Argentina
Sigue la tortura a cinco cubanos antiterroristas ¿Y Obama
qué?
Juan Carlos Camaño
felap.info, Buenos Aires
miércoles, 24 de junio de 2009
La Corte Suprema
de Estados Unidos rechazó el recurso de apelación en el caso
de
los cinco cubanos que continúan, bajo diferentes tipos de
torturas, cumpliendo condenas aberrantes en el país de “la
libertad”. A pedido del presidente Barack Obama, se disparó
otro tiro a favor de la injusticia, para vergüenza de la
humanidad.
Esa supuestamente
benévola característica de estadista, con mirada a larga
distancia, que se pretende atribuir al actual presidente de
Estados Unidos, para hacer un futuro diáfano y humanístico,
no es más que una inconfesable intención de dejar el pasado
donde se prefiere que quede: muerto y olvidado.
La invitación a
mirar no más que el futuro indescifrable conlleva,
reafirmamos, no sólo pasar la historia a degüello, sino –en
el vértigo de nuevas injusticias– atropellarse el presente;
como si nada. De ahí que suenen exactas las palabras de
Ricardo Alarcón, presidente de la Asamblea Nacional de Cuba,
cuando hace poco más de un mes citando al filósofo danés
Soren Kierkegaard, decía: “La vida se vive hacia delante,
pero se entiende hacia atrás”.
Antonio Guerrero,
Fernando González, Gerardo Hernández, Ramón Labañino y René
González han sufrido hasta aquí, después de casi once años
en diferentes prisiones de Estados Unidos, torturas físicas
y síquicas, llevadas a cabo con la finalidad de que se
confesaran culpables de delitos que jamás cometieron: por
ejemplo, “preparar actos terroristas contra Estados Unidos”,
algo que nunca se probó en ninguna instancia judicial y que,
en su momento, año 2005,
obligó a la Corte de Apelaciones del Onceno Circuito
de Atlanta, a revocar por unanimidad las condenas y a
ordenar un nuevo juicio: admitiendo, entre otras cuestiones,
una para nada menor al reconocer los argumentos de la
defensa de Los Cinco, quienes demostraron la existencia de
planes terroristas para atentar contra Cuba.
Los Cinco,
recordamos, contaban con esos elementos y lo hicieron saber,
en su momento, al gobierno de Estados Unidos, al que,
además, lo informaron de posibles actos terroristas dentro
de ese país, por parte de conspicuos mafiosos de la
comunidad cubano-americana, con sede principal en Miami y
base de operaciones en otras ciudades del mundo.
En un proceso
judicial viciado de nulidad, por donde se lo analice, los
grupos de presión cubano-americano –apelando a
persecuciones, amenazas, atentados– vienen desplegándose
mediáticamente, con un arsenal más que importante:
ejerciendo, subliminalmente o a cara descubierta, una
sostenida operación tenaza sobre abogados, secretarios de
juzgados y jueces. Y no todo lo que ejecutan refiere a la
muerte: sus actividades de enorme influencia en las llamadas
“administraciones gubernamentales” cortan o agilizan
ascensos en las carreras de magistrados. De eso también se
trata. Por lo cual el juicio se asemeja a una farsa, pero
más que eso: forma parte de la sostenida e interminable
guerra contra Cuba.
Las afrentas a Los
Cinco antiterroristas cubanos y a sus familias –víctimas de
diversas vejaciones y de violaciones a sus derechos humanos,
por parte de la justicia yanqui y de sus instrumentos
represivos, se inscribe en la larga guerra contra un pueblo
al que Estados Unidos no encuentra la forma de domesticar,
de derrotar. Ni con el garrote, ni con la zanahoria. Y eso,
frente a las ilusiones que origina la “Obamamanía”, molesta
a los tontos que creen ver en el juego de “una de cal y otra
de arena” una salida negociada, aunque ello implique que
Cuba se ponga de rodillas, aunque más no fuere un poco. Al
fin de cuentas Obama no es Bush y Cuba –muy especialmente
Fidel– debería entrar en razones: abdicar ante el imperio y
renunciar a la verdad y la justicia. Detalles que, en
sociedades sin principios ni dignidad, ya se hubiesen
canjeado por un plato de frijoles.

www.felap.info