Gran Bretaña, Malvinas y el
holocausto por goteo
“Sin novedad en el frente”
Juan Carlos Camaño
felap.info, Buenos Aires
jueves, 25 de febrero de 2010
Las transnacionales de la depredación del planeta, luchan a
brazo partido entre sí y contra pueblos y gobiernos que las
denuncian como parte de la piratería colonial de nuevo tipo.
Es la guerra por los recursos naturales en el presente
siglo. En ese cuadro de situación, el
Reino Unido –una
de las piezas clave del entramado imperialista comandado por
EE.UU.–,
vuelve a cargar contra las
Islas Malvinas,
atropellando la soberanía de Argentina y empujando a mayores
riesgos a toda la región.
Con sus matices diferenciadores, se trata de movidas
amarradas a una misma lógica de expansionismo. Para pruebas,
basta con una mirada superficial del mapa regional: andanzas
amenazantes de la IV Flota; instalación de las bases yanquis
en Colombia; ocupación militar de Haití –“surfeando” arriba
de los cadáveres del terremoto–, destitución de Zelaya en
Honduras; cerco militar geoestratégico en rededor de la
República Bolivariana de Venezuela; milimétrica
desintegración y ocupación por porciones –con tareas de
inteligencia de mediano y largo aliento- en el
Amazonas-Brasil; enclaves militares de EE.UU, en la Triple
Frontera (Argentina-Brasil-Paraguay), con la máxima atención
puesta en la apropiación del acuífero Guaraní –la más grande
reserva de agua dulce del mundo; suave –y no tanto–
agitación de la autodenominada “disidencia” –mercenarios de
EE.UU.–, en Cuba; desesperados intentos de desestabilización
institucional-nacional en Bolivia; provocaciones estudiadas
del gobierno de Álvaro Uribe contra Ecuador; incentivo de la
desintegración social, a través del belicismo interno, en
México; creación y recreación del vandalismo contra los
gobiernos de Nicaragua y El Salvador.
Hay más. Mucho más.
¿Y la ONU? Bien, gracias. ¿Y la OEA, paquidérmica y
escurridiza? Bien, gracias. ¿Y el Consejo de Seguridad de
las Naciones Unidas?: un fiasco sistemático, premeditado y
previsible. Los mentores y autores materiales del holocausto
por goteo –con EE.UU. a la cabeza– además de resguardar sus
espaldas a misilazos, se amparan en “su” institucionalidad internacional:
saltándose
derechos, pactos y cartas magnas que, más de una vez,
promovieron y firmaron. Primera conclusión:
“Sin novedad en el
frente”. Viejas hipocresías, idénticas violaciones.
El Reino Unido en
Malvinas por petróleo y gas, renovando sus pasos hacia un objetivo
que, combinado en intereses con
EE.UU., jamás fue
descartado: incrementar la presión económica, financiera y
comercial en torno a un país reacio –en distintos frentes
políticos y sociales– a arrodillarse ante el imperio. Al
margen, incluso, de que entregadores y sirvientes del
imperialismo haya habido –y los hay– en diferentes etapas de
la historia argentina. Sin ir muy atrás en años: aquellos
pseudo patriotas que, en 1982, promovieron la aventura
político-militar suicida a las islas
Malvinas, bajo el
liderazgo entre otros, y principalmente, de la dictadura
militar que
destruyó el país y masacró a miles de luchadores populares,
entre 1976 y 1983.
La mal llamada “gesta histórica” que se lanzó en el 82 sobre
Malvinas, no fue más que “una
mascarada de guerra antiimperialista” –así lo dijimos
algunos, en tiempo real y con las mismas palabras, cuando
transcurría aquella fantochada cívico-militar librada al hacer de un nacionalismo ramplón y
fascista, implicado –por convicción,
ceguera, o
complicidad– en una maniobra de inteligencia geoestratégica a escala internacional.
La aventura,
recordemos, costó la vida de jóvenes soldados argentinos,
expuestos de antemano a la derrota y la traición.
Hoy el dato más fresco, de una historia de permanentes
violaciones a la soberanía nacional –que no deja de
corresponderse con la larga y criminal actuación de la
piratería colonial de
Gran Bretaña- es el inicio desembozado de las
perforaciones en un territorio marítimo argentino, a manos
de la plataforma Ocean Guardian, perteneciente a la empresa
Diamond Drilling, de origen estadounidense. La secuencia en
materia de exploraciones por venir –en procura de dar con un
tesoro valuado en aproximadamente 60.000 millones de
barriles de crudo- contempla en primer término a la empresa
Desire Petroleum y, luego, sucesivamente, a la Rockhopper Exploration,
la Border
& Southern Petroleum y BHP Billinton. Segunda conclusión:
“Sin novedad en el
frente”. La fase superior del capitalismo es el
imperialismo. De eso se trata.
La reciente reunión del Grupo Río, celebrada en Cancún,
México, tomó debida nota del momento histórico que vive la
región, y el encuentro previsto para el 2011, en Caracas, ya
se inició; planteándose el desafío de fortalecerse, sin
EE.UU., ni Canadá. El acta de defunción de
la Organización de Estados Americanos
(OEA), se continúa escribiendo.
El primer capítulo,
hace largo rato, fue redactado por la Revolución Cubana.

www.felap.info