Cuba
Día de la prensa cubana: Rescate histórico de una profesión
digna
Ernesto Vera
felap.info, La Habana
domingo, 15 de diciembre de 2009
Hoy es un día adecuado para recordar lo que fue la gran
maniobra del imperio a mediados del siglo pasado en la
esfera de la información y la comunicación.
La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), fundada en La
Habana en 1943 y refundada en New York siete años después en
operación combinada del departamento de Estado y la CIA,
realizó una de sus primeras acciones contra un periodista
cubano e hizo de Cuba la primera víctima, aunque todavía
estaba distante el triunfo revolucionario. Ese hecho han
tratado de silenciarlo durante las casi seis décadas
transcurridas porque revela la esencia de esa organización
imperialista que agrupa a los más poderosos propietarios de
la prensa en nuestro continente. El objetivo alcanzado fue
pasar a tener 424 votos al establecer un voto por medio en
lugar de por país.
La agresión la sufrió Carlos Rafael Rodríguez, delegado del
diario Noticias de HOY
y entonces tesorero de la SIP, quien no pudo llegar a la
reunión norteamericana al ser detenido y enviado a la
prisión migratoria en Ellis Island y devuelto a Cuba, hasta
entonces sede permanente de la SIP. Aunque la exclusión de
los delegados de izquierda –muy pocos– fue general, mediante
la negación de visas y las no invitaciones, el caso que
relatamos tuvo gran relevancia y con el tiempo se ha
demostrado su importancia en el objetivo alcanzado de
secuestrar a la SIP, cambiar los estatutos, y convertirla en
un instrumento que se arroga el derecho a determinar donde
hay o no libertad de prensa.
En un texto escrito por Carlos Rafael Rodríguez, publicado
en 1950, titulado
Crónicas de un New York entrevisto, está la historia
hasta sus mínimos detalles de aquella maniobra y una de las
causas principales de impedir su presencia: la denuncia del
carácter imperialista de los grandes medios estadounidenses.
Este hecho había sido el motivo de una polémica con Tom
Wallace, agente del departamento de Estado, en la reunión en
Quito de 1949 y era propósito del cubano reiterarla en
Estados Unidos. Lo
contundente de esa denuncia consistía en llevar a debate las
conclusiones de una comisión de expertos de diversas
universidades norteamericanas con el contenido siguiente:
“La libertad de prensa en Estados Unidos no es más que
formal. En el fondo la prensa norteamericana es un
instrumento monopolista de las grandes empresas”. Lo
paradójico fue que Henry Luce, dueño de la revista
Time, y la
Enciclopedia Británica fueron los patrocinadores y pagaron el
estudio. Pero aún más, el texto fue aprobado también en el
Senado de Estados Unidos, ese mismo año de 1947.
Esta historia significó el
inicio de una etapa más organizada de la estrategia imperial
en difundir el engaño y la mentira, presente hoy con más
fuerza en la falta de ética e impunidad que caracterizan a
las transnacionales y sus socios locales, contra todo
candidato o gobierno que represente los intereses populares.
El periodismo independentista, siempre presente en el
combate libertador de los países de nuestra América pretende
ser silenciado y olvidado. Los resultados concretos,
palpables, demuestran y son la comprobación mejor del
fracaso del libertinaje impune acostumbrado. El resurgir de
la prensa comprometida con la independencia, soberanía y
libertad que lleva el nombre genérico de alternativa, tiene
en su mensaje alterativo el sello de la dignidad de la
profesión periodística en nuestro tiempo.

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