Cuba
Pronunciamiento de la UNEAC a los intelectuales y
artistas del mundo
felap.info, La Habana
miércoles, 24 de marzo de 2010
Mientras la Feria del Libro recorría nuestro país de un
extremo a otro y cientos de médicos cubanos salvaban
vidas en Haití, se venía gestando una nueva campaña
contra Cuba. Un delincuente común, con un historial
probado de violencia, devenido “prisionero político”, se
declaró en huelga de hambre para que le fueran
instalados teléfono, cocina y televisión en su celda.
Alentado por personas sin escrúpulos y a pesar de cuanto
se hizo para prolongarle la vida, Orlando Zapata Tamayo
falleció y ha sido convertido en un lamentable símbolo
de la maquinaria anticubana. El 11 de marzo, el
Parlamento Europeo aprobó una resolución que “condena
enérgicamente la muerte evitable y cruel del disidente
preso político Orlando Zapata Tamayo” y en una
intromisión ofensiva en nuestros asuntos internos “insta
a las instituciones europeas a que den apoyo
incondicional y alienten sin reservas el inicio de un
proceso pacífico de transición política hacia una
democracia pluripartidista en Cuba”.
Con el
título “Orlando Zapata Tamayo: Yo acuso al gobierno
cubano”, está circulando un llamamiento para recoger
firmas contra Cuba. La declaración asegura que este
recluso fue “injustamente encarcelado y brutalmente
torturado” y que murió “denunciando estos crímenes y la
falta de derechos y democracia de su país”. Al propio
tiempo, miente sin pudor alguno sobre una supuesta
práctica de nuestro gobierno de “eliminar físicamente a
sus críticos y opositores pacíficos”. El 15 de marzo, un
periódico español mostraba en primera plana el rostro de
Zapata Tamayo, ya difunto, en el ataúd, al tiempo que
anunciaba la adhesión al llamamiento de algunos
intelectuales que mezclaban sus firmas a las de viejos y
nuevos profesionales de la contrarrevolución interna y
externa.
Los
escritores y artistas cubanos estamos conscientes del
modo en que se articulan con cualquier pretexto las
corporaciones mediáticas y los intereses hegemónicos y
de la reacción internacional para dañar nuestra imagen.
Sabemos con cuánto ensañamiento y morbo se tergiversa
nuestra realidad y cómo se miente a diario sobre Cuba.
Sabemos también qué precio pagan quienes han intentado
expresarse desde la cultura con matices propios.
En la
historia de la Revolución jamás se ha torturado a un
prisionero. No ha habido un solo desaparecido. No ha
habido una sola ejecución extrajudicial. Hemos fundado
una democracia propia, imperfecta, sí, pero mucho más
participativa y legítima que la que nos pretenden
imponer. No tienen moral los que han orquestado esta
campaña para darnos lecciones de derechos humanos.
Es
imprescindible detener esta nueva agresión contra un
país bloqueado y acosado sin piedad. Apelamos para ello
a la conciencia de todos los intelectuales y artistas
que no alberguen intereses espurios en torno al futuro
de una Revolución que ha sido, es y será un modelo de
humanismo y solidaridad.
Secretariado de la UNEAC

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