Tíbet, otra
bushiada de Obama
Dalai Lama: Un político con disfraz religioso
Hernán Uribe
felap.info, Santiago de Chile
Jueves, 25 de febrero de 2010
El presidente de Estados Unidos ha querido imitar nuevamente
a su antecesor George W. Bush al recibir en Washington a
Dalai Lama, quien recorre el orbe con el cuento de que es un
líder espiritual budista aunque los hechos lo sindican como
un activo político adversario de la República Popular China
en cuya actividad se vale con maña de la circunstancia que
encabeza una pequeña secta tibetana.
Antes de la charla en la Casa Blanca, a la que concurrió
también Hillary Clinton, Secretaria de Estado que maneja las
relaciones exteriores, Pekín había señalado su malestar y
calificó la entrevista como una grosera intervención en los
asuntos internos de China. Se explica, pues, la reacción del
canciller chino Ma Zhaoku, quien expresó el 19 de febrero
que la reunión Obama-Dalai Lama “violó groseramente las
normas internacionales y está en contradicción con el
reconocimiento por Estados Unidos de que Tíbet es parte
integrante de China”.
Desde que se autoexilió en 1959 Dalai Lama
se ha convertido en un viajero impenitente que recorre
el mundo ofreciendo la pomada de la “espiritualidad”,
ungüento que adquieren muchos ignorantes y también abre las
puertas hasta de los jefes de Estado. En Chile, por ejemplo,
ha estado en tres ocasiones: 1992, l999 y 2006. Fue recibido
en orden cronológico por los presidentes Patricio Aylwin y
Eduardo Frei, ambos católicos observantes.
Sin embargo, en su último paso por Santiago no logró hablar
con la presidente Michelle Bachelet. Empero, como estaba
previsto, impartió una conferencia con el encabezado de “La
exploración de la mente en la ciencia y el budismo”. Cada
uno es dueño de hablar lo que le venga en ganas si tiene
zopencos que lo escuchen. Esta vez la asistencia por persona
costó 150 mil pesos de la moneda local de modo que con la
audiencia máxima que era de 600 personas, el espiritual lama
se fue con 170 mil dólares en los bolsillos de su extraña
vestimenta.
A propósito, este personaje oficia de austero, pero es
sabido que en India, lugar de su exilio, vive en un palacete
y se moviliza en dos automóviles de lujo. Habita en una
suerte de corte
monárquica de ficción pues en Tíbet el lama máximo era
también una especie de jefe administrativo y él lo fue
antaño.
Singular budismo
Dalai Lama se esfuerza por aparecer como un sacerdote (lama)
del budismo aunque en la práctica no existe tal religión
pero sí una doctrina que se fundamenta en los pensamientos
de Sidarta Gautama, quien vivió entre los años 563 a 483
antes de nuestra era. Era ciudadano de India donde buda es
un título honorífico que significa Iluminado o Bendito y es
real que surgió algo parecido al culto de su filosofía y que
no pocos lo han convertido en una devoción semejante a los
dioses de los dogmas cristianos e islámicos.
El Buda original propició la “iluminación” o Nirvana,
definido como un estado mental libre de pasiones y dio
origen a una orden mayormente monástica que al correr del
tiempo se dividiría en numerosas tendencias o corrientes.
Precisamente, la más pequeña y de tónica absolutamente
animista(1)
es la que existe entre los tres millones de tibetanos. Se
afirma que los budistas serían hoy unos 600 millones
repartidos principalmente entre China, Japón, India y otras
regiones asiáticas.
El animismo y su compañera inseparable la magia, que
caracterizan al credo tibetano, emergen en los albores de
los seres humanos y conforma lo que Marx denomina
“religión natural”y define como “una conciencia
puramente animal de la naturaleza”.
(2)
La leyenda de la reencarnación de los “budas vivientes” es
una fábula exclusiva de la rama tibetana. Como es conocido,
mediante diversos artilugios, se ubica a un niño de dos años
que- reencarnado- será el próximo Dalai Lama y así fue
elegido el actual.
El codiciado Tíbet
“La imagen de que el Tíbet es una nación oprimida integrada
por pacifistas budistas que nunca han hecho daño a nadie es
una distorsión de la historia” afirma Foster Stockwell, un
estadounidense hijo de misioneros que nació en
Chengdu (China) lugar cercano al Tíbet.
(3)
Desde que esa región se unió a China en 1337 –relata– hubo
intentos de apoderarse del Tíbet. Los primeros fueron
reyezuelos (sic) indios, luego lo procuró Nepal y en el
siglo XIX lo
hicieron Rusia y Gran Bretaña. Fuerzas del imperio británico
ocuparon Tíbet en 1889 y en 1903 pero en ambas ocasiones
fueron rechazadas por los propios tibetanos. (Tíbet se unió
a China en 1337)
Lo que a menudo se oculta es que al instalarse la República
Popular China en 1949, en el Tíbet dominaban los lamas sobre
un millón de siervos en un régimen feudal cercano a la
esclavitud. El detonante de cambios fue la revuelta que
terratenientes y monjes dirigieron en 1959 junto con
proclamar un “Estado Tibetano Independiente”. Lo hicieron
con el respaldo de siete mil hombres armados quienes, según
documentos, fueron apoyados por la American Office of
Strategic Services (OSS) antecesora de la Central Intelligence
Agency (CIA) estadounidense.
Fue esa acción separatista que involucraba a la Región
Autónoma de Xizang –que incluye a Tíbet- lo que motivó la
intervención del ejército chino, la derrota con cuatro mil
alzados prisioneros y la huida del Dalai Lama hacia India.
China tiene una población de unos 1.300 millones que viven
en 9.596.961 kilómetros cuadrados de superficie. Existen más
de 50 etnias con idioma propio en 22 provincias y cinco
regiones autónomas.
Entre las últimas está Xizang (1.221.600 km2) que limita con
India, Nepal, Bután y Birmania. Es la meseta de mayor
elevación del mundo con una altura media de 5.000 metros en
la cordillera de los Himalaya. Posee entonces el Tíbet un
enorme valor estratégico. Son estas circunstancias, muy
materiales y no una supuesta espiritualidad, las que mueven
vía Dalai Lama y otros, las maniobras antichinas.

(1)
Animismo. Definición (RAE): Creencia que atribuye
vida anímica y poderes a los objetos de la naturaleza.
(2)
Foster Stckwell. El Tíbet del mito a la realidad,
revista “China Hoy”, Pekín, 1998
(3)
La ideología alemana, México, Ediciones Quinto Sol,
s/f
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