Estados Unidos
La Guerra Santa de la Ciudad de Nueva York contra Debbie
Almontaser
Amy Goodman
felap.info, Nueva York
miércoles, 24 de marzo de 2010
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Debbie
Almontaser ganó una batalla contra la discriminación. Fue la
fundadora y directora de la primera escuela pública de
lengua árabe de Estados Unidos, hasta que una campaña de
odio la obligó a renunciar. Se la conoce por lograr sortear
las diferencias culturales, y unir a musulmanes, cristianos
y judíos. Sin embargo, al acercarse la fecha de apertura de
la nueva escuela en el verano de 2007, fue blanco de ataques
anti-musulmanes y anti-árabes. La semana pasada, la Comisión
federal de Igualdad de Oportunidades de Empleo (EEOC, por
sus siglas en inglés) dictaminó que el Departamento de
Educación de la Ciudad de Nueva York (DOE, por sus siglas en
inglés) la discriminó “a causa de su raza, religión y
nacionalidad”.
La
escuela se llama Academia Internacional Khalil Gibran (KGIA,
por sus siglas en inglés). Gibran fue un escritor y filósofo
libanés. Su obra más conocida, “El profeta”, publicada en
1923, vendió más de 100 millones de copias en 40 idiomas. Un
verso de “El profeta”, destacado en el sitio web de la
academia, dice del maestro: “Si él es sabio de verdad, no os
pedirá que entréis en la casa de su sabiduría, sino que os
guiará, más bien, hasta el umbral de vuestro propio espíritu”.
Pero la
libertad de espíritu estuvo lejos de ser la respuesta del
pequeño grupo llamado Stop the Madrassa (Detengan la Madrasa).
El grupo utilizó la palabra árabe que significa escuela,
madrasa, debido a sus connotaciones negativas por ser
asociada a las escuelas religiosas en Afganistán y Pakistán.
La academia Khalil Gibran fue creada como una escuela
pública, laica y bilingüe, con cursos del sexto al doceavo
grado, y no incluía materias religiosas en su programa. A
medida que el pequeño pero ruidoso grupo continuó
oponiéndose a la escuela planificada, el Departamento de
Educación de la Ciudad de Nueva York obligó a Almontaser a
asistir a una entrevista con el New York Post, de Rupert
Murdoch. El titular del artículo era un juego de palabras
con doble significado en inglés. Podía interpretarse como “Directora
de una escuela de la ciudad ‘se rebela’” o “Directora de una
escuela de la ciudad es ’repugnante’”.
En la
entrevista, a Almontaser se le pidió que explicara el uso de
la palabra intifada, debido a que la palabra aparecía en la
camiseta de una organización de mujeres que a veces
utilizaba las oficinas de un grupo comunitario del que ella
era miembro del directorio. La camiseta no tenía nada que
ver con la Academia Internacional Khalil Gibran. Almontaser
me dijo: “Me hizo una o dos preguntas sobre la escuela y
luego me preguntó cuál era la raíz de la palabra intifada. Y
luego le dije, como periodista debería haber hecho sus
deberes. Y su respuesta fue: ‘Sí, los hice, y encontré
muchas definiciones de la palabra, pero quería tener una
mejor comprensión de donde se originó esta palabra, su raíz’.
Como educadora, simplemente respondí y le dije que viene de
la palabra infad en árabe, que significa ‘librarse de’; sin
embargo, esta palabra ha desarrollado una connotación
negativa a raíz del conflicto palestino-israelí, en el que
miles de personas han muerto. El simplemente me dijo, ‘Bueno,
gracias. Muy bueno.’ Y poco después terminamos la llamada
telefónica. En la entrevista, declaré que soy una persona
que no cree en la violencia y que condeno la violencia de
cualquier tipo o forma”.
Su
abogado, Alan Levine, me dijo: “Debbie fue víctima de una
campaña de difamación. Y ella ha descrito esa campaña de
difamación. Pero realmente fue víctima del Departamento de
Educación. Los intolerantes de la sociedad no tienen poder
para atacar, entonces lo hizo el Departamento de Educación
en su lugar. Sucumbió a los intolerantes”. Según el
Departamento de Educación, el informe de la EEOC concluyó
que “el Departamento de Educación sucumbió a la misma
postura tendenciosa que la creación de la escuela pretendía
disipar, y un pequeño segmento de la población logró imponer
sus prejuicios al Departamento de Educación, en su rol de
empleador”. Almontaser está procurando ser restituida como
directora del Instituto Khalil Gibran, y además pretende que
se le pague el lucro cesante, daños y perjuicios y los
costos legales. El Departamento Jurídico de la Ciudad de
Nueva York prometió oponerse. Levine espera lograr un
acuerdo, pero está preparado para presentar una demanda.
Dijo al respecto: “La Comisión federal de Igualdad de
Oportunidades de Empleo, que no tiene ningún interés
personal en el tema, y es el principal organismo del país
con respecto a demandas por discriminación laboral, dice que
discriminaron. Me guiaré por lo que dice la EEOC. Estoy
seguro de que el juez o el jurado también lo harán.” Días
después de que se entregó la carta de la EEOC, el director
del Instituto Académico Khalil Gibran, que no era de origen
árabe-estadounidense, renunció sin dar explicación, y fue
reemplazado por un educador estadounidense de origen árabe.
Hace
tres años, en medio de la tormenta, un grupo de destacados
líderes judíos, entre ellos 15 rabinos, escribió una carta
abierta a la comunidad judía en apoyo a Almontaser, que
decía: “Buscamos su apoyo y respeto hacia nuestra colega y
amiga que ha sufrido y continúa sufriendo una alarmante y
creciente serie de prejuicios entre nosotros… Que regrese [a
la Academia] con sus niños traerá paz y entendimiento entre
las personas de todas las fes en nuestro sistema educativo y
en nuestra ciudad toda”. Este caso, como metáfora, tiene
repercusiones más amplias, en momentos en que continúan las
protestas en las calles de Jerusalén tras el anuncio israelí
de la construcción de miles de unidades de viviendas nuevas
en los territorios ocupados de Jerusalén Este, lo que
significó un ataque por la espalda al Vicepresidente Joe
Biden, justo cuando iniciaba su visita de paz por la región.
Almontaser me dijo “Es el
sueño de mi vida tener la oportunidad de dirigir una escuela
que yo misma fundé, con la ayuda de otros establecer una
institución que siente el precedente de ayudar a tender
puentes de entendimiento y ciertamente forme jóvenes que
puedan pensar y desenvolverse en una sociedad globalizada,
que puedan competir por integrarse a la fuerza de trabajo
del siglo 21, y sigo comprometida con ese sueño”. La suya es
una visión que el Departamento de Educación de la ciudad de
Nueva York debería adoptar, restituyéndola en su cargo
cuanto antes.
[Publicado el 17 de marzo de
2010]
Denis Moynihan colaboró en la
producción de
esta columna. Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org
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