México/Comentario a tiempo
FUNDAMENTALISTA
Teodoro Rentería Arróyave
felap.info, Ciudad México
viernes, 21 de octubre de 2011
Las explicaciones, las rectificaciones, las negaciones no
dan para componer
el derrapón, el gazapo, el error garrafal del
presidente, Felipe Calderón Hinojosa, de afirmar como es
costumbre en la última década a un medio extranjero, sin
nombres y sin pruebas que el Partido Revolucionario
Institucional, PRI, de llegar a la Presidencia de la
República en el 2012 pactaría con los narcos para pacificar
al país.
No se entiende que un personaje como Calderón, egresado con
honores de la muy ilustre Escuela Libre de Derecho, cometa
tales aberraciones cuando sabe de antemano que está violando
la Constitución y las leyes electorales, seguramente en el
libro del reportero de Milenio, Rodolfo Montes, “La Cruzada
de Calderón se basa en una convicción religiosa que condena
al consumidor de estupefacientes”. Exacto nos encontramos,
según el autor, en un caso de “fundamentalismo religioso”.
Después de que el partido agraviado presentó ante el
Instituto Federal Electoral, IFE, la denuncia contra el Jefe
del Ejecutivo como reincidente en inmiscuirse, inclusive
anticipadamente, en el proceso electoral presidencial del
2012, para beneficiar a los precandidatos de su partido,
Acción Nacional, PAN, su secretario de Gobernación, José
Francisco Blake Mora negó que se haya iniciado una guerra
sucia desde el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa contra
el PRI y ahora llama al diálogo “para construir la unidad”.
La esencia religiosa que subyace en la decisión del
presidente de la República para emprender sus acciones de
combate contra el narcotráfico, es la tesis, muy grave por
cierto, que sostiene el colega Rodolfo Montes en su libro
“La cruzada de Calderón”, presentado recientemente en la
Feria Internacional del Libro de Guadalajara, FIL, al
explicar que no se sabe cuando el presidente cambio de
religión al pasar de católico a evangélico o cristiano.
El primer capítulo del libro de Montes “Los orígenes: la
trinchera de Dios. Luis Calderón Vega: heraldo de los
cristeros”, es en el que relata cómo el padre de Felipe
Calderón fungió como mensajero de presbíteros y milicias
rebeldes laicos durante la guerra cristera. Además, en otro
“El soldado de Dios”, relata los 30 años de militancia en la
Liga Nacional de Estudiantes Católicos y su decidida
participación en la fundación del Partido Acción Nacional,
PAN.
El meollo del análisis periodístico que sostiene la tesis de
que “la guerra contra el narcotráfico, lanzada por el
presidente Felipe Calderón, se basa en una concepción
religiosa”, en la que ha jugado un papel central la secta
conocida como Casa sobre la Roca, CSR, cuyo dirigente,
Alejandro Orozco Rubio, es funcionario federal y su esposa,
Rosa María de la Garza, es diputada federal del PAN.
El 3 de noviembre de 2006, Calderón, presidente electo, y su
esposa asistieron a un acto de la CSR, celebrado en el
Centro Banamex de Santa Fe, donde fue recibido con oraciones
y un cántico, del que Montes da cuenta: “Venimos unidos a ti,
Señor, a pedir por una nueva opción, para clamar por nuestra
nación. Venimos dispuestos con una razón, llevamos puesto un
solo corazón. Nos humillamos ante ti, Señor. Y nos postramos
ante ti, nuestro Dios, para clamar por México, México,
escucha hoy nuestra oración, es un clamor por nuestra Nación”.
“Los jóvenes que por sus condiciones sociales, familiares,
educativas, por falta de oportunidades –recuerda Montes en
su libro los conceptos de Calderón–, tienen pocos asideros
trascendentales, que tienen poco en que creer, que no creen
en la familia, que no tuvieron; que no creen en la economía
o en la escuela, que no creen en Dios porque no lo conocen.
Esta falta de asideros trascendentales hace, precisamente,
un caldo de cultivo para quienes usan y abusan de este vacío
espiritual y existencial de nuestro tiempo”.
En verdad nos encontramos ante un acto de fundamentalismo
religioso, como lo asegura Montes en su libro, que por
cierto no ha sido desmentido por la Presidencia, en esta
guerra absurda que ha dejado hasta ahora en nuestro dolorido
México más de 50 mil muertos y más de 10 mil desaparecidos.

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