México
El sistema neoliberal en crisis
Rosa María Holguín
felap.info, México, D.F.
sábado, 21 de marzo de 2009
El sistema
neoliberal impuesto en la gran mayoría de los países del mundo
desató la crisis. Lo que se planteaba como la panacea para acabar
con la pobreza dio muestra de su fragilidad de un soplo. La
suspensión de pagos de los créditos hipotecarios otorgados en los
Estados Unidos, el país más endeudado del mundo y cuya economía se
ha sustentado esencialmente en la oferta y la demanda, provocaron un
caos que ha contaminado a todo el planeta. El tirón de una hebra
puso en claro que la solidez de la economía de los Estados Unidos
era un mito. Hace muchos años, 1985, creo, durante una visita a
Cuba, escuchamos al entonces presidente Fidel Castro hablar con
pasión y conocimiento de la deuda externa en la que estaban
atrapados tantos países del mundo; una deuda eterna e impagable,
decía, que tarde o temprano haría crisis. Aunque la situación no es
la misma, es parecida: algo tienen que ver los créditos y el
endeudamiento a lo que veía venir el líder cubano Fidel Castro.
El complejo
sistema económico capitalista, en su decisión de hacer a un lado
toda participación del Estado dejando en manos de la iniciativa
privada, a través de empresas de negocios e individuos privados, el
encargo de la producción y el intercambio de bienes y servicios, no
dio el resultado que se nos hacía creer. El revés que ha sufrido el
sistema bancario va arrastrando en su descontrol a empresas de todos
tamaños e importancia, unidos todos por eslabones de una cadena que
no resistió. El gobierno se ve en la necesidad de inyectar capital a
bancos y empresas para salvarlos de la quiebra. Se convierte así en
accionista con derecho a voto, en algunos casos, por decirlo
eufemísticamente, pero en realidad es el principio de una
nacionalización, o por lo menos de una economía mixta, con la que se
intentaba acabar. Y luego se derrumban las pirámides que parecían
grandes negocios; en cuanto dejó de entrar dinero suficiente y los
clientes intentaron recuperar sus ahorros, se hizo a la luz el
manejo irregular de los grandes capitales confiados a empresas de
personajes como Bernard Madoff o Allen Stanford, y otros que
seguramente irán apareciendo. No se logra contener la recesión.
Desaparecen miles de empleos cada día, más de millón y medio de
trabajadores han quedado sin empleo en los Estados Unidos en los
últimos tres meses. La prudencia se ha apoderado de la gente y
consume lo menos; la oferta tiene poca demanda. Esto ha ocasionado
que, como por arte de magia, la
riqueza mundial se haya esfumado en una cuarta parte, como un
suspiro.
En México el
catarrito se complicó y dio paso a una pulmonía que nos tiene en
suspenso. Las consecuencias ya las estamos sufriendo, el panorama no
es nada halagüeño. En medio de la confusión, las cifras del
desempleo en México varían según quien las elabora y las difunde. El
Instituto Mexicano del Seguro Social, IMSS, informa de más de medio
millón de empleos perdidos entre noviembre de 2008 y enero de este
año, pero no toma en cuenta a los trabajadores contratados con el
sistema llamado outsourcing,
sin prestación alguna ni responsabilidad patronal. Antes de que se
hablara de recesión en México, se daban cifras de más del 50 por
ciento de la población en situación de pobreza, de los cuales el 30
por ciento se encontraba en la pobreza extrema. Actualmente se prevé
un decrecimiento en el
producto interno bruto de menos del uno por ciento para este año, y
consecuentemente más desempleo y más pobreza. El peso se está
recuperando a base de la estrategia que el Banco de México puso en
marcha liberando de la reserva internacional cien millones de
dólares diariamente. Es de desear que esta medida no sea un arma de
doble filo, hay que esperar el comportamiento de nuestra moneda para
las próximas semanas.
Existe
cierta idea entre muchos mexicanos que la situación es pasajera y
que no nos va a tocar mucho. Ojalá y así sea. No está por demás
limitarse a lo necesario, que de todas formas será en nuestro
beneficio.

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