Venezuela
¿Quién dijo miedo?
José Vicente Rangel
felap.info, Caracas
lunes, 25 de mayo de 2009
Días atrás escuché a un periodista hablar sobre el miedo.
Decir que no había que tener miedo. Que el miedo no
podía ser causa de que se perdiera la libertad en
Venezuela y alertaba sobre la cobardía. Considero
respetable que alguien hable en esos términos. El miedo
como tal, como actitud que pone en grave riesgo
principios y la propia dignidad, es inaceptable. Porque
al fin y al cabo el miedo es un sentimiento que invade a
todo ser humano, pero que precisa ser controlado.
Siempre he creído que el problema no es propiamente el
miedo sino contar con suficiente ánimo, en situaciones
complejas y delicadas, para sobreponerse a él. Que es lo
que define el verdadero valor.
¿Por qué asumo este tema en esta columna? Dudé hacerlo
por tratarse de algo muy ligado a la condición humana.
Nunca me gustó contrastar miedo y valor; temor y coraje.
Ya que a mi modo de ver, ni el valor ni el miedo son
actitudes absolutas en las personas. Respeto por igual a
quien manifiesta miedo en determinada circunstancia como
al que muestra valor. Es más, sospecho de aquellos que
alardean valor con el propósito de escarnecer a los que
reconocen el temor que los embarga.
Más de una vez, en situaciones concretas, los valientes
se tornan miedosos y viceversa. Todo es relativo en la
vida.
Pero lo que me saca la piedra, lo confieso, es la
impostura. La falsedad en el tratamiento del tema. El
juego oportunista. La versión acomodaticia convertida en
argumento y, sobre todo, la pretensión de auto
atribuirse valor y remitir la cobardía a los demás.
Molesta aún más que se juegue con sentimientos de honda
raíz humana y se los pretenda convertir en miserable
expresión politiquera. Porque no sólo he escuchado
hablar al periodista de marras del miedo de la sociedad,
es decir, de los otros, sino a buena parte de los
dirigentes de la oposición y a los medios que la manejan.
¿Se trata de una manipulación política? Obviamente sí.
Se quiere es imponer la especie de que hay un grupo de
venezolanos investidos de valor tratando de sacar al
resto de los venezolanos de la charca del miedo en que
vive. Esos valerosos ciudadanos aprecian que los
habitantes de este país son unos cobardes arrodillados
ante un poder dictatorial, hegemónico y represivo. Por
supuesto que nada de esto es cierto. Si algo caracteriza
al venezolano de todos los tiempos es su valor. Valor
entero y compacto para hacer frente a cualquier riesgo,
desde los que cotidianamente se plantean, hasta los que
surgen en situaciones de excepción. Venezuela no es un
pueblo de cobardes, y por eso que la pretensión de
aquellos que podríamos llamar “ideólogos del miedo de
los otros” agrede a sus compatriotas. Los tratan con la
proverbial manera que tiene el pensamiento de derecha de
agraviar al pueblo. La actitud de atribuirle al común de
los venezolanos la condición de miedoso, forma parte de
la fraseología descalificadora contra el pueblo raso, de
a pie, que la oligarquía emplea a diario: chusma,
zarrapastrosos, desdentados, negros, niches, horda.
En Venezuela no hay miedo.
En el chavismo, que es mayoría, no lo hay. Y me atrevo a
decir que tampoco lo hay en el pueblo de oposición, aún
cuando quizá sí en sus dirigentes.
Pero hablemos claro: cuando descaradamente se violan la
Constitución y las leyes no hay miedo o simplemente se
miente. Cuando los líderes de la oposición y los medios
dicen lo que les da la gana, desde insultar al
Presidente, a jueces, fiscales, diputados, ministros y
funcionarios de cualquier nivel, hasta llamar a los
militares a irrumpir contra el Estado de derecho y la
democracia, una de dos: o no hay miedo o no hay
dictadura. Porque en una dictadura nada de eso se puede
hacer, y si se hace se paga con la vida, la prisión, la
tortura o el silencio. Por eso me río cuando escucho a
los “valientes” voceros de la oposición despotricando
del gobierno y, al mismo tiempo, hablando de miedo.
Arribo entonces a la conclusión de que el miedo sólo
está en aquellos que lo endosan a los demás, con lo cual
despiertan sospecha en la colectividad por aquello de
que el miedo es libre. Cabe preguntar: ¿dónde está el
miedo? ¿En el liderazgo opositor o en el pueblo? Todos
sabemos dónde: está en la mentira.

* El autor es un veterano periodista
venezolano, que publica su columna en el diario Las
Últimas Noticias, ha ocupado diversos cargos públicos,
desde Canciller a Ministro de Defensa hasta la
Vicepresidente de la República Bolivariana de Venezuela.