Puerto Rico
LOS VIAJES A CUBA: MITOS Y REALIDADES
Alejandro Torres Rivera
felap.info, San Juan
domingo, 13 de marzo de 2011
Con bombos y platillos la prensa en
Puerto Rico ha descrito la reciente autorización de la
Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados
Unidos para viajar a la República de Cuba. Tal parecería,
por las expresiones de algunos periodistas, que acaba de
darse un golpe mortal a las medidas de bloqueo económico
implantadas por Estados Unidos contra el pueblo cubano a lo
largo de más de cuatro décadas, o sencillamente, que se ha
dado un paso significativo de parte del Gobierno de Barack
Obama en la política estadounidense de aislamiento contra la
Revolución Cubana. La realidad es que ni lo uno, ni lo otro.
Sencillamente, una medida que obligaba a la identificación
de aeropuertos en la jurisdicción de Estados Unidos desde
donde pudieran autorizarse vuelos fletados (Charter),
permitiría a partir del próximo verano la posibilidad de que
desde el aeropuerto internacional Luis Muñoz Marín pudieran
realizarse tales vuelos a la hermana república cubana.
En estos momentos otros aeropuertos en
Estados Unidos como son los de Tampa, Dallas-Fort Worth,
Chicago, Atlanta, Pittsburg y Baltimore cumplen con las
nuevas reglamentaciones que permitiría la opción, junto con
los aeropuertos de Nueva York, Miami y Los Ángeles, llevar a
cabo estos vuelos. La referida certificación lo que
establece es la capacidad tecnológica y la presencia de
personal adecuado en estas facilidades para recibir o
permitir la salida de personas que provienen o viajan a
países que Estados Unidos considera “terroristas”. Las
posibilidades de llevar a cabo tales viajes, sin embargo, no
han ido acompañadas con una flexibilización de las normas en
cuanto a quiénes están autorizados a viajar a Cuba. Conforme
al estado vigente de las normas que autorizan viajar desde
un punto en Estados Unidos hacia Cuba se encuentran: a)
personas que tienen familiares en Cuba; b) periodistas,
aunque limitado las oportunidades para viajar a cinco en un
mismo año; c) profesionales que participen de algún evento
organizado por organizado por el Gobierno limitando a 35
personas anuales; d) personas involucradas en
actividades comerciales vinculadas a la industria agrícola o
la de las telecomunicaciones; e) estudiantes en intercambios
académicos; f) personas que viajen por consideraciones
religiosas o culturales mediando una invitación formal de
parte de alguna organización cubana.
La pregunta que habría que hacerse es
si con tales restricciones existe, al menos para los
puertorriqueños, la posibilidad de un mercado de viajes
charter a Cuba desde nuestro país. Es por eso que no vemos
en qué pueda sostenerse, al menos en estos momentos, la
algarabía del Director de la Autoridad de los Puertos de
Puerto Rico al indicar que el anuncio de esta entidad del
Gobierno Federal “representa una nueva oportunidad económica
para generar ingresos”. De hecho, no menciona cuáles fueron
las oportunidades anteriores de manera que permita comparar
esta “nueva oportunidad” con las anteriores. Lo cierto es
que sí podemos recordar el Informe preparado en mayo de 1994
por una comisión del Senado de Puerto Rico bajo la dirección
del entonces Senador Kenneth McClintock, hoy Secretario de
Estado, titulado La Reapertura de Cuba: Una nueva
frontera para Puerto Rico. En este Informe, sin aportar
ningún dato que indicara en qué sostenían sus conclusiones
ni cuándo se produciría el cambio, quienes redactaron el
Informe indicaban que “está próximo a llegar” y que Puerto
Rico tenía una “obligación moral con la comunidad cubana y
para la clase empresarial puertorriqueña de haber preparado
un Plan de Contingencia adecuado para ayudar en la
reconstrucción de Cuba y a la vez recibir un justo beneficio
en una relación de mutuo provecho.” Todavía están en espera
de de ese momento “próximo a llegar.”
Se indica que el número de
personas que viajan a Cuba desde Puerto Rico se estima en
unos 1,500; es decir, unos 125 mensuales si promediamos
dicho total por el número de meses en el año. De estos,
apenas unos 800 viajan con su condición de cubanos. Un viaje
a Cuba en estos momentos mediante líneas aéreas con base en
República Dominicana o en Panamá fluctúa entre los $600 a
$800.
La realidad es que salvo que en el
futuro pueda tomarse una decisión que eche abajo las
políticas del Bloqueo económico contra Cuba, se restablezcan
las relaciones entre Estados Unidos y este país antillano,
Estados Unidos, anule su política injerencista y se eliminen
totalmente las restricciones que hoy pesan contra este país
caribeño, será muy difícil el desarrollo de un polo
turístico desde Puerto Rico hacia y desde Cuba.
La política de la Administración Obama
hacia Cuba no ha sido muy distinta a la de su predecesor
George W. Bush. De hecho, si algún papel importante ha
jugado Hillary Clinton como Ministra de Relaciones
Exteriores de Estados Unidos (Secretaria de Estado conforme
a los parámetros estadounidenses), ha sido la continuación
de la política exterior de Estados Unidos desarrollada bajo
las pasadas administraciones republicanas. Las operaciones
encubiertas contra Cuba, continúan; la política injerencista
de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana
contribuyendo al desarrollo de actividades
contrarrevolucionarias, se mantiene; el bloqueo económico y
sus modalidades bajo la Ley Helms-Burton, incluyendo la
adopción de medidas económicas de efectos extra
territoriales, permanece; el uso de suelo estadounidense
para el desarrollo de actividades terroristas contra Cuba no
se detiene; el financiamiento de actividades de grupos
disidentes y contrarrevolucionarios, se afianza; el uso de
la alta tecnología para espiar las actividades del gobierno
cubano, siguen siendo la orden del día. Mientras esto ocurre,
la administración Obama insiste en mantener abierto el Campo
de Concentración que tiene en Guantánamo, a pesar de las
promesas hecha de cierre de tales instalaciones, mientras
anuncia el reinicio de los tribunales militares contra los
llamados “combatientes enemigos”. De hecho, mientras la
Secretaria de Estado de Estados Unidos hace este tipo de
representación a escala internacional, a nivel doméstico en
Estados Unidos expresaba al congresista republicano de
origen cubano Lincoln Díaz Baralt que independientemente de
las diferencias entre las aproximaciones republicanas o
demócratas al tema cubano, la realidad es que ambos
coinciden en sus objetivos finales hacia Cuba. Más aún,
resulta un total contrasentido afirmar como se indica por el
Director de la Autoridad de los Puertos de Puerto Rico su
esperanza en el futuro turístico de tal apertura, cuando en
estos momentos el gobierno de Estados Unidos ha iniciado una
“cacería de brujas” contra las agencias que están
promoviendo los viajes de ciudadanos estadounidenses hacia
Cuba.
Han pasado ya 25 meses desde el
Informe del Comité de Relaciones Exteriores del Senado de
Estados Unidos presidido por el Senador John Kerry, titulado
Changing Cuba Policy-in the United States National
Interest, conocido como el “Informe Lugar” en referencia
a otro Senador, el Senador Richard G. Lugar, donde se
precisan cuatro deficiencias en la política de Estados
Unidos hacia Cuba: a) ha llevado a una postura contraria a
Estados Unidos por parte de al menos 20 países
latinoamericanos; b) los intereses migratorios de Estados
Unidos se ven afectados de manera desfavorable; c) el
Bloqueo le provee a Cuba un discurso que opaca las
dificultades económicas de este país permitiendo que el
Gobierno justifique su modelo y ejercite su autoridad; d)
ignora los desarrollos recientes en Cuba y las posibilidades
de redefinir las relaciones entre ambos países.
Una apertura tan tímida como la dada
por Estados Unidos en estos momentos relacionada con los
vuelos charter no es cosa nueva. Existió antes de las
leyes Torricelli y Helms-Burton y no resolvió el dilema de
varias décadas. Con la primera en 1992 fomentaban las
actividades contrarrevolucionarias contra Cuba;
mediante la segunda,, ampliaban la guerra económica,
imponiéndole mediante legislación al Presidente de Estados
Unidos limitaciones para levantar el Bloqueo. Contrario al
propósito perseguido, el resultado ha sido el
fortalecimiento de las posiciones del gobierno cubano y el
distanciamiento de ambos países en temas de interés mutuo,
que incluyen entre otros, el tema migratorio y el tema de la
seguridad.
Los mismos funcionarios del gobierno
de Puerto Rico que hoy aplauden la posibilidad de los viajes
“charter” como un signo de apertura y futuro fin de
las restricciones de viaje a Cuba, son los mismos que
no vacilarían un momento en defender la desestabilización
del gobierno cubano y con él, la caída del socialismo.
Próximamente, a mediados del mes de
abril, el pueblo cubano estará conmemorando el
cincuentenario de la derrota infligida a tropas mercenarias
entrenadas por Estados Unidos que desembarcaran en Playa
Girón. Esta conmemoración se dará, además, dentro del
contexto de la celebración del Congreso del Partido
Comunista Cubano, donde se aprobarán importantes medidas que
definirán para los próximos años el futuro desarrollo de la
Revolución Cubana. Las propias dinámicas entre el pueblo
estadounidense y el pueblo cubano han permitido, aún dentro
de la realidad del Bloqueo, estrechar los lazos de
solidaridad entre ambos pueblos. Ciertamente una nueva
política entre ambos países donde el libre tránsito entre
sus ciudadanos sea algún día alcanzable es un ideario
todavía lejos de materializarse aunque en forma irremediable
eventualmente realizable. El tiempo y las voluntades de los
pueblos será el factor decisivo.

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