Feudalismo mediático:
Los amos de la prensa en Honduras
Ernesto Carmona
felap.info, Santiago de Chile
lunes, 27 de julio de 2009
El conflicto entre el presidente Manuel
Zelaya Rosales y la oligarquía de Honduras, que
incluye a los dueños de grandes medios de prensa y
televisión, se remonta al comienzo de su período de
cuatro años, iniciado el 27 de enero de 2006. Antes
que el Presidente se vinculara con PetroCaribe y el
ALBA, comenzó a ser atacado a diario por los grandes
medios hondureños, cuyos pocos propietarios también
poseen la tierra, controlan el poder financiero y la
economía local e integran la clase política que
maneja el Parlamento, el Poder Judicial y… las
fuerzas armadas.
“Un pequeño número de empresarios poderosos
con influencias comerciales, políticas, y vínculos
familiares, son dueños de la mayoría de los medios
de comunicación del país”. Esta conclusión aparece
en el informe 2008 de derechos humanos de la
embajada de Estados Unidos en Honduras*, elaborado
cuando todavía gobernaba George Bush.
El reducido grupo de empresarios que se
apropió del “derecho” a informar monopoliza “la
libertad de expresión” en una suerte de “feudalismo
mediático” al servicio director de sus propios
intereses económicos y políticos, a la vez que
explota una rentable veta de negocios. En Honduras
existen cuatro diarios de circulación nacional,
propiedad de tres familias, en tanto la radio y
televisión están controladas por un cuarto grupo, de
acuerdo a un reporte de la periodista hondureña
María Teresa Castellanos. También tienen relevancia
dos revistas de papel, una de ellas en inglés.
Honduras, considerada la nación americana
más pobre después de Haití, vive aún en el
feudalismo. La oligarquía terrateniente posee la
incipiente industria, el sistema financiero y el
comercio, en tanto sus “cuadros militares” dirigen
personalmente a las fuerzas armadas, no a través de
individuos de clase media como en otros países. Los
dueños del poder y la riqueza integran también la
“clase política” de donde surgen los jefes del
congreso –como Roberto Micheletti–, del poder
judicial y del ejército.
Con los socios locales de la Sociedad
Interamericana de Prensa (SIP) incorporados
plenamente a los “dueños” del país, el golpe en
Honduras encarna la amenaza de un retroceso
histórico y político que atañe a toda América
Latina, con el poder industrial-militar-mediático de
EEUU manipulando de nuevo un golpe de estado desde
la oscuridad, como en los viejos tiempos, y al
parecer sin la anuencia del poder formal
estadounidense, pero con gran apoyo mediático, pues
ahora son muy pocos los medios y periodistas que
están cumpliendo cabalmente su rol de testigos de la
historia. Todo lo contrario.
Desafiando a los dueños de medios
El Presidente Zelaya desafió a los dueños de
medios estableciendo cadenas obligatorias de radio y
televisión desde el 28 de mayo de 2007. Argumentó
que los grandes medios negaban la cobertura
periodística a los logros de su gobierno: “No están
publicando nada más que malas noticias y
prácticamente creando un clima de inseguridad y
desinformación al pueblo, lo que desincentiva el
clima de negocios y el clima de desarrollo que
tenemos en el país”, dijo.
La primera cadena fue centrada en los
avances en telefonía. Luego se repitió el desafió,
para abordar los proyectos en electricidad y muchos
otros temas, hasta que se fundó el Canal 8 de TV del
Estado, cuya planta operaba desde la casa
presidencial. Zelaya dijo estar enfrentado a
“ciertos sectores”, según informó el
Diario Las Américas del 6 de enero de 2007, mediante un cable de la
francesa AFP. “La confrontación que ciertos sectores
del país han iniciado con el Gobierno se ha
agudizado en los últimos días”, afirmó entonces el
mandatario, pero no identificó a esos “sectores”.
Esto ocurría dos años y medio antes del golpe del 27
de junio de 2009.
Típicamente, los dueños de medios rechazaron
las cadenas alegando que “atentan contra la libertad
de pensamiento” y que “se practican en aquellos
países regidos por gobiernos totalitarios”, en una
temprana alusión a Hugo Chávez y Venezuela, según el
comunicado de la Asociación de Medios de
Comunicación (AMC) y de la Asociación Nacional de
Radiodifusión de Honduras (Anarh). Zelaya siguió
usando las cadenas.
Hace más de dos años que los “analistas” de
prensa de Honduras comenzaron a comparar a Zelaya
con Hugo Chávez. La política de medios del
mandatario hondureño les hizo recordar
automáticamente la no renovación de la concesión de
Radio Caracas Televisión, decidida soberanamente por
el Gobierno de Venezuela. Nunca explicaron que la
concesión una vez expirada simplemente no fue
renovada, sino que “denunciaron” el “cierre” de la
estación. Tampoco se habló de los esfuerzos de la
Corte Suprema de Honduras por despojar al Estado del
Canal 8 de TV en beneficio de un particular, la
empresa privada Teleunsa.
Zelaya dijo en mayo de 2007 que “la razón
[del enfrentamiento] es porque hay diferentes
medidas que hemos tomado que afectan intereses
sumamente poderosos en el país: Las transnacionales
del petróleo, las transnacionales de las
telecomunicaciones, de la energía, los consorcios y
las burocracias y las políticas de poder en
Honduras”. Aseguró que “sectores influyentes usan
los medios de comunicación para distorsionar la
verdad para debilitar el Gobierno y parar estas
medidas”, por lo que pidió el apoyo de la población
“para decir la verdad”.
“Indudablemente que el principal problema de
Honduras es que su sistema político a través de la
historia ha concedido leyes, contratos, privilegios
y concesiones que favorecen ciertos sectores, pero
que discriminan en forma inmoral a las grandes
mayorías de la nación hondureña”, se quejó Zelaya en
enero de 2007, cuando su gobierno estaba por cumplir
un año. Y también advirtió que habría una larga
lucha por las reformas democratizadoras legales y
constitucionales: …”No compete solamente al
Presidente hacer estas modificaciones (...), se
necesita el concurso de los demás poderes del
Estado, de los dueños del capital, de los medios de
producción, del sector privado, de los dueños de los
medios de comunicación, de los periodistas y del
pueblo en general”, dijo el Presidente Zelaya.
Espionaje mediático al Presidente
El 17 de octubre de 2007, un cable de Terra
y de la agencia española Efe informaba que “el
Presidente de Honduras, Manuel Zelaya, enfrenta una
crisis con la prensa...” Las agencias recordaron que
“poco tiempo después de haber asumido el poder,
Zelaya comenzó a polemizar con un sector de la
prensa, principalmente con dos medios impresos”,
refiriéndose a
La Prensa y
El Heraldo, cuyos nombres no mencionaron. Añadieron que “según
Zelaya, grupos poderosos, que no identificaba,
también estaban detrás de esos medios en un intento
por boicotear las acciones de su gobierno”.
Entre dimes y diretes, Terra/Efe precisaron
por fin que “sin embargo, el martes [16 de octubre
de 2007], en una rueda de prensa en la que
participaron varios ministros de Zelaya, el titular
de Defensa, Arístides Mejía, identificó a los dos
diarios, La Prensa y El Heraldo, y
a su editor, el empresario Jorge Canahuati”.
Terra/Efe añadieron de su propia cosecha que “en la
polémica con un sector de la prensa, el gobernante
incluso ha sugerido a los medios cómo deben elaborar
las noticias que se originan en la administración
pública y “destacar lo positivo”.
Y Zelaya tampoco perdía su tiempo. El 15 de
octubre, el Presidente hondureño tomó el toro por
las astas: viajó a Miami para denunciar ante la
mismísima 63ª Asamblea General de la Sociedad
Interamericana de Prensa (SIP) la existencia de
oligopolios en los medios de comunicación de su país
que “limitan el derecho a la información y a la
libertad de expresión de todos los hondureños”. El
Presidente dijo en Miami que “es innegable la
existencia en Honduras de oligopolios en cuanto a la
propiedad de las grandes cadenas de medios
informativos, escritos y reflejado especialmente en
las empresas televisivas y periodísticas del país”.
Entonces, la clase política comenzó a
criticar la “confrontación de Zelaya con la prensa”,
entre ellos varios diputados del Parlamento y el
comisionado de los Derechos Humanos, Ramón Custodio,
“quien le ha recomendado al Presidente que mejore su
relación con los medios y cuestionó la política del
Gobierno en materia de comunicación”, según
Terra/Efe. Y entonces entró en escena el Presidente
del Parlamento, Roberto Micheletti, “quien pretende
ser candidato a la presidencia de la República por
el gobernante Partido Liberal en las elecciones
generales de noviembre de 2009”, advirtió el
despacho Terra/Efe del 17 de octubre de 2007.
Los diarios
La Prensa y El Heraldo
iniciaron en 2007 una campaña de inteligencia contra
el Presidente Zelaya, interceptando y “denunciando”
supuestas conversaciones telefónicas suyas y de sus
colaboradores cercanos, probablemente con el apoyo
de los servicios de inteligencia estadounidenses que
ya operaban a sus anchas en Honduras, en una
operación de control telefónico aparentemente
calcada de otra anterior con el Presidente de
Guatemala, Álvaro Colom. La Prensa, El Heraldo y la
CIA difundieron por radio y pusieron a circular en
Internet 13 supuestas conversaciones telefónicas
entre Zelaya y varios altos funcionarios del
gobierno de Honduras.
Según Terra/Efe: “En una de las
conversaciones se escucha al Presidente Zelaya y su
secretario privado, Raúl Valladares, hablando en
contra del Presidente del Parlamento, Roberto
Micheletti, quien pretende ser candidato a la
presidencia de la República por el gobernante
Partido Liberal en las elecciones generales de
noviembre de 2009. Otra grabación, registró una
supuesta conversación de Zelaya es con el gerente de
Hondutel, la empresa estatal hondureña de
telecomunicaciones, Marcelo Chimirri”.
La conclusión “periodística” de Terra/Efe
fue que “según versiones extraoficiales que han
trascendido en Tegucigalpa, esas grabaciones que
comprometen al Presidente y a varios de sus
ministros, y en algunas de las cuales se habla sobre
el control de periodistas y medios, habrían sido
hechas por operadores oficiales de Hondutel que ya
fueron despedidos. (Firmado ACAN-EFE gr/lam/rsm,
Terra/Efe).
Entretelones de una guerrilla mediática
El 15 de septiembre de 2008, el Presidente
hondureño fustigó de nuevo a los grandes medios
nacionales de difusión “por resaltar lo negativo en
el país y silenciar los éxitos de su
administración”, iniciada en 2006, de acuerdo a un
informe de la Agencia Informativa Prensa Latina.
“Nos critican porque tenemos anuncios en los medios
de comunicación, pero lo hacemos obligados porque no
nos publican nuestros logros y también tenemos que
contestar tanta infamia de la que somos víctimas”,
declaró el mandatario.
“Hemos mejorado los índices de educación,
alfabetización y escolaridad, además de disminuir la
deserción escolar”, añadió el gobernante y precisó
que durante su mandato, “los niños matriculados en
las escuelas aumentaron 15 por ciento, disminuyó la
mortalidad infantil y la materna en el momento del
parto”.
“De la misma manera crecieron las
exportaciones y el desarrollo económico: este país
está en las mejores condiciones de la historia, lo
cual no quiere decir que está bien ya que tenemos 65
por ciento de la gente en la pobreza y carecemos de
recursos para incentivar el campo”, puntualizó
Zelaya, citado el lunes 15 de septiembre de 2008 por
el diario
Tiempo Digital.
Zelaya recordó que en una reciente
conferencia en Accra, capital de Ghana, Honduras
obtuvo el primer lugar en programas de evaluación de
gestión por resultados y que acaba de ganar el
primer lugar en competitividad. “Ahí está el trofeo,
ahí está la placa de reconocimiento que nos dio la
OECD, que es la organización de desarrollo económico
más grande del mundo donde están todos los países
industrializados”, comentó entonces el Presidente.
Aromas de golpe hacia fines de 2008
El Hondudiario.com del 17 de noviembre
registró que el “Presidente Zelaya anuncia
regulación de medios de comunicación: A pesar de eso
es bien asediado por la prensa nacional e
internacional”. Y añadió: “El mandatario señaló que
tiene el beneplácito del presidente del CN [Congreso
Nacional], mismo que no ha tenido una buena relación
con los periodistas y algunos medios de
comunicación”. O sea, descifrando una redacción
deplorable, la noticia era que Zelaya planeaba
“regular” a la prensa en connivencia con... Roberto
Micheletti.
Este despacho nada de imparcial, habla por
sí mismo: “Tegucigalpa, Honduras (17 noviembre
2008).- El presidente Manuel Zelaya, arremetió de
nuevo contra algunos medios de comunicación
específicamente escritos, anunciando que iniciará a
regular dichos medios. Según el mandatario Zelaya,
lo realizará a través de leyes que enviará al
presidente del Congreso Nacional Roberto Micheletti,
quien le ha mostrado anuencia para aprobar dichas
regulaciones. De acuerdo, a lo manifestado por el
presidente hondureño empezará a aplicar la ley
antimaras [anti-pandillas] o de asociación ilícita
contra los dueños de medios de comunicación que se
dedican a distorsionar la información y los hechos”.
La misma versión aseguró que Zelaya dijo
“que los medios de comunicación especialmente
escritos, se dedican a mal informar a la población
al dar a conocer información de hechos los cuales no
[se] los publican como son, sino de acuerdo a los
intereses de los dueños. El presidente, indicó que
los dueños de medios se asocian para chantajear al
Gobierno y luego se reparten las millonarias
ganancias producto del cobro que por publicidad
tiene que pagar para desvirtuar las malas
informaciones, noticias falsas y manipuladas
difundidas en algunos medios de comunicación”.
A estas alturas, mediados de noviembre de
2008, Zelaya enfrentaba una decisión de la Corte
Suprema de Justicia (CSJ) que pretendía quitarle la
frecuencia del Canal 8 al Estado para otorgársela a
un empresario privado de las comunicaciones.
Entonces, el Presidente criticaba a ciertos “medios
de comunicación que promueven una 'cultura de la
muerte' al promocionar la actividad de la
delincuencia y del crimen organizado, en vez de
impulsar los valores humanos y cívicos que nutren a
los miembros y la institución policial”, según
Hondudiario.com.
Zelaya subrayó: “Estos medios promueven a
los asesinos y los secuestros, en vez de apoyar a la
Policía, sin embargo dijo que no es culpa ni
decisión de los periodistas, sino acción exclusiva
de los propietarios de los medios”.
Por esos días, el Presidente coincidió con
el Cardenal Oscar Andrés Rodríguez, quien cuestionó
que la “cultura de la muerte predomina en los medios
de comunicación”, particularmente en la prensa
escrita y la televisión, donde los valores se han
invertido colocando al delincuente y al criminal en
una posición privilegiada, en detrimento de las
víctimas y de la sociedad en general”, afirmó. “Las
declaraciones del titular del Poder Ejecutivo las
vertió en la inauguración de mesas ciudadanas en
Catacamas, Olancho, luego de anunciar también que
encarcelaría a empresarios que se nieguen a rebajar
los precios de los productos y servicios de consumo
básico en la población hondureña”. O sea, la suerte
estaba echada.
Prensa y corrupción en Honduras
A comienzos de 2008, la Agencia Francesa de
Prensa (AFP) concluyó que “el periodismo [es] una
profesión desprestigiada en Honduras”. Según un
despacho fechado en Tegucigalpa el 21 de febrero de
2008, “encontronazos entre gobierno y dueños de
medios de comunicación, compraventa de información,
chantajes y calumnias salpican a diario el ejercicio
del periodismo en Honduras, una profesión cada vez
más degradada, según los analistas”.
La agencia francesa puso de relieve la
“inquietud de distintos sectores sobre prácticas
poco éticas de algunos periodistas y medios de
comunicación, que estarían motivados por la defensa
de intereses personales, económicos o para
desprestigiar el honor de las personas”, aseguró el
relator especial para la libertad de prensa de la
Organización de Estados Americanos (OEA), Ignacio
Álvarez”.
AFP añadió también que “el periodismo
corrupto navega en un mar de impunidad en el país”,
citando una denuncia de Carlos Méndez, coautor del
informe “Honduras: prensa, poder y democracia”,
escrito con Julieta Castellanos, la asesora
hondureña sobre Gobernabilidad del Programa de
Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Según
Castellanos, “hay mucho atropello de la prensa” y
“el periodista ha tendido a suplantar a la
justicia”.
Según la agencia, a menudo estas prácticas
se ven favorecidas por los sueldos bajos, que en
muchos casos se limitan al salario mínimo. También
las atribuyó a la “ignorancia” de la población y a
“la alta concentración de los medios de comunicación
en pocas manos”, esta vez citando al director del
diario El
Tiempo, en Tegucigalpa, Manuel Gamero.
“Hay múltiples maneras de ocultar la
corrupción, pero una frecuente es disfrazar la
opinión con noticias y eso permite que [el
periodista] sea financiado”, sostuvo Carlos Méndez.
Según el investigador, los focos principales de
corrupción se encuentran en la televisión y la
radio. “Los grandes comunicadores con incidencia
pública masiva en televisión y radio sí pueden ser
registrados como los zares de la corrupción”,
aseguró.
Honduras aprobó en 2007 la ley de
Transparencia, que obliga a los tres poderes y a las
alcaldías a hacer pública la información sobre
titulares de puestos, salarios, funciones,
proyectos, licitaciones y obliga al poder judicial a
colgar en su portal Internet las sentencias. Pero
tardará años en llevarse a la práctica real por la
ausencia de portales de Internet, sobre todo en los
municipios.
La prensa escrita
Dos grandes diarios –El Heraldo y
Tiempo–
se editan en Tegucigalpa –la capital–, mientras los
dos restantes –La
Tribuna y
La Prensa–
se publican en San Pedro Sula, la segunda ciudad del
país. Los diarios de circulación nacional de San
Pedro Sula tienen tanta relevancia como los que se
publican en la capital.
La Tribuna, de San Pedro Sula,
tiene como principal accionista al ex presidente de
Honduras Carlos Roberto Flores Facussé (1998-2002),
del partido Liberal (PL), quien es hijo de Oscar
Flores, un famoso periodista, y sobrino de Miguel
Facussé, influyente terrateniente. Este partido
Liberal fue fundado en 1891 y es el mismo partido
del Presidente Manuel Zelaya.
El PL de Honduras tienen un perfil
socialdemócrata de derecha, pero a través de su
historia absorbió a grupos progresistas, como la
facción Alianza Liberal del Pueblo (Alipo), heredera
de la Izquierda Democrática, que fue implantada en
el seno partidario, en la década de 1980, por los
hermanos Jorge Arturo y Carlos Roberto Reina
Idiáquez, elegido presidente años más tarde. En
definitiva, es un partido al que pertenecen
individuos de extrema derecha, como Roberto
Micheletti, y figuras progresistas como Manuel
Zelaya.
Alipo se propuso contrarrestar la política
exterior del presidente y correligionario Roberto
Suazo Córdova, juzgada demasiado complaciente con
Estados Unidos y la guerrilla Contra-sandinista
nicaragüense fomentada por el gobierno de Ronald
Reagan, cuyas incursiones terroristas fueron
fraguadas desde bases en territorio de Honduras,
agudizando tensiones cuasi-bélicas permanentes con
Nicaragua, originadas en un antiguo conflicto
fronterizo.
La Prensa,
también de San Pedro
Sula, pertenece a la familia que hoy encabeza Jorge
Canahuati Larach, propietaria también de
El Heraldo de Tegucigalpa. Fundado en 1964, el diario
La Prensa
mantiene corresponsales en las principales ciudades
del país y asegura poseer una “circulación mínima”
de “50.000 ejemplares, en formato tabloide”.
Según una ampulosa monografía de Bayron José
Guevara Calderón, titulada “Medios de comunicación
social a nivel mundial y en Honduras”, desde “los
albores de su existencia [...], el diario optó “por
dejar atrás los sectarismos partidarios del pasado y
desarrollar en forma sistemática una visión
científica, profesional y objetiva de su tarea en la
sociedad hondureña”. Por lo tanto, “así, decidió
apoyar no a un partido o un grupo, sino al concepto
doctrinario de la democracia”, ...entendida como el
escenario instrumental de la economía de mercado en
beneficio de unos pocos.
Naturalmente, la línea editorial de
La Prensa
está adscrita al neoconservadorismo en boga. “En el
campo económico, ámbito fundamental de recuperación
y desarrollo de las sociedades, La Prensa ha
planteado desde sus inicios la necesidad de que el
país se abra a los conceptos –modernos y
enriquecedores– de la economía de mercado. Para
lograr ese propósito (promover la democracia y la
libre empresa) el periódico tiene como política
contratar los mejores talentos en la profesión
periodística y no es ninguna casualidad que, como
fruto de su trabajo,
La Prensa
sea el diario de mayor circulación en Honduras”
(Guevara Calderón).
El Heraldo, de Tegucigalpa, fundado en 1979 por Jorge
J. Larach, también hoy está a cargo del descendiente
Jorge Canahuati Larach, miembro de comisiones de
notables siempre cercanos al presidente de turno y
proveedor de armas... y medicinas del Estado. El
periódico comparte una red de corresponsales con
La Prensa,
de San Pedro Sula, que pertenece a la misma familia
propietaria, y al igual que ese diario, afirma
poseer una “circulación mínima de 50.000 ejemplares,
en formato tabloide”.
Tiempo, de Tegucigalpa, pertenece Jaime Rosenthal Oliva, un
empresario y banquero dedicado también a la
política, secretario general del Partido Liberal,
candidato en varias oportunidades –sin ningún éxito–
a la presidencia de la República. En noviembre 2005,
cuando ganó las elecciones presidenciales su
correligionario José Manuel Zelaya Rosales, el
banquero Rosenthal Oliva anunció que no continuará
buscando más la Presidencia de la República, porque
“su período de servicio público ya finalizó”,
...pero “sí seguirá apoyando a Honduras y a su
Partido Liberal, para que cada día sean mejores” (La
Tribuna, 25 de noviembre 2005).
Castellanos dijo que “la orientación
ideológica [de estos cuatro diarios] es de derecha:
Realmente los cuatro comparten la línea de derecha,
pertenecen a empresarios que mantienen a estos
diarios como una empresa mercantil y sus vínculos
con los grupos de poder político son muy estrechos,
porque ellos mismos pertenecen también a esos grupos
de poder. Como dije, Flores Facussé fue presidente
de la República y Jaime Rosenthal ha intentado serlo
en cuatro o cinco ocasiones”.
En Honduras, se alternan en el poder el PLH
y el Partido Nacional de Honduras (PNH), fundado en
1916, más o menos como lo hacen republicanos y
demócratas en EE.UU. Según el mismo Rosenthal, “la
tendencia es dos veces los liberales y una vez los
nacionalistas...” El presidente saliente en 2006,
Ricardo Maduro Joest, del PNH, fue antecedido por
dos administraciones liberales consecutivas
–de cuatro años cada una–, la de Carlos Roberto Reina Idiáquez (1994-1998) y la de
Carlos Roberto Flores Facussé (1998-2002).
Aunque en Honduras existen por lo menos
otras tres tiendas políticas de menor influencia
(Partido Demócrata Cristiano de Honduras, PDCH,
fundado en 1980; Partido Innovación y Unidad, PINU,
fundado en 1971; y Partido de Unión Democrática,
PUD, fundado en 1993), impera de hecho un sistema
bipartidario.
El régimen bipartidista consiste en una
suerte de juego exclusivo de la misma gente, como si
todo el país fuera un gran campo de golf donde
compiten sólo dos rivales... pero del mismo club.
“Liberales y nacionalistas somos amigos, vecinos,
hemos ido a los mismos colegios y universidades,
todos tenemos el deseo de sacar a los hondureños de
la pobreza, que den más oportunidades de trabajo,
garantizando un clima de confianza y seguridad para
el futuro” (Rosenthal).
Los gobiernos se alternan y cambian, ...para
que todo siga más o menos igual ...o peor. “Estoy
confiado en la gente que quiere un cambio y
alternatividad en el poder; con mucho orgullo veo
que los hondureños estamos en una verdadera fiesta
cívica, olvidando las diferencias, ejerciendo el
derecho con entera libertad y democracia. Es un gran
camino que hemos recorrido y espero que jamás lo
cambiemos, que siempre continuemos en la misma ruta
de la libertad, paz y armonía de los hondureños”,
dijo Rosenthal, mientras votaba en las elecciones
presidenciales de noviembre 2005. Pero ahora fue uno
de los estrategas empresariales del golpe contra su
compañero de partido Manuel Zelaya.
La televisión
La televisión de Honduras está controlada
por una sola persona, José Rafael Ferrari, también
de gran presencia en la radio y presidente de la
Fundación Teletón. “En la TV tenemos grandes canales
nacionales, aunque hoy están emergiendo nuevos
canales pequeños, que se han formado últimamente”,
dijo Castellanos. El grupo más poderoso lo encabeza
José Rafael Ferrari, propietario de una red de
cobertura nacional que posee canales con distinta
denominación
–Canal
5, Canal 13, Canal 7–, conformando la cadena de televisión más fuerte de
Honduras.
“Toditito el complejo de la televisión, con
muchísima canales y todos tienen cobertura nacional,
con diferente denominación. Por ejemplo, Canal 3 de
Tegucigalpa es el mismo Canal 14 de San Pedro Sula,
con José Rafael Ferrari como uno de sus dueños”,
dijo Castellanos. José Rafael Ferrari también es
poderoso en el sector radio.
En resumidas cuentas, la televisión de
Honduras pertenece toda a la familia Ferrari. “Otros
sectores han querido crear otros canales más
pequeños, Jaime Rosenthal también es propietario de
uno de ellos, y existen algunos de otras familias,
pero que resultan ser muy, muy pequeños...”, precisó
la periodista.
La radio
Las principales radioemisoras del país son
HRN, La Voz de Honduras, y radio América, La Voz
Popular.
HRN, fundada en 1933 por Rafael Ferrari
García y controlada hoy por su descendiente José
Rafael Ferrari, posee repetidoras de cobertura
territorial nacional que difunden una programación
con énfasis en las noticias.
Radio América, fundada en 1948 como emisora
musical popular, también terminó poniendo el acento
en los programas informativos. Desde 1967 está
controlada por Miguel Andonie Fernández, empresario
que actúa en política a través del partido
Innovación y Unidad (PINU) y fue candidato
presidencial en 1971.
La estación dispone de plantas repetidoras
en San Pedro Sula, Choluteca, La Ceiba, Santa Rosa
de Copan, Juticalpa, Siguatepeque, Tela, Puerto
Cortes y Danli. La misma empresa matriz
–Audio Video SA–
que controla radio América encabeza una cadena que
incluye a Radio San Pedro, Radio Continental, Radio
Mundial (en San Pedro Sula, Cortes), Radio Stereo
Ceiba (en La Ceiba Atlántida), Radio Valle (en
Choluteca), Radio Moderna, Radio Universal y Cadena
Radial Sonora (a nivel nacional), Super Cien Stéreo
y Momentos F.M. Stéreo (ambas emisoras musicales de
alcance nacional).
Andonie, que también posee
otros negocios como la empresa Industria
Farmacéutica, se convirtió en figura política
durante la guerra con El Salvador de 1969, desde su
cargo de presidente del Comité de Emergencia
Nacional que capitalizó un sentimiento de unidad
nacional que atemperó las pasiones políticas y
sirvió de matriz a una nueva tienda partidaria que
en 1971 lo catapultó como candidato presidencial del
naciente partido de Innovación y Unidad, (PINU), en
una contienda que ganó por estrecho margen el
“nacional” Ramón Ernesto Cruz, tras firmar un pacto
de gobernabilidad bipartidista con los liberales. Al
año siguiente --1972--, el gobierno fue derribado
por los militares que se quedaron 10 años en el
poder, pero con colaboración del PNH.
“Hay muchísimas radios más pequeñas, a nivel
nacional”, explicó Castellanos. “En cada ciudad de
los 18 departamentos de Honduras vamos a encontrar
radios que no tienen alcance nacional pero posen una
cobertura local que desempeña una gran función. Hay
muchísimas radios en este país de 6,6 millones de
habitantes”.
Revistas
Hablemos claro, fundada en 1994 por
Rodrigo Wong Arévalo, con una tirada de 9.000
ejemplares, se autodefine “la primera y única
revista semanal que se edita en Tegucigalpa”. La
misma empresa publica además la revista deportiva
AS, el mensuario Hablemos Claro Financiera, Cromos
(“la revista de la sociedad hondureña”) y la
publicación turística Come to Honduras. Para sus
dueños [...] “somos en resumen, una gran revista,
¡la mejor que se ha publicado en Honduras en todos
los tiempos!”. Ni más ni menos...
Honduras this week, semanario en inglés
fundado en 1988, se define como propiedad de
privados, independiente de los diarios hondureños y
sin conexiones gubernamentales (nacionales y
extranjeras), de interés para la comunidad
internacional y entregado únicamente a sus lectores.
Al igual que Hablemos claro tiene una versión
parcial en Internet.
Todos estos personajes son defensores
acérrimos de la “libertad de prensa”, tal como la
entienden la Sociedad Interamericana de Prensa
(SIP), los diarios reaccionarios del continente como
El Mercurio, las cadenas internacionales de noticias
como CNN y todas las cajas de resonancia del golpe
en Honduras.

*)
http://spanish.honduras.usembassy.gov/root/pdfs/politica/2008_informe_derechos_humanos_spanish.pdf