Ernesto Carmona: la lucha
estudiantil chilena,
la derecha y los medios
“ES DIFÍCIL QUE ESTE
GOBIERNO SE HAGA UN HARAKIRI IDEOLÓGICO”
Juan Carlos Camaño
felap.info, Santiago de Chile
viernes, 28 de octubre de 2011
Ernesto Carmona, periodista y escritor chileno, es
Secretario Ejecutivo de la Comisión de Investigación de
Atentados a Periodistas, CIAP-FELAP.
Cerca de su casa, como
cerca de la casa de “todo el mundo”, los estudiantes
extienden banderas y despliegan su “arsenal” de música y
consignas, alimentando una lucha que ya lleva más de cinco
meses y no ha dejado de sumar adhesiones, en defensa de la
educación pública y gratuita.
–Lucha
y más lucha, con elevado tono político y fuerte contenido
ideológico. ¿Cuál es la salida luego de varios meses de
confrontación sin concesiones?
–No
hay una salida predecible. Este gobierno –el de Piñera– es
manejado por los duros, por los herederos del pinochetismo,
quienes apuestan al desgaste del movimiento estudiantil, no
sin atravesar el mismo gobierno su propio desgaste, su
crisis. Hoy Piñera no llega al 29 por ciento de aprobación
popular.
–De
un lado la derecha ultramontana, genocida, y enfrente los
estudiantes con el apoyo de grandes sectores de la población…
–Sí,
es bien difícil. El gobierno después de tantos meses no
puede resistir un conflicto tan largo, teniendo que resolver
otros problemas económicos y sociales muy serios. Estamos
ante un empate técnico en un contexto en el que sectores de
la Concertación van a la cola de los estudiantes, lo mismo
que hace la Central de Trabajadores y otros, que ven en
estos jóvenes manifestaciones reivindicativas que van más
allá de lo sectorial. Por momentos esto se parece a la
Argentina de 2001. Recordemos que la mitad de lo que gana un
trabajador se le consume mandando a un solo hijo a la
escuela. Es un conflicto social muy severo. Un conflicto
social, político y económico.
–Por
lo masivas de las movilizaciones y por los objetivos tan
definidos, más el acompañamiento social, está muy claro que,
después del paso de la dictadura militar pinochetista, esta
es la primera vez que Chile ha vuelto plenamente a la vida
política, entendiendo a ésta como la que también se sale del
Parlamento, se vive en las calles, en las escuelas y
universidades y se discute en las casas…
–Aquí
hay una lucha de fondo, que podrá tener sus altos y bajos,
pero que ha dejado y deja en claro la discusión central: un
no rotundo a la injusticia que se provoca como consecuencia
de que el tres por ciento de la población del país controla
entre el setenta y el ochenta por ciento del producto, de la
renta nacional, de la riqueza. Es muy determinante lo que se
dirime y por eso es muy difícil que el gobierno se haga un
harakiri ideológico y cambie el rumbo. Lo del desgaste del
movimiento estudiantil, de haberlo, hay que sopesarlo dentro
de una realidad global. Anoche veía algo parecido a esto en
Colombia, estaba viendo también lo de los indignados en Wall
Street y un hombre dijo que su plataforma era la de los
estudiantes chilenos. Esta es una lucha, no solamente la de
los estudiantes de Chile, que se internacionaliza, de
distintas formas, porque el capitalismo está en crisis en
todo el mundo.
–¿Cómo
se hace, en medio de esta efervescencia política y social,
para no caer en un análisis ganado por el microclima?
–Es
imposible caer en un microclima, estamos viviendo y hablando
dentro de un movimiento social que comporta la participación
de millones de personas, no de pequeños grupos. La clase
media está decididamente involucrada en esta lucha. Esto no
es una revolución, pero dentro de los canales de la
institucionalidad existente tendrá que haber soluciones. No
se puede retroceder más.
–¿Cuál
es tu visión acerca del rol de los medios de comunicación en
el conflicto?
–Los
medios ponen el acento en los desmanes, en la existencia de
los encapuchados, en si hay enfrentamientos con los pacos (carabineros).
Se dedican a remarcar hechos de violencia de pequeños grupos.
Por sobre todo, intentan desvirtuar y ningunear el reclamo
legítimo de cientos de miles de estudiantes, acompañados por
millones de personas. Pero, a pesar de que los medios
quieren deformar la realidad, están obligados a dar cuenta
de lo masivo del reclamo, de las grandes movilizaciones, de
lo importante de las demandas, de cómo los dirigentes del
movimiento estudiantil, jóvenes con una gran preparación
política y teórica, se desplazan por el país y el mundo
planteando con fundamentos sólidos el sentido de la lucha.
Eso no lo pueden evitar los medios. Estamos ante jóvenes que
demuestran una altísima capacidad de comunicación, a través
de sus medios, de las redes, de haberle entrado
políticamente a un tema sentido por la gran mayoría de la
sociedad.
–¿Cómo
ven ustedes, desde la CIAP-FELAP, lo que ocurre aquí y en
otros lugares de la llamada “globalización neoliberal”?
–Excepto
la “guerra” en México, ninguno de los países de la región
vive las matanzas y desapariciones de periodistas como en
los tiempos de las dictaduras militares, no estamos en un
cuadro de situación como el de la década del setenta. Sin
embargo, los periodistas que se atreven a denunciar el
funcionamiento del gran aparato del crimen organizado son
asesinados o amenazados. México, Colombia, Perú y Honduras
son los mayores exponentes del problema. La CIAP, en sus
informes semestrales, elaborados con datos de fuentes
propias, mantiene actualizadas a las organizaciones de la
FELAP y a otras entidades sociales. Hoy la exigencia del
trabajo nos plantea la necesidad de ampliar la red de
corresponsales por país. En cuanto a lo que ocurre en Chile
con la prensa, vale señalar, entre otras cuestiones de
importancia, que los estudiantes no se callan ante los
medios respecto del mal accionar de éstos y se lo dicen a
los periodistas cara a cara, ante las cámaras y micrófonos.

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