Estados Unidos
Cuidado con lo que publicas: censura en la era digital
Amy Goodman
felap.info, Nueva York
jueves, 15 de octubre de 2009
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Un asistente social de la Ciudad de Nueva York fue arrestado
la semana pasada cuando se encontraba en Pittsburgh
participando en las protestas contra el G20. Tras ser
liberado bajo fianza, esta semana el FBI allanó su hogar…
¿El motivo?: la utilización de Twitter. Elliot Madison ha
sido acusado de obstaculizar detenciones o acusaciones, uso
delictivo de un dispositivo de comunicación y posesión de
instrumentos delictivos. Estaba publicando en Twitter (o
twitteando, como se suele decir) información pública
disponible sobre las actividades de la policía en las
protestas contra el G20, incluyendo información sobre los
lugares dónde se le había ordenado a la policía dispersar a
los manifestantes.
Si bien alertar a la gente sobre información pública no
parecería ser una falta digna de arresto, estén advertidos:
muchas personas han sido arrestadas por el mismo “delito”…
en Irán, vale decir.
El pasado 20 de junio, cuando los iraníes protestaban contra
el desarrollo y los resultados de sus elecciones nacionales,
el Presidente Barack Obama dijo en una declaración: “Los
derechos universales de reunión y de libertad de expresión
deben ser respetados, y Estados Unidos apoya a quienes
procuran ejercer esos derechos”.
Su declaración fue publicada en inglés, farsi y árabe, y fue
publicada en la propia página de Twitter de la Casa Blanca.
El mensaje decía: “Exhortamos al gobierno iraní a que
detenga todas las acciones violentas e injustas contra su
propio pueblo”.
Los senadores estadounidenses Charles Schumer, demócrata de
Nueva York, y Lindsey Graham, republicana de Carolina del
Sur, escribieron una carta a la secretaria de Estado Hillary
Clinton, en la que la exhortan a que presione a las naciones
europeas para que limiten la venta de tecnología de
espionaje a Irán.
En la carta escribieron: “Tras las recientes elecciones, el
gobierno iraní ha utilizado una nueva central de vigilancia
de comunicaciones para interferir y bloquear las
comunicaciones a través de Internet y de teléfonos celulares
como parte de sus intentos por reprimir a los ciudadanos
iraníes que se manifiestan pacíficamente… incluso los
mensajes de voz, correos electrónicos, mensajes de texto,
mensajes instantáneos y tráfico de Internet, al igual que
ciertas publicaciones en sitios de redes sociales como
Twitter, MySpace y Facebook”.
Impresionado por la magnitud de la importancia de Twitter en
las protestas iraníes, el Departamento de Estado de Estados
Unidos le solicitó a Twitter que retrasara un mantenimiento
del sistema que podría haber interrumpido el servicio
mientras se llevaban a cabo las protestas en Irán.
Si bien Madison reflexionó en forma optimista, “Espero que
el Departamento de Estado también salga a apoyarnos”, su
defensor, el prestigioso abogado de derechos civiles Martin
Stolar, dijo: “Esto es simplemente increíble. Es el caso más
inconsistente y ridículo que he visto. Tiende a criminalizar
los servicios de apoyo para las personas que están
involucradas en actividades de protesta lícitas. Y es
desconcertante que alguien pueda ser arrestado simplemente
por caminar junto a otra persona y decirle: ‘Oye, no vayas
por esa calle porque la policía tiene la orden de reprimir.
Manténte alejado de allí’”.
Elliot Madison, su esposa y otras personas que viven con
ellos fueron despertados por sorpresa el fin de semana
pasado cuando la Fuerza de Tarea Conjunta contra el
Terrorismo irrumpió en su hogar, los tuvo esposados durante
horas, requisó su casa y se llevó computadoras y otros
bienes de quienes viven en la casa. Madison describió lo que
hizo el FBI “durante 16 horas procedieron a llevarse de
todo, desde juguetes a imanes de heladera y muchos libros…
Soy escritor. He escrito ficción, también he escrito muchos
libros de no ficción. Soy anarquista y escribí muchas obras
políticas. De manera que no solo se llevaron todas mis
obras, se llevaron todo lo que tuvieron ganas de llevarse de
mi biblioteca, que es bastante grande. Se llevaron muñecos
de peluche de la serie Curious George, se llevaron imanes de
la heladera, un bordado de Lenin que hizo mi abuela. Toda
una serie de cosas extrañas”.
En lugar de alentar y apoyar el uso de redes sociales
descentralizadas para fortalecer nuestra democracia y
promover la diferencia de opinión (recuerden, la propia
campaña de Obama utilizó ampliamente estas herramientas de
Internet y de telefonía celular), el gobierno parece ir en
el sentido contrario. El Jefe de Policía de Los Ángeles,
William Bratton, acaba de ser aclamado en la reunión anual
de la Asociación de Jefes de Policía de las Principales
Ciudades, una organización profesional de policías con
cargos directivos que representa a 63 de las mayores
ciudades de Estados Unidos y Canadá.
Bratton lanzó el programa “Yo vigilo a Los Ángeles” (en
inglés: I Watch LA), descrito como “un programa de
sensibilización comunitaria creado para educar al público
acerca de los comportamientos y las actividades que podrían
estar vinculadas al terrorismo”. A pesar de que Bratton
afirma lo contrario, de lo que se trata el programa iWatch
es de espiar a los vecinos de uno y denunciarlos a la
policía.
Un usuario iraní de Twitter, que escribe en la agencia de
noticias on line Tehran Bureau, recordó las protestas de
junio en un ensayo: “Un oficial nos habló por un
altoparlante: ‘Dispérsense. Esta es la última advertencia’.
Al verlos me temblaron las rodillas, pero la ola continuó
empujando y yo fui arrastrado con ella”. Este usuario iraní
de Twitter fue golpeado, herido, arrestado y detenido
durante 20 días. Si bien Elliot Madison no sufrió daños
físicos, su batalla legal recién comienza y su caso podría
resultar fundamental para el futuro de la libertad de
expresión en la era digital.
Ya es hora de que los censores digitales de Estados Unidos
se dispersen.
[Publicado el 7 de Octubre de 2009]
Denis Moynihan colaboró en la investigación de
esta columna. Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org
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