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Teodoro Rentería Arróyave*
Con los asesinatos a balazos de dos compañeras colegas indígenas,
Felicitas Martínez Sánchez y Teresa Bautista Merino de
Todavía no terminábamos de salir de este virgen lugar costeño,
cuando en el camino al aeropuerto de Huatulco, distante un poco más
de cien kilómetros, después de haber asistido al Primer Coloquio
Periodístico “Heraldo de Oaxaca
El fenómeno reviste una gravedad inusual, puesto que se renueva el
vergonzante primer lugar de México en el mundo, en asesinatos,
desapariciones forzadas y demás atentados a periodistas, en vista de
la nula decisión política del Gobierno federal por revertirlo.
En el caso de las compañeras victimadas: Felicitas Martínez Sánchez
y Teresa Bautista Merino, periodistas de la radio comunitaria La Voz
que Rompe el Silencio en la población de San Juan Copala, Oaxaca,
imposible achacarlo al crimen organizado, el móvil es de carácter
político nos informan los dolientes compañeros de las
organizaciones: Centro de Apoyo Comunitario Trabajando Unidos, La
Red de Radios Comunitarias Indígenas del Sureste Mexicano y
Las colegas fueron muertas el pasado 7 de abril, al recibir impactos
de bala por parte de un grupo de desconocidos en una acción en la
que otras cuatro personas resultaron heridas, cuando las mismas se
dirigían a la capital de la entidad para participar en el Encuentro
Estatal por
Las cifras son reveladoras de lo que ahora ocurre en nuestro país,
porque no obstante la denuncias y la exigencia de justicia por parte
del gremio periodístico organizado de México, la Federación de
Asociaciones de Periodistas Mexicanos (FAPERMEX), y el apoyo muy
valioso de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP), de
su de brazo derecho, la Comisión Investigadora de Atentados a
Periodistas (CIAP-FELAP) y de la propia Naciones Unidas, todos estos
crímenes, salvo dos muy discutibles, yacen en la más vergonzosa
impunidad y por tanto en lugar de disminuir van preocupantemente en
aumento.
Si en el sexenio de Vicente Fox Quesada, periodo en el que se
incrementan los atentados a periodistas, ocurrieron 5 asesinados y
una desaparición forzada por año, en el actual sexenio de Felipe
Calderón Hinojosa, la situación se torna pavorosa: en escaso año y
medio de gobierno, se ha asesinado
a un periodista por mes, es decir, con las compañeras victimadas en
Oaxaca, suman 16 las muertes violentas de informadores y 4
desapariciones forzadas, una cada 4 meses.
Con la condena del doble asesinato de las colegas indígenas, por
parte del director general de la Organización de Naciones Unidas
para la Educación,
“Matar a periodistas constituye un crimen odioso que afecta al
conjunto de la sociedad, porque socava el derecho de los ciudadanos
de participar en un debate informado y de hacer sus elecciones
políticas de forma ilustrada”, declaró Matsuura en un comunicado.
En estos largos 8 años de impunidad ante los crímenes contra
periodistas, sólo hemos conocido de dos sentencias, ambas
discutibles. En diciembre pasado, Juan Carlos Rosas Palestino fue
sentenciado por el Juez Tercero de lo Penal de Veracruz a 23 años de
prisión y la reparación del daño por 73 mil 296 pesos, al hallarlo
culpable de la autoría material del asesinato del corresponsal de
Televisa-Veracruz en la región de Orizaba, Adolfo Sánchez Guzmán,
victimado el 30 de noviembre de 2006. Del autor intelectual, nada se
informa.
En Culiacán, Sinaloa, el gremio y juristas calificaron como mínima
la sentencia de 11 años de prisión impuesta al ex jefe de la Policía
Municipal de Escuinapa, Abel Enríquez Zavala, y tres acusados más,
por el asesinato del periodista Gregorio Rodríguez Hernández,
corresponsal de El Debate
de Mazatlán, ocurrido el 28 de noviembre de 2004. El presunto autor
intelectual, siempre ha negado su participación.
*
Periodista y escritor, Vicepresidente de FELAP. En
teodoro@libertas.com.mx
y
felapvicemex@hotmail.com
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