Argentina
Periodistas mexicanos: Blancos fijos en la ley de la selva
Juan Carlos Camaño
felap.info, Buenos Aires
sábado, 27 de junio de 2009
Como cada día, puntualmente, nos llega el “Comentario a
tiempo” de nuestro colega Teodoro Rentería Arróyave,
destacado periodista mexicano y vicepresidente de la
Federación Latinoamericana de Periodistas por México. En
este caso, como en anteriores, nos informa sobre la
continuidad de crímenes contra trabajadores de la prensa y
de las incesantes gestiones ante cualquier, y todas, las
escalas jerárquicas de autoridades políticas –legislativas y
ejecutivas– y judiciales, con reclamos y exigencias que se
lleva el viento. Tanto que la suma de periodistas asesinados
nunca deja de crecer, así como crece la impunidad. Nadie,
nunca, sabe nada.
En lo que va del año cinco periodistas fueron muertos, tres
de ellos en un solo mes: febrero. Tremenda coincidencia con
la advertencia que hiciera, posteriormente, un legislador
del Partido Acción Nacional, Gerardo Prieto Tapia, quien
sentenció que si no se actúa con “diligencia” y “rapidez”
cuanto menos tres periodistas “serán ultimados por mes”. ¿Y,
entonces, qué?
La Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos
(FAPERMEX), presidida por otro colega miembro de la FELAP,
Roberto Piñón Oliva, no ha dejado ni un día de levantar su
voz en la denuncia, como de igual forma otros actores de la
realidad política y social de México claman para que se
termine lo que a la distancia causa espanto, y en la
vivencia cotidiana, horror, impotencia y asco.
En su más reciente “Comentario a tiempo”, Rentería enumera,
una vez más, los asesinatos de 91 periodistas en los últimos
26 años y vuelve a recordarnos que luego de Irak, país
invadido por Estados Unidos, México es el lugar más riesgoso
para ejercer la profesión.
Inagotables en la denuncia, persistentes en el llamamiento a
detener esta cacería humana, Rentaría, la FAPERMEX, el Club
Primera Plana y hombres y mujeres que bregan por la paz, nos
están diciendo con su lucha que sumemos nuestras voces. Que,
a como dé lugar, repiquemos sus convocatorias, su repudio a
tanta violencia, su necesidad de obtener algo más, mucho
más, que un sentido pésame por parte de las autoridades de
gobierno. “Tres periodistas asesinados por mes”, puede que
sea la cuota correspondiente no sólo a la sin razón, sino al
tácito nuevo orden de la ley de la selva.

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