jorge Enrique Arbeláez: La paz, como la guerra, están a una palabra de
distancia, por eso debemos soñarla
Ramón Martínez*
felap.info
sábado, 19 de enero de 2008
Nos encontramos con el escritor Jorge Enrique Arbeláez, nacido en
Ibague, departamento del Tolima de la Colombia hermana, para que desde
su óptica como hacedor de cultura nos hable de la paz y en concreto de
su obra, la novela titulada: “Y ¿Por qué no?”
Ramón Martínez: ¿Por qué el título de la novela?
Jorge Arbeláez: Esta novela intenta lanzarle un reto al lector, a la sociedad. Todo
libro es escrito con la intención de modificar la forma de pensar del
lector. De convencer de algo a quien se espera lea el libro. En este
caso, la novela es una pregunta que está flotando sobre el ambiente. Es
la utopía que está pesando sobre las caras, sobre las miradas de los
desplazados y de los abandonados de la esperanza. Es una pregunta que
espero acompañe al lector a través de toda la historia, y que le quede
sonando en la conciencia como un llamado a pensar en ese otro que se
encuentra del otro lado, y que siente, sufre y sueña como él.
Ramón Martínez: ¿Y la novela?
Jorge Arbeláez: La novela es solamente un pretexto para dar cabida al dolor, pero
también a la esperanza. Es la posibilidad de sentir desde otro punto de
vista, de sentir ese dolor que a veces nos resulta tan ajeno, pero que
casi podemos palparlo. Es un reclamo contra la indiferencia. Es la forma
de sacar la realidad de la banalidad de los noticieros, y traerla a
nuestros corazones. La novela es una queja para no quedarnos en el
lamento, para llegar más allá de las culpas y las recriminaciones. Es
una invitación a sentir ese dolor ajeno como propio, y sentir esa
solidaridad tan propia de los colombianos.
Ramón Martínez: Dentro del desarrollo de la novela encontramos varios personajes a
través de los cuales tú presentas situaciones que son reales.
Jorge Arbeláez: La novela busca ser un reflejo de la realidad colombiana, y aunque es
una historia, trata de partir de la realidad y crear un mundo nuevo
utilizando la literatura como un medio. La novela es un pretexto para
describir la realidad colombiana y crear en el lector una sensibilidad
distinta con referencia al problema sociopolítico. La novela quiere
rescatar ese sueño de todo colombiano, que es el de vivir en paz, en un
país en donde pueda sentirse seguro y orgulloso. Pero la novela no busca
hacer política. No quiere ser una justificación para nadie. Tampoco
intenta ser un documento histórico. Hay muchísimos estudios sobre el
tema realizados por instituciones muy respetadas, con los cuales no
intento competir. La novela es un canto a la paz. La novela tiene como
punto de partida la realidad, pero solo eso, el desenlace está
exclusivamente en la literatura. Es parte de la ficción.
Ramón Martínez: Realmente la situación colombiana para quienes la conocemos un poco, y
tú que la dominas en gran parte, es necesario remontarnos un poco a las
visiones macondianas, de lo real maravilloso. Desde tu óptica
como escritor y del tratamiento que les das a los personajes de la
novela, ¿hay algo de fantasía o ves realmente la posibilidad de que se
dé un proceso de paz en Colombia?
Jorge Arbeláez: La paz es una utopía, es algo que se sale de la realidad y que el
pueblo colombiano tiene que dar un salto muy grande para poder alcanzar,
es el horizonte que debería guiarnos. Pero la paz en este momento es una
fantasía, es un sueño de un genio que está dentro de una lámpara
maravillosa. Pero la literatura también es fantasía. Es ahí en donde se
entrecruzan la novela y la realidad. La realidad colombiana supera con
creces la imaginación de cualquier escritor. La exuberancia que nos
brinda el trópico en nuestros recursos de flora, fauna y geografía,
también parece que inunda nuestra realidad social. A mucha gente luego
de contarle la realidad colombiana, piensa que uno le está mintiendo. No
obstante el colombiano ya está acostumbrado a esa dosis de realismo
mágico que inunda su cotidianeidad. Llevar esa condición a la literatura
es solamente mostrar un pálido reflejo de la realidad que nos circunda.
Por eso, para el lector no debe resultar tan difícil en la novela,
determinar dónde termina la realidad, y dónde comienza la fantasía. Por
lo demás, la paz tiene que llegar. En algún momento tendrán que sentarse
a dialogar tal como ya se ha hecho en diferentes partes del mundo entre
grupos en conflicto. En Colombia ya tenemos una experiencia en ese
sentido en los años 50 entre liberales y conservadores. Si lo hacemos
ahora, podremos evitar muchísimas muertes y dolor al pueblo colombiano.
Una guerra no puede durar para siempre.
Ramón Martínez: Y ¿el genio?
Jorge Arbeláez: El genio es el gran hacedor de esta historia. Pero para que ese genio
salga de la lámpara, es necesario que alguien lo libere. Ese alguien
bien podría ser el lector. Ese ciudadano que camina desprevenido por las
calles de cualquiera ciudad, o cualquier pueblo o vereda de la ancha
geografía colombiana. Ahí está el lector. El lector podría ser quien
libere el genio en esta figura. En las manos del lector y de todos los
Colombianos, está el que ese sueño se haga o no realidad.
Ramón Martínez: Pero ¿qué puede hacer el lector?
Jorge Arbeláez: Para que haya una pelea se necesitan dos. Para que haya una guerra
también se necesitan actores en conflicto, se necesita una cultura de
guerra, que en realidad no es cultura, sino anticultura. Entonces,
volvamos a la cultura, volvamos a la esencia del ser colombiano, que es
un ser de paz. La gran mayoría del pueblo colombiano quiere la paz, lo
que pasa es que no cree que la paz pase por él; que él puede ayudar a
conseguir, a alcanzar la paz. Pero ese es el gran error. La paz pasa por
el pueblo. Pasa por la señora que está en la casa, que está en su
trabajo, por el niño, por el estudiante, por el obrero, claro está
también del guerrillero, del paramilitar, del soldado, del político. La
paz necesita de todos. La paz necesita del acompañamiento de todos y de
cada uno.
Ramón Martínez: ¿Tus personajes son salidos de la realidad?
Jorge Arbeláez: En su gran mayoría son salidos de los noticieros de la televisión. Los
personajes brotan de las entrevistas y de la reseñas de noticias que
sobre el conflicto hacen los noticieros. Pero todo su trasegar es
absolutamente novelístico. No responden a nadie en particular, y a todos
en general. Yo traté de presentar a los diferentes actores de la
sociedad colombiana, pero no son inspirados en nadie en particular. ¿Qué
tanto responden a la realidad? El lector es el único que puede
dilucidarlo.
Ramón Martínez: ¿Podemos decir que tu novela es una invitación para que el lector se
involucre en la lucha por la paz?
Jorge Arbeláez: Exactamente. Eso es lo que yo intento hacer con la novela, y eso es lo
que yo creo que deberíamos hacer todos los trabajadores de la cultura.
Crear una cultura de paz. Que el colombiano tenga una opción diferente a
la guerra. Que todos seamos multiplicadores de la paz y no de la guerra.
Que el individuo se involucre en la lucha por la paz.
Ramón Martínez: ¿Y el desenlace de la novela?
Jorge Arbeláez: Los detalles que acompañan el desenlace de la novela son necesarios
para redondear la historia. Pero realmente la historia la termina el
lector. El es el único que puede decidir si la utopía se alcanza. La
novela permanece como la pregunta: “Y, ¿Por qué no?” a la espera de que
el lector, de que la sociedad, algún día la responda.
Ramón Martínez:
Y la paz en Colombia: ¿es posible?
Jorge Arbeláez: Claro que sí. Ya tenemos una experiencia en ese campo. En el siglo
pasado, los liberales y los conservadores fueron actores de un conflicto
armado que generó miles de muertos. En aquella época cualquiera que se
hubiera atrevido a pensar en un gobierno de liberales y conservadores
habría sido tildado de loco, sin embargo, hoy podemos ver cómo en el
gobierno se encuentran liberales y conservadores. Si la paz se pudo
acordar en aquella época, ¿por qué ahora no podemos hacerlo?
Ramón Martínez: ¿Está cerca la paz?
Jorge Arbeláez: La paz, como la guerra, están a una palabra de distancia Es solamente
un cambio de actitud. Y la cultura tiene mucho que ver con eso.
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