México/Comentario a
tiempo
Impunidad e indefensión
Teodoro Rentería Arróyave
felap.info, México, D.F.
lunes, 1 de febrero de 2010
Ya nada
sorprende en cuanto a la impunidad reinante en nuestro
México; el asesinato 101 de periodistas se ha consumado en
la persona del compañero colega Jorge Ochoa Martínez,
director y editor de los semanarios
El Oportuno y El Despertar de
la Costa; otro crimen más que prueba la absoluta
indefensión en que se ha sumido al periodismo nacional.
Hasta
las víctimas de Guantánamo o mejor dicho del carcelero del
imperio George W. Bush y sus cómplices en su gabinete y su
aparato (i)legal han encontrado respuesta en el extranjero,
al determinar el juez Baltasar Garzón activar la causa ante
el reiterado silencio de Estados Unidos a las rogatorias del
magistrado sobre si investigaban las torturas cometidas en
el ilícito penal.
Ante la
falta de respuesta de las autoridades de procuración y
administración de justicia y el también infame silencio del
presidente Felipe Calderón Hinojosa a la pertinaz demanda de
su decisión política para revertir el fenómeno de toda clase
de atentados contra los comunicadores, en forma recurrente
el asesinato y la desaparición forzada, que tienen como
objetivo primordial vulnerar las libertades de prensa y
expresión, seguramente el camino será recurrir a la justicia
exterior, porque la interior no existe.
Jorge
Ochoa Martínez, director y editor de los semanarios
El Oportuno y
El Despertar de la
Costa de circulación en la Costa Chica del estado sureño
de Guerrero, fue asesinado a bordo de su automóvil de un
balazo en la cabeza, disparado a corta distancia, a unos
metros del palacio municipal de Ayutla de los Libres, a unos
cien kilómetros de Acapulco, después de cenar en el
restaurante El Charco de las Ranas, hechos ocurridos el
viernes pasado y conocidos hasta el siguiente día.
La
nueva víctima de la negligencia gubernamental se inició en
el oficio como reportero en la fuente policiaca para los
diarios Expresión
Popular y El Sol
de Chilpancingo y fue director de comunicación social
del gobierno municipal de Ayutla que encabeza el priísta
Armando García, vivía en la colonia Amate, de Chilpancingo,
capital del estado, donde fue sepultado este domingo.
Al
igual como ocurrió en los meses de febrero y mayo de 2009,
Ochoa Martínez es el tercer periodista asesinado en un mes
en el país, y en lo que va del año. El 7 de enero se
encontró el cadáver de Valentín Valdés del periódico Zócalo
de Saltillo, Coahuila, y el 14 el de José Luis Romero,
reportero del noticiario de radio “Línea Directa” de la
ciudad de Los Mochis, municipio de Ahome, Sinaloa. Ambos
habían sido secuestrados y sus cuerpos presentaban señales
de tortura.
Aunque
existe confusión sobre la fecha en que fue muerto José Luis
Romero, las autoridades locales la precisan el 31 de
diciembre, es de señalarse que 2009, ha sido el más trágico
para el gremio en México: mataron a 14, o a 15 periodistas,
de comprobarse el dicho de los peritos, da lo mismo, el
resultado arroga las siguientes alarmantes cifras de la
impunidad y la indefensión:
Con el
homicidio de Ochoa Martínez, suman 101 asesinatos de
periodistas de 1983 a la fecha, es el 66 ocurrido desde el
año 2000, en que la derecha representada por el Partido
Acción Nacional se entronizó en el poder –4 de ellos
humildes trabajadores de la prensa–, y lo más aterrador, es
el 37 en los 38 meses que van de la administración del
presidente Felipe Calderón, es decir: los crímenes mortales
contra los comunicadores se multiplican y ahora,
prácticamente, es asesinado un periodista por mes.
Lo dicho: ante la impunidad
reinante y la indefensión en que sobreviven y laboran los
periodistas en México, es posible que la única respuesta a
las reiteradas demandas de justicia las logremos en el
extranjero o en los organismos internacionales. La
solidaridad de los colegas, sobre todo de la Federación
Latinoamericana de Periodistas, FELAP, nos alienta a
continuar en la indeclinable lucha por nuestras más caras
libertades.

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