Argentina
Patricia Janiot, de CNN: Periodista desfigurada
Juan Carlos Camaño
felap.info, Buenos Aires
jueves, 27 de noviembre de 2008
Sus ojos no dan abasto, quiere hablar con ellos, con lo que sea y
con lo poco
que
le queda, porque su boca no articula palabra. Chávez la está
demoliendo, suave, sin maltrato, resp
etuoso, poniéndole por delante
una verdad irrefutable. “Patricia –le recuerda Chávez no sólo a
Patricia– tu eres colombiana”. Y le recuerda que trabaja para la CNN
y que todas y todos debemos ser cada día más latinoamericanos, más
latinoamericanas. “Más latinoamericana, Patricia”.
Patricia no está a gusto, aunque mantiene un peinado agradable en el
que aparenta que no se le mueve un pelo, pero el rostro y, muy
específicamente, sus ojos buscan oxígeno. Chávez la “acusa” de
mentir, de sacar de contexto unas declaraciones que él hiciera antes
de las elecciones. Le dice varias veces “Patricia”, como
acariciándola con un reproche paternal, sin eximirla de la CNN,
cadena a la que Chávez pide, una vez más, mil veces más, que no
deforme la realidad. Que ya está bien con tanta mentira.
Patricia había adelantado que si Chávez perdía las elecciones
sacaría los tanques a la calle. Así, un día cualquiera, tan suelta
de cuerpo como de pelo, Patricia se soltó de lengua. Patricia,
puesta por la CNN a encender candela en Caracas; en toda la
República Bolivariana de Venezuela, frotando el fósforo. Ella
colombiana y la cadena que le paga, yanqui, dándole matraca al mundo
con que Chávez esto y aquello. Y lo más importante: jamás Chávez,
Hugo, presidente de la República Bolivariana de Venezuela, dijo
semejante cosa. Sí, dijo, que si los que ganaban volvían al camino
del golpe de Estado, entonces se vería obligado a sacar los tanques
para defender a la mayoría del pueblo. Una mayoría indudable –decimos
nosotros, basándonos en el resultado de los comicios–. Una mayoría
que sigue siendo “chavista”. Una mayoría que con Chávez ha ganado y
ganado democráticamente el 99% de las elecciones llevadas a cabo en
ese país.
Pobre Patricia, enmudecida y pálida. Con los ojos de par en par y
sin el oxígeno deseado. Y sobre llovido, mojado. Chávez la emprende
contra Glenda Umaña, una “afamada” periodista costarricense, a
sueldo de la Central yanqui, colega de Patricia y de algunos
periodistas de Costa Rica que, con sueños trasnochados quisieron
hace unos añitos cambiarle el paso a la Federación Latinoamericana
de Periodistas, FELAP, declaradamente antiimperialista desde hace
más de treinta años, cuando las dictaduras militares –pagadas por
EE.UU.– masacraban pueblos enteros y entre ellos a periodistas y
nadie sabia quiénes eran, ni qué hacían, Patricia y Glenda.
Chávez arremetió contra Glenda. Porque Glenda anunció que en toda
Venezuela, antes de las elecciones, regía una veda informativa por
obra y gracia del gobierno, cuando en rigor a la verdad la
disposición citada era –es– facultad del Poder Electoral.
Deformaciones, mentirillas. Abusos.
Patricia y Glenda. Glenda y Patricia, una cuota parte de la CNN.
Asalariadas “independientes”. ¿Qué cosa es eso?
