Estados Unidos
La opción nuclear de Obama
Amy Goodman
felap.info, Nueva York
jueves, 25 de febrero de 2010
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El Presidente Barack Obama promoverá la energía nuclear. «Estamos
anunciando garantías de crédito por 8 mil millones de
dólares para comenzar a construir la primera nueva planta
nuclear en el país en casi tres décadas.» Obama está
cumpliendo una promesa de campaña, al igual que cumplió sus
promesas de enviar más soldados a Afganistán y de atacar
Pakistán en forma unilateral. Y al igual que su estrategia
de guerra basada en el eje “Afganistán-Pakistán”, la
resucitación de la industria de energía nuclear en Estados
Unidos financiada con fondos públicos está condenada al
fracaso, y otro rescate de los contribuyentes a punto de
suceder.
La oposición al plan, que implica triplicar las garantías de créditos
existentes para la construcción de plantas nucleares a
54.500 millones de dólares, abarca a un amplio espectro de
posiciones ideológicas. En el nivel más básico, en el plano
económico, la generación de energía nuclear simplemente no
tiene sentido. El costo de construir estos monstruos es tan
alto, y los riesgos son tan grandes, que ningún inversor,
banco, o fondo de riesgo razonable invertirá en su
construcción.
Nadie le prestará dinero a una empresa de energía para construir una
planta nuclear, y las empresas de energía se niegan a gastar
su propio dinero. El propio Obama profesa tal pasión por el
libre mercado, que incluso llegó a decirle al semanario
Bloomberg BusinessWeek:
“Somos firmes defensores de un libre mercado próspero y
dinámico”. Bueno, el libre mercado hace tiempo que abandonó
la energía nuclear. La Heritage Foundation, uno de los
principales grupos de investigación de la derecha
estadounidense, señaló: “Los programas expansivos de
garantías de crédito…están repletos de problemas. Como
mínimo, generan deuda a los contribuyentes, le dan trato
preferencial a los beneficiarios, y distorsionan los
mercados de capitales”. Y eso lo dijo Heritage Foundation.
Amory Lovins, del Instituto Rocky Mountain, un crítico de la industria
nuclear desde hace mucho tiempo, me dijo: “Lo que haría la
energía nuclear es desplazar el carbón, nuestro combustible
nacional más abundante. Y esto suena bueno para el clima,
pero de hecho, expandir la energía nuclear empeora el cambio
climático, por un motivo muy sencillo. La energía nuclear es
increíblemente cara. Los costos han subido enormemente en
los últimos tiempos. Si financiamos más plantas nucleares,
vamos a obtener alrededor de dos a diez veces menos
soluciones climáticas por dólar, y esas soluciones serán de
20 a 40 veces más lentas que si, en cambio, se financiara la
creación de fuentes de energía más baratas y rápidas, que
están superando a la energía nuclear, el carbón y el gas,
todo tipo de planes de centrales en el mercado. Y esos
competidores implican el uso eficiente de la electricidad y
lo que se llama microenergía, que son ambas energías
renovables, salvo la energía hidroeléctrica, y generar
electricidad y calefacción al mismo tiempo. De hecho, en los
edificios más nuevos sale la mitad del dinero, combustible y
carbón que hacerlo por separado, como hacemos normalmente.
Entonces, la energía nuclear no puede de hecho brindar los
beneficios climáticos y de seguridad que algunos afirman. No
está relacionada con el petróleo. Y es muy cara”.
La Oficina de Administración y Presupuesto de la Casa Blanca, en la misma
declaración que anunció los 54.500 millones de dólares para
promover la energía nuclear, también incluyó “un subsidio de
500 millones de dólares para apoyar garantías de crédito de
entre 3 mil y 5 mil millones de dólares para proyectos de
eficiencia energética y energía renovable”. Esto significa
que solo una décima parte de la cantidad de dinero destinada
a energía nuclear será dedicada a la promoción de
tecnologías de eficiencia energética y energía renovable. Al
mismo tiempo, el gobierno de Obama tiene planeado cancelar
el financiamiento para terminar la construcción del complejo
de almacenamiento de desechos nucleares de Yucca Mountain,
que tiene muy mala reputación. Edwin Lyman, de la Unión de
Científicos Preocupados, le dijo al Christian Science
Monitor que el gobierno de Obama “no tiene un plan para
almacenar los desechos radiactivos de la nueva generación de
plantas nucleares”. “Y eso es irresponsable”, afirmó.
Los desechos de las plantas nucleares no solo son una pesadilla en
términos ambientales, sino que además aumentan las amenazas
de proliferación nuclear. Obama dijo en su reciente discurso
anual ante el Congreso: “A pesar de que estemos involucrados
en dos guerras, también estamos enfrentando al que es,
quizá, el mayor peligro que debe afrontar el pueblo
estadounidense: la amenaza de las armas nucleares. Apoyé la
visión de John F. Kennedy y Ronald Reagan a través de una
estrategia que revierte la expansión de estas armas y
pretende lograr un mundo sin ellas. Para reducir nuestro
arsenal y lanzamisiles, al tiempo que aseguramos nuestros
elementos disuasivos, Estados Unidos y Rusia están
finalizando negociaciones sobre el tratado de control de
armas más abarcador en casi dos décadas. En la Cumbre de
Seguridad Nuclear en abril, reuniremos a cuarenta y cuatro
naciones detrás de una meta clara: asegurar todos los
materiales nucleares vulnerables en el mundo en cuatro años,
para que nunca caigan en manos de terroristas”. A pesar de
eso, los planes que acompañan la propuesta de Obama, su
“nueva generación de plantas nucleares seguras y limpias”,
incluyen un incremento del “reprocesamiento de combustible
nuclear” comercial, que la Unión de Científicos Preocupados
describe como “peligroso, sucio y caro” y del que concluye
que aumentaría los riesgos mundiales tanto de proliferación
nuclear como de terrorismo nuclear.
Tanto Amory Lovins como la Unión de Científicos Preocupados desacreditan
el mito de que la energía nuclear es esencial para combatir
el calentamiento global. Lovins escribe: “Cada dólar
invertido en expansión nuclear empeorará el cambio
climático, dado que significa invertir menos por cada dólar
en una solución eficiente”. Obama dijo que la primera
partida de financiamiento público, que beneficiará a la
gigante energética Southern Co., “generará miles de puestos
de trabajo en la construcción en los próximos años, y
alrededor de 800 empleos permanentes”. Sin embargo, la
inversión en tecnologías de energía solar, eólica y de
cogeneración podría lograr lo mismo, creando rápidamente en
Estados Unidos las mismas industrias que están floreciendo
en Europa. Es más, los riesgos de falla de un molino de
viento o un panel solar son minúsculos comparados con los
desastres de las plantas nucleares como los sucedidos en
Three Mile Island y Chernobyl.
Tanto en términos económicos, como en términos ambientales y de prevención
de las amenazas nucleares, las garantías de crédito de Obama
para el desarrollo de la energía nuclear fallan en todos los
aspectos.
[Publicado
el 17 de febrero de 2010]
Denis Moynihan colaboró en la
producción de
esta columna. Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org
www.felap.info