Guatemala
El costo de la libertad
Ileana Alamilla
felap.info, Guatemala
jueves, 25 de febrero de 2010
Los derechos en nuestro país son casi imaginarios, se
asemejan mucho al marasmo del Estado, es decir, son puras
entelequias. Sorprende que sobrevivamos por inercia, que
todavía subsistamos como país; por eso es obligado
reivindicarlos y recordarnos a nosotras(os) mismos que están
vigentes, que tenemos, al menos en el papel, establecidas
garantías universales irrenunciables.
Todos somos afectados con la indiferencia de los
responsables de garantizarnos el cumplimiento de nuestras
garantías. Hasta los privilegiados se encuentran
perturbados. Sin embargo, hay un sector que ha sido
satanizado desde hace décadas, que se encuentra debilitado y
vulnerable, debido a la represión que ha sufrido, a la
estigmatización, a los constantes ataques y a sus propios
errores: el movimiento sindical.
La libre sindicalización es reconocida en Guatemala a partir
del año 1947, al entrar en vigencia el Decreto 330 del
Congreso. En 1952 se ratificaron los Convenios 87 y 98 de
la OIT, referidos a este derecho, que ha
sido conculcado y coartado por los distintos gobiernos. Las
estrategias han sido diversificadas: represión,
estigmatización, violencia, legislación adversa, nuevas
formas de contratación que lesionan derechos laborales,
inestabilidad en el trabajo, desinformación y
deslegitimación. También se han promovido otras modalidades
de organización alternativas al sindicalismo, que no
fructificaron, como el solidarismo.
Nuestra memoria debe retener a los centenares de dirigentes
sindicales secuestrados, desaparecidos, torturados y
masacrados por el hecho de estar organizados y reivindicar
sus derechos y que, gracias a la cadena de ineficiencia,
todos esos crímenes permanecen sin investigación ni castigo,
y hasta con el riesgo de ser olvidados.
Una misión de alto nivel de
la OIT
visitó el país en febrero del año anterior y señaló la
actitud del Estado de tolerar que particulares amenacen y
eliminen físicamente a dirigentes sindicales, allanen sus
sedes y domicilios con absoluta impunidad. También mostró
preocupación por los retrasos excesivos en los juicios
laborales y tomó nota de alegatos relativos a la falta de
independencia del Poder Judicial.
Recientemente, una delegación de
la Confederación Sindical de
Trabajadoras(es) de las Américas estuvo en Guatemala en
apoyo al Movimiento Sindical Indígena y Campesino, para
exigir el respeto a la organización sindical y el cese de
los asesinatos y amenazas. Del
2007 a
la fecha, las víctimas fueron 42, ya en este año ocurrieron
2 casos. Se trata de una violencia crónica, se denunció.
El 6 de enero de este año, a las 6.05 horas, en la parada
donde esperaba el transporte de la empresa Winners, S. A.,
María Vásquez fue secuestrada, torturada y violada. Ella es
la secretaria general adjunta del Sindicato de Trabajadores
de la citada empresa, afiliado a
la CGTG. El hecho ocurrió en el marco de la
reciente toma de posesión de su cargo y en medio de los
reclamos a la empresa por el incumplimiento de las leyes
laborales, entre ellas, la falta de pago de la bonificación,
la negativa a cancelar el día de trabajo si los empleados
acuden al IGSS, la ausencia de guarderías cuando la firma
cuenta con más de 900 trabajadoras y la reinstalación de
trabajadores despedidos, entre otras cosas, cita el informe
rendido.
Ante esta situación, el Gobierno está obligado a
respondernos y a intervenir.

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