Venezuela
Periodista José Vicente Rangel: “La revolución puede
naufragar víctima de la conflictividad cotidiana”
felap.info, Caracas
funes, 23 de febrero de 2009
El periodista José Vicente Rangel realizó un balance del
proceso electoral de la semana pasada y se
muestra
orgulloso de la madurez del pueblo venezolano y las
instituciones. Sin embargo, admite la polarización del país
y propone controlar las tensiones incluyendo a parte de la
oposición en la solución de los problemas del país.
El acontecer político y económico ocupa un espacio esencial
dentro de “José Vicente hoy”. Este programa ofrece la
información directamente de la fuente primaria, con el fin
de que el televidente pueda forjarse una opinión. A
continuación, una transcripción completa del programa de
este domingo ofrecida en la página cibernética de la emisora
YVKE Mundial.
El periodista estima que la revolución “pudiera naufragar en
el marco de una conflictividad cotidiana agotadora,
enervante. Estimulada por factores internos e
internacionales interesados en apariencia en golpear el
proceso revolucionario, pero en el fondo tienen como
objetivo mermar la capacidad de la nación para defender su
soberanía, justo cuando necesitamos aunar fuerzas y recursos
humanos para encarar los impredecibles efectos de la crisis
económica mundial y la tozudez de ciertos problemas que
muchas veces tienen que ver con carencias administrativas y
de gerencia”.
Por ello, opina, es importante tender puentes pero no para
“desistir de los cambios ni echar por la borda planes y
proyectos” sino para que “se incorpore la otra parte del
país, con respeto absoluto al estado de derecho, y que nadie
se sienta relegado. Habrá quienes consideren por diversas
razones imposible lograrlo. Yo no soy pesimista y me aferro
a esa posibilidad. Así lo proclamo sin ambages”.
A continuación, transcripción del programa tomada de
Aporrea:
El poder electoral es del pueblo
Este será un programa con un formato diferente al que suelo
utilizar. He decidido realizarlo yo solo, sin invitado
especial. La razón es bien sencilla: le atribuyo una
excepcional importancia al acto comicial del 15 de los
corrientes. Considero que ese día se pusieron de bulto
aspectos singulares de nuestra política, de sus actores y de
las fuerzas participantes, lo cual explica de una u otra
manera el resultado del referéndum aprobatorio de la
Enmienda Constitucional.
En primer lugar, quiero referirme a la participación popular
y al comportamiento de la ciudadanía. Una vez más queda
demostrado que el nuestro es un pueblo con una elevada
convicción democrática. Los venezolanos sufragamos el pasado
domingo con propiedad, por no decir que con profesionalismo.
Con una serenidad y decisión fuera de serie. Los votantes,
más del 70% del registro, cifra elevadísima en cualquier
consulta electoral, no cayeron en provocaciones; no se
dejaron embaucar por los aventureros que siempre actúan en
jornadas donde participan millones de personas. Nada los
desvió del propósito de ejercer un derecho, de atender a la
convocatoria que se les hizo para dirimir lo relativo a una
figura consagrada en la constitución bolivariana.
Definitivamente tenemos un pueblo consciente, responsable,
que opta de acuerdo con sus convicciones, que no se deja
manipular. Y la mejor demostración de ello es que el sector
que voto por una propuesta política como el “sí” sumó más de
6 millones de votos, mientras que el sector opuesto, que
voto por el “no”, obtuvo un poco más de 5 millones. La
contundencia del resultado constituye el mejor mentís a
aquellos que ponen en duda el grado de conciencia del
venezolano cuando pretenden explicar sus derrotas apelando
al frágil e insultante argumento de que el pueblo es
comprable, que es manipulable, que es susceptible de
presiones para que cambie su voto.
En síntesis, tenemos un gran pueblo, graduado en democracia,
con un máster en sufragio, que obliga a quienes se le
aproximan para solicitar su apoyo a poner de lado la
demagogia, a proceder con eticidad, a elevar la calidad del
discurso. a este pueblo nadie podrá arrebatarle las
conquistas logradas, una de ellas, la más importante: que en
él reside, que él es el único depositario del poder para
elegir gobernantes y garantizar la estabilidad
institucional, y que nada ni nadie podrá arrebatarle ese
poder.
Estamos divididos
La lectura del resultado del referéndum del domingo pasado
es variada. Intentaré una que para mí tiene particular
importancia. El análisis de los guarismos, es decir, de los
seis millones y pico del sí y de los cinco millones y pico
del no, tiene interés, pero es rutina y no debe importunar
lo que hay que considerar más allá de las cifras. Me refiero
a la existencia y consolidación de dos bloques políticos,
incluso sociales, perfectamente diferenciados. Visto de esta
manera el dato matemático, lo cuantitativo pasa a un segundo
plano, pero claro está que no hay que restarle importancia.
Por consiguiente, hay que reconocer –y aceptar– que tenemos
un país dividido. Verdad de Perogrullo, dirán algunos;
constatación un tanto banal, afirmaran otros. Pero se trata
de una situación que hay que destacar para poder formular
algunas preguntas: ¿Conviene esa tajante división? ¿Es
imposible superarla? ¿Hay forma de recomponer la relación
entre los venezolanos? ¿O acaso todo está perdido y hay que
resignarse a que la raya de separación sea infranqueable y a
que en el día menos pensado las diferencias se ventilen no
en el terreno cívico y democrático, a través del voto, sino
en el terreno de la violencia?
Tanto en política como en otras actividades del ser humano,
yo me resisto a sucumbir ante la fatalidad. Para mí, por
ejemplo, la polarización no es una fatalidad, o en todo caso
es un fenómeno derivado del carácter plural de nuestra
sociedad, que debe ser administrado con sensatez, rechazando
posturas extremas. Por eso creo que si las tensiones no se
controlan políticamente en una nación, a la larga terminarán
explotando. Corresponde a los líderes, a los dirigentes,
racionalizar fenómenos sociales o políticos y buscar salidas
apropiadas. La división de los venezolanos, reflejada en los
procesos electorales de estos diez años, tiende a
acentuarse, aún cuando este hecho no ha desembocado en
violencia, ya que parece que nuestro elector se mueve en el
ámbito de la polarización, por suerte, con más talante
cívico que muchos dirigentes. ¿Por cuánto tiempo lo hará,
habida cuenta que cada día se dilucidan temas con mayor
carga polémica?
Inquieta tentación a la violencia
Ese es el aspecto más inquietante que aflora de la lectura
del resultado del 15 de febrero y al cual los factores
políticos deben dedicarle tiempo. A mi juicio están
obligados a buscar fórmulas que faciliten el alivio de las
tensiones y permitan que los venezolanos, sin renunciar a
sus particulares puntos de vista, programas, posiciones,
puedan dialogar para imbricar el accionar público con el
privado dada nuestra realidad plural y el tipo de economía
mixta que consagra nuestra constitución. El Presidente
Chávez manifiesta que él ha sido una especie de lanzador
profesional de puentes. Lo cual es cierto y puedo dar
testimonio de ello. Entiendo que en un ambiente enrarecido
por el sectarismo, de pasiones desatadas, de odios
cultivados con esmero, de negaciones a ultranza, hay un
rechazo a priori a cualquier intento por reconciliar, que
incluso se hace sospechoso.
La interlocución es difícil más no imposible. En otros
momentos de nuestra historia y de la historia de otras
naciones fue posible, ¿por qué no aquí, en Venezuela,
poseedora de una acrisolada cultura política, y ahora, a
partir de la actual realidad? Se me dirá que el Jefe del
Estado es quien tiene la mayor responsabilidad, tanto por el
cargo que ejerce como por su condición de líder indiscutido
de un sector mayoritario del país. pero la responsabilidad
de la oposición no es menor, y estoy convencido que una de
las lecturas que en este momento hace el elector del pasado
domingo, es si el liderazgo de lado y lado es capaz de
ponerse de acuerdo, sin renunciar a los principios, en torno
a la solución de asuntos complejos, de problemas concretos y
lacerantes que en último término es lo que cuenta para ese
elector.
La arrogancia es un error
La arrogancia del vencedor es un error, al igual que la
arrogancia del derrotado. E iría más lejos en la
calificación: es una estupidez. Sobre todo cuando media la
suerte y el destino de millones de personas. en el caso
venezolano, y a partir de la realidad que tenemos de un
proceso en marcha, consolidado, pero que requiere cada vez
más del esfuerzo de todos, se impone el reconocimiento, bajo
el paragua de la Constitución y del estado de derecho, de
las diferencias y, sobre todo, de la existencia del
contrario.
El desafío que a todos plantean los problemas nacionales, la
inseguridad, la inflación, la vivienda, la corrupción, el
funcionamiento eficiente de la administración pública,
asuntos en los que el gobierno de Hugo Chávez se ha empleado
a fondo sin alcanzar plenamente los logros buscados, obliga
a un esfuerzo conjunto, de todos, sin que ello signifique
reeditar pactos de gobierno al estilo punto fijo ni nada que
se le parezca.
Se trata de facilitar al ciudadano común y corriente, al
votante que se le convoca periódicamente, el acceso a la
seguridad, a la vivienda, etc., mediante soluciones
practicas y factibles. Ninguna formación política cuenta,
por si sola, con la plantilla de técnicos, profesionales,
expertos para encarar problemas en apariencia insolubles.
¿No facilitaría un clima distendido la oportunidad para que
el diálogo garantice el aporte que cada sector puede dar en
beneficio del país?
La revolución puede naufragar
Me temo que el esfuerzo hecho hasta el presente por Hugo
Chávez para enrumbar el país, con logros indudables,
extraordinarios en lo social, cultural, educativos,
deportivo, en el agro y la industria, en política
internacional y garantías de los derechos ciudadanos; con
aciertos que sólo niegan quienes están atrapados por el odio
y el aventurerismo, pudieran naufragar en el marco de una
conflictividad cotidiana agotadora, enervante. Estimulada
por factores internos e internacionales interesados en
apariencia en golpear el proceso revolucionario, pero en el
fondo tienen como objetivo mermar la capacidad de la nación
para defender su Soberanía, justo cuando necesitamos aunar
fuerzas y recursos humanos para encarar los impredecibles
efectos de la crisis económica mundial y la tozudez de
ciertos problemas que muchas veces tienen que ver con
carencias administrativas y de gerencia.
La Patria somos todos
Por eso la importancia de la apertura; de la superación de
las políticas de gueto. La Patria somos todos, dijo Chávez
desde el balcón del pueblo citando a Jorge Luis Borges
durante la celebración de la victoria electoral. Hay que
saber administrar las victorias y también las derrotas. Por
consiguiente, la superación de barreras beneficia a todos,
porque todos somos la patria. La exclusión es rémora, en
tanto que la unión es progreso. A través de la ventana que
se abrió el 15 de febrero, o mejor dicho, que abrió el
pueblo con su infinita sabiduría e intuición, es posible
vivir en un país con menos conflictos, sin que ello
signifique desistir de los cambios ni echar por la borda
planes y proyectos. Sólo se trata que a esa ímproba tarea se
incorpore la otra parte del país, con respeto absoluto al
estado de derecho, y que nadie se sienta relegado. Habrá
quienes consideren por diversas razones imposible lograrlo.
Yo no soy pesimista y me aferro a esa posibilidad. Así lo
proclamo sin ambages.
Los confidenciales: Triunfo mediático
En la tarde del domingo 15, en medio de la tensión que
siempre provoca la expectativa ante los resultados
electorales, algunos personajes de la oposición trataron de
pescar en río revuelto, utilizando con intensidad correos
electrónicos a través de los cuales difundieron resultados
abiertamente favorables al “no”, atribuyéndole a este
opción, en algunos casos, ventaja hasta de diez puntos.
Esta actitud desató una ola de triunfalismo en grupos
opositores radicales que se organizaron para lanzarse a la
calle. Los organismos de inteligencia detectaron algunos
depósitos con cauchos, gasolina, botellas y otros elementos
que suelen utilizarse en acciones contra el orden público.
Esas acciones, que estuvieron a punto de darse,
particularmente en el este de la capital, manipuladas por
algunos directivos de medios de comunicación y grupos
anárquicos, fueron conjuradas por medidas de previsión del
gobierno y también por la actitud asumida por dirigentes de
partidos de oposición y por el rector del CNE Vicente Díaz,
quienes llamaron a la sensatez y manejaron datos sobre la
ventaja del Sí por más de un millón de votos.
El barranco encuestador
Los encuestadores en general salieron mal parados con sus
pronósticos sobre el resultado electoral del referéndum del
domingo 15-f. Todas, menos la encuestadora Ivad de Félix
Séijas y GIS-XXI del ex ministro Nelson Merentes daban
ganador al No. Esta posición fue una constante desde el
momento mismo en que el presidente Chávez anunció la
enmienda constitucional, y se mantuvo, salvo en algunas que
a última hora, ante la evidente ventaja del Sí, cambiaron el
vaticinio. Con IVAD y GIS-XXI no hubo problema: informaron
con impresionante precisión sobre el resultado final, es
decir, diez punto de ventaja del Sí sobre el No.
Este nuevo descalabro de importantes empresas encuestadoras,
obliga a una consideración muy especial, ya que un
instrumento idóneo para orientar a la opinión pública ha
sido convertido en factor de desorientación y de engaño.
¿Habrá que legislar al respecto? ¿Qué garantías tiene el
público, receptor de información manipulada? ¿acaso no se
trata de un engaño a quienes pagan las encuestas, por lo
general empresarios que buscan estar bien informados?
Davidow en la cumbre América
David Davidow, ex embajador de EE.UU. en Venezuela durante
la primera presidencia de Bill Clinton, personaje cordial
que mostró simpatía por el país y alababa los
sandwiches de
cochino de la encrucijada, fue designado por la
administración Obama embajador para asuntos especiales de la
cumbre de las Américas que próximamente se realizará en
Trinidad.
Caen finanzas de Prisa
* El hasta ahora poderoso grupo editorial español Prisa,
propietario –entre otras empresas– del diario
El País de
Madrid, la cadena radial Ser y el periódico
El Tiempo de
Bogotá, claramente definido contra Venezuela y el Presidente
Chávez, atraviesa por una grave situación financiera que
prácticamente lo coloca al borde de la quiebra. Es esa
situación lo que mueve una operación de salvamento por parte
del multimillonario mexicano Carlos Slim, quien es asesorado
por el ex presidente del gobierno español Felipe González.
La compra del grupo es tratada con mucha discreción y avanza
con celeridad según se ha sabido.
Colombia no
* El día 11 de este mes se reunieron de urgencia en Cúcuta
(Colombia) para evaluar la situación electoral venezolana
del domingo 15, los generales Padilla, jefe del ejército
colombiano, y el director de inteligencia de esa arma,
general Buitrago, con varios funcionarios venezolanos de las
gobernaciones de Táchira y Zulia. La información manejada
para la fecha por los oficiales colombianos apuntaba a la
victoria del Sí, mientras que la representación venezolana
manejaba datos diferentes. Al final llegaron a la conclusión
de que, a todo evento, había que garantizar una victoria
opositora en esos dos estados fronterizos (Táchira y Zulia)
dada su importancia geoestratégica.
Descenso opositor
* Entre el referéndum para la reforma constitucional del 2
de diciembre de 2007 y el referéndum para la enmienda
constitucional del 15 de febrero, el chavismo pasó de
4.404.626 votos a 6.319.636 votos. vale decir, que el
chavismo creció 1.919.010 votos. Y porcentualmente pasó de
49% a 54.86%, por consiguiente creció 5.86%. En tanto que la
oposición pasó de 4.521.494 votos a 5.198.006 sufragios,
creciendo 676.512 votos y porcentualmente bajó de 51% a
45.13%. Por tanto descendió 5.87%. Sin comentario.
Medios derrotados con excepciones de equilibrio
* Entre los derrotados el 15 de febrero también están los
medios privados de comunicación, televisión, periódicos y
radios. Más del 70% de esos medios apoyó abiertamente la
opción del “No”. Destaca, por cierto, en la evaluación que
hace el Observatorio de Medios, instituto de clara solvencia
profesional y ética, el reconocimiento que se hace a la
imparcialidad y seriedad de Televen, convertido en un canal
confiable en materia informativa y equilibrado en materia de
opinión.
* A la hora de los reconocimientos hay que destacar también
la valoración ampliamente positiva que hace la colectividad
tanto a la conducta del Consejo Nacional Electoral como a la
Fuerza Armada Nacional Bolivariana por el impecable
comportamiento de los miles de efectivos que participaron en
el Plan República.
Confidencial al cierre: Errores opositores
Entre analistas políticos, algunos próximos a la oposición,
se considera que ésta incurrió durante la campaña, y en
especial a última hora, en costosos errores:
Numero uno: la utilización burda y demagógica del incidente
de la sinagoga de Maripérez, en el cual voceros de oposición
se precipitaron al inculpar al gobierno por lo sucedido que
luego se determinó había sido un vulgar robo.
Numero dos: el viaje a Puerto Rico fraguado por el director
de un medio de comunicación con participación de dirigentes
partidistas, en lo que se conoce con el nombre de operación
o “Pacto de Puerto Rico”, hecho al que el gobierno le sacó
provecho por las contradicciones en que incurrieron los
protagonistas y la sospecha de que la oposición estaba
siendo financiada desde el exterior.
Número tres: otro aspecto que generó desconcierto fue el
protagonismo de un grupo de jóvenes que opacó completamente
el liderazgo partidista. Hecho interpretado por la opinión
pública como un intento por ocultar, tras rostros jóvenes,
el viejo rostro del liderazgo de la cuarta república.
Número cuatro: otro asunto que generó desazón fue la
posición de la jerarquía de la Iglesia Católica, de abierta
injerencia en el proceso electoral con una actitud favorable
a la oposición, lo que provocó el rechazo de vastos sectores
del chavismo de reconocida convicción católica.
Comentario final: Fuera energúmenos
* ¿Es posible recomponer la relación entre los venezolanos?
Si algo demuestra el resultado electoral del 15-F es el
carácter plural de nuestra sociedad. Somos un país plural y
democrático, que cada día participa más por la vía pacífica
en los temas de interés nacional. Si la oposición ignora o
desprecia al chavismo y a su líder, comete un grave error
dada su condición de mayoría indiscutible. Si el chavismo y
su líder desconocen a la oposición, la subestiman, también
incurre en un grave error dado su importante presencia en la
vida nacional. Más de seis millones de venezolanos por un
lado, y más de cinco millones de venezolanos por otro lado,
son en potencia una amenaza de inestabilidad y una traba
para impulsar cambios y progresar en democracia. Si ambos
factores no definen de común acuerdo reglas de mutuo respeto
y no afinan la disposición a trabajar los grandes problemas
del país, corremos todos un riesgo. Pero esa realidad,
asumida con inteligencia y tacto, constituye un haber
importante si se logra dialogar y procesar diferencias con
voluntad democrática. Es hora de reflexionar serenamente,
desechando la presión de los energúmenos y atendiendo al
requerimiento de los sensatos, que constituyen mayoría y que
se expresaron inequívocamente el pasado domingo.
Gracias a todos por su atención y me despido hasta el
próximo domingo a la hora de siempre, a las 10:00 de la
mañana, por este su canal Televen.

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