Argentina
A Luis Suárez y a la vida misma: Gracias por las fotos
Juan Carlos Camaño
felap.info, Buenos Aires
jueves, 25 de junio de 2009
En la foto estamos quienes le hiciéramos el primer homenaje,
en la sede de la FELAP,
en México,
luego de su fallecimiento, que nos embargó a todos,
que nos dolió, y mucho, por lo que representaba, por lo que
nos seguiría aportando si la muerte no se hubiera aparecido
aquel 31 de mayo de 2003.
Está Aurora en la foto. Su hija. José Rafael Vargas, actual
Secretario General de nuestra organización, y Nelson del
Castillo, Secretario General Adjunto. Está su hijo Luis,
quien tiempo después también falleció. Y están Tubal Páez,
Vicepresidente de la FELAP, Rosa María Holguín, Secretaria
Ejecutiva de nuestra organización, y unos cuantos más.
Seis años y unos días pasaron de la muerte de Luis Suárez,
periodista, escritor, caminador del periodismo y del mundo.
Sinónimo de una larga y riquísima etapa de la historia de la
FELAP, como Presidente, Secretario General, militante sin
descanso.
En la foto aludida se ven periodistas, artistas,
embajadores, hombres y mujeres de la política, amigos y más
familiares. Todos, recordando sus finos discursos castizos,
su presencia en seminarios, en cumbres de presidentes y
jefes de Estado, en charlas con los jóvenes, en los
Congresos de la Federación Latinoamericana de Periodistas,
en las reuniones de Comité Ejecutivo, en la labor diaria:
meticulosa, detallista, incansable, creativa. En el hacer de
sus notas –radiales, escritas, televisivas–; en el trajinar
de sus libros, en las ponencias referidas a la libertad de
prensa y expresión, a las nuevas tecnologías, a las
desigualdades e injusticias, a sus
compromisos con las organizaciones de los
trabajadores de la prensa de América Latina y el Caribe.
En la foto hay otras fotos, que hacen de fondo en uno de los
paneles de madera de la sala principal de la FELAP. Fotos
donde Luis está con Rigoberta Menchú, con Adolfo Pérez
Esquivel –ambos premios Nobel de la Paz–; con el ex
presidente de México, Luis Echeverría, a quien lo unía una
gran amistad; con fundadores de la FELAP: Genaro Carnero
Checa, Eleazar Díaz Rangel, Ernesto Vera, Hernán Uribe.
Fotos: como corresponsal de guerra, en Vietnam; con Indira
Gandhi, con Dolores Ibarruri, “La Pasionaria”; con el líder
Fidel Castro, con pintores, toreros, luchadores sociales,
con Diego Rivera, con Ho Chi-Minh, con un casco y una cámara
de fotos, con grabadores, anotadores, micrófonos. Y fotos en
las que se lo ve rodeado de papeles, de cuadros, de libros,
de esculturas, de máquinas de escribir en desuso y de
computadoras en activo.
Y hay una foto, entre todas, muy bonita: Luis está sentado,
tranquilo, en los jardines de su casa de Cuernavaca,
mientras a sus espaldas, sobre el blanco impecable de una
pared, se descuelgan en ancho racimo unas buganvillas
inigualablemente lilas. A la vida, y a Luis, quien la vivió
con pasión, gracias por las fotos.

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