Puerto Rico
La guerra civil y el colapso de Estados Unidos
Ramón Nenadich*
felap.info, San Juan
jueves, 15 de enero de 2009
Los pronósticos que se han realizado hasta el presente por varios
especialistas apuntan hacia el colapso total de la economía de
Estados Unidos. Uno de estos analistas es el Decano del Departamento
de Relaciones Exteriores de la Academia de Diplomacia del Ministerio
de Relaciones Exteriores de Rusia. Igor Panarin, doctor en ciencias
políticas y uno de los intelectuales más prestigiosos de esa nación,
ha dicho recientemente en una entrevista ofrecida al periódico
Izvestia, que Estados
Unidos está abocado a su autodestrucción.
Según Panarin, la crisis económica en la que se encuentra sumido ese
país, se tornará más profunda a partir de la primavera de 2009 y lo
conducirá posiblemente a una guerra civil que provocará el
rompimiento del mismo en varias regiones separadas unas de otras.
Panarin planteó esta idea hace diez años en una conferencia en
Austria, relacionada con temas
de
la guerra informática. En septiembre del año 1998, Panarin predijo,
ante unos 400 asistentes a esa conferencia, lo que le ocurriría a
Estados Unidos en un lapso de tiempo más o menos corto. De todos los
presentes, unos 150 eran estadounidenses. “Hubo gritos estruendosos
en la audiencia –dice Panarin– cuando yo estaba hablando sobre la
división de Estados Unidos en mi presentación. Sin embargo, mis
razones estaban bien fundamentadas”.
Según Panarin, ya para esta fecha era obvio que las fuerzas más
poderosas que provocarían la destrucción de este país lo serían la
economía y el sistema de financiamiento utilizado. La falta de
seguridad del dólar y el hecho de que la deuda externa continuaba
creciendo “como una avalancha aun cuando era inexistente al comienzo
de los 80”, serían las causas principales de ese colapso. Agrega
Panarin que en 1998, cuando él estaba haciendo su predicción, esa
deuda ya alcanzaba los 2 trillones de dólares y diez años más tarde,
en 2008, ya pasa de los 11 trillones. “Esto es una pirámide
destinada al colapso”, añade Panarin.
El prestigioso periódico
Izvestia le preguntó: “¿Se colapsará la economía total de
Estados Unidos?”
“Se está colapsando ahora”
–contesta–. “Tres de los cinco bancos más grandes y antiguos de Wall
Street han dejado de existir debido a la crisis financiera; y los
otros dos se encuentran al borde de la sobrevivencia”, dice Panarin.
Agrega el reconocido analista ruso que las pérdidas que estos bancos
han tenido son las más grandes en la historia, por lo que es
necesario sustituir el sistema regulatorio mundial debido a que
Estados Unidos ha dejado de ser el regulador de la economía mundial.
Según Panarin, se vislumbran dos países con posibilidades de asumir
el rol de nuevos reguladores.
Éstos son: “China con sus vastas reservas, y Rusia como un
país que podría jugar el papel de regulador en el territorio
euroasiático”.
Otro asunto de importancia destacado por el analista ruso es el
hecho de que en la reciente cumbre del G20, realizada en Washington
en noviembre pasado, los asistentes acordaron que el Fondo Monetario
Internacional deberá de jugar un papel fundamental en la nueva
arquitectura de los asuntos internacionales. “Pero –dice Panarin– el
Fondo Monetario Internacional necesita fondos”. Agrega además que en
la reunión del G20 los participantes de la misma le hicieron
acercamientos tanto a China como a Japón para que ambos países le
prestaran dinero al FMI. Las reservas de oro de China ascienden a
más de 2 trillones de dólares, según Panarin, siendo este país el
mayor prestamista de Estados Unidos, lo que provocará que el
gobierno chino tenga la capacidad de afectar las políticas
financieras del fondo exigiendo que las mismas se ajusten en un
mayor grado a las decisiones de éste.
Añade Panarin que no fue por casualidad que el señor Hu
Jintao, Presidente de China, se reunió solamente con otros dos
presidentes: el de Rusia y el del Reino Unido. La reunión con el
Presidente de Rusia fue debido al acercamiento que está teniendo
lugar entre estos dos colosos, ya que ambos coinciden en echar hacia
delante principios comunes relacionados a la reconstrucción del
sistema financiero mundial.
Izvestia
le preguntó a Panarin: “¿Por qué cree que en la posibilidad de la
división de Estados Unidos?” Éste señala varias razones para ello.
“En primer lugar –dice– los problemas financieros de Estados Unidos
aumentarán”. A esto agrega que millones de ciudadanos de ese país
perderán sus ahorros. Ambas cosas ya están ocurriendo de manera
acelerada. Agrega el
analista ruso que las grandes ensambladoras de autos como GM y Ford
se encuentran al borde del colapso, lo cual –de ocurrir– conllevaría
un aumento extremo en los niveles de desempleo, dejando a pueblos
enteros sumidos en la miseria. Otra razón expuesta por Panarin para
la división de Estados Unidos es el aumento creciente de las quejas
de los ciudadanos con relación a las políticas gubernamentales.
Estas quejas, dice el analista, se están aminorando debido a la
esperanza de los ciudadanos con la elección de Barak Obama, ya que
éstos esperan que él pueda realizar algún milagro que logre salvar
la situación. “Sin embargo –dice–, para la primavera se hará claro
que el milagro no ocurrirá”.
Un segundo factor para la división de Estados Unidos lo constituye
el hecho de que no existe una legislación uniforme en todo el país,
ni siquiera las leyes de tránsito lo son. “El esqueleto que mantiene
a Estados Unidos juntos es frágil”, dice el analista ruso. Añade que
ni siquiera las fuerzas armadas están representadas ya por
ciudadanos estadounidenses, sino que muchos de sus integrantes son
no-ciudadanos a los que se les ha prometido la ciudadanía por pelear
en el ejército.
Según Panarin, Estados Unidos se romperá en seis partes distintas.
La primera que él identifica es la costa del Pacífico, la cual tiene
una gran influencia china. La segunda parte es la compuesta por los
estados en los que predomina la población de origen mexicano. “En
algunas áreas, el español se ha convertido en idioma oficial”,
agrega Panarin. La tercera región la compone Texas, en donde existe
un fuerte movimiento independentista. La cuarta región está
compuesta por los estados de la costa del Atlántico, la cual tiene
“un etnos y una mentalidad diferente”. Una quinta región está
integrada por los estados empobrecidos del centro en los cuales los
pueblos indígenas ya han declarado su independencia. Aun cuando a
este hecho no se le ha dado la seriedad que merece, es algo que no
se puede descartar a la ligera. Los estados del norte, que formarían
la sexta región, están bajo una gran influencia de Canadá, lo cual
los podría mover en esa dirección si se produjera una ruptura en
otros lugares.
Igor Panarin también destaca brevemente la situación en la que se
encontrará el dólar en caso de continuar profundizándose la crisis
económica. En este sentido, el decano del Departamento de Relaciones
Exteriores del gobierno ruso dice en la entrevista periodística que
en el año 2006 “se firmó un acuerdo secreto entre Canadá, México y
Estados Unidos de América en preparación a la implementación del
Amero como una nueva unidad monetaria”.
Esto podría implicar el reemplazo del dólar y su eventual
eliminación, con el fin de asegurar la integración de esos tres
mercados. Este asunto todavía se encuentra en el horno, por lo que
no hay mucha información al respecto. Sin embargo, la misma no deja
de ser inquietante para el momento histórico que se vive.
Izvestia
también le preguntó a Panarin en relación a la confrontación que se
está dando dentro de los clanes de poder en Estados Unidos y sobre
si la división de esta elite es entre demócratas y republicanos.
“No, dice Panarin, eso no es correcto”. De acuerdo con él, existen
dos grupos encontrados dentro del gobierno estadounidense. Un primer
clan está formado por los llamados
globalistas, es decir los
que quieren dominar el mundo y continuar con las políticas
guerreristas de control mundial, incluyendo la extensión de las
guerras preventivas a otros países como Irán y Corea del Norte. El
segundo grupo está compuesto por los
estatistas, que desean
promover la prosperidad dentro del país y que, en cierta medida,
quieren retirarse de las políticas
globalistas, las cuales
en este momento están en pleno fracaso. Estos dos grupos de poder se
encuentran presentes dentro de los dos partidos políticos de Estados
Unidos: los Demócratas y los Republicanos.
Panarin identifica a las cabezas de ambos grupos. Los
globalistas están
dirigidos por Condoleezza Rice y Dick Cheney, mientras que los
líderes de los estatistas
son Robert Gates, Secretario de la Defensa, Michael Hayden, Director
de la CIA, y el Almirante Mike McConnel, director de inteligencia
nacional. Los globalistas
están integrados por la elite financiera y los
estatistas se encuentran
mayormente en las fuerzas armadas, los servicios especiales y el
complejo militar industrial. “Recientemente –agrega Panarin– el
conflicto entre estos dos clanes ha salido a la luz”. Hace un año el
grupo de los estatistas
presentó un informe de inteligencia que negaba rotundamente la
existencia de un programa nuclear en Irán, lo que está en total
contradicción con los datos presentados por Rice y Cheney. Hace
apenas una semana el Presidente George W. Bush se disculpó
públicamente por haber aceptado los informes sometidos por la
“comunidad de inteligencia” en el sentido de que en Iraq había armas
de destrucción masiva y, como consecuencia, de esa información
falsa, haber invadido ese país. Según Panarin, el “segundo evento de
importancia” tuvo lugar en las vistas congresionales relacionadas
con la guerra de cinco días entre Rusia y Georgia. En esta ocasión
los globalistas dirigidos
por Condoleezza Rice insistieron en que Rusia había sido la causante
de la misma, mientras, por el otro lado, los representantes de los
estatistas ofrecieron una
versión totalmente diferente argumentando que Georgia había iniciado
la guerra. Estas versiones encontradas son producto del conflicto
que se está produciendo de manera abierta entre estos dos clanes.
“¿Y quién está con Obama?”, pregunta
Izvestia. Según Panarin,
“los estatistas con Gates
a la cabeza, que fueron los jugadores que permitieron que Obama
ganara”. A cambio de haber apoyado a Obama, este grupo le ha exigido
que modifique la línea promovida por los
globalistas, comenzando
por retirar las tropas de Iraq.
De toda esta vorágine, Rusia saldrá favorecida siempre y cuando
cambie sus transacciones económicas de petróleo del dólar al rublo.
Esto es algo que –según Panarin– ya se está haciendo,
específicamente en el caso de la venta de petróleo a Bielorrusia y
Kazakstán. “Ahora
–agrega el citado autor– nuestra tarea es tratar de hacer cuantos
más contratos en rublos sea posible para el año 2009 antes del fin
de este año. En este caso Rusia podrá escapar de esta creciente
crisis global”. Panarin termina su entrevista con
Izvestia con una frase
impactante: “Tenemos que cortar las cuerdas que nos atan a este
‘Titanic’ financiero el cual, en mi opinión, se hundirá en el futuro
cercano”.
Otro asunto de vital importancia pronosticado por Igor Panarin es
que, con toda probabilidad, la guerra civil estallará tan temprano
como el próximo otoño en Estados Unidos. De continuar
profundizándose la crisis económica en ese país, los problemas
aumentarán exponencialmente. Ello provocará que la división entre
ambos clanes se agrave, ocasionando de esta forma una ruptura total
entre ambos. Es obvio que de ocurrir esto la situación se tornará
tan seria que no habrá forma de resolver estas contradicciones
pacíficamente. Sobre todo, cuando se trata de la sobrevivencia de la
clase rica estadounidense, la cual ha estado acostumbrada a dominar
el mundo por más de cien años.
Un posible agravante de todo este torbellino puede ser el asesinato
del nuevo presidente electo Barak Obama. Es muy probable que entre
los meses de julio y septiembre este magnicidio se concretice, ya
que para ese entonces la crisis económica será tan grave que los
clanes dominantes entrarán en un conflicto insalvable: los
globalistas empujando a
Estados Unidos a otras guerras de ocupación y hacia mayores
controles internacionales para tratar de salvar sus deprimidos
intereses y los estatistas
tratando de contener esta tendencia que es la que ha llevado al país
a la crisis en la que se encuentra. Sin embargo, esto no es tan
sencillo, pues existen otros factores que habrán de pulular en estos
eventos. Entre ellos se pueden destacar algunos que parecen obvios:
el empobrecimiento de millones de familias dentro de las fronteras,
la pérdida vertiginosa de empleo de más de diez millones de
trabajadores y trabajadoras, las crecientes tensiones raciales entre
diversos grupos étnicos, el ostracismo al que ha sido sometida la
extrema derecha y su eventual atrincheramiento en sus posiciones
racistas recalcitrantes que los compelen a despreciar a un
Presidente y una Primera Dama negros, entre otros.
De ocurrir este hecho del asesinato de Obama, dentro de este
panorama antes descrito, no hará falta otra chispa para encender la
pradera. Con eso será suficiente, porque para el pueblo de Estados
Unidos esto representará no únicamente una grave afrenta a su
estabilidad política, sino –por encima de eso– la pérdida de la
esperanza a la cual el electo presidente convocó al pueblo. De todas
formas, hay que entender que el Imperio estadounidense se hunde
irremediablemente y que, como dice Panarin, ya nadie podrá obrar
milagros para evitar la catástrofe. Por lo que cualquier evento de
tipo personalista sólo logrará agravar el panorama, pero la Historia
está llena de estas acciones, las cuales sólo han contribuido a
acelerar las desgracias a nivel mundial.
La pregunta que tenemos que hacernos los puertorriqueños es: ¿qué
consecuencias tendrá esto para nuestro país en estos momentos
históricos? En primer lugar es necesario analizar la situación
política interna. A todas luces es obvio que el Partido Popular
Democrático se encuentra en graves problemas que trascienden las
acusaciones a las cuales se enfrenta el saliente gobernador Aníbal
Acevedo Vilá. La falta de un programa efectivo para lidiar con la
actual situación económica y social ha llevado a este partido a
perder relevancia en el Puerto Rico actual. Además, el PPD es una
colectividad política que se ha tornado obsoleta, sobre todo por su
falta de visión en la solución del problema colonial nuestro. En
segundo lugar, la debacle en la que cayó el Partido Independentista
Puertorriqueño en las pasadas elecciones, lo que constituye la
segunda ocasión corrida en la que éste pierde su franquicia
electoral. Esta
situación es un claro indicio de que este partido se ha tornado
totalmente irrelevante para el electorado boricua. El único problema
con este partido es que sus dirigentes no se han percatado de esto y
todavía siguen insistiendo en volverlo a inscribir.
Por otro lado, el Partido Nuevo Progresista (PNP) se enfrenta a una
situación sumamente complicada, con una crisis económica que se
agrava cada día más y la cual no parece tener una recuperación
viable a corto o mediano plazo. Además, de surgir esa guerra civil
pronosticada por Panarin, y la consecuente división de Estados
Unidos en seis regiones separadas, ¿cuál será el futuro de la
propuesta de anexión? Desde luego, ninguno. El PNP tendrá que
reformular su plataforma política en este sentido y repensar su
ambicionado estado número 51.
Sin embargo, el peligro más grave que se avecina es el hecho
de que –como dice Panarin– Estados Unidos es un
Titanic que se hunde y
Puerto Rico es la yolita
que va amarrada a la popa de ese trasatlántico en vías de zozobra.
La pregunta necesaria en este momento es: ¿Qué hará el gobierno
puertorriqueño ante este desafío, seguirá atado a ese
Titanic por un vano
ideologismo político o romperá la soga a tiempo para evitar nuestro
seguro hundimiento?
Parece que el pueblo puertorriqueño habrá de enfrentarse final e
irremediablemente a su destino manifiesto: su liberación definitiva
de las garras del Último Imperio que queda sobre la tierra. ¿No es
acaso éste el momento para promover una profunda reflexión sobre
este asunto tan vital para nuestro pueblo? Es obvio que esto es
impostergable. Comencemos ya.

* El autor, Ramón Nenadich, Ph.D., es Catedrático de la Universidad
de Puerto Rico, en el Recinto de Río Piedras.