Chile
En correspondencia a los cambios políticos: Renace en América
una prensa Estatal
Hernan Uribe
felap.info, Santiago de Chile
miércoles, 17 de junio de 2009
En correspondencia con el advenimiento de gobiernos
progresistas están surgiendo o consolidándose en América
Latina órganos de comunicación-información estatales y otros
a cargo de organizaciones sociales respaldados por los
Estados en naciones como Bolivia, Venezuela, Nicaragua o
Paraguay. En todos los casos esta característica emerge como
respuesta o contrapartida del cuasi monopolio que
tradicionalmente ha ejercido la prensa comercial, a la vez
conservadora, y tenaz propagandista del sistema capitalista.
Ejemplifiquemos. El 22de enero/09 surgió en Bolivia el
diario Cambio, el
primero de
naturaleza
estatal en ese país. En la ceremonia del lanzamiento, el
presidente Evo Morales manifestó que el periódico nacía “para
contrarrestar las mentiras de los medios comerciales y bajo
el lema de la verdad nos hará libres”. En la actualidad
funciona también en esa nación un canal de televisión
oficial y con el apoyo del gobierno la red de radioemisoras
Patria Nueva, que agrupa a 33 estaciones comunitarias.
Agréguese por cuenta del gobierno, la existencia de la
Agencia Boliviana de Información (ABI).
La República Bolivariana de Venezuela ha sido pionera en la
materia bajo la presidencia de Hugo Chávez. Se registra la
existencia de cuatro televisoras de señales nacionales: Vive
TV; VTV (Venezolana de Televisión) que incluye en su
programación el ya famoso “Aló Presidente”; TeleSur que es
auspiciado además por los gobiernos de Argentina, Bolivia,
Cuba, Ecuador y Nicaragua; TVS (Televisión Venezolana
Social). Aparte de una cantidad alta de publicaciones de
papel y electrónicas de tónica social, informan asimismo vía
Internet la Agencia Bolivariana de Noticias y el diario
digital Patria Grande,
que es vocero del ALBA.
También en 2009 se ha creado la Agencia de Información
Pública de Paraguay, la primera de este tipo en el país y
que fue inaugurada por el presidente Fernando Lugo. El
ministro de Información y Comunicación, Augusto Dos Santos,
dijo entonces que “La comunicación es un patrimonio de la
comunidad y un compromiso”, en tanto que Lourdes Romero,
directora de medios públicos del Gobierno, afirmó: “Hoy la
información que dan otros medios de comunicación es bastante
sesgada y parcializada. Estamos tratando de hacer una
reingeniería de nuestras radios nacionales (estatales) y
para mediados de este año estamos también soñando con una
televisión pública”.
REACCION SIPIDA
La prensa comercial agrupada en la Sociedad Interamericana
de Prensa (SIP) ha respondido a ese fenómeno social del
repunte de una prensa estatal con el incremento de su
acostumbrado terrorismo informativo que se extiende desde
Estados Unidos hasta Chile y Argentina en el sur.
En enero 21/09, el diario
El Mercurio
(Santiago de Chile) publicó una página completa con estos
titulares. (Epígrafe) “Venezuela, Bolivia, Ecuador y
Nicaragua”, (título) “La odisea de ser periodista en países
del circulo “bolivariano” (comillas original). El texto es
un recocido sin vergüenza del informe de la SIP que
declaraba “Un sensible y progresivo deterioro de la libertad
de expresión” en los países antes mencionados.
Por cierto, SIP no incluye demostración alguna de tal
sentencia y antes que eso utiliza en sus proclamas una
terminología en la que se advierte la traducción del inglés
al castellano. Acerca de Venezuela dice, por ejemplo, que
“el presidente Chávez continúa su indesmayable tarea de
humillar oficialmente a la prensa” (sic, cursivas nuestras).
La primera palabra de esa afirmación no existe en castellano
y la segunda significa “abatir el orgullo o altivez de
uno”.¿Qué relación tiene tal disparate con la libertad de
expresión. Pero hay más. Sobre el presidente Morales
sostiene que “hostiga” al periodismo independiente…De
Ecuador: “El régimen de Rafael Correa ha creado un clima
hostil contra la prensa independiente e insulta, arremete y
amenaza a los periodistas de estos medios”.Turno de
Nicaragua: “El gobierno sandinista de Daniel Ortega está
cerrando lentamente (sic) lo espacios de expresión y ha
aplicado una ley de impuesto al papel de diarios”. Pregunta
nuestra: si esa prensa es un negocio, ¿Por qué razón no
pagaría impuestos?
Acostumbrados a que los gobernantes de turno les rindieran
homenaje, ahora los sípidos (apelativo inventado por el
notable Gregorio Selser) no aceptan las críticas a sus
labores des informativas que ahora formulan los regímenes
que han cambiado la geografía política latinoamericana.
Hablemos ahora de Chile que es un caso de cierta manera
atípico. La época de oro del pluralismo informativo se
produjo durante los tres años del presidente Salvador
Allende y esa circunstancia fue una de las varias
motivaciones del golpe de Estado que lo derrocó y lo llevó a
la muerte.
Durante esos mil días (1970-73) hubo cinco diarios y 40
radioemisoras que respaldaban al gobierno y al mismo tiempo
todos los partidos políticos y la Central Única de
Trabajadores poseían una frecuencia radial. Ese sistema
comunicativo fue destruido por la dictadura castrense y
después de ella, con la instalación (1990) de una aparente
democracia liberal que hereda preceptos constitucionales
fascistas, han podido reaparecer sólo dos medios escritos d
antaño: la revista Punto Final y El Siglo (PC), ambos de
tirada quincenal y discriminados por la publicidad estatal
que favorece, eso sí, a los medios comerciales.
Para incorporarse de lleno al sistema neoliberal, los
gobernantes post Pinochet privatizaron los escasos medios
estatales, como la Radio Nacional, pero Chile
excepcionalmente posee un diario estatal, “La Nación”,
fundado en 1917 y cuya propiedad actual es en un 70% del
Estado y en un 30% de privados. Como lo señalan las lógicas
formal y política, este periódico respalda informativamente
a los gobiernos y por ello se ha ganado el odio de sus
competidores comerciales. Con motivo de una denominada “Semana
de la Prensa” (mayo 09) organizada por los medios privados,
“La Nación” escribió:” Los medios escritos enfrentan un
deber inevitable de modernización y resulta imprescindible
la participación del Estado en el mercado de los diarios
para asegurar el pluralismo en ese ámbito”.
“La Nación” es el único y débil contrapeso ante la enorme
maquinaria informativa conservadora y comercial. Sin
embargo, el candidato extremo derechista a la presidencia (Sebastián
Piñera) para las elecciones que se realizarán el próximo
diciembre juró por todo el santoral que, de triunfar,
eliminaría de inmediato a ese diario, amenaza que el Colegio
de Periodistas calificó como un atentado a la libertad de
expresión.

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