México
Un esfuerzo unitario sobre la base de la dignidad y la alteza de
miras
felap.info, Orizaba
miércoles, 28 de mayo de 2008
Intervención del periodista Salvador del Río en la sexta entrega del
Premio México de
Periodismo,
otorgado por la Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos
(FAPERMEX) en Orizaba, en el estado de Veracruz, donde los días 16,
17 y 18 de mayo realizó también el VII Congreso Nacional de
Periodistas y la reunión del Comité Ejecutivo de la Federación
Latinoamericana de Periodistas (FELAP):
Tengo la honrosa encomienda de dirigirme a ustedes en nombre de
quienes integramos el jurado del VI Premio México de Periodismo,
convocado por la Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos
en su esfuerzo por lograr la unidad de los profesionales de nuestra
actividad sobre la base de la dignidad y la alteza de miras. No es
el que hoy se discierne por sexta ocasión un premio de conveniencia.
Es un premio de pares a pares, ni del Estado o institución oficial
alguna, ni de grupos de interés. Es resultado de una evaluación
honesta, serena, de calidad periodística en sus diferentes géneros y
medios, de méritos y de trayectorias.
La FAPERMEX llega a esta versión del Premio México en su interés
primigenio por la elevación de la profesión periodística y el
respeto a su ejercicio sin ataduras ni amenazas a nuestra libertad,
que es la de toda la sociedad. Pero éste es también un momento
crucial para el periodismo. México, por desgracia, posee el nada
gratificante récord de atentados a periodistas, con saldo de
muertos, desaparecidos, amenazas y lutos familiares. El ataque, la
presión, son la peor de las censuras que enfrenta el periodismo.
Vivimos también una crisis ya prolongada en nuestra profesión. La
concentración de la propiedad y el control de los medios de
comunicación, ligados a un régimen social, político y económico
injusto, determinan difíciles condiciones en materia de empleo, de
precariedad en los ingresos y de relación entre los factores que
hacen posible el proceso de la información y de su análisis. La
noticia se tiene cada vez más por mercancía intercambiable entre
grandes intereses.
Aun en estas circunstancias, los periodistas no nos arredramos ni
cedemos en nuestras convicciones de interés primordial en las
cuestiones que atañen a la sociedad. Frente al riesgo que implica el
ejercicio del periodismo, no demandamos privilegios ni excepciones,
sino sólo el cumplimiento de la obligación de protección a la
integridad y de castigo al delito al que están obligados los órganos
del Estado. Este premio se entrega precisamente aquí, en el Valle de
Orizaba, donde el 7 de enero de 1907 miles de trabajadores de las
empresas textiles de Río Blanco y Santa Rosa libraron una batalla
por los derechos de los trabajadores, inspirada por el Partido
Liberal de Ricardo Flores Magón, lucha que fue precursora de la
Revolución Mexicana. Esos derechos por los que lucharon los
iniciadores del movimiento social están amenazados de ser
conculcados con la pretendida reforma laboral que se proyecta
promover en México como parte de los compromisos de la política
neoliberal con los
organismos financieros internacionales y el gobierno de Washington.
Prueba de esa actitud serena pero decidida son nuestros proyectos y
nuestros esfuerzos de unidad, materializados en nuestras
organizaciones, FAPERMEX y el Club Primera Plana, desde hace tiempo
integradas a la Federación Latinoamericana de Periodistas, que lleva
nuestras luchas al ámbito continental. Con este premio, de
periodistas a periodistas, hacemos un reconocimiento a profesionales
de todo el país, de la capital de la República como del interior, en
donde el periodismo se ejerce a veces con mayor peligro, pensando
siempre en patrias libres por la palabra y la imagen, libres por
nuestras ideas y nuestro pensamiento. Felicidades a quienes hoy
reciben los premios.
Muchas gracias.