El activismo obrero fue el origen de
la revuelta
Occidente está ciego a la
decisiva lucha sindical en Egipto
Olga Rodríguez
felap.info, Madrid
lunes,
21 de febrero de 2011
La Embajada de EEUU en Egipto redactó un informe en abril de
2008 sobre la huelga del día 6 en la ciudad industrial de
Mahalla y las protestas que se extendieron a El Cairo.
En ese informe, revelado por Wikileaks, se lee: "Lo ocurrido
en Mahalla es significativo (...) ha irrumpido una nueva
fuerza orgánica de oposición que desafía etiquetas políticas
y aparentemente no está relacionada con los Hermanos
Musulmanes. Esto puede forzar al Gobierno a cambiar su guión.
(...) Lo ocurrido el 6 de abril ha unido a diversas fuerzas
de la oposición con numerosos egipcios no activistas, a
través de la llamada a la huelga en Facebook, que ha reunido
a 70.000 seguidores en la red, y ha cosechado una importante
atención nacional. El nexo de los usuarios de Facebook de
clase media y alta con sus homólogos pobres de las fábricas
de Mahalla ha creado una nueva dinámica". El informe se
titula: Mahalla: ¿incidente aislado o punta del
iceberg?
La respuesta no tardó en llegar. Desde aquella huelga no ha
habido una semana sin protestas, manifestaciones o paros en
Egipto. El propio informe atribuía las causas de los mismos
a la subida de los precios, la corrupción, la postura
proestadounidense y proisraelí del régimen de Mubarak y la
dramática situación de las clases bajas del país. Y
subrayaba como significativo que los Hermanos Musulmanes
estuvieran distanciados de aquellas movilizaciones.
Pese a informes como este, Occidente lleva años empeñado en
presentar Oriente Próximo como condicionado fundamentalmente
por la religión, en un juego de roles burdo e infantil,
presentando masas sociales de barbudos fanáticos, sin
sentimientos, sin matices. Los estereotipos más pueriles,
simplistas e incluso racistas han primado en los análisis de
muchos think-tanks y en los informes de los gobiernos.
La revolución egipcia ha revelado que no todos los
musulmanes son islamistas, que hay islamistas demócratas,
árabes que no son musulmanes y musulmanes que desean estados
laicos. Que en Oriente Próximo también hay obreros, hombres
y mujeres, con demandas sociales e ideales progresistas y
laicos, incluso socialistas, comunistas o ateos. Un análisis
serio sobre la revolución egipcia no puede dejar al margen
la lucha de clases, la pobreza y la injerencia extranjera
como causas fundamentales del estallido de las protestas.
Mubarak ha caído, pero miles de trabajadores egipcios de
prácticamente todos los sectores laborales están
protagonizando huelgas para exigir sus salarios atrasados,
la subida del sueldo mínimo, el fin de los sindicatos
controlados por el régimen, la creación de sindicatos libres,
la recuperación o autogestión por trabajadores de empresas
públicas que hayan sido
cerradas o vendidas, y su nacionalización. Consideran que la revolución
real sólo tendrá lugar cuando haya comida y derechos para
todos.
Desde 2004 ha habido en Egipto más de 3.000 protestas de trabajadores.
El activismo obrero egipcio ha sido uno de los mayores
movimientos sociales del mundo árabe en las últimas
décadas y sin embargo ha estado casi ausente en las páginas
informativas de los medios occidentales. Los gobiernos de
EEUU y Europa deberían asumir responsabilidades por haber
apoyado durante años a Mubarak y su régimen. Y algunos
medios de comunicación tendrían que preguntarse si es
riguroso y ajustado a la realidad guiarse por las teorías
que les cuentan los que trabajan para esos gobiernos.
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