Cuba
50 años de resistencia y victorias: fracaso y derrumbe de los
agoreros anticubanos
Hernán Uribe
felap.info, La Habana
lunes, 29 de diciembre de 2008
Al cumplir medio
siglo de existencia en el primer día de 2009 la Revolución Cubana
habrá resistido durante ese lapso al ataque terrorista, al ilegal
bloqueo económico decretado por Estados Unidos en 1962, batallado en
contra de una conspiración informativa mundial sin precedentes;
enfrentado, además, a la caída del campo socialista europeo y con
todo ello destruido los constantes anuncios de los agoreros que
proclamaban su derrota.
Retrocedamos en el
tiempo para comprobar con algunos ejemplos el grado de intervención
descarada de los gobiernos estadounidenses como también para conocer
las torpes profecías de muchos que confundieron sus deseos con la
realidad. En un artículo titulado “Desafío a Cuba”, publicado en
marzo de 1992 en The Miami Herald y firmado por George Bush (padre) entonces
presidente del país, se lee de partida: “Nos proponemos seguir
presionando a Cuba en el frente económico. Hace varios meses pusimos
en práctica varias medidas para fortalecer el embargo y restringir
aún más la capacidad de Castro de obtener divisas fuertes”.
Luego, en plan de
futurista, Bush sostenía que “estoy convencido de que los días de
Castro están contados. Cuando se vaya, entonces Estados Unidos, con
la cooperación del sector privado, que está listo, ansioso y
dispuesto a ayudar, estará preparado para proporcionar toda la gama
de asistencia necesaria”. Como es sabido, en el siglo XXI el otro
presidente Bush, que se retira en enero 09 con el repudio y odio de
su propio pueblo, incrementó las acciones cubanas con disposiciones
aún más enconadas que las de su padre. De tal palo, tal astilla.
En 1996, Robert
Dole, republicano como los antes mencionados, y candidato a la
presidencia, habló en Miami. Según despachos de Reuters, AFP y Ansa,
se comprometió a derribar a Fidel Castro en caso de ser elegido. Con
el afán de lograr votos, Dole se fue de lengua, tanto que su colega
senador Orrin Hatch se vio obligado a puntualizar: “No creo que el
senador Dole haya sugerido alguna eventual invasión a Cuba”. (En la
ocasión Dole fue derrotado por Clinton). En esos mismos días,
Gabriel Guerra Mondragón, embajador de Washington en Chile,
proclamaba que “El régimen de Castro tiene los días contados”, frase
infeliz que mereció la primera plana del diario conservador
El Mercurio (10-11-96).
El criterio de los
adversarios de Cuba fue siempre simplón de manera que en la década
de los noventa correspondiente a la desaparición del socialismo en
Rusia y otros países, ellos creyeron que lo propio ocurriría en la
isla. El tres de abril de 1990, el
Diario de las Américas,
editado en Miami en castellano, anunciaba que una reunión de un
llamado Foro Cultural Cubano “estuvo dedicada a estudiar la
transición del totalitarismo a la democracia en Cuba”. Agregaba:
“Algunos subrayaron la necesidad de una acción militar”. A
propósito, en otra nota titulada “Realiza ejercicios Alpha 66 ante
la prensa extranjera y nacional” se leía: “La organización
anticomunista Alpha 66 realizó ejercicios militares este domingo con
balas vivas para que los combatientes se adapten al ardor del
combate”. (sic) El secretario general de esa entidad aseguraba que
“el proceso cubano ha entrada en su fase final”.
Los agüeros sobre
Cuba comenzaron con la toma de posición yanqui acerca del carácter
socialista de la Revolución y entre los más estultos de esos
adivinos se ubica el “periodista” argentino-estadounidense Andrés
Oppenheimer, quien en 1992 publicó el libro por encargo “La hora
final de Castro”, que tiene el subtítulo “La historia secreta detrás
de la inminente caída del
comunismo en Cuba” (cursivas nuestras)). Luego en el texto escribió:
“El comandante podía resistir y prolongar su hora final unos pocos
meses, quizás incluso unos pocos años, pero su sueño socialista
estaba condenado”. ¡Pura chapucería!
En contradicción
con tales disparatados pronósticos, el prestigio de Cuba ha crecido
de tal manera que incluso se observa una situación diferente entre
los cubanos que se trasladaron a Estados Unidos. “La transición en
Miami” se llama un escrito de Andrés Gómez, director de
Areitodigital y acogido
por Granma (La Habana) en
su edición del 12/12/08. Plantea el autor que si bien la transición
al capitalismo no se ha producido, se percibe ese fenómeno de
cambios en otros planos. Apunta: “La elección de Barack Obama a la
presidencia deja a la ultraderecha cubana americana sin sus bases y
vínculos de poder y financiamiento de Washington”.
Al mismo tiempo,
sostiene Gómez, emergen otras transformaciones originadas en los
cambios demográficos y que se han concretado en el ámbito cultural,
por ejemplo con la presentación (en Miami) del cantante cubano
Paulito FG y la exhibición de un filme sobre Che Guevara. Sumado a
ello existe un trabajo del Instituto de Investigación y Análisis de
la Universidad Internacional de Florida (FIU) con los siguientes
resultados:
►El 55 por ciento de los
cubano-americanos consultados en el condado de Miami-Dade apoyan
poner fin al bloqueo a Cuba;
►Un 65% propicia el
restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos
y Cuba;
►Un 66% rechaza las
restricciones a los viajes a Cuba.
La Revolución
Cubana, también por casi un medio siglo ha sido víctima de
un verdadero complot
informativo prohijado en Washington y practicado por las vías
radioeléctricas y con el pago en dinero a un minúsculo grupo de
personas que se dicen periodistas sin serlo. En octubre pasado el
embajador Rodrigo Malmierca reiteró en Naciones Unidas que las
agresiones contra Cuba en esa área violan las normas del Derecho
Internacional y, de modo específico, los preceptos de la Unión
Internacional de Telecomunicaciones. “Cada semana emisoras radicadas
en territorio norteamericano trasmiten hacia Cuba más de mil 920
horas de radio y televisión por 32 diferentes frecuencias de onda
media, corta, FM y TV” subrayó el diplomático. Añadió que desde 2003
el gobierno yanqui utiliza un avión militar C-130 del Pentágono para
enviar una señal y que tres de las 27 emisoras que transmiten contra
la isla son propiedad estatal en EE.UU.
Para calibrar el
signo de dichas emisiones basta rememorar que en abril de 1961
cuando se produjo el intento de invasión de Playa Girón ya existía
“Radio Swan” la que “informó”:<los invasores están avanzando
continuamente en todos los frentes. A través de Cuba, la gente se
está uniendo a los invasores, junto con
los rebeldes de la clandestinidad… las fuerzas de Castro se
rinden en masa >. Setenta y dos horas después, aquellos “invasores”
se rendían y un millar fue capturado.
En
cincuenta años, Cuba no sólo ha resistido y avanzado, sino que
también ha ganado un respaldo mundial. Hace tres meses y por décimo
séptima ocasión, la Asamblea General de Naciones Unidas exigió
“Poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por
Estados Unidos a Cuba”. La resolución fue apoyada por 185 naciones;
en contra votaron sólo Estados Unidos, Israel y Palau. Este último
(¿es un país?). La soledad del principal agresor, Estados Unidos, es
evidente, así como más claro y potente es el respaldo a Cuba.
