Argentina
Informe de hilvanes
Matilde Sosa
felap.info, Buenos Aires
viernes, 06 de marzo de 2009
Un panorama de hilvanes acaso sobre el deseo y el talante, enhebra la
falta. Informa entonces, la condición humana en tanto revisa las
operaciones del semblante. El brillo en los ojos. El silencio en lo
roto. Mirar. Mirarse. La costura fuerte sostiene el logro que se
avizora para más tarde. Como cadena sin nudo los hilvanes sostienen
temporales. Genocidio y ocupaciones cortan la hebra y la vida se
cae.
Como hilo de hilvanar, la diversidad presenta un color en contraste, al
tejido de lo cotidiano. En el combate, en la existencia, o en la
cuestión que se trate, sitúa diferenciada y necesaria, los
encuentros con lo verdadero, consigo mismo, con los otros, con el
entorno.
Hilvanes que, si se goza de libertad, cuanto mejor, pero si acaso cautivo
especialmente ellos, resuelven, en tanto el afuera y el adentro se
conforman como mapas de lo propio, y en la medida, las costuras de
lo simbólico. Aun por sus bordes, sin soltarse, la condición de los
hilvanes.
Hilo de color usan los sastres para sus hilvanes, a modo de marca para
entramar las telas o después para cortarse. Como límite y contacto
será diferenciarse.
Hilvanes entre las partes: una, la realidad de lo angustiante, la otra
realidad: el destrabarse. Ambas danzan juntas como probables.
La relación humana, como el hilo de los hilvanes, pide a sus terminales,
los extremos desplegados, entonces no chinga. Porque cuando llega el
momento de la suerte, la hora para ejecutar, (aquello que sea lo que
se trate), la táctica prosiga la búsqueda constante sin encoges. Sin
sufrir cortedades.
Mientras que del otro extremo, la estrategia presenta la síntesis, es
decir la vida sin dobleces ni arremangues.
Vea, sujete como sastre, sus representaciones sensibles de lo amoroso.
Como capas de tela y papel, disponga un diseño para sus mejores
sueños a estrenarse. En lo próximo.
Dispóngase como ropavejero ante los embistes de lo repetido y añejo.
Sepa qué hacer si la muerte con su insistencia, miente que tiene patas
largas y sepa que anudar a la justicia, para ver si así nos alcanza.
Si de sus hijos se trate, por ejemplo, no se acote, hilvane sus múltiples
combinaciones. Todas son posibilidades. Por ejemplo diseñe hilvanes
de una prenda en corte. Haga
molde para cinco veces cinco. Mil retoños de su primogénito. Haga
múltiplos llegue a considerar lo infinito, piense en tataranietos y
choznos. Juegue seriamente, no sea perezoso.
Tal vez al finalizar, algunos de ellos estén en la puerta de lo que se
trate lo suyo (eso que Usted bien sabe). Pero acaso también al
emerger de su condena, lleguen a horario ellos, algunos, para
abrazarle.
Así pues la estrategia en el diseño de lo generoso, igual que el oxígeno
para poder respirar o la sustancia para alimentarse y una serie de
movimientos mas, un par, tal vez alcancen, resulten suficientes,
preparatorios por fin, para que, con sus hilvanes, cambios y
probabilidades, impliquen la prenda de gala para celebrarse.
No se conforme con las pobres linealidades de lo rígido. Trapos, Paños.
Tejidos, Hebras finas y temporales son amores que se evaporan. Pero
traiciones en los torzales son tientos retorcidos. Amañadas
perversiones familiares. Como las frazadas sin puntadas,
deshilachadas, dejan siempre al descubierto lo sórdido. El nudo
desatado que interpela lo loco.
La mirada larga como puntada, Como a larga distancia, los hilvanes son
artillería para sujetar temporalmente los sueños, los afectos, los
proyectos, las vecindades, los años, los embates, los embistes, las
tempestades, los duelos por lo perdido. Lo degradado de lo fue tan
grande .La bandera desteñida ante
los propios ojos.
Pero los hilvanes de la ética como método, como ciencia de hacer obrar la
coherencia, en circunstancias tan adversas, hacen de la condición
humana su propia meta.
Hilvanes
tales, marcan puntos de unión en el mapa elegido después de cortarlo
y antes de desprendernos, para soltarnos del molde. Al fin desnudos,
para caminar vestidos, tan simplemente de nosotros.

www.felap.info