Chile
Recrudecen despidos en
El Mercurio y
en otros medios chilenos y extranjeros
Ernesto Carmona
felap.info, Santiago
miércoles, 01 de abril de 2009
El Mercurio de Santiago “desvinculó” a 34 periodistas en las últimas dos semanas,
incluyendo a Raquel Correa, Blanca Arthur y Mauricio
Carvallo, figuras antiguas en el diario de Agustín
Edwards. La empresa despidió en total a unos 130
trabajadores, incluyendo personal técnico y
administrativo, que se estima aumentarán a 200 en los
próximos días. A estos últimos despidos deben sumarse
otros 41 acaecidos antes en
El Mercurio de
Valparaíso, 30 personas en noviembre-diciembre de 2008 y
otras 11 en lo que va del año 2009.
Los despidos en medios rara vez hacen noticia, más bien se ocultan
hasta en los órganos de la competencia, como si hubiera
colusión para tapar un asunto tabú, en el que todos los
propietarios de diarios, radios y canales de TV están
haciendo caso omiso a la petición del gobierno a los
empresarios de congelar los despidos y no utilizar la
crisis como pretexto para eliminar fuerza de trabajo y
aumentar el desempleo.
Las últimas “desvinculaciones” en el periodismo afectan a numerosos
trabajadores de prensa escrita, radio y televisión,
particularmente –en los últimos días– de las
radioemisoras que maneja el grupo español Prisa
a través de Ibero Americana Radio Chile, holding
adquirido recientemente al venezolano Gustavo Cisneros,
y del diario
La Hora,
del grupo Copesa-La Tercera, de Álvaro Saieh. Edwards y
Saieh controlan prácticamente toda la prensa escrita,
nacional y local, del país.
Los despidos en El Mercurio
ocurrieron después que los trabajadores votaran en
asambleas su rechazo a la propuesta patronal de
renunciar voluntariamente a la gratificación
correspondiente al año 2008, pactada en el acuerdo
laboral vigente. La empresa solicitó este sacrificio
invocando la crisis económica, que tampoco parece
afectar al diario, pues sus ediciones siguen exhibiendo
abundante publicidad, en tanto el dueño –Don Agustín o
El Viejo, como suelen llamarlo– acaba de renovar su
helicóptero y adquirir dos Mercedes Benz último modelo.
Los despidos coinciden también con la negociación
colectiva para un nuevo acuerdo laboral entre sindicatos
y empresa. Por ejemplo, actualmente están negociando dos
sindicatos de El
Mercurio de Valparaíso.
Crueldad gratuita
Los trabajadores denunciaron que ciertos jefes de
El Mercurio parecieran disfrutar los despidos utilizando métodos
crueles, como “echar a correr la bola” antes que el
desahuciado sea notificado, de modo que todos sus
compañeros sepan, excepto el afectado. Otra variante es
la clausura previa de la cuenta de correo electrónico,
que opera como un malvado “preaviso psicológico” o
notificarlo el día 3 del mes para que el futuro
desempleado deba... cumplir el turno de fin de semana
“porque falta gente”.
Los trabajadores viven una zozobra permanente. “El irrespirable clima
de incertidumbre, salpicado con peticiones inaceptables
y presiones indebidas a las que se han visto sometidos
muchos de nuestros afiliados, no contribuyen en nada al
normal desempeño de las funciones que debemos realizar
día a día”, expresó el Sindicato de Periodistas,
Reporteros Gráficos, Diseñadores y Documentalistas de
El Mercurio de
Santiago1. “Sólo
nos queda aferrarnos a nuestros sindicatos”, dijo un
trabajador de El Mercurio de Valparaíso, el diario más antiguo del país, donde se
han producido 41 despidos desde noviembre de 2008. “No
sabemos si la cosa ya pasó o recién está empezando”,
manifestó otro periodista del diario de Valparaíso.
“Vivimos en la incertidumbre, como si al despertarnos
cada mañana estuviéramos forzados a jugar a la ruleta
rusa”, añadió.
Entre los últimos despidos de El
Mercurio de Santiago se encuentran el periodista de
cultura Víctor Mandujano y el fotógrafo José Molina,
entre muchos otros trabajadores de 55 a 60 años de edad
que percibían salarios mensuales de 1,2 millones a 2
millones de pesos chilenos (equivalentes a 2.000 y 3.300
dólares). Los despidos más recientes en Santiago
recayeron también en los fotógrafos Jaime Bascur
Navarrete, Alejandro Carballal Soto, Juan Ernesto Jaeger
Campos, Jorge Jouannet Cáceres, Raúl Maldonado Moncada,
José Molina Sánchez, Homero Monsalvez Muñoz, Mario Muñoz
Rodríguez, Mauricio Palma Muñoz; los diseñadores Lucía
Cristi Cortés, Mario Jara Concha, Verónica Palacios
Martínez, César Urrutia Jaramillo, Ricardo Varas Becerra
y Marta Barraza Ortega (Las Últimas Noticias); los
documentalistas Dante Duarte Núñez, Yolanda Moreno
González, Pedro Muñoz Huala, Cecilia Rodríguez Gómez,
Mirta Quevedo Godoy y Gustavo Villalobos Miranda:
Ricardo Downey Collao y Claudio Salinas Matalón, de
Crónica; Óscar Contador Biglia, de Deportes; Álvaro
Rodríguez Vial, de Economía; Javier Rojahelis Busto, de
Artes y Letras; David Aguirre Valencia y Valeria Verdugo
Baltra, de Infografía; Marianella Arratia Fernández, de
Revista Wikén; y Vadim Vidal Donoso, de Zona de
Contacto.
Las presiones para renunciar a la gratificación se ejercieron en todos
los medios que la empresa posee a lo largo del país: dos
diarios de circulación nacional que se editan en
Santiago –El
Mercurio y Las
Últimas Noticias, más el vespertino
La Segunda,
que circula de lunes a viernes en la zona central y más
lejos en la mañana día siguiente– y otros 20 diarios
locales que aparecen de Arica a Magallanes, más 38
radioemisoras locales de noticias –Digital FM–, operadas
por las 11 jefaturas de prensa de la División de Diarios
Regionales.
La cadena tiene también
Positiva FM, otra red de emisoras con presencia en 17
ciudades que anuncia la instalación de otras 11
frecuencias locales.
Una vez rechazada la renuncia voluntaria a la
gratificación, la empresa procedió a la nueva ola de
despidos, que comenzó con un fotógrafo en
El Mercurio de Valparaíso.
Censura en El
Mercurio
Mientras se gestaban los despidos, el crítico de cine Juan Pablo
Vilches, del suplemento
Artes y Letras,
dio una valerosa y solitaria batalla contra la censura
que impera en el diario de Edwards. El periodista, que
también es magíster en ciencias políticas, decidió dejar
el diario en diciembre de 2008 cuando sus jefes no le
permitieron publicar su comentario sobre la película
El diario de
Agustín.
El documental, de Ignacio Agüero y Fernando Villagrán, muestra
retrospectivamente la influencia de
El Mercurio en
la política chilena, en particular su apoyo a la
dictadura militar y el rol que desempeñó en el montaje y
producción de noticias falsas ideadas para justificar
desapariciones de personas. En connivencia con los
servicios de inteligencia, el diario fabricó un
incidente político durante la visita del Papa Juan Pablo
II en 1987, con “culpables” previamente seleccionados en
una suerte de
casting por los productores de la falsa noticia,
fotografiados como oyentes casuales de una alocución
papal en un parque público y acusados de promover la
violencia al día siguiente por el propio matutino. Este
abuso descomunal, que era desconocido antes de la
aparición del film, originó después un juicio que
Agustín Edwards perdió en los tribunales, pero la
noticia reivindicatoria de los dos jóvenes sindicados de
“terrorismo” no se publicó en ningún medio, menos en
El Mercurio. Atendiendo a principios éticos fundamentales, el
Colegio de Periodistas “decidió darle su pleno respaldo”
a Vilches y reiteró “su convicción de que la línea
editorial de un medio no es incompatible con la libertad
de expresión”.
“Cuando quise escribir sobre la película me dijeron que no se iba a
publicar nada sobre ella”, dijo Vilches2. “Lo
que me decidió a dejar de colaborar en
Artes y Letras
fue que ni siquiera iban a leer la crítica; la película
era tratada como una especie de tabú. Lo que ocurrió con
mi crítica es un caso particular de la forma de tratarla
como si no existiera, no haciéndose cargo de la
interpelación seria que es
El diario de
Agustín, sus cuestionamientos sobre el pasado y,
sobre todo, el presente del diario. Creo que el tema es
demasiado importante, y
El Mercurio es
demasiado importante, como para que eso se ignore de esa
manera. Por tal razón el proceder del diario no me
pareció adecuado, así que decidí no escribir más en
Artes y Letras.
Por cierto que también me molestó no haber podido hacer
mi trabajo: escoger la mejor película y la más relevante
para el público del suplemento, y criticarla”, concluyó.
Despidos en cadena
La Hora, de Álvaro Saieh, despide “por goteo”: la semana pasada echó al editor
general y luego a 3 periodistas, informó el Sindicato de
Periodistas y Afines del holding Copesa. A comienzos de
año, ese diario de circulación gratuita “desvinculó” a
una docena de periodistas. También surgieron amenazas de
despidos en el Canal 13, de la Pontificia Universidad
Católica, pero hasta hoy han sido frenados por la
Iglesia. Según el Consejo Metropolitano del Colegio de
Periodistas, desde diciembre han sido despedidos unos
300 trabajadores de medios de comunicación, entre
periodistas, fotógrafos, diseñadores, técnicos y
administrativos. El gremio se declaró en alerta, exigió
que las autoridades hagan respetar el Código del Trabajo
y llamó a fortalecer la sindicalización en los medios.
El Colegio de Periodistas afirmó en febrero que “no se han adoptado
medidas que pudieran disminuir el impacto de la crisis.
El ya antiguo tema de la distribución de la publicidad
estatal, actualmente planteado ante el tribunal de la
libre competencia por revista
Punto Final, ha vuelto al tapete. El Estado chileno no ha cumplido,
pese a que la Ley de Prensa así lo plantea, su
obligación de velar por el pluralismo y la diversidad de
los medios”.
Y es que la revista Punto Final
libra su propia batalla contra el Estado por una
distribución plural del avisaje del Estado en la prensa
escrita, que actualmente favorece sólo a
El Mercurio y
La Tercera. El Tribunal de Defensa de la Libre Competencia ofició a
ambos diarios preguntándoles el valor de la publicidad
estatal publicada en el último año, en tanto tres
ministros –Hacienda, Justicia y Planificación– deben
responder por qué esas carteras eligen siempre a esos
dos diarios a la hora de colocar sus avisos. El reclamo
está en una fase de análisis interno del tribunal, etapa
previa a los debates en audiencias públicas en que los
abogados del Consejo de Defensa del Estado desempeñarán
el ingrato rol de defender la injusticia. Un cálculo
optimista indicaría que todavía faltan tres años para
una sentencia, a favor o en contra del reclamo de Punto
Final. Las partes tienen luego la última instancia de la
justicia chilena, que es la Corte Suprema…
A las 13:30 del 31 de diciembre los 31 periodistas del equipo de prensa
de televisión La Red supieron que ese último día del año
sería también su última jornada de trabajo en la
estación del mexicano Ángel González. El servicio de
noticias fue cerrado, lanzando al desempleo a un total
de 67 trabajadores. El primero en ser despedido fue un
periodista que increpó al ministro de Hacienda, Andrés
Velasco, por los despidos masivos en los medios de
comunicación. La empresa de González lo acusó de
“desleal”, aunque ocultó deslealmente la información de
su despido inminente a sus propios trabajadores. “Fue
horrible, nos notificaron a la una y media, pero
teníamos que seguir trabajando, hacer las notas para el
noticiario del mediodía con la cabeza en otro lado”,
relató uno de los ex trabajadores. Los periodistas de La
Red no tenían sindicato.
El 21 de enero, Televisión Nacional de Chile lanzó al desempleo a 13
trabajadores, incluyendo a 3 productores periodistas,
que se suman a los 42 despidos acaecidos el 31 de julio
de 2008. Los tres sindicatos de la red estatal
denunciaron que la medida responde a “la implacable
conducta de la actual administración que bajo el
argumento de la modernización reduce costos en
trabajadores, mientras aumenta los gastos en el equipo
gerencial”. Ese mismo día 21 de enero cerró el diario
independiente Renacer de Angol, después de 36 años de
publicación, dejando a 30 trabajadores desempleados,
entre ellos a 7 periodistas.
El Colegio de Periodistas reclamó a las autoridades por “cambios
arbitrarios y despidos injustificados en áreas de
comunicación del aparato estatal sin explicación
alguna”, en un país donde el Estado es un relevante
empleador de periodistas. La conmemoración del Día de la
Prensa, el 13 de febrero, se convirtió en una protesta
bajo el lema “¡No más despidos!”. Convocada por el
Círculo de Periodistas de Santiago y el Colegio de
Periodistas participaron también el Sindicato 3 del
diario La Nación,
la Federación de Trabajadores de los Canales de
Televisión, el Sindicato de Canal 13, la Asociación de
Reporteros Independientes, el Sindicato Nacional
Telefónico –que representó a la Central Única de
Trabajadores (CUT)– y la Agrupación Nacional de
Trabajadores Fiscales (Anef), que también afilia a
numerosos periodistas. Silvia Vera, presidenta del
Centro de Estudiantes de la Escuela de Periodismo de la
Universidad de Santiago (Usach), representó a los
futuros periodistas.
Hubo poco que celebrar, pero la conmemoración se convirtió en un
rechazo a los despidos. También vinculó la lucha de los
periodistas por la democratización real de la libertad
de expresión con las reivindicaciones que levantan
diversos sectores laborales ante la crisis actual. Los
diferentes oradores expresaron el apoyo de sus gremios a
una batalla unida contra los despidos y la concentración
de la propiedad mediática, a la vez que atribuyeron el
creciente desempleo al fracaso del modelo neoliberal.
Un dato olvidado es que los primeros despidos justificados con la
“crisis económica” ocurrieron hace dos años en El Siglo,
cuando trabajadores de ese periódico del Partido
Comunista decidieron organizar un sindicato. “De los 10
que constituyeron el sindicato, 2 fueron despedidos de
inmediato logrando negociar su salida de forma
medianamente honorable; otros 2 debieron concurrir a
tribunales y ya ganaron sus demandas, pero la Editorial Siglo
XXI apeló y sigue extendiendo los plazos de pagar”,
explicó Julio Oliva, presidente del sindicato. “Dos
trabajadoras que tenían sus contratos en regla fueron
reintegradas tras el fin de la huelga, pero
transcurridos 11 meses, una de ellas fue hostigada hasta
el despido ilegal –y ya presentó su demanda– y la otra
negoció su salida por estar con fuero maternal, aunque
recibió solamente el mes por año de servicio”, explicó
el dirigente. Los demás sindicalizados esperan un fallo
del 6º Juzgado Laboral, donde el 10 de marzo presentaron
testigos y pruebas. La sentencia saldría en seis meses.
Despidos en el grupo Prisa
El 13 de marzo, la filial en Chile del grupo hispano Prisa –propietario
en España del diario
El País y de
editorial Santillana– despidió a una veintena de
profesionales, técnicos y administrativos, incluyendo a
tres periodistas de radio ADN 97.1 FM. En noviembre de
2008 el mismo consorcio despidió a 30 personas con el
pretexto de la crisis internacional, que deben sumarse a
20 despidos anteriores. La transnacional hispana posee
12 emisoras en Chile, entre ellas las 6 más rentables
del país, pero sus trabajadores carecen de organización
sindical.
El grupo PRISA explota el espectro radioeléctrico a través de Unión
Radio, cuya filial GLR (Grupo Latino de Radio) Chile,
Ltda. adquirió hace dos años el control de Iberoamerican
Radio Chile a Claxon Chile, S.A, entonces del grupo
Cisneros de Venezuela, incluidas las radioemisoras
Pudahuel, FM Dos, FM Corazón, Rock & Pop, FM Hit, FM
Futuro, FM Imagina y FM Concierto. Seis de estas ocho
radios estaban situadas entre las diez primeras del
mercado chileno, mientras Iberoamerican facturaba
alrededor de 21 millones de dólares. GLR Chile comenzó a
operar en este país a través del Consorcio Radial de
Chile (CRC), con las radios 40 Principales, Bésame,
Radioactiva y W Radio. Todas estas emisoras poseen
múltiples frecuencias FM a lo largo del país.
La Fiscalía Nacional Económica objetó que Prisa monopolizara más del
60% del mercado radial ante el Tribunal de Defensa de la
Libre Competencia (TDLC) y la Corte Suprema. En
noviembre de 2007, la Suprema sólo puso como condición
la misma que impuso el TDLC: que los españoles
enajenaran en seis meses una de sus concesiones de
frecuencia en
Iquique, La Serena, Tongoy, Cartagena,
Quilpué, Talcahuano, Los Ángeles, Temuco, Nueva Imperial
y Valdivia; y dos concesiones en Concepción, Villarrica,
Osorno y Puerto Montt. No se sabe si cumplieron esta
condición de la justicia.
Prisa en versión radio
Chile
es uno de los países de América Latina y del mundo
entero que exhibe la mayor concentración en la propiedad
de los medios de comunicación y en la economía en
general, incluyendo holdings que agrupan a cadenas de
farmacias, supermercados y grandes tiendas.
Unión Radio sería el líder en los mercados de habla hispana, con 1.235
emisoras, entre propias y asociadas, en España, EEUU,
México, Colombia, Costa Rica, Panamá, Argentina y Chile.
Asegura tener 28 millones de oyentes y planea expandir
su presencia en el mundo hispano de EEUU y en América
Latina.
En España, Unión Radio posee la Cadena SER, con programación hablada y
musical en 40 Principales, Cadena Dial, M-80 Radio,
Radiolé y Máxima FM, y opera radios en Los Ángeles y
Miami. Posee radio Caracol en Colombia, GLR Networks,
productora y distribuidora de programas y espacios
comerciales con 60 emisoras afiliadas, en tanto en
México comparte al
fifty-fifty con el gigante Televisa la empresa
Radiópolis, con W Radio, Bésame y 40 Principales, entre
otros nombres y formatos radiales que se repiten en
Panamá, Costa Rica, Chile, Argentina y Colombia.
El grupo Prisa, que arrastra deudas por más de 2.000 millones de
dólares desde la muerte de su fundador –Jesús Polanco–
en 2007, tiene otras ramificaciones latinoamericanas en
prensa escrita y televisión, principalmente en Bolivia,
donde controla el diario
La Razón y la
cadena de televisión ATB, pero se deshizo del periódico
El Nuevo Día
de Santa Cruz, que fue vendido a un socio minoritario,
el economista Alfredo Leigue Urenda. En Chile intentó
comprar La Nación,
más interesado en sus talleres que en el diario, debido
a su infraestructura capaz de imprimir numerosas
publicaciones, desde el diario
Metro al Diario Financiero.
Despidos en todo el mundo
La ola de despidos en los medios de comunicación tiene alcance mundial.
El grupo multimediático
Clarín de
Buenos Aires abrió en diciembre un retiro “voluntario”
de personal que desvinculó del diario estrella del
conglomerado a decenas de periodistas antiguos,
diseñadores gráficos y editores del suplementos de
Economía y revistas
Ñ,
Buena Vida, Mujer,
Rural,
Zonbalez y Olé. Entre
otros fueron “desvinculados” Pablo Kandel, Fernando
González, Carlos Eichelbaum, Armando Vidal, Pablo Abiad
y Sabina Amboage y María Seoane, de mucha antigüedad en
el matutino.
Esto ocurre mientras en Argentina se debate una nueva normativa que
limita el poder de los grupos multimedios, impidiendo
que los dueños de canales abiertos sean a la vez
propietarios de cables en la misma ciudad en que operan.
Regula que los canales de TV cable no operen en más de
24 localidades a la vez e impide que tengan más de 35%
de abonados a nivel nacional. Asimismo, reserva un 33%
del espacio radio-eléctrico para canales y radios de
organizaciones sin fines de lucro, como sindicatos e
iglesias, que no podían poseer licencias para operar
canales de televisión y radios. Se trata de una
regulación que debiera imitarse en países como Chile,
donde el monopolio VTR domina en el cable, aunque no
ofrece canales como Telesur, pero sí acoge a numerosos
canales religiosos, en tanto su “competidora” Directv
–que al igual que VTR-Global Com. también termina en el
magnate mundial Rupert Murdoch– cierra el paso a los
canales de noticias 24 Horas y CNN-Chile, en otra
demostración también contraria al pluralismo
informativo.
En abril dejará de
imprimirse el centenario
Christian Science
Monitor de EEUU, que continuará sólo en versión
digital, al igual que el
Kansas City Kansan. El mismo camino siguió el
Seattle Post Intelligencer, que circuló diariamente desde 1863, y el
Rocky Mountain
News, de Denver. La cadena McClatchy puso a la venta
el Miami Herald,
que tiene la versión en castellano
El Nuevo Herald. La segunda cadena del país del norte, Tribune Co.,
dueña del histórico
Chicago Tribune,
anunció su quiebra por 12 mil millones de dólares, y
The New York Times deberá hipotecar su edificio, pero entretanto
vendió 7% de sus acciones al mexicano Carlos Slim, el
tercer hombre más rico del planeta, dueño de Teléfonos
de México y celulares Claro.
Los Angeles Times, Atlanta
Journal Constitution,
San Francisco
Chronicle y otros periódicos mundialmente conocidos
anunciaron despidos, reducción de páginas y estados
financieros críticos.
Univisión, la
mayor cadena de televisión hispana en EEUU, anunció el
despido del 6% de su personal, 300 trabajadores de TV,
radio e Internet.
El Nuevo Día de Puerto Rico eliminó 30 puestos de
trabajo. Un estudio del
Columbia
Journalism Review aseguró que desde enero del 2007
hasta febrero del 2009 han sido “desincorporados” 11.250
periodistas, que con los nuevos anuncios de despidos
pueden redondearse a 12.000. Desde 1990, desapareció el
25% de los empleos en periódicos. Entre 2000 y 2008, el
sector de medios de comunicación perdió más de 200 mil
empleos, según Advertising Age. Asimismo, los ingresos
por publicidad cayeron en 23% en 2008, según la
Asociación de Periódicos de Estados Unidos. Los
pronósticos no son buenos para el 2009.
Los medios de
España han despedido 1.705 trabajadores en ocho meses,
mientras que otras 153 personas se acogieron a
jubilación adelantada, según la Federación de
Asociaciones de Periodistas de España (FAPE). Y en toda
América Latina cunde el desempleo de periodistas. Al
igual que en los despidos de
El Mercurio,
tampoco se sabe si la tragedia “ya pasó o recién
comienza”.

Notas:
1)
http://sindicatodeperiodistas.blogspot.com/.
2)
Blog
de cine
http://www.analizame.cl.